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El Contragolpe

El ciclo de Fernando Torres

16 de octubre de 2012 a las 14:38

La selección española vive tiempos plácidos, agitados de vez en cuando por debates artificiales que mantengan la tensión: que si el falso nueve, que si el doble pivote,… Matices al mejor equipo nacional que el fútbol ha visto en al menos 20 años. El protagonista indirecto del importante partido contra Francia es Fernando Torres, que regresa al Calderón 5 años después de su marcha al Liverpool. A sus 28 años, Torres está de vuelta de muchas cosas. Entre ellas, del debate que (menos artificial que los otros, más futbolístico) cuestiona sus méritos como jugador de élite.

En su juventud, Torres tuvo que huir del estigma de jugador-póster, agitado por la prensa deportiva madrileña hasta los altares casi por la fuerza. Convertido en símbolo (a su pesar o no), cumplió etapas saltándose varias y salió airoso casi siempre. Fue un precursor de la exportación del talento español para madurar y tener los réditos que ahora explota la selección española. Saltó al Liverpool y se hizo más grande. Ahora, en otro perfil, sobrevive a su pasado y trata de adaptarse a una nueva situación futbolística, individual y colectiva.

Viene esto al hilo de la entrevista que se puede leer con Torres en El País. En ella se descubre a un personaje tan maduro como consciente de todo lo que le rodea. Y yo, desde fuera, no dejo de preguntarme si esa consciencia le perjudica como futbolista. A pesar de sus goles, algunos tremendamente decisivos, Torres siempre fue señalado. No tiene calidad, sólo es un cuerpo, sobrevalorado en precio y sueldo… Más allá de los números para defenderle, hay imágenes como las de este vídeo:

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¿Por qué Torres ya no es ese futbolista? ¿Es porque los 9 clásicos, a no ser que demuestren ser imprescindibles, están en riesgo de extinción y el juego, tal y como se desarrolla hoy, no les favorece? ¿Fueron sus problemas de rodilla tan graves como para mermarle hasta el punto de perder el toque? ¿O es esa plena consciencia de la perspectiva de su carrera, su madurez incluso más personal que futbolística, que demuestra en la entrevista (incluso hace referencia al origen gallego de su familia paterna, algo no muy habitual) la que le ha convertido en un futbolista de otro perfil? A veces, Torres parece también presa de la contradicción sobre su propia figura: no quiere ser la estrella al uso, asumiendo el rol que le piden, aludiendo a ancestrales valores de cantera, pero le duele cuando no le reconocen su dimensión de futbolista. Incluso es contradictorio cuando reclama su puesto en los altares del Liverpool, sus indiscutibles méritos en un club que sin embargo vive tan anclado en sus tradiciones que no es capaz de ponerse al día.

En cualquier caso, Torres cierra en el Calderón un ciclo deportivo y vital que, con el tiempo, posiblemente será recordado de otra manera. La de un futbolista que bien podría ser el capitán de la selección, a pesar de todos los vaivenes y cuestiones sobre su figura.

Imagen de previsualización de YouTube Fútbol internacional
Escrito por Miguel Piñeiro 2 Comentarios
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