La hora de los actores secundarios
Hay pocas cosas que hayan mejorado más en la temporada del Dépor que su fiabilidad fuera de casa. De ser una feria en la que las sorpresas estaban al orden del día, el equipo de Oltra se ha convertido en una seria amenaza como visitante, capaz de imponer por las buenas o las menos buenas la ley de un equipo candidato al ascenso directo. Sus 23 puntos no son los mejores de la categoría pero le sirven para ser primero. Partidos como el de Guadalajara, locos, sin demasiado control ni fútbol, se hubiesen perdido en el tramo inicial del campeonato.
Las jornadas se apilan una encima de otras y el Dépor se acerca irremediablemente a su rito de hacerse adulto: Córdoba, Celta, Elche, Almería, Valladolid… Todos casi seguidos en el tramo decisivo para saber su destino. Las armas del Dépor las conoce todo el mundo, pero es muy factible que en esa sucesión de finales el papel de los hasta el momento actores secundarios sea más que decisivo. Véase por ejemplo la próxima jornada, contra el Alcoyano en Riazor. Zé Castro no podrá jugar y Aythami tendrá que llenar su espacio. Riki está tocado y dada su delicada musculatura, está por ver que pueda estar disponible: Lassad y Xisco deben estar preparados. Salomão está sancionado y Saúl sabe que seguramente tenga que saltar por Bruno Gama, que sólo ha completado 3 de los 16 partidos que ha jugado.
Jugadores como Juan Domínguez y Morel están apercibidos y otros hombres clave como Guardado, Bergantiños y Aranzubía están a dos amarillas de la suspensión. Añádase esta cuenta a la dosis inevitable y aleatoria de peligro en forma de lesiones y Oltra debería echar ojo a su banquillo para tenerlo a punto, porque alguno podría tener que asumir un rol de protagonista justo cuando más exigente se pone la cosa. En la sombra del banquillo durante meses, con la oportunidad de reclamar orgullosos para que todos los vean:











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