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Entradas para la categoría ‘Feísmo’

Auditorio de Valga: burro grande, ande o no ande

sábado, noviembre 3rd, 2018

Valga. Valga es un municipio de la provincia de Pontevedra que roza los 6.000 habitantes. Por ahí pasa el Camino Portugués a Santiago. Y Valga tiene un auditorio que para sí lo quisieran la mayoría de las ciudades de 100.000 habitantes de cualquier país sensato de Europa. Porque aquí todo se hizo a lo grande, con casi toda probabilidad pagando la Unión Europea. O sea, alemanes, daneses, holandeses y esa gente que paga tantos impuestos y no sabe vivir. El problema, claro, es que no hay ni idea, ni dinero, ni público para llenarlo de actuaciones.

Pero grande… grande sí que es, y mucho. Burro grande, ande o no ande. O sea, vacua presunción.

 

Dos ejemplos coruñeses que reivindican una estética agradable en el mundo rural

sábado, octubre 27th, 2018

Carral. En una de las inspecciones habituales que hago por el Camino Inglés a Santiago me paré ante las dos construcciones que plasman las fotografías. Ni una ni otra -están muy cerca entre ambas- son excepcionales ni pasarán a la historia de la arquitectura, Pero nos demuestran que el feísmo es una lacra fácil de combatir. Con muy poco dinero y mucho sentido común con un toque de buen gusto podemos llenar el país de líneas que resultan agradables a los ojos. Simplemente eso.

Tui no avanza

jueves, octubre 25th, 2018

Tui. Sé perfectamente que es una de mis manías. Sé también que la gran mayoría de la gente no le da ni la mínima importancia, y alguna vez me han soltado un “Entonces qué quiere usted, ¿que vivamos sin electricidad?”. Claro que no. En la isla danesa de Samso (más de 4.000 habitantes) sólo hay una línea de cables, de norte a sur, y el resto va subterráneo. En las villas noruegas se ven muy pocos cables, y el resto va subterráneo. En las ciudades del norte de Inglaterra los postes urbanos tienen una alineación impecable y se integran en el paisaje, y el resto va subterráneo. Y todo el etcétera que uno quiera poner.

Entonces, ¿por qué no en Tui? Cierto es que la cosa tiene su complejidad: el casco histórico es un tesoro arqueológico que no se puede levantar a la brava, y ello exige tiempo y dinero. Pero los beneficios son incomparablemente mucho mayores. Que se lo pregunten a los portugueses de Caminha o Vila Nova da Cerveira, nuevas mecas del turismo gallego.

Claro que lo primero que necesita Tui es tener un alcalde en condiciones. En un consistorio pequeño revolotear ocho partidos es como ver un gallinero. Un alcalde capaz, del partido que sea, pero con fuerza y respaldo popular. O si no la ciudad seguirá su decadencia. ¿Cuántos de ustedes van a Tui? ¿Cuántos de ustedes van a la vecina A Fortaleça, en Valença do Minho?

 

Nogueira de Ramuín (Ourense): Si esto no es feísmo, que baje Dios y lo vea

sábado, octubre 20th, 2018

Alberguería (Nogueira de Ramuín). He dejado atrás esa enorme desilusión que es Luíntra, la capital de Nogueira de Ramuín, en Ournse, y sin salir de ese municipio me encamino hacia los impresionantes Canóns do Río Sil. No he tenido más remedio que parar: ¡menudo ejemplo de feísmo! En medio de la nada -o mejor dicho, en medio de la naturaleza sólo mutilada por una necesaria carretera asfaltada- se alza una vivienda. La imagen, aquí sí, vale más que mil palabras y el millón de lágrimas que hay que derrochar en recuerdo de aquella Galicia maravillosa que algunos quieren mutilar. Es bien cierto: a algunos alcaldes los carga el diablo.

El emblemático emplazamiento de Duio, en Fisterra, sigue tan olvidado como hace cuatro años

miércoles, julio 11th, 2018

Duio. En Duio, al lado de Fisterra, se extendió una ciudad entre real y mítica: Dugium, que acabó -y ahí está esperando una excavación en regla- bajo la arena. Y Dugium fue cristianizada, faltaría más, y ahí se alza ahora una iglesia ante la que pasa un tramo tan maravilloso como falso del Camino de Santiago: la prolongación de la ruta jacobea entre Fisterra y Muxía. El 10 de septiembre del 2014 publicaba esto, que denunciaba el lamentable estado estético de un punto tan emblemático. No se puede decir que no haya sido paciente ni que tenga ojeriza a nadie y lo persiga. Casi cuatro años y, como se ve en las fotos, todo sigue igual. ¿Para cuándo una conciencia estética gallega? Porque lo más avanzado que tenemos es sin duda el enorme esfuerzo que está haciendo la Xunta para poner coto al feísmo, con el impagable esfuerzo contrario de numerosos alcaldes y cientos de miles de vecinos. Parece ser que no tenemos remedio.

Esta es la Galicia que no quiero

jueves, diciembre 14th, 2017

Caldas de Reis. En pleno Camino Portugués, justo antes de tener que cruzar la carretera nacional a la altura de Carracedo. ¿De verdad que sólo sabemos colgar los cables encima de un cruceiro?

 

La cara B de ese sitio casi idílico que es la ourensana villa de Allariz

miércoles, octubre 18th, 2017

Allariz. Una maravilla. No me canso de ir a Allariz, ese ejemplo de lo que debería ser toda Galicia. Nunca se le darán lo suficiente las gracias a Anxo Quintana, un alcalde con gran visión de futuro que luego fue -contradicciones de la vida- un pésimo vicepresidente de la Xunta de Galicia. La villa debería ser de obligada visita a todos los alcaldes del país. El haber llevado allí varias tiendas outlet -mérito del sucesor de Anxo Quintana– le garantiza miles de visitantes en temporada baja.

Pero tiene desafíos y puntos negros. Ya no voy a referirme a que fuera del casco viejo los edificios no se merecen más que el aprobado pelado o el suspenso sin más, sino a los cables. Desde luego, difícil solución. O mejor dicho, muy sencilla siempre y cuando el fajo de billetes sea notable. Porque levantar Allariz es un obra faraónica -con un arqueólogo inspeccionando milímetro a milímetro-, pero algo hay que hacer con esos cables endemoniados que afean la visita. O sea, hay que dejar la villa como muchas de Europa. No es inmediato, pero no es imposible.

Postdata: ¿Y qué me dicen de esto, al lado del convento de Santa Clara?

La otra cara del Camino Inglés

viernes, agosto 18th, 2017

Hospital de Bruma (Camino Inglés). He recorrido el Camino Inglés entre Presedo y Hospital de Bruma. 13 kilómetros coruñeses, por lo tanto. Y siento mucho traer de nuevo aquí las miserias y no las grandezas, porque estas últimas ya las puede ver cualquier caminante. La foto superior está tomada un kilómetro escaso después de Presedo. Las otras dos algo más adelante, al lado de la iglesia de Leiro. La cuarta, cerca de As Travesas. Cada uno que saque sus conclusiones.

 

La bonita costa gallega a la altura del municipio coruñés de Boiro

jueves, julio 6th, 2017

Boiro. Esta es una de esas ocasiones en las cuales sobran las palabras y hablan las fotos. Resulta que en la otra punta del saliente donde se emplaza Cabo de Cruz, municipio coruñés de Boiro, mi mapa señala una capilla. No me pregunten puesta bajo la advocación de quién porque con el enojo no sé ni dónde tengo ese mapa.

Allá me fui, hasta la línea de costa. Y sí, encontré sin problemas el pequeño templo, que se ve en la foto superior. La inferior está tomada girando un poco a la derecha. Y esto es lo que hay: porquería y unas ruinas convertidas en paredes de prácticas para grafiteros varios. Una imagen suburbial, tercermundista, indigna de la ría de Arousa.

Eso sí: batimos récords de turistas. Que no son tontos y un día descubrirán que tenemos los deberes por hacer. Para prueba, el monstruo de Boiro.

Porto de Bares o cómo anotarse al feísmo gracias a los somieres

miércoles, junio 28th, 2017

Porto de Bares. Hasta me he reído, oiga. Porque mire que hay que tener una mente especial para hacer lo que alguien ha hecho en Bares, según se baja a Igrexa Vella. O sea, a la playa de A Concha. Ahí una leira fue cercada con somieres. Hata me he reído. Por no llorar, claro.

 

 

La invasión de contenedores afea Porto de Bares, un pueblo que podía ser meca del turismo de calidad

miércoles, junio 14th, 2017

Porto de Bares. No aprendemos. Creemos que los turistas van a venir siempre y tratamos el entorno a patadas. Los ciudadanos de a pie (muchos) y los responsables de la gestión política (muchos). Y llenamos Galicia (ojo, no todas las comunidades) de gran cantidad de contenedores de basura y reciclaje que afean por completo el paisaje y el paseo. Por ejemplo, uno llega a Porto de Bares y nada más salir del coche echa su vista al puerto considerado fenicio pero en todo caso varias veces milenario. Esto es lo que llena su retina.

Pero si se gira a la derecha para ver el pueblo, la imagen poco grata -todo descuidado puesto de cualquier manera- es esta:

Luego decido meterme en el pequeño pueblo, otrora aldea de bravos cazadores de ballenas, y me encuentro con esto:

Y mientras me dirijo a La Marina pensando si de verdad hacen falta, por ejemplo, tres contenedores de reciclaje de plástico juntos, con la pretensión de tomar un vermú -gente muy amable-, me encuentro ya con el sumum: una fuente con uno de los símbolos de la dictadura, el yugo y las flechas, por suerte algo rotas pero que el señor alcalde no quita de una vez aplicando la ley. O sea, un desastre. Un pueblo que puede ser maravilloso está siendo maltratado ayer, hoy y mañana. Luego queremos turismo de calidad.

Dos estaciones coruñesas: la de O Barqueiro, lamentable; la de San Sadurniño, todo un ejemplo

lunes, junio 12th, 2017

San Sadurniño. Una de las maravillas de Galicia, injustamente tratada, es el tren de la costa, el Feve. No es tan rápido como el coche, claro está, pero la atmósfera dentro y los paisajes fuera anima a ir en él y a repetir viaje. De manera que allá me voy con O Barqueiro como destino, una estación que es un auténtico balcón sobre una ría preciosa y cuyas márgenes no han sido adulteradas a la brava como por ejemplo la de Ferrol. Y ese final, que debe ser el principio de una jornada, no se merece otro calificativo que lastimoso: la estación es un cúmulo de escombros difícil de olvidar. La muestra, estas fotos.

 

A la vuelta el punto de destino, simple parada para bajar y subir al coche para regresar a casa, es la estación de San Sadurniño, en medio de la nada. Pero da gusto ver lo cuidada y limpia que está, con la excepción de un banco de Feve ya oxidado. Y aquí están las fotos. Compárese y sáquese la deducción pertinente.

Estación de Betanzos: una escombrera que da vergüenza propia y ajena

sábado, septiembre 24th, 2016

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Betanzos. Aquí estoy, en la estación de Betanzos. La última vez que estuve aquí debió de ser por 1973 o así. Y no tenía este recuerdo, por suerte. Esto es la escombrera de la que fue una de las capitales de Galicia. Casi no se puede pasar sin pisar residuos y porquería. Eso de tener una estación bonita, tan típico de países del centro y norte de Europa, es aquí una entelequia. Y la culpa no la tiene ni Renfe ni el alcalde. La tenemos los que hemos educado tan mal a nuestros hijos, ajenos a cualquier disciplina, empezando por la horaria. El desastre humano que sucede aquí no tiene parangón en los países civilizados. Supongo que en Bosnia o en Albania -meros ejemplos- quizás pase algo parecido, pero no en Dinamarca o en Islandia. Porque todo este desastre va al debe de las familias de Betanzos -de donde yo provengo-, no de extraterrestres. Y encima teniendo papeleras a su disposición, cuya bolsa plástica acaba de ser cambiada.

A veces me avergüenzo de decir que soy de donde soy.

 

Llanto y sonrisas por el maltratado castro de Lobadiz, en Ferrol

miércoles, septiembre 7th, 2016

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Castro de Lobadiz (Ferrol). He vuelto una vez más al castro para mí más simbólico de Galicia, el que me recuerda mi juventud. El que espera un estudio serio. El que acoge un pequeño faro en su punta, cercano a un también pequeño puesto de observación militar hoy en ruinas. El de las dos murallas y media, porque la primera fue parcialmente destruida cuando sin propiedad del suelo y sin licencia más de uno construyó unas chabolas. Un hecho este que fue denunciado por mí en la comisaría de policía de Ferrol y que alguien (un policía, un juez) metió en un cajón y ahí está esperando, porque jamás nadie me preguntó nada ni, por supuesto, policía, guardia civil o juez intervino para nada, al menos en los 20 años que seguí el tema.

La buena noticia es que esas chabolas están con el aspecto que muestran en las fotografías. Ahora sólo queda que alguien se encargue de retirar los escombros. Aunque bien pensado, toda aquella campa desierta que conducía a Lobadiz, bella ante el Atlántico, es suburbial y, en algunos puntos, escombrera pura. Para llorar. lodaiz1

 

Así está la preciosa playa de Río Sieira, en el Ayuntamiento de Porto do Son

lunes, agosto 1st, 2016

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Playa de Río Sieira. Me pareció siempre espectacular, desde que la descubrí en el otoño de 1980 a poco de desplazarme a vivir en Ribeira trabajando para La Voz de Galicia. Y la descubrí cayéndome en el río Sieira al intentar cruzarlo en una tirolina que alguien que no recuerdo ató mal. Así que, ya empapado y con frío, decidí ir corriente abajo hasta llegar a la arena. Entonces la playa de Río Sieira era casi inaccesible, y por suerte hoy ni está bien señalizada ni las pistas que conducen a su punta norte y parte del centro son maravillosas. Al sur, a las lagunas, hay que ir andando, primero por pasarelas de madera con el fin de no estropear las dunas, luego siguiendo los caminos, senderos, ya pisoteados por alguien antes.

Una maravilla de paseo. O mejor dicho, sería una maravilla de paseo si no sirviese para comprobar lo guarra que es la gente, como decía mi madre. No toda, claro está, pero que hoy en día sigan circulando acémilas responsables de los desaguisados que muestran las fotos y no les retiren el carné de identidad hasta parece un milagro.

Y, claro está, el Ayuntamiento de Porto do Son tiene que tomar cartas en el asunto. No se trata de que vaya el alcalde a retirar los desperdicios, pero sí tiene que ordenar que los quinten de donde estás. Y también pues tomar ejemplo de los galeses: cuando se acerca el verano los ayuntamientos costeros convocan una jornada voluntaria para que sus playas estén impolutas. Porque de eso depende que coman muchas personas, algo que parece que ignoramos en Galicia y aplicamos el malo será…

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Un paso adelante para erradicar el feísmo de los Caminos de Santiago

viernes, abril 15th, 2016

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Red Natura del río Tambre. No creo tener muchos lectores (nunca son suficientes), pero sí estoy seguro de que todos ellos saben de mi constante y muy vieja lucha contra lo que de una manera acertada mi amigo y ex director Bieito Rubido denominó feísmo, dejándonos a los interlocutores con la boca abierta porque no entendíamos qué quería decir y, además, la propia palabra sí que era fea.

Ahora hay una segunda oportunidad para reducir el feísmo en Galicia. Al menos el coyuntural, el estético, porque el otro, el gordo, el de levantar un edificio de cuatro pisos en medio de la nada (o al lado de la ruta jacobea, como en Triacastela) va a costar lo suyo erradicarlo, si es que se puede.

No, no me refiero a la nueva Lei do Solo, que esa necesita tiempo y recorrido. Me refiero al programa Vivendas no Camiño, de la Consellería de Infraestruturas. Son 3,2 millones a disposición de los propietarios de viviendas en Galicia con la única condición de que estén en alguna de las parroquias que cruza alguno de los siete Caminos de Santiago. Máximo el 35% o bien 11.000 euros.

Lo cierto es que me quedé sorprendido. Y por dos razones: porque yo entro en ese programa, que también abarca la mejora energética; y porque es de una generosidad incuestionable. Es decir, si usted ha dejado la casa a medio hacer, de mis impuestos va a recibir una ayuda.

El plano no es nuevo. Existió ya en el 2010. A ver si con esta nueva atacada abolimos el feísmo. Por lo menos en los Caminos de Santiago, lo cual no es poco.

 

Cinco sitios de Galicia adonde yo no iré en esta Semana Santa (ni invitado)

jueves, marzo 24th, 2016

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Red Natura del río Tambre. El sector turístico, aquí y todo el mundo, está acostumbrado a los halagos. Recuerdo en una ocasión que fui a Gales, invitado, y una de las cosas que escribí sobre un espectáculo supuestamente medieval en el castillo de Cardiff era muy crítica. Una payasada. Desde Madrid les faltó tiempo para llamarme sorprendidos por haberme atrevido a publicar aquello. Y, en fin, hay muchas más anécdotas.

Estos últimos seis días he hecho otras tantas propuestas para esta Semana Santa en la que a día de hoy sigue brillando el sol. Ahora quiero dejar negro sobre blanco los nombres de lugares a los que, hágame caso, no vaya.

1/ La costa de A Illa de Arousa, excepto O Carreirón. Cierto: la basura no la arrojan los vecinos, sino el mar. Cierto también: los jóvenes dan ejemplo a los mayores y han organizado grupos para denunciar dónde se acumula la basura que alguien tira al mar y este lleva a A Illa. Pero no tengo noticias de que los voluntarios (¿dónde están los vecinos, sobre todo los que viven del turismo?) hayan organizando cuadrillas de limpieza. “Que o concello mande unha brigada ou que pague a Xunta”. No vaya.

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2/ El paseo fluvial de Cambre. Hecho con esas subvenciones que caen del cielo. Ancho, bonito río al lado y fábricas por doquier. El paisaje es todo menos grato. No vaya.

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3/ Iglesia rural de Palio en Lalín, una de las joyas prerrománicas gallegas, en estado lamentable. No vaya.

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4/ La ruta de senderismo que parte del paseo de Leiro y llega a Ribadavia, más o menos vecina del río Avia y en muchos lugares paralela a la carretera y carente de interés alguno. No vaya.

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5/ El casco urbano de Malpica, un ejemplo de cómo demoler estéticamente una villa marinera, sobre todo por la parte de su paseo (en la foto). No vaya.

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Neda, en el Camiño Inglés: feísmo y sentido común separados 200 metros

lunes, enero 4th, 2016

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Neda. Neda era uno de los puertos de desembarco de los peregrinos. Por eso figura en el Camiño Inglés a Santiago. La llamada ahora calle Real -en realidad la vía que enfilaban esos peregrinos- fue rehabilitada con un resultado mediocre: el suelo está bien, sólo tres casas ha sido bien rehabilitadas y jardines y flores brillan por su completa ausencia. Y la gota que colma el vaso: a 200 metros uno del otro, dos conjuntos de esos contenedores de basura y de reciclaje que son granos de pus en la geografía gallega. En un caso la agresión estética se resolvió con acierto; en otro no. ¿Adivina el lector cuál es cuál?

La ermita de San Roque, en Zas, necesita un cariñito

viernes, septiembre 18th, 2015

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Zas (A Coruña). No venía aquí, quería ir a una ermita que se llama San Bartolomé (o eso creo) y como no está señalizada y no vengo en Land Rover, pues acabé en la ermita de San Roque, un edificio triste. Echo un vistazo a un web que tiene grandes recursos de Galicia y de la que me fío, y leo que “se localiza en un área de belleza natural”. Pues hombre, así dicho, pues sí, el entorno no inmediato es pura carballeira. Pero el mediato da pena, con cristales y otras lindezas por el suelo y un chamizo de cemento que parece ser que es el bar de la comisión de festas, no un cortello sin puertas para los animales domésticos, no. El templo barroco, de una sola nave y sin decoración alguna, está, exteriormente, abandonado, necesitado a gritos de una capa de pintura. El crucero es magnífico. Quizás haya habido la romería del cuarto sábado de agosto, pero alguien debe de planificar la limpieza y mejora de todo aquello. Hasta que tal cosa suceda, hágame caso: no vaya.

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Camariñas, en la Costa da Morte, da ejemplo en la ocultación de los horrorosos y prescindibles contenedores de basura y reciclaje

sábado, septiembre 12th, 2015

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Camariñas. Salida a Camariñas, plena Costa da Morte, para recoger material para un libro que empecé hace más de año y medio y a este ritmo no acabaré antes del 2021, que es el próximo año santo.Pero ir acumulando material siempre es bueno, por eso tengo la casa llena de papeles ya que soy de los que no se acaba de fiar de los ordenadores, y eso que tengo cuatro o cinco copias de todo. Cosas de la edad, supongo.

Conocí Camariñas hace decenios. Pasé allí fines de semana y escuché, en el comienzo de la Transición, las historias que contaban los viejos en voz baja, cuando decían que al secretario de la célula local del Partido Comunista lo habían atado en el 36 en la proa de un barco o bote y lo habían estrellado contra las rocas. Cuando en Camella había habido una célula trotskista (se entiende que del POUM) de la que nadie quería recordar nada porque el miedo era mucho. Callejeé entonces por sus rúas y ruelas, todas estrechas, saludando a las palilleiras que se afanaban en lo suyo a las puertas de su casa.

Por eso añoro aquella Camariñas: la de las casas bajas y blancas, y no los bodrios que hay hoy. Pero aun así tengo que reconocer que no está destruida como, por ejemplo, Malpica, y a ello contribuye su sencillo y bonito paseo marítimo, con elementos y materiales nuevos que no desentonan con la tradición.

Y un puntazo: debemos de ser el país con más contenedores de basura por habitante, una locura (al parecer, excepto Oviedo). Huelen y son horribes. En Camariñas, no. Fíjense en la foto: así los ocultan. ¿Tan difícil es copiar las buenas ideas?