El Teresa Herrera siempre se toma como la medida más fiable de por dónde irán los tiros del Deportivo en la temporada que sigue al popular torneo. Muchos se olieron los peores presagios sobre el equipo de Lotina en las últimas derrotas de agosto contra Atlético de Madrid y Newcastle, sobre todo porque rompían años de tradicional victoria. Tampoco fueron pocos los que en la edición del 97 soñaron con lo más grande después de presenciar posiblemente la mayor exhibición de puro fútbol de la historia reciente del Deportivo. Sólo que esos buenos augurios los rompió la marcha de Rivaldo al Barcelona.
Quiero decir, siempre hay que coger con pinzas las conclusiones de un torneo veraniego, por muy cerca del inicio de la Liga que esté. A una semana de empezar una temporada tan compleja como apasionante, el Dépor se ha esforzado por corresponder a la ilusión de su masa social. Desplegó ante el Sevilla la mayoría de las virtudes de las que quiere hacer gala: buen trato del balón, intento de llegar por bandas, mucha verticalidad, pilares defensivos establecidos y un sol sobre el que todo gira llamado Valerón.
Del combustible que le quede al Flaco dependerá muchas veces el éxito de este equipo, uno de los pocos futbolistas de España capaz de dejar a tu delantero solo ante el portero tres veces por partido. Su talento, mientras, sigue fuera de toda duda. Además, con detalles, continúa dando muestras de que controla todos los aspectos futbolísticos de su equipo. Cuando Riki hizo el 1-0, tras un brillante pase al hueco de Valerón para la carrera y pase de la muerte de Bruno Gama, Valerón premió con su abrazo y cariño frente con frente a quien él consideró clave en el gol. ¿Gama, Riki? No, Álex Bergantiños, quien con su pase rompió la línea de presión del centro del campo del Sevilla, buscando al Flaco en vez de la opción más cómoda de una banda.
No sé si Valerón quiso premiar simplemente una buena jugada o si quiso reforzar la confianza del mediocentro a la hora de construir el fútbol del equipo. Me pareció reseñable porque es ahí donde yo le pongo el mayor pero al Dépor. Al menos visto desde la grada, parece que al equipo de Oltra le gusta más la salida por banda. No fue extraño ver al lateral buscar en largo a su interior o a Riki, sobre todo Ayoze, que no se complica demasiado. Más cómodo incluso en crear a partir de la segunda jugada, confiando en que dos rastreadores como Álex Bergantiños y Jesús Vázquez pesquen todo lo que queda suelto en la zona ancha, y a partir de ahí iniciar una jugada de ataque siempre rápida y vertical. Tampoco fue diáfana la salida de pelota desde los centrales, donde Aythami está llamado a ser protagonista.
Jesús Vázquez se ha establecido como un futbolista de toda confianza para los que no lo conocieran de antes. Roba, toca con criterio y mantiene su posición. Álex Bergantiños cuenta con el favor popular, hizo un buen partido, aunque sea demasiado generoso en su esfuerzo y le lleve en ocasiones al desorden. Los dos estuvieron bien, pero el inicio del fútbol del Dépor me sigue generando dudas. Otra cosa es que, con las bandas a pleno rendimiento, el equipo lo necesite. Esa apuesta ante el Sevilla estuvo un poco castrada por la pronta lesión de Bruno Gama (que apunta buenas cosas: capacidad combinativa, buen toque y atacar los espacios, como hizo en la jugada del gol) y el precario estado de un Guardado con jet-lag. Pero no deja de ser buena señal en esa apuesta por las bandas que lo mejor de la segunda parte saliera de las botas de Pablo Álvarez.
Si las bandas funcionan y Valerón sigue en estado clarividente, con el juego directo de este Dépor con gusto por el balón pero sin mucha retórica, creo que veremos muchos buenos momentos del equipo jugando al contraataque. Eso dependería también de ponerse en ventaja pronto, lo que nos lleva irremediablemente al tema de Riki. Goles a puerta vacía errados aparte, que son más accidente que incapacidad, y viéndolo desde un punto de vista positivo, es posible que el Dépor 2011/2012 no exija a sus delanteros un porcentaje de acierto tan alto, porque seguramente creará más ocasiones de gol.
El Dépor gustó en el Teresa Herrera. Mostró su mejor cara ante un Sevilla con alineación de circunstancias (entendiendo como tal aquélla ya no la que tenga muchos canteranos, sino en la que Fazio figura como mediocentro) que pudo irse al descanso con un severo castigo. Luego reculó en cuanto el cansancio hizo algo de mella y el rival justificó con nombres (Medel, Trochowski, Del Moral, Perotti) su categoría. Nadie pareció preocupado por perder el torneo porque la satisfacción fue general. Y eso se puede extender a la pretemporada blanquiazul. Las pinzas con las que se coge lo ocurrido en verano se sueltan el próximo domingo, si la huelga lo permite. Será el momento de dejar de hablar de sensaciones.
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