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Entradas para la categoría ‘Dinamarca’

“Somos”, el ejemplo de tres jóvenes madrileñas que viene desde Dinamarca

sábado, febrero 25th, 2017

Red Natura del río Tambre. No queda otro remedio que estar colgado de las redes sociales para enterarse de lo que pasa un poco más allá. Generalmente no pasa nada. Todo suele ser un bluf, pero hay que estar al tanto. Para eso nos pagan. En mi caso personal, he podido arrinconar Twitter -una agonía auténtica: en veinte minutos tienes 200 twitts que no quedaba otro remedio que leer- y me he concentrado en Facebook.

Y de vez en cuando se encuentra algo. Poco. Generalmente publicidad pagada. O sin pagar: gente que dice que su pueblo es lo más maravilloso del mundo. Y miles de cosas que no tienen nada que ver con el turismo y que paso de ellas.

En esa inevitable y poco grata labor de purga -no todo van a ser cómodos o incómodos viajes al extranjero en la vida de un periodista- me he encontrado con tres chicas de Madrid. Viven en Copenhague y han creado Somos. He conectado con ellas y me confirman que no, que no tienen nada que ver con el turismo, sino con la creación de una plataforma de solidaridad y ayuda. Gratis et amore. Desde ayudar a los niños hasta la energía renovable. Aquí cabe todo el mundo que quiera echar una mano.

¿Y el negocio? Pues no lo hay. Se trata de hacer un mundo mejor. Y a ello están. Quien quiera conectar con ellas, este es su mail: somosassociation@gmail.com. Y quien quiera visitar su web, que pinche aquí. Todo un ejemplo para los que -como siempre pasó a lo largo de la historia- ponen a caldo a la juventud. En sus buenas manos estamos quienes ya la hemos pasado. ¡Mucha suerte, Somos, y gracias por vuestro ejemplo!

(Foto capturada de la web de Somos)

 

 

En Copenhague se toman en serio lo de ir en bicicleta

miércoles, julio 8th, 2015

Red Natura del río Tambre. Tengo mis dudas sobre las redes sociales, los blogs, los tuits y demás. Quizás por edad, quizás porque sólo los veo como un complemento. Este blog incluido: añade, pero no sustituye al papel en ningún caso.

Pero a veces, muy de tarde en tarde, me llevo sorpresas mayúsculas. En octubre del año pasado publiqué este post. Uno más. Veo las estadísticas y no está en la franja alta de los más leídos. De hecho, hasta me había olvidado de él.

Ahora recibo un mail de Mads Phikamphon, a quien no conozco de nada y cuya foto veo en Google, y me comunica que el gráfico que yo recomendaba en mi viejo post está ahora en su web en inglés para que más gente tenga acceso a él, y me pide, muy amablemente, que actualice el enlace en este blog.

Bueno, gente así da gusto encontrársela en el planeta. Amistosa y trabajando por un mundo mejor. En este caso, por reducir la contaminación en Copenhague utilizando algo tan sano y tan ecológico como la bicicleta.

Ánimo, Mads Phikamphon.

 

Los camareros, el toque profesional del AC Hotel Bella Sky Copenhagen

martes, junio 2nd, 2015

c1Copenhague. Sigo en el hotel AC Bella Sky. Y para ser justo, además del lado negativo que ya escribí ayer hay otra cara positiva: la profesionalidad de sus camareros. Subí al piso 23, donde está el bar, y uno se queda ensimismado contemplando Copenhague a vista de pájaro y relajado gracias a la excelente atención. A la hora de la cena bajo al restaurante -por cierto, temía el sablazo, como hace dos años en el Admiral, pero los precios están muy ajustados- y la sencilleza, sigilosidad, eficacia y rapidez, unido a un trato muy cordial pero sin pasarse un pelo, convierten esa horita en un punto final a la jornada que hace olvidar un poco el cansancio y uno recupera la fe en el género humano.

La foto que acompaña a estas líneas es de uno de esos camareros, ejemplo de profesionalidad y complicidad con el cliente: se dirigió a mi hija como “young lady”. Todo un detalle para ganarse la confianza, que se completó con un asesoramiento excelente. Búsquenlo si se llegan a este hotel.

Una experiencia insólita: el hotel AC Bella Center de Copenhague

lunes, junio 1st, 2015

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Copenhague. Impresionante edificio. El hotel Bella Sky Center, perteneciente a AC-Marriot, es un prodigio de la arquitectura. Luego pasa lo de siempre: lo de los arquitectos no tiene nombre. Todo es muy bonito, pero, ¿funcional? Hombre, tampoco hay que pedir tanto. De manera que mientras defeco (y ya ven mis lectores que soy culto) mi hija Ana se agacha y por el medio metro de altura que el cristal absolutamente transparente une la habitación con el cuarto de baño y me toma el pelo al ver mis esfuerzos orgánicos para cumplir con mi deber biológico. O sea, los señores arquitectos no se han enterado de que ese acto es, desde hace casi cien años, algo privado. Tampoco se han enterado de que no todo el mundo tiene la particularidad de que las alturas no le afectan -a mí me da igual, conste-, y las habitaciones en el piso 17, que es el mío, que dan la impresión de estar abiertas al vacío, no son para todos.

Además, los empresarios se han dedicado a pagarles a los arquitectos, no a los recepcionistas, y la que me tocó a mí es digna de despido a pesar de sus buenas intenciones. Pero claro, no tiene culpa: estaba en práctica y la dejaron sola. Cosas del señor Antonio Catalán (AC) y sus cómplices -perdón, socios- en este hotel.

 

El zoo de Odense se ha empequeñecido

sábado, mayo 30th, 2015

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De nuevo en Odense, tengo que ser sincero: el zoo, su gran zoo, no me impresionó tanto como las otras dos veces. Quizás fuera el día, con sol que se iba rápido, sustituido por nubes y en algunos momentos unas gotas, pero me pareció todo más pequeño e incluso comprimido en algunos lugares, como el territorio del tigre, o la pajarera en la que una cigüeña no podía planear. Los leones están al aire libre, pero sin espacio para andar un poco a sus anchas, y las jirafas no pueden ni hacer una carrerita. Hasta los pingüinos estaban como adormilados, y me pareció que había menos que en años pasados. Es cierto que tendemos a idealizar, y luego las cosas no son como las teníamos encerradas en la cabeza, pero te queda –me queda- la duda…

Eso sí, como siempre, había una tropa de infantes. Y es que a ellos no les resulta tan caro como a mí: son socios, y al abonarse el precio de la entrada les sale mucho mejor.

Pero salí de allí preguntándome si querría ver algún otro zoo por el mundo adelante. Quizás sí, por mi inmutable interés por los animales. Pero me queda la duda…


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Otra vez en Odense, ahora con el Camino Inglés y el Camino del Norte

viernes, mayo 29th, 2015

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Odense. Nueva aventura en Dinamarca, aunque eso de aventura hay que tomarlo como una licencia literaria, excepto por el hecho de que vengo con mi hija Ana, que nunca había estado en este país y ya sabe más danés que yo.

Hoy he dado las charlas sobre Camino de Santiago. En el instituto he vuelto a quedarme asombrado de los medios que tienen, de lo impecable que está todo, del respeto del personal por cualquier objeto, del interés de los estudiantes y de lo que trabajan los profesores: 37 horas semanales EN el centro, más el trabajo de corrección, etc. en casa. Y si no le gusta hágase fontanero o abogado. El sistema educativo está tan engrasado que a nadie se le ocurriría escaquearse una hora, entre otras cosas porque el director manda y ordena, responde ante sus jefes (que en absoluto son los profesores, alumnos, padres o personal subalterno) y si procede despide sin más. Por ejemplo, por malos resultados en exámenes nacionales, nuestras reválidas (más o menos). Además, si el profesor no toma el suficiente interés, son los alumnos los que se dirigen a la dirección exigiendo un mayor nivel o una mayor dedicación, y el profesor se juega el irse al paro.

Todo lo contrario de España, claro está, donde mis alumnos -con honrosas excepciones- buscan la manera más fácil de aprobar, y cuando les digo que con una falta sin justificar ya suspenden corren a darse de baja de la asignatura.

En fin, el Camino de Santiago -en este caso el Camino Inglés y el Camino del Norte- siguen teniendo gran tirón. Gracias a profesoras como Grethe Christensen, por cierto.

Y a ver si mañana empiezo a hacer turismo, que hasta ahora no he tenido tiempo.

 

Aeropuerto de Kastrup, en Copenhague: una mirada 90 años atrás

lunes, abril 27th, 2015

Red Natura del río Tambre. Aurora Boreal, que es un seudónimo en Facebook y que oculta a una persona tremendamente informada de los países nórdicos, ha colgado en esa red social esta maravillosa foto. Se trata del aeropuerto de Copenhague, Kastrup, que por suerte tantas veces visité y que acaba de cumplir 90 años. Una maravilla hoy y ayer.

 

En los nórdicos se come de maravilla

viernes, marzo 20th, 2015

Red Natura del río Tambre. A mí me hacen mucha gracia los estereotipos del norte de Europa. Antes eran las suecas carnalmente excepcionales -estuve una docena de veces allá y juro que no vi ni una-, y ahora, desinhibidos de los Pirineos para abajo, el tema de conversación es la gastronomía. Resulta que dicen que parece que cuentan que por aquellos pagos se come mal. Pues no. Y desde luego, si no se miran los precios, se come de maravilla.

Un recurso muy utilizado es el smorrebrod (en danés) o smörgasbord (en sueco), de smörgås (sandwich) y bord (mesa). Sus orígenes, en el XIV, pero su popularización es mucho más reciente, ya bien entrado el siglo XX. Hay diferencias según los países, pero en el fondo es más o menos lo mismo. Y muy barato.

Magnífica cena en el viejo puerto danés de Nyhavn (¿de verdad que en el norte de Europa no se come bien?)

domingo, febrero 8th, 2015

Kobenhavn. Unos buenos amigos nos han invitado a cenar aprovechando una visita rápida a Copenhague (otra invitación, en este caso a dar una conferencia sobre el Camino de Santiago). Nos han llevado a Nyhavn, el puerto viejo, precioso… pero de guiris, así que no me pareció una buena elección, pero a caballo regalado… Tengo que confesar mi gran equivocación. El lugar es precioso (ahí dejo una foto para recordar el nombre), el trato muy afable, con esa familiaridad tan danesa, nada estirada pero al mismo tiempo sin acercarse demasiado. Desde luego, las camareras, encantadoras en todos los sentidos, no han estudiado en la Escuela Superior de Hostelería de Galicia, pero se les disculpa por su buena disposición a atender bien y a seguir aprendiendo.

Y claro, sé que alguien dirá que por el norte de Europa se come mal. Dejo un par de fotos y que cada uno juzgue el emplatado. Desde luego, exquisito.

 

Copenhague y las bicicletas, un idilio más que centenario

miércoles, octubre 8th, 2014

Red Natura del río Tambre. Con tanta lluvia me sigue dando la melancolía. Mira qué magnífico gráfico sobre las bicicletas en Copenhague.

 

36 horas en Copenhague (y con la morriña desatada)

martes, octubre 7th, 2014

Red Natura del río Tambre. Día triste, gris e irrevocablemente otoñal. Buceando en The New York Times me encuentro esta joya, 36 horas en Copenhague. ¡Y vaya si entra la morriña! Por cierto, magníficamente bien editado.

 

Una experiencia gastronómica en el restaurante danés “Salt”

sábado, noviembre 30th, 2013

Copenhague. El Salt es el restaurante del hotel Admiral. Un viejo amigo me invita a cenar allí y hablar de viejas glorias pasadas. Entrar en el Salt causa una cierta impresión. Una parte de la cocina, la principal, está abierta, en contacto con los comensales. Abundancia de educadísimos camareros. Gran edificio. Buena presentación de mesa. De manera que todo ello lleva a una primera impresión estupenda. Además, las tres sales que ofrecen presumen de nombre propio –laeso, maldon y guerande-. Un camarero viene con el pan (varios panes) e incluye en la bandejita un papel cebolla de alto gramaje con la explicación de la procedencia y cata de esas sales. Chapeau.

El primer palto es cola de langosta a la plancha sobre fondo de ternera y compañía de múltiples flores. Tiempo, y no de ansiedad. Pero la arquitectura del plato es sensacional, en la estela del Noma. Las flores son variadas y finísimas especies vegetales. La ternera está tostada y con morfología paralepípeda, muy suave y con un recuerdo a nuestros chicharrones. Y la cola de langosta es eso, cola de langosta, junto en su punto. El plato, en resumen, es de 10.

El segundo es una platija, un pescado de segunda categoría en Galicia. Lo cierto es que resulta exquisito, a la plancha y -de nuevo- en mantequilla. Se trata de un pescado soso, y el sabor se lo dan las abundantísimas alcaparras. Las patatas con perejil acompañan un plato en el que se incluye un limón pasado ligeramente por la plancha, (buena) señal de que el cocinero conoce la insulsez del animal.

La variedad de postres es mínima: 2. Dicen que hay variedad de helados, pero no lo especifican. Elijo, sin duda, el helado sorpresa. Excelente presentación y sabor, pero el helado necesita un par de grados de más. Y, como siempre en los países nórdicos, para los gallegos está un poco dulce de más. Aunque, ¿quién no perdona ese pecado?

Cuando retomamos la calle, mi amigo se niega a decirme a cuánto salimos per capita. Pero seguro que le ha dejado el bolsillo algo vacío de más: los daneses tienen sueldos sólo ligeramente superiores a nosotros.

 

La policía, en la Universidad de Odense (no, Franco no ha resucitado)

lunes, noviembre 18th, 2013

Odense. Insólito: la policía está en la Universidad de Odense. Un solo agente -departiendo amigablemente con un estudiante al que conoce- en el interior, un 9 ó 10 al menos en el exterior cortando una calle e impidiendo que unos 60 estudiantes, inquietos pero sin ánimo agresivo, vayan por una escalera a no sé dónde. Lo primero que tengo que reconocer es que la policía tiene una santa paciencia de la que yo carezco. Aguanta impertérrita, no habla apenas, no muestra tensión alguna; y los estudiantes se ríen, los desprecian y hasta los jalean. Estoy allí 20 minutos y todo está en stand by. Ni idea de lo que sucede. Recuerdo mis tiempos en la oposición al franquismo, estudiante yo también. Pero claro, aquella era otra policía, otros torturadores que hoy andan tan panchos por la calle.

Lo segundo es peor, mucho peor. Sin duda alguna los estudiantes son daneses en su totalidad, o igual en casi su totalidad. Pero todos, sin excepción, son negros, asiáticos, africanos del norte… O sea, inmigrantes o hijos de inmigrantes. Y está claro que no están adaptados por completo. Lo confirmo hoy en Tiger, una superpapelería, donde dos chulos de origen árabe y hablando a gritos danés campean por una tienda. O ante el cajero de un supermercado. Odense -más de un centenar de nacionalidades- es un conglomerado demasiado espeso. En el centro viven dos familias musulmanas radicales, cuyos matones impiden que hables con ninguna de sus adolescentes que, por supuesto, llevan el chador y no se pueden relacionar con occidentales. En realidad, el centro de Odense -¡ya no digamos el de Estocolmo!- ha sido literalmente tomado por otras culturas que se niegan a integrarse en la sociedad que los acoge con enorme generosidad: sin duda viven mucho mejor que un parado español, con todo pago, piso incluido.

Aquí, terminadas mis conferencias, soy un guiri. En las tiendas me tratan bien (soy blanco), notan que no soy de aquí únicamente cuando les digo en inglés que no entiendo el danés. Pero lo preocupante es que la extrema derecha va a subir en las elecciones locales de la próxima semana agarrada al rechazo a unos inmigrantes que ellos mismos provocan con su actitud. Y los partidos democráticos, sin enterarse.

Primer minuto del primer día de la Universidad de Odense

sábado, noviembre 16th, 2013

Odense. El otoño cubre los alrededores de la Universidad de Odense. Y lo de cubre es literal: enormes espacios de mil marrones rodean unos edificios pegados a la tierra. Ni asomo de descuido o de feísmo fuera, pura funcionalidad dentro, donde nadie eleva la voz, todo está ordenado como si fuese el primer minuto del primer día de funcionamiento.

Asombra que haya un lucido directorio de empresas que tienen presencia en la universidad. Y no sólo presencia etérea, sino material. Ambas -empresa y universidad- están unidas, para alegría de un estudiantado que no piensa en el botellón sino en trabajo, alto a su alcance lo segundo, imposible lo primero.

La cafetería donde recalo está abierta. Es decir, hay una cajera pero si quiero -que no quiero- la evito y me tomo de gorra mi té y un Danish pastrie. Nadie lo hace. Las normas se respetan y el orden se lleva de tal forma a los tablones de anuncios que hasta parecen obras de arte racionalista.

Fuera, el otoño sigue. ¿Por qué tiene más tonalidades marrones que en Galicia? ¿Será porque aquí hay mucha más variedad arbórea y no han entrado las especies foráneas?

 

Dinamarca está cambiando

lunes, septiembre 14th, 2009

Odense. Algo está cambiando en Dinamarca. No es normal, o al menos no lo era, ver en una estación de tren a una pareja besándose a conciencia. Porque en Dinamarca siempre se aplicó aquello de “sexo libre pero nunca público”, lo cual confería una atmósfera que podría hasta parecer puritana, pero que permitía creer en la separación radical de los espacios comunales -donde lo que imperaba era el respeto por los demás, puesto que ese espacio era de todos- de los privados.

Paseo por la calle central de Odense y me encuentro… ¡un mendigo! Por la demacrada si bien clara fisonomía, danés de pura cepa, aborigen del norte sin duda. El hombre extiende unos cartones y se tira a dormir allí mismo, después de arrimar contra la pared los dos carritos de supermercado que contienen lo que, al parecer, son todas sus pertenencias. Pero, ¿un mendigo en Dinamarca? Paso dos horas más tarde por allí y el hombre sigue sobando sin que haya aparecido la policía para solventar tan anómala situación.

Son tan sólo unos indicadores de que la puerta se ha entreabierto y ha comenzado a entrar el aire. El problema es que no se trata de aire fresco, no.

Con lo puesto en Odense y mentando con poco cariño a Iberia

domingo, septiembre 13th, 2009

Odense. Se acaba el domingo… a Dios gracias. Día para llorar, de esos perdidos porque me lo he pasado viajando desde la Red Natura del río Tambre a la ciudad danesa de Odense, donde me recibieron, tan bien como siempre, la hispanista Grethe Christensen y su marido, Ole. El problema no es que el avión de Madrid, de Iberia, saliera con poco más de media hora de retraso, no, qué va. El problema es que los muy lerdos se han dejado mi maletón en tierra. Me han dado un kit de supervivencia y búscate la vida por lo menos hasta mañana. Así que estoy con lo puesto. O sea, que me paso la vida defendiendo las compañías grandes, que de volar con Air Algerie o Sudan Air o Vuelo Paco, nada de nada, y compruebo en mis carnes (nunca mejor dicho: no tengo ni pijama) que Iberia hoy en día cae en el absurdo. Porque todo va informatizado, y al momento miraron en Copenhague en una pantalla y me dijeron dónde estaba mi querida maleta azul. Que no es otro sitio que Barajas. Porque uno entiende un accidente, o que hubiera llegado pelado de tiempo desde Labvacolla. O que se hubiera puesto de parto alguien. Pero no que abandonen la maleta y, lo que es peor, que no comuniquen al vuelo que la maleta con código de barras tal y cual, que pertenece al ciudadano Ramírez, que soy yo, no va en la panza del Airbús. Pues nada: a esperar una hora a ver si aparecía -y aquí se hace noche a partir de las siete y media- y lo dicho, a buscarse la vida.

Y encima de tanto aire acondicionado me he pillado un catarro. A ver si resulta que encima regreso con la Gripe A a cuestas…

“Da Spaniolerne kom”: españoles en Dinamarca

miércoles, abril 22nd, 2009

He recibido un libro maravillosamente bien editado, con estilo, elegancia y gusto. Se titula Da Spaniolerne kom y me lo mandan mis amigos Henning Petersen y su mujer, la catalana Anna. Habría que darles una medalla. No por enviarme el libro, claro, sino porque con no excesivos medios montaron una magnífica exposición que recogió el paso de los soldados españoles que, engañados por Napoleón, acabaron en Dinamarca. Sus mil peripecias, su huida y la huella que dejaron eran los ejes de esa exposición que, por desgracia, no llegó a España.

En fin, el volumen es una pequeña joyita. ¡Lástima que sólo esté en danés!

Henning Petersen, su mujer y los españoles en Dinamarca

viernes, febrero 6th, 2009

Aeropuerto de Copenhague. Los aeropuertos son lugares idóneos para observar y para reflexionar. Sobre todo si son extranjeros, porque hay tiempo para sintetizar las experiencias vividas.

Ahora estoy en el de Copenhague esperando la salida del avión a Helsinki y hago balance de mis dos días escasos en Dinamarca. Camino de Santiago aquí y Camino de Santiago allá. En ese repaso merecen un lugar destacado Henning Petersen y su mujer, que por cierto no sé cómo se llama. Una gente que tiene mucha más ilusión y proyectos que la mayoría a su edad (que por otra parte es la mía). Los ojos de ambos se iluminan al hablar de la recién clausurada Spaniolerne, una exposición de la que ambos fueron alma mater. Se trataba, nada más y nada menos, que de recoger materiales -y mostrarlos, claro- de cuando el marqués de la Romana y miles de soldados españoles fueron enviados a Dinamarca justo antes de la guerra de Independencia para alejarlos del escenario, de cómo vivían en este país, de cómo escaparon a casa en cuanto se dieron cuenta del engaño y de qué pasó con los que no salieron a tiempo y tuvieron echar raíces en el país escandinavo, como la actual familia Panduro.

Henning y su mujer, catalana ella, no pueden ocultar su decepción al contar que, pese al interés de varios museos, no hubo manera de llevar a España la muestra: no hubo financiación para el traslado y los seguros.

Por cierto que la mayoría de la soldadesca regresó al puerto de Santander. Alguna cita hay -me parta un rayo si sé dónde- que sitúa a una pequeña parte en A Coruña.

El Camino de Santiago en Odense

jueves, febrero 5th, 2009

Odense (Dinamarca). Amanece con nieve en Odense. El termómetro marca un grado bajo cero, pero nadie le da la mínima importancia y el que ayer salía en bicicleta hoy repite. Y son millares y millares por las amplias avenidas donde se ignora la palabra atasco.

En el instituto donde trabaja Grethe Christensen no falta nadie porque haga mal tiempo. Allí me lleva a dar dos conferencias (una tras otra) a los alumnos sobre el Camino de Santiago. Una decena escasa en la primera, una veintena menos uno en la segunda. Gran interés, y no porque yo lo haga más o menos entretenido (que va a ser que no), sino porque el Camino tiene un poder de atracción en sí. Chavalada con predominio femenino que habla español, aunque la timidez y humildad innata a los daneses les impide parlar demasiado, y sólo al acabar se sueltan, pasillos adelante.

Odense, además, es una ciudad humana y maravillosa, el mejor desmentido de que para ser atractiva no hace falta tener un Guggenheim, sino cuidar el entorno y los edificios, y ofrecer multitud de pequeños actos culturales y festivos. Además, por ella pasa el Camino de Santiago, algo que incluso sus habitantes ignoran. Pero si se va uno al río verá que en el maravilloso sendero que lo bordea hay pintadas flechas amarillas.

Temporal de viento arriba del faro

sábado, julio 19th, 2008

Samso (Dinamarca). En pleno temporal de vielto del oeste que dobla los árboles, llegar al faro de Samso, en la punta sur de la isla, es una pequeña, muy pequeña, hazaña. Pero lo cierto es que el viento parece arrasarlo todo, y por eso al comienzo de la subida a la colina uno busca refugio en una sencilla construcción de cemento de cuyas paredes cuelgan dibujos, fotos y textos de los enclaves de interés arqueológico y artístico de Samso.

Nueva subida y me planto ya en la torre del faro, en cuya entrada espera una caja metálida y, al lado, un cartel que indica que procede meter en ella 10 coronas por persona. ¿Alguno engañará? Seguro, pero no constituye la regla, sino la excepción.

Escaleras pendientes y tan estrechas que en la parte superior se pasa a duras penas cuando se lleva una mochilita a la espalda. Y aguantar arriba es ya hazaña un poco mayor que la primera, porque el dios Eolo parece empeñado en derribar faro, torre y al osado visitante. Así que tras contemplar la panorámica y hacer las fotos de rigor, el descenso parece más llevadero. La sorpresa -que estaba ahí pero en la que uno no se fija antes- es que al salir compruebo que el edificio de enfrente es una tienda preciosa en la cual resulta posible tomar una bebida caliente y conseguir algo simple para comer. O sea, el máximo rendimiento de los recursos turísticos convirtiéndolos en productos. En otras palabras: sacan los cuartos a los visitantes de una manera inteligente. Y eso tiene futuro.