Malasia, tierra conquistada
[Nueva entrega de Dani Cancela en su aventura en el fútbol de Hong Kong]
Jugar la AFC Cup te permite descubrir tu ignorancia. Asia es un continente tan extenso y variopinto que es imposible imaginar todas las peculiaridades que lo conforman. Uno llega, vive en Hong Kong un rato y se hace la idea de que toda Asia está llena de gente con los ojos achinados, tez amarilla y seguidores de Buda. Pero nada mas lejos de la realidad, Malasia, por ejemplo,es un país musulmán, con hombres de rasgos más bien hindúes y mujeres de insospechado aspecto mas allá de sus grandes pañuelos (y algún burka), y en el que hace un calor horrible.
Y aquí vinimos a jugar, a Kuala Terengganu. Es una pequeña ciudad de la costa este de Malasia, bueno, más bien una aldea grande, llena de espacios abiertos y casitas bajas entre palmeras, con una tranquilidad alterada solo de vez en cuando por la llamada a la oración del imán de cada una de las múltiples mezquitas de la ciudad. Nada que ver con la imagen que tenemos de modernidad de Kuala Lumpur, sus torres Petronas y su Fórmula 1.
Aquí nos trajo la AFC Cup para descubrir las peculiaridades de este torneo. Que sea el equivalente a la UEFA significa que es la versión asiática del segundo torneo de clubes mas importante de Europa. Pero los parecidos terminan ahí. Esto no deja de ser Asia, y así como en muchas cosas tenemos que aprender de ellos, en fútbol y sobre todo en infraestructuras, queda mucho camino por recorrer.
El campo de entrenamiento que nos cedieron era tal desastre que ni entrenar pudimos, y el campo donde jugamos no era mucho mejor. El partido se jugó a las 5 de la tarde, a pleno sol, porque los focos del estadio no cumplían las reglas de la AFC, así que os podéis imaginar el infierno que pasamos. Eso unido a los casi diez mil aficionados que con sus tambores no paraban de animar, hacía presagiar una tarde muy muy larga.
Pero, contra todo pronóstico, sobrevivimos, y no solo eso, sino que ganamos 0-2, con autoridad, sorprendiendo a propios y a extraños al liderar nuestro grupo con dos victorias en dos partidos, y colocándonos un poco mas cerca del hito de la clasificación. En verdad el partido no fue sencillo, y el resultado no refleja la diferencia entre los dos equipos, pero un gol justo antes del descanso nos sitúo con ventaja, y en la segunda parte supimos sufrir, defendernos y marcar el segundo cuando quizás menos lo podíamos merecer, pero al final lo que cuenta es el triunfo, la increíble sensación de jugar este tipo de partidos rodeados de un ambiente que parece sacado del cuento de Alí Babá (sin ladrones, todo hay que decirlo) y el paso de gigante dado en esta fase de grupos.
Ahora, en el avión de vuelta a Hong Kong, solo quedan los buenos recuerdos, las ganas tremendas de volver a casa y la satisfacción del deber cumplido tras cinco días eternos en Malasia. Con el deseo de que esto sea solo el principio de una exitosa competición para nuestro equipo, con el sueño de ser capaces, de una vez por todas, de poner el nombre de Hong Kong en el mapa futbolístico de este increíble continente asiático. Y seguiremos soñando.
Dani Cancela













