Sorpresas, dramas y un favorito en la NBA
La NBA es apasionante. Será la cosa de la madrugada, del vicio de las estadísticas institucionalizado desde hace décadas (ahora que el fútbol se suma y aparecen datos de pases y esas cosas: es demasiado tarde, os llevan años de ventaja), o simplemente de venta de producto. Incluso se hace imperdible cuando no se juega: ¿cuántos espectáculos deportivos o no pueden presumir de capitalizar la atención de miles de aficionados aun cuando esté parado? Y el período de fichajes, a pesar de que a veces su jerga sea incomprensible (amnistías, cláusulas intraducibles…), se convirtió en una locura tan atractiva como el día final del período de fichajes de la Liga inglesa, sólo que durante tres semanas seguidas.
Otra cosa apasionante de la NBA (?): mis previsiones de la temporada, que deben servir para apostar por exactamente lo contrario a lo que diga.
-La sorpresa: Todo el mundo espera que los Clippers sean la sorpresa de la NBA. Y posiblemente lo sean, acaben siendo un equipo de play offs y den más de un susto. ¿Tanto como para ser campeones? Si hubiesen mantenido a Eric Gordon, quizás. En cualquier caso, ya no veo a los Clippers ya como un sleeper, un equipo oculto dispuesto a dar la campanada. Es imposible serlo cuando tu quinteto titular tiene a Chris Paul y a Blake Griffin. Ya no puedes aspirar a ser el equipo revelación como fue en su momento Oklahoma. Serás otra cosa, no sé si ya obligado a ganar, pero muy cerca de estarlo. A pesar de las dudas que algunos muestran sobre la salud de Paul y su rodilla dañada, cualquier cosa que no sea meterse entre los ocho mejores y avanzar al menos una ronda será visto como una fatalidad para los Clippers. Han vendido los asientos para toda la temporada en apenas horas tras el traspaso del base. Es una presión a la que la franquicia pobre de Los Ángeles no estaba acostumbrado. Veremos cómo sale. Así que habrá que buscar la sorpresa en otros equipos que jueguen atractivo pero sin grandes aspiraciones (Houston, quizás; Indiana Pacers; en último caso Minnesota), equipos bien trabajados para los que play offs sea un premio (Milwaukee, Utah Jazz) o equipos con aspiraciones de play off que acaben dando algo más de lo que se espera (Knicks y Grizzlies).
-El drama: Volvemos a Los Ángeles. Los Lakers tienen toda la pinta de convertirse en la historia de la temporada, y no precisamente con final feliz. Kobe Bryant está mayor y su cuerpo no le responde ni la mitad de lo que solía. El cuarto mejor jugador del equipo es Josh McRoberts y posiblemente sea el tercer mejor jugador en cuanto Andrew Bynum sufra su cupo de lesiones por temporada. Traspasaron a Odom por nada y sus bases son Dereck Fisher y Steve Blake. Sobre Pau Gasol cayó la peor de las sombras para un jugador NBA: la de un tío que ya ha sido amortizado para un proyecto cortoplacista (aprovechar los años que le quedaban en la reserva a Bryant). Ser situado constantemente en los rumorología de traspasos para obtener bien a Paul o a Howard con el fin de estirar el baloncesto de Kobe habla de una trituradora de carne. Es así de crudo el tema. Eso no quiere decir que los Lakers se saquen otra buena temporada y den un susto grande en las últimas rondas de play off. Creo que debería mediar un traspaso para que eso sucediera.
-El favorito: Me voy a tirar a la piscina (o no, no sé). No van a ganar la NBA ni Dallas ni Miami. Los Mavericks tienen como pívot titular a Brendan Haywood y eso no es bueno. Vince Carter será una rémora y aunque me equivoqué flagrantemente la temporada pasada y pedí disculpas por ello, los actores de reparto de Nowitzki son un año más viejos y un anillo más ricos. En cuanto a Miami, siguen siendo el mismo equipo del año pasado, al menos sobre el papel. Siguen sin tener un base de garantías no ya para dirigir su juego, sino para detener al base rival. Carecen de un pívot contundente y añaden dudas a su trío de estrellas, porque Chris Bosh quedó retratado como el lado frágil del triángulo, LeBron tiene el estigma de su desaparición en los momentos claves y Wade necesita más espacio para maniobrar. El mejor equipo al contraataque, por encima incluso del Real Madrid. Pero están a un paso de convertirse en los nuevos Houston Rockets de finales de los 90. ¿Ah, que no dije mi favorito y el párrafo se titulaba así? No os lo voy a poner tan fácil…
-Oklahoma City Thunder: Vale, de acuerdo. Los voy a señalar a ellos. Que Dios les asista. Kevin Durant es difícilmente parable, pueden correr y jugar en estático, tienen fuerza en el juego interior, son jóvenes en una temporada de ritmo explosivo… Mi principal duda sobre ellos: Russell Westbrook, que me parece uno de los jugadores más sobrevalorados de la última hornada de la NBA. Así que veo a los jóvenes Thunder luchando por el título y si pudiera elegir, que fuera contra los Bulls, posiblemente el equipo mejor construido desde ya y para el futuro de los próximos 3-4 años. Lo tienen todo, o casi todo, traduciendo ese casi por un banquillo un poco corto. Y Derrick Rose es un jugador para una época, ayudado por un talento innato, un físico portentoso y, sobre todo, una actitud apocada lejos de los estándares marcados por los LeBron y similares. Aún así: no pondría todo mi dinero en una casa de apuestas británicas a que los Thunder se llevan el anillo, pero si tengo que decir uno (casi por eliminación de otras opciones más seguras), me quedo con ellos. Por encima de todo, creo que es una temporada muy poco convencional, marcada por su raro inicio en fechas navideñas y un calendario congestionado. Creo que pocas cosas responderán a la lógica en este año de NBA. En ese contexto, puede que hasta este post pase por algo normal…
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Si habéis visto algún partido de la fase de ascenso del club rojiblanco, sabéis de quien hablo: el tipo que alentaba a la grada a ritmo de AC/ DC. Pues él y su hijo conforman el tándem de encargados de todo. Desde que no te falte de nada en el vestuario hasta que el campo esté perfectamente cortado y regado cada día. Un club familiar que tiene a una familia a cargo de esta importante tarea. Cuadra. Y es un caso especial porque pocas veces ponen malas caras. Y eso que los jugadores a veces somos un poco toca pelotas. Que si las medias cortadas porque estoy más cómodo, que si calcetines finos o gordos, piratas, manga corta o larga, camiseta térmica, que si echo champú en el jacuzzi para hacer la gracia y la espuma inunda el vestuario… Y todo lo hacen, porque su trabajo es ese, que al futbolista no le falte de nada.
