Centrocampistas
El fútbol, como otros artes (la música, el cine), se rige en ocasiones por modas. Un patrón se impone sobre el resto y contagia a los demás hasta convertirse en necesidad. Parece un poco inexplicable pero hay épocas en los que un sistema manda y da la sensación de que si no te ajustas, quedas fuera. Un año son los extremos, otro es el rombo en el centro del campo, después viene un falso delantero, y así sucesivamente. El ciclo actual corresponde, indiscutiblemente, a los centrocampistas. Ya sabemos de quién es la culpa: del Barça y de la selección española.
Casualidad o no, de lo que realmente adolece el Deportivo en su planilla es de centrocampistas. Tiene muchos jugadores que se le parecen, pero no lo son. Posee tres contrastados mediocentros defensivos, cuenta con uno de las mejores mediapuntas de la historia del fútbol español y con una retahíla de jugadores de banda con una descarada tendencia ofensiva que los convierten más en extremos que en interiores. Tiene además una promesa de ubicación en el campo indefinida (Juan Domínguez) y otra promesa a la que no se quiere recurrir quizás por ser demasiado pronto (Juan Carlos).
Esto en sí no debería ser un problema, salvo que tu pretensión de esquema de juego sea imponerse por el toque desde el dominio de la pelota y demostrando tu superioridad. Al Dépor eso le cuesta horrores desde su pretemporada porque resultaba meridianamente claro que Jesús Vázquez y Álex Bergantiños iban a tener problemas si no encontraban a Valerón. El paso de las jornadas también ha ido limando las aristas de los problemas, pasando de una supuesta falta de actitud y condescendencia en campos humildes para poner el foco en el juego del equipo, que tampoco en Riazor resultaba convincente.
¿Qué hacer ahora, con 4 derrotas en 10 partidos y a punto de entrar en una zona del calendario con fuertes turbulencias (Celta, Murcia, Almería, Valladolid, Numancia)? Oltra tuvo muy claro desde el principio cómo quería que jugase su equipo. El reto para él como entrenador es encontrar las piezas dentro de su plantilla para conseguirlo. Las lesiones le han impedido dar algunos retoques, pero ¿y si el problema es más profundo? ¿Necesitaría el Dépor añadir un tercer centrocampista? Veo al Celta, por ejemplo, y a Álex López, y no veo un jugador capaz de hacer esa misma función: un medio de amplio recorrido y buen trato de la pelota, válido para presionar pero también para enlazar con los delanteros y tener cierta presencia en ataque. Sería una opción para esos partidos en los que los rivales pongan una presa sobre Valerón.
Lo que parece no funcionar, además, es el plan B de las remontadas, cuando Oltra decide exagerar los rasgos del equipo, vaciar aún más el medio del campo y, sorprendentemente, retrasar la posición del Flaco y alejarle del área, sabiendo que su último pase no tiene parangón en Segunda. Con este panorama de dudas y ante la sensación generalizada de prisas y urgencias, hay otra solución. Pero primero hay que asumirla, no tener vergüenza, recular en tus pretensiones: Si no tienes centrocampistas, puedes jugar más directo, ser un equipo contraatacador, buscar segundas jugadas y juntar más las líneas para sorprender al rival. Aprovechar la rapidez de Salomão, Guardado, Saúl, el recuperdo Bruno Gama, Riki, Lassad… Una redefinición del equipo tan grande como sería ajustar el rol de Valerón en ese panorama. Lo único positivo es que quedan 32 partidos (¡32!) para restañar heridas y tapar huecos.
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