Un sueño hecho realidad
[Dani Cancela, en otra entrega de su experiencia asiática, narra sus impresiones del partido que jugó recientemente contra el Chelsea]
La música que indica que ha llegado la hora comienza a sonar por la megafonía del estadio. Dentro, en el túnel, siento como cada músculo de mi cuerpo se pone en tensión. Miro a mi derecha y veo, uno a uno, a los tipos contra los que me toca jugar. Lampard, Ashley Cole, Terry, Drogba…Alguno de los mejores jugadores del mundo, estrellas usualmente solo accesibles vía Play Station, estaban ahí, a mi lado.
Normalmente esto suele acabar cuando suena el despertador, pero esta noche no. Esta noche los tengo a todos al alcance de la mano. Saltamos al campo mientras la grada se llena de banderas, casi todas azules, azul Chelsea, por supuesto. Pero aun así estamos delante de más de cuarenta mil personas en el estadio más bonito en el que jugué nunca.
Tenía la idea de que iban a ser 90 minutos de sufrimiento, de nervios por la responsabilidad que supone jugar ante tal equipo, y ante los ojos de los miles de espectadores de las gradas y los millones de personas que lo estarían viendo en todo el mundo, ya que el partido lo daban en directo muchas cadenas de televisión. Sin embargo, puedo decir que disfruté, que no hubo nervios y que, a excepción del último cuarto de hora en el que no podía con mi alma, el partido se me pasó muy rápido.
Claro que sufrimos, y corrimos como bestias aunque seguro que en la tele no lo pareció, pero en general estamos contentos. En el primer tiempo hicimos las cosas bastante bien. Incluso tiramos dos o tres corners… El gol de penalti cerca del descanso y, sobre todo, el que nos marcamos en propia meta a los cinco minutos de la reanudación, nos hizo mucho daño. Eso, y que minuto a minuto nuestras fuerzas iban desapareciendo. Y las de ellos… en fin, ellos tienen fuerza para aburrir.
En el minuto 60 entraron Obi Mikel, Sturridge (qué manera de correr, por Dios) y Torres. Es increíble percibir la repercusión que tiene El Niño en el mercado asiático. Yo creo que la ovación más grande de la noche se escuchó cuando desde la banda el cuarto árbitro anunció el cambio. Sigue sin mucha suerte de cara al gol, pero una carrera a su lado bastó para saber que ese futbolista es de otro mundo, y el tiro al palo que se inventó de la nada da fe tanto de su calidad como de su mala fortuna, una racha que seguro cambiará.
En fin, que el partido terminó con 4-0, y aunque a nadie le gusta perder, todos salimos relativamente satisfechos de la imagen que dio nuestro equipo, y el fútbol de Hong Kong al que representamos. Nos llevamos también, millones de recuerdos grabados en nuestra retina, muchas fotos inolvidables y alguna que otra camiseta.
Y la sensación de que esta semana de la Barclays Asia Cup no la vamos a olvidar en la vida. Y eso que aún no acabó. Esta tarde tenemos el partido por el tercer puesto, contra el Blackburn Rovers de Michel Salgado. No tiene el glamour del Chelsea, pero no deja de ser un equipo de la Premier, otro partido de esos que se juegan pocas veces a lo largo de la vida de futbolistas como yo, así que hoy toca otra vez correr, pelear y disfrutar del premio que supone esto.
El premio al trabajo de toda la anterior temporada culminada con el título de Liga que nos dio el pasaporte a esta semana de ensueño. Y aunque hubo que sacrificar casi un mes de vacaciones, es obvio que cualquier esfuerzo merece
la pena por vivir lo vivido. Además, la semana que viene la tenemos libre (nos lo merecemos) y mi mujer y yo nos iremos a Shanghai, a seguir conociendo este increíble país en el que tenemos el privilegio de vivir y que tantas oportunidades nos ofrece a todos los niveles. Porque todo esto, no podría suceder en otro sitio que en Hong Kong….
Dani Cancela












