Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es
La Voz de Galicia
Blogs de lavozdegalicia.es
El Contragolpe

Archivo para ‘Barcelona’ categoría

¿Por qué, Mourinho?

11 de diciembre de 2011 a las 20:05

Por mucho que ahora se empeñen en quitarle hierro al asunto, el Madrid-Barcelona no era un partido más (si es que alguna vez lo es). Los 80.000 seguidores blancos que llenaban el Bernabéu y los millones que lo veían por televisión querían sangre: está muy bien eso de ser líder de la Liga con una ventaja cómoda, pero el momento de creerse de verdad que le puedes mojar la oreja al cacareado mejor equipo del mundo está ahí y no se puede desaprovechar. El Madrid tenía la oportunidad casi única de plasmar al fin el cambio de mando en el campeonato español matando dos pájaros de un tiro: hacer visible ante el mejor rival el gran momento de forma y fútbol del equipo blanco y, de paso, alejar al Barça a una distancia casi insalvable.

En este panorama de euforia contenida deseando ser expresada (diez victorias consecutivas en Liga, una fase previa de la Champions impecable), el eje del actual proyecto del Real Madrid toma una serie de decisiones cuanto menos arriesgadas, que a la larga se tornaron difícilmente justificables. José Mourinho, el elegido para devolver los títulos al club más poderoso del planeta, rompe algunos de los automatismos que habían convertido a su Madrid en una apisonadora de contragolpe y, ocasionalmente, fútbol de toque que se había mostrado intratable. Coentrão y Lass Diarrá son nombres más o menos habituales en las alineaciones de Mourinho, pero ninguno de los dos jugó donde venía haciéndolo en los últimos encuentros. ¿Por qué Mourinho varió tanto las constantes de un equipo que no es que funcionase, sino que resultaba por momentos arrollador?

Uno tiene la impresión de que el madridismo se desvive por mirarle de tú a tú al Barcelona. Eso no lo logró el título del Copa del Rey. Ni siquiera una victoria pírrica o un empate con la sensación de que el equipo culé fuera superior bastaría para reafirmar la actual clasificación de Liga. Al Madrid le va bien siendo primero, pero el sábado tenía la oportunidad de ser el mejor. Lo cual es una diferencia muy grande. La alineación de Coentrão en el lateral derecho y la importancia que recibe Lass en el eje de ese equipo se me antojan un peaje demasiado alto para el Madrid. Y lo pagó. Desconozco por qué Mourinho optó por el luso en ese puesto, pero es evidente que fue el flanco más débil de su equipo. Lo del centro del campo tiene difícil solución porque Mourinho ya ha probado todo para ahogar esa zona del Barça pero no le ha funcionado nada. Lo que quizás no ha pensado es por qué en todos los partidos contra el Barcelona (o en la gran mayoría) su mejor centrocampista (Xabi Alonso) queda totalmente difuminado.

Coentrão fue un fracaso, Lass no fue un factor, y el segundo máximo goleador del equipo, Higuaín, fue el último de los tres cambios. Por algún motivo, Mourinho se quedó con las pruebas que hizo ante el Sporting (el luso de lateral y el galo de mediocentro) y no con las que hizo ante el Valencia (trivote, por mucho que lo rebautizase como triángulo de presión alta). El caso es que le fue mal. Ni siquiera con un partido con un diseño pintiparado (gol tempranero para un equipo que goza a la contra) le benefició. Le volvieron a robar la pelota, se vio rebasado por fútbol  y agotado en lo físico y esta vez ese maquillaje de las carencias llamado pegada le traicionó.

Desconozco cómo reaccionará el madridismo ante lo que me pareció una sobreactuación de su entrenador. El Madrid parecía en condiciones de disputarle el partido al Barcelona desde una posición de mayor confianza pero volvió a retroceder. La afición blanca se quedó sin saber si su equipo, al rendimiento que venía mostrando y con las armas que se había forjado en un arranque de temporada brillante, estaba en condiciones al fin de voltear al Barcelona en el torneo más difícil, la Liga. Para el exterior, la explicación fue la suerte. Pero ¿y de puertas hacia dentro? La pregunta es para Mou: ¿Por qué?

Barcelona, Liga española, Racing de Ferrol
Escrito por Miguel Piñeiro 12 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

La rebeldía contra la autocomplacencia

29 de mayo de 2011 a las 15:58

El Barcelona ganó en Wembley algo más que su cuarta Copa de Europa. Mucho se ha escrito sobre el ciclo mágico iniciado en el mismo verde hace casi 20 años, de la influencia decisiva de Cruyff para cambiar el rumbo futbolístico de una institución centenaria. Pero al destrozar y empequeñecer a un titán europeo como el Manchester United, empleando para ello quizás su obra maestra futbolística, el cénit de un equipo que ya ha dejado exhibiciones para la historia, el Barcelona de Guardiola ha conseguido de paso dos cosas: asentar definitivamente su sitio en la historia de este deporte, y, sobre todo, consumar la rebeldía de un grupo de jugadores único contra la famosa autocomplacencia.

Ese demonio que consumió a un equipo que parece lejano en el tiempo y menor en comparación con el actual. El conformismo acabó de manera súbita con el Barça de Rijkaard, un grupo que logró cotas de brillantez similares al actual, que se coronó con una Champions, que puso las bases del actual Barcelona recuperando la autoestima de Xavi e introduciendo poco a poco a Iniesta y a Messi. Aquel equipo al que se le suponía un recorrido mayor se vio cercenado, entre otras cosas, por el amor de Ronaldinho a las actividades extradeportivas y al amplio kilometraje de un Deco pasado de vueltas. La sonrisa del astro brasileño se fue apagando de manera frustrante para los que observaban desde fuera cómo el mayor talento de su generación y parte de las anteriores se desperdiciaba en fastos nocturnos.

Xavi y Puyol fueron testigos directos de aquello, y Guardiola debió aferrarse a esas historias para no permitir que volviera a pasar. Ayuda que Messi estaba en proceso de formación como persona, que Pep dedició sacrificar a jugadores que pudieran tener esos mismos tics dañinos, y sobre todo el empuje de un grupo que parece no conformarse con entrar en la historia, sino que se empeña en seguir haciéndola. Ayuda sobre todo el tener un modelo futbolístico definido hasta el extremo, que permite encarar a los rivales sin preocuparse tanto de ellos como ellos tienen que hacerlo de ti. En la final, Ferguson fue víctima de un debate que Guardiola no tenía que afrontar: el escocés tuvo que meditar entre ser fiel a lo habitual en el United, o tirar de la manta hacia atrás para cubrirse. Se quedó a medias, más cerca de lo primero que de lo segundo, y naufragó, penalizado por un centro del campo lacio, sin el músculo suficiente ni el talento necesario.

Supongo que esa lucha contra la autocomplacencia es la verdadera carcoma de Guardiola, el motivo de mayor peso que explique el agotamiento mental que tanto aduce el técnico para poner siempre el interrogante sobre la duración de su estadía en el banquillo azulgrana. Evitar la relajación de un equipo dos veces campeón de Europa y tres de España, colmado de elogios por la aristrocacia del fútbol mundial, es la labor principal de Guardiola: otros tienen que preocuparse de como frenar al rival, o de encontrar un estilo de juego.

Barcelona
Escrito por Miguel Piñeiro Comentar
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Siete nombres propios de los clásicos (y ninguno de árbitro)

4 de mayo de 2011 a las 15:34

A modo de resumen de este tormento en que se convirtió el mes de los cuatro clásicos, dejo los nombres propios que a mi juicio protagonizaron los partidos, y lo siento pero ninguno de ellos será de un árbitro:

-Piqué: Probablemente, el mejor jugador del Barça en toda la serie. Volvió al mejor de sus niveles, alejado de rumores sobre su novia o el tamaño de sus atributos. Fue ese central casi siempre seguro en el corte y que en ocasiones se convirtió en el cuarto centrocampista para la salida del balón. Saldó los cuatro clásicos con sólo una tarjeta amarilla y solventó el problema del poderío aéreo del Madrid evidente sobre todo en el partido de Liga.

-Marcelo: El lateral brasileño tuvo un desliz de trascendendia vital en la ida de las semifinales de Champions, cuando dobló la rodilla prematuramente ante Afellay, que le pasó como un avión. Pero Marcelo confirmó en la serie de clásicos que ya no es el flanco débil de la defensa del Madrid, se batió de igual a igual con Villa y Pedro. Pero sobre todo, protagonizó las acciones peligrosas clave de su equipo. En el partido de Liga fue el mejor jugador de ataque del Madrid y provocó el penalti. Participó de manera decisiva en el tanto de Cristiano en la final de Copa y marcó en el Camp Nou. Cada subida suya, por sorpresa y no por presencia, causó dolor al Barcelona.

Xavi-Iniesta: A ambos les faltó constancia. Lastrados por el muro de hormigón del Madrid en el centro del campo y por la falta de vuelo de Villa y Pedro en los costados, a los cerebros del Barça les costó encontrar el golpe de pedal y la rapidez del balón. Pero si esta serie de clásicos tuvo momentos de claro desborde azulgrana (la segunda mitad de la final de Copa y los últimos 20 minutos de la vuelta de la semifinal), lo protagonizaron ellos, rompiendo la línea de presión, pisando Xavi las inmediaciones del área rival más de lo normal, y finalmente decidiendo Iniesta el pase a la final con un pase al alcance exclusivo de los elegidos.

-Pepe: Convertido en el jugador más valioso del Real Madrid, lo que muchos quisieron ver como todo un síntoma. Se destapó como algo más que una solución de emergencia para su equipo, capaz de un despliegue físico que le permitía tanto incordiar a Xavi como perseguir a Messi. Los mismos críticos que llevan tiempo solicitando la libertad absoluta de Xabi Alonso como faro único del Madrid lamentaron la ausencia de Pepe en la cita del Camp Nou. Pagó cara su incontrolable fogosidad dejando una opción abierta para ver la roja en un lugar intrascendente del campo, pero salió airoso de su papel en el eje de un equipo tan grande como el Madrid.

-Messi: Hay quien dice que está al 70% de su capacidad. Pues menos mal… Messi resultó un incordio, encaró mucho y casi siempre salió victorioso. Y cuando no lo hizo, presionó y persiguió la pelota como un experto mediocentro. Así se le pudo ver peleando contra todos en el Camp Nou, en medio de ese frenesí mediada la primera parte en el que rozó el gol en tres ocasiones y parecía imparable. No fue protagonista en la final de Copa, pero dejó para el recuerdo un gol inolvidable que se impuso a todo el ruido extradeportivo. El momento icónico de esta locura de partidos.

-Cristiano Ronaldo: La sensación global es que Cristiano realizó una mala serie de clásicos. Pero marcó un gol decisivo y fue casi siempre el único jugador del Madrid que llevó peligro a la portería del Barcelona con sus tiros lejanos. Le perjudicó que casi nunca tuvo nadie a su alrededor con quien asociarse o un pasador que le permitiese atacar las espaldas de la zaga azulgrana,  y eso le abocaba muchas veces a  tratar de explotar su velocidad en jugadas individuales. Los defensores del Barça le veían venir casi siempre.

BONUS TRACK: Íker Casillas. Que se me olvidaba. Un futbolista por encima de sistemas, conspiraciones y demás artilugios.

Barcelona, Real Madrid
Escrito por Miguel Piñeiro 8 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

La buena suerte de Messi

20 de septiembre de 2010 a las 14:20

«Peña tuvo la mala suerte de lesionarme. Él estaba lógicamente afectado. A lo mejor, se le fue un poco la mano con la entrada pero no se puede decir que vaya a hacer daño en esa acción. Creo que el árbitro sancionó la jugada, y nada más».
Para el que así hablaba, fue simplemente una cuestión de suerte. Así que podemos pensar que Messi fue afortunado. Claro que no a todos les podemos pedir el nivel de santurronería de Valerón. Cuando en el 2002 una entrada que inició su tormento de lesiones fue sancionada apenas con una tarjeta amarilla, nadie pidió campañas de protección. Mucho menos él, que ni siquiera consideró injusta la amonestación.

Posiblemente el caso Messi-Ujfalusi se haya salido de madre. La información corre ahora mucho más rápida. La tele es más ágil que el periódico, la radio más que la tele y twitter les gana a todos ellos. Pocas veces tanto juego dio una lesión de apenas dos semanas. Enseguida pudimos ver el tobillo de Messi hinchado como el pedazo de pan que corona el pan de mi aldea. Supimos el parte médico en caliente y vimos al jugador andar sin muletas esa misma noche.

Pronto se supo que no era para tanto. Eso no detuvo la vorágine, y lo que nos queda. Lo peor de estos debates es que importan según quién o dónde. Valerón era un talento equiparable a los Iniesta y Silva. No hubo campaña para proteger el talento. Y nadie la hará salvo rentabilidad mediática. Cuesta imaginar algo similar con un jugador de Osasuna. Estamos condenados a escuchar y usar como arma arrojadiza los mismos argumentos cada vez que Cristiano o Messi sufren la desgracia de ser cazados. Un debate muy propenso a la demagogia. Lástima que la dureza sobre Messi oscureciese el partidazo de De Gea y la exhibición de Iniesta.

Barcelona, Deportivo, Liga española
Escrito por Miguel Piñeiro 14 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

“Creciditos” y demasiado emocionales

28 de abril de 2010 a las 23:04

Mourinho se transformó en Usain Bolt. No creo que tardara menos de 10 segundos en recorrer los 70 metros de ancho del Camp Nou desde su área técnica al lado contrario para celebrar la no-victoria (“Perder este partido 1-0 es el mayor logro de mi vida”, dijo en rueda de prensa) que le valió el pase a la final de la Liga de Campeones. Pero como el velocista jamaicano, elevó su brazo al cielo y el dedo índice enderezado. Como Usain, exuberante en el triunfo. Provocador.

Mourinho es el manipulador de emociones más eficiente de la historia. No recuerdo nada similar. Logra llevar siempre los duelos a su territorio, y casi siempre gana. Su territorio, sin embargo, no es el fútbol. Es la mente. Me cuesta mucho creer que el planteamiento de anoche en el Camp Nou responde a un enfermizo estudio de los detalles al estilo Benítez. El fin justifica los medios y lo que se vio en el doble duelo con el Barça fue una acumulación de bultos de arena para parapetarse tras las balas. Si por encima la munición venía defectuosa, mejor que mejor. Forzó la vuelta de Sneijder como quien espera el regreso al fútbol de Roberto Baggio, pero si en vez del holandés jugase Scaloni, nadie notaría la diferencia.

Mou llega a Barcelona y se olvida del idioma español. Mou llega a A Coruña y nos espetó aquello de “Estáis muy creciditos”. Palmamos, claro. El luso juega con la cabeza del rival. Se mete en la piel y hasta en las conversaciones íntimas del oponente (como hizo entre Guardiola e Ibrahimovic). El Barça entró en el terreno de lo emocional, y se cansó antes de jugar al fútbol. Quién sabe si ahí estuvo la razón de su espesura. O incluso de la rabia de quien accionó los aspersores. Yo recuerdo al Madrid dar una vuelta olímpica en el Camp Nou y nadie los regó. Faltaba Mourinho.

PD: Piqué es a día de hoy, el futbolista seleccionable por Del Bosque en mejor forma. Y día feliz en Argentina: Messi no sólo desaparece en partidos clave de su selección. Se confirma que el problema es que no sienta la albiceleste.

Barcelona, Fútbol internacional
Escrito por Miguel Piñeiro 10 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Barcelona Mega-Snake

15 de abril de 2010 a las 8:19

He de reconocer que tenía esto pensado, en previsión de lo que creía podía ser una demolición en el Camp Nou. Esta canción de Mogwai se titula Glasgow Mega-Snake, y en mi cabeza es lo siguiente: la batalla a muerte entre un engendro post nuclear que amenaza a una megalópolis japonesa, y Godzilla, que viene a evitar la destrucción, en la escena culminante de una peli de serie Z. Sustituyan el bichejo por el Dépor, la ciudad japonesa por Barcelona y Godzilla por el Pep Team y se acabó la metáfora:

Imagen de previsualización de YouTube

Al menos eso sonaba de fondo en la primera parte. El Dépor sigue cuesta abajo, melancólico y ni siquiera con la excusa de la pretemporada improvisada que parecía montarse en las jornadas pasadas (pocas oportunidades para los menos habituales, salvo lo de Piscu, que no acabé de entender). Sobre el Barça, confirmé una cosa que Lotina además dijo en la rueda de prensa: modula su intensidad en función de la importancia de la cita. La segunda parte contra el Dépor difícilmente se podrá repetir en la eliminatoria con el Inter de Milán.

Barcelona, Deportivo, Liga española, Música
Escrito por Miguel Piñeiro 2 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net