La victoria de Roger Federer
Domingo, Julio 5th, 2009Me provoca reacciones encontradas la consideración que se le está dando al triunfo de Roger Federer en Wimbledon. Ése que le convierte en el jugador con más tÃtulos de Grand Slam, al sumar ya 15, con 27 añitos. Me alegro porque ver jugar al suizo es una de las cosas más placenteras que un amante del deporte se puede echar a los ojos, algo asà como el nivel de maestrÃa que Michael Jordan alcanzó en su segundo triplete de la NBA, cuando era todo movimientos de libro, fluÃdos y elegantes. Me alegro porque se le criticó injustamente, y con prejuicios de fondo lamentables, por sus lloros en Australia.
Me alegro porque se le quiso apuntar un declive que los resultados no dejaban entrever. Me quedo alucinado cuando veo el resumen de sus 20 finales de Grand Slam, y veo que en el  2006 y el 2007 las jugó todas, y que desde que se perdió la de Australia el año pasado no ha vuelto a faltar a ninguna. ¿Es eso un jugador en retroceso? Otra cosa es que su nivel de excelencia haya bajado un poco, o que se haya encontrado con un fenómeno como Nadal en frente y otros dos rivales de enjundia en Djokovic y Murray.
Pero me parece injusto que por esta victoria se le considere ya el mejor de la historia. O ya lo era antes, o ahora sigue sin serlo. El hecho estadÃstico de superar a Pete Sampras en el ránking de victorias en los grandes torneos no deberÃa convertirle en el más grande, a no ser que consideremos a Pistol Pete como el mejor de siempre. Y me parece que no es ésa la idea que hay en el mundo del tenis. Y, además, está el tema de las especiales circunstancias que rodean a los tÃtulos en Wimbledon y Roland Garros. La ausencia de Nadal. Estoy convencido de que Federer buscará otra motivación más en el US Open y en la próxima temporada: lograr ganar otra vez en finales con Rafa.
Y dos cosas que no entiendo de Federer. Una, la amistad con el cantante de la extinta banda Bush, una ¿estrella? de rock que pega tan poco con Roger como aquel boxeador ruso que le animaba en citas anteriores. Y segunda, que no le diga a Nike nada sobre el megabolso blanco y dorado que le hizo llevar durante el Wimbledon 2009.