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El Contragolpe

Peñarol y las peleas

23 de Junio de 2011 a las 9:07

Enhorabuena a Santos, campeón de Sudamérica, y bienvenidos a la pesadilla Neymar, una turbulencia publicitaria y mediática que le llevará a vestir otro blanco, el del Madrid. Un jugadorazo, de todas formas. A muchos, sin embargo, les habrá gustado ver a cuentagotas el talento sobrio y puro de Ganso, el otro genio del Peixe atormentado por las lesiones. Y también los habrá que hayan vibrado con la pelea final entre jugadores del Santos y del Peñarol:

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Posiblemente la culpa sea de aficionads del Santos que invadieron el césped aún con los jugadores de Peñarol asimilando la derrota. De todas formas, los uruguayos siguen fiel a una ¿tradición?, la de protagonizar la gran pelea de Sudamérica. En Brasil (y en el resto del mundo) aún recuerdan la que tuvieron con los jugadores de Flamengo en la Coa Mercosur de 1999, y que acabó con las mayores sanciones entonces conocidas. El principal instigador de aquella infamia: Walter Pandiani.

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Aquí un resumen de las mejores jugadas del partido. En el gol de Peñarol (en propia puerta), participa Urreta en el inicio de la jugada.

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Escrito por Miguel Piñeiro 8 Comentarios
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Urreta en la fiesta de Neymar

20 de Junio de 2011 a las 20:05

En la madrugada del miércoles se decide la Copa Libertadores, la gran competición americana por clubes. Santos y Peñarol dirimirán el título tras el espeso 0-0 de la ida. Todos los focos en Neymar, rifado en Europa, en busca el Peixe del título que consagre la generación de los Meninos da Vila, con el talento del mediapunta y de Ganso como principales atractivos.

Mientras, seguramente desde el banquillo de Peñarol, esperará su oportunidad Jonathan Urretaviscaya. El menudo extremo uruguayo, sorprendentemente descartado en el partido de ida, se posiciona como el posible revulsivo del equipop charrúa en la decisión de la Libertadores. Es la gran oportunidad para Urreta, refugiado en el calor de su club de toda la vida después de su extraña salida de A Coruña, y antes de regresar al Benfica.

No se puede decir que el segundo periplo aurinegro de Urreta haya sido deslumbrante. Para empezar tuvo problemas con el tránsfer después de abandonar el Dépor. Luego, varias lesiones y problemas musculares le impidieron tener la regularidad necesaria (sobre todo en el tramo final de temporada) para un Peñarol que naufragó en el Clausura. Por si fuera poco, le quemaron el coche hace algo más de un mes:

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Urreta ha marcado 3 goles en Liga y ha participado en un total de 12 partidos entre el torneo local y la Libertadores. Su última lesión muscular, sufrida en mayo, la recuperó forzando la máquina y por eso no jugó en el primer asalto contra el Santos. Sin embargo, el técnico Diego Aguirre, que tanto insistió para recuper al Rayo (como le apodan en Uruguay) espera que Urreta pueda marcar una diferencia ante el Santos.

Fútbol internacional
Escrito por Miguel Piñeiro Comentar
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Envíen mis disculpas a Dallas

13 de Junio de 2011 a las 16:03

Dallas Mavericks puso fin a la temporada de la NBA con un triunfo tan sólido como imprevisible. No ya porque ganara a esa especie de equivalente de super grupo de rock trasladado al baloncesto que se llama Miami Heat, sino por el simple hecho de que el equipo de Rick Carlisle siquiera alcanzase la final del torneo. Fue la culminación de una fase final que rompió todos los pronósticos, y ridiculizó algunos, como los míos. Así que envíen por favor mis disculpas a Dallas, por los siguientes motivos:

-Perdón por Shawn Marion. Jamás hubiera pensado que The Matrix estuviera aún en condiciones de ser ese 3-4 capaz de correr la pista al contragolpe, rebotear, defender con gran solidez a rivales exteriores e interiores, anotar en importantes tramos de los partidos de la final… Marion parecía un jugador totalmente amortizado para la NBA cuando salió de Phoenix, donde siempre mantuvo una dura lucha por controlar su ego ante las figuras de Stoudemire y de Nash (leed si no el libro :07 Seconds or less), sus habilidades atléticas en declive. Sin embargo, ha aceptado su rol en Dallas y ha sido un complemento ideal para lo que necesitaba Carlisle.

-Perdón por Jason Kidd. Lo reconozco, nunca he sido un gran fan de Kidd. Ni en su momento de mayor esplendor en los Nets, a los que condujo a dos finales (echando la mirada atrás, un hecho realmente sorprendente). Ni mientras acumulaba récords de asistencias (el segundo de la historia) ni de triple dobles. Ya no es el base que mejor ejecuta el contraataque en la NBA porque sus 38 años le permiten pocas alegrías. Pero su nivel defensivo ha sido admirable (verle detener penetraciones de un tío como Wade, 15 veces más rápido que él…) y su 43% en triples en los 6 partidos de la final no se puede obviar. Kidd ha logrado, con su tenacidad, lo que John Stockton no ha podido: adjuntar al currículum de su leyenda un anillo de campeón.

-Perdón por Dirk Nowitzki. A ver, nunca dudé de que Nowitzki fuera una de las estrellas definitorias de una época en la NBA. Pero tampoco le vi con el carácter para liderar un equipo hasta el final. Lo más sorprendente de estos Mavericks, junto con el impredecible rendimiento estelar de sus grandes veteranos, ha sido ver la transmutación de Dirk en un lider natural. Anotando en los momentos decisivos (62 puntos en total en los últimos cuartos contra Miami, una barbaridad), pegando broncas, jugando con dolor… Vamos, transmitió a su equipo todo lo que LeBron James no hizo con el suyo. Se convirtió no sólo en el primer verdadero jugador franquicia europeo de la historia de la NBA, sino en el primer jugador blanco capaz de liderar a un equipo al título desde Larry Bird. Y después está ese detalle entre místico y de leyenda, de su entrenador de toda la vida presente en las gradas, el señor Geschwindner, que siempre le acompaña en las grandes citas. Ese rollo aprendiz-mentor anciano, algo tan de película y a la vez entrañable, le da unos cuantos puntos de carisma a Nowitzki.

-Perdón por Brian Cardinal. Y por DeShawn Stevenson. Y por el exoesqueleto de Peja Stojakovic. ¿Cuáles eran las probabilidades de que con ese fondo de armario (el segundo incluso titular no pocas veces) Dallas ganase la NBA?

Felicidades a los Mavericks, a los que envío mis disculpas por no haber siquiera imaginado su éxito. Lo cierro con una canción de mi grupo texano favorito:

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Escrito por Miguel Piñeiro 5 Comentarios
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El derbi gallego que nadie quería

12 de Junio de 2011 a las 2:15

La desgracia de Deportivo y Celta dejará como resultado el derbi que nadie quería: unos porque no contaban con descender, otros porque esperaban el ascenso. La Segunda división volverá a reunir a los dos principales equipos del país en una situación desagradable, ambos con heridas que curar después de un año lamentable para el fútbol gallego en general.

El Celta sufrió en Granada las peores de las derrotas: fue inferior a su rival durante mucho tiempo, se rehizo y pudo ganar por méritos propios, padeció el azote arbitral, tuvo fortuna para seguir con opciones de clasificarse y al final la suerte también le abandonó. Nada ejemplifica mejor ese trayecto tortuoso de 120 minutos de cambio drástico de estado de ánimo que el penalti que falla Michu, el último giro argumental de una película sin final feliz.

Deduzco que al celtismo no le interesará mucho en estos momentos oír otra cosa que la tesis del robo arbitral. Desde luego, esta temporada no han tenido suerte en ese aspecto. Por desgracia, el partido de Los Cármenes alimentó mi escepticismo respecto a las variaciones de sistema y alineaciones en las últimas semanas. El Celta jugó sus mejores minutos en la eliminatoria con la defensa de 4 y tres centrocampistas en el campo, mientras que Trashorras reclamó su categoría en cuanto salió al campo. Michu, Aspas y Abalo son buenos jugadores, pero su presencia en ese esquema de cinco defensas y dos mediocentros defensivos le restó al Celta una referencia de ataque y un enganche creativo.

Desconozo los motivos de los vaivenes de Herrera en el tramo final de la Liga. Pero parece claro que no respondían a simples ensayos o a rotaciones para dar descanso a jugadores clave o a una pretemporada improvisada para encarar el play off con más garantías, un momento decisivo en el que el equipo volvería a su once recitado de carrerilla. Sea como fuere, ahora es tarde para ese debate. El Celta se queda en Segunda división, pero tiene dos refuerzos. El primero, la certeza de que está en condiciones de competir por el ascenso, algo que no ha podido decir en los tres años anteriores. El segundo, que parte con una ventaja de las que pocos pueden presumir: el núcleo duro del equipo permanecerá porque es gente de la casa, comprometida en borrar este dolor. Salvo ofertas irrechazables por activos tan atractivos como Hugo Mallo, la columna vertebral del Celta debería permanecer.

El club conoce el camino. Acertó en verano con los fichajes y eso le da la pista de que con un par de retoques (un central, un centrocampista, quizás un delantero suplente) volverá a luchar por todo. Ha esperado demasiado tiempo, y aunque tenga que empezar desde el inicio otra vez, se niega a rendirse. Se viene una temporada apasionante.

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Escrito por Miguel Piñeiro 18 Comentarios
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Un ascenso y algunas dudas

9 de Junio de 2011 a las 11:02

Hay algo que me dejó no sé si mal cuerpo, pero al menos regular, en la victoria del Celta sobre el Granada. Fue merecida, desde luego, porque fue quien más la buscó. Pero esperaba una actuación que borrase las dudas que tenía sobre el equipo, o al menos eliminase alguna de ellas. El 1-0 de Michu ayuda a poner la primera piedra del ascenso, pero esas incógnitas sobre el conjunto de Paco Herrera permanecen. Aunque claro, con un resultado positivo en el bolsillo todo es mucho más fácil de asimilar.

No sé si esas dudas con el sistema de juego, con la alineación y con el ajuste de las piezas que se alinean van a ser un impedimento final para lograr el objetivo tan deseado. A fin de cuentas, cuando estás inmerso en las batallas finales por un ascenso que acabe con 4 años de infierno, poco o nada importa el cómo. Tampoco la justicia, como dije cuando al Dépor se le escapaba la Primera. Veía con curiosidad el laboratorio en el que se convertía el tramo final de la Liga del Celta, con cambios de esquema, jugadores en rotación, resultados cuestionables que llevaron a perder la ventaja de campo al menos en el primer asalto del play off. Pensaba que cuando llegara la hora de la verdad, el equipo volvería a los estándares que le hicieron carne de ascenso directo durante tres cuartos de campeonato, y se le activaría el chip competitivo como a un robot.

Algo de eso hubo el miércoles en Balaídos. El Celta recuperó su carácter agitado de las mejores ocasiones, y alineó a sus tres delanteros más decisivos durante la Liga, pero se dejó buena parte de su fútbol por el camino. No soy un demonizador del esquema con 5 defensas, más cuando tienes a dos laterales tan punzantes como Roberto Lago y Hugo Mallo, pero quedó claro que era excesivo ante un rival que esperaba a la contra, y sobre todo resultó perjudicial porque los carrileros casi nunca sorprendieron por su posición: siempre estaban avanzados. La única vez que Mallo rompió por su banda fue el gol de Michu.

Con ese esquema, el Celta retroalimentó sus principales defectos: un centro del campo plano en la creación y las dificultades para robar cuando el rival tuvo el balón, como se pudo ver en el segundo tiempo.  Las grandes noticias llegaron desde el banquillo, porque Herrera tiene un plan B muy sólido con dos jugadores que se sienten titulares (Michu y Aspas) y otro que está en el límite (Dani Abalo).No es que ninguno de los tres estuviese especialmente inspirado ante el Granada, pero fabricaron el gol y con eso es suficiente. Herrera no renunció a su esquema y eso produjo situaciones extrañas como que hubiese en el campo un esclavo de la banda como Abalo tapando el espacio de un lateral largo como Mallo. Pero aún así, el Celta salió vencedor, sobre todo porque puso más empeño en serlo que el Granada.

Se abre otra vez el abanico para el sábado. Cinco jugadores en la ruleta para ser titulares en el ataque, un centro del campo abierto al regreso de Álex López, cinco o cuatro defensas… Desconozco si tantas dudas (u opciones, si esa palabra puede tener un tono negativo) es lo mejor para afrontar la cita más ilusionante del celtismo. Pero como un celtista decía anoche en twitter (que me perdone pero no recuerdo quién), el Celta ha ganado más partidos en Balaídos en 5 días que en 4 meses. Y al final, a eso es lo que se reduce todo cuando te juegas la vida.

Celta
Escrito por Miguel Piñeiro 21 Comentarios
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El melodrama LeBron James y la final de la NBA

8 de Junio de 2011 a las 11:41

La final de la NBA está siendo apasionante, si acaso no del todo bonita de ver. Cuatro marcadores apretados, el más claro decidido por 8 puntos de diferencia a favor de Miami. Tanto los Heat como los Mavericks capaces de robar un punto de la eliminatoria en campo ajeno. El aporte de pruebas  que consoliden a Dirk Nowitzki como (lo siento Pau) quizás el mejor jugador europeo de la historia de la NBA, a pesar de que a lo mejor se quede sin anillo de campeón que lo rubrique. Lo impresionante que resulta ver la capacidad atlética, de carácter y de sentido de la oportunidad de Dwayne Wade, un jugadorazo reclamando su territorio como uno de los más grandes de los últimos 10 años.

Todo ese baloncesto queda en un segundo plano, sin embargo, ante la figura de LeBron James, que lo eclipsa todo, para lo bueno y para lo malo. Su rendimiento en la final contra Dallas ha generado de nuevo el debate no ya sobre su papel en la lucha de Miami por el anillo, sino sobre su lugar en la historia que el joven de 26 años ocupará cuando se retire. James no está teniendo una serie brillante para sus altos estándares (17 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias), desde luego palideciendo ante sus exhibiciones ante Chicago Bulls y Boston Celtics en el durísimo camino de la Conferencia Este hasta la final de la NBA.

Algunos le señalan como el gran perdedor hasta el momento en la final entre Miami y Dallas. Otros, que la figura de LeBron está tan polarizada que James no puede salir ganando, incluso cuando gana. Para un chico señalado a reinar en el baloncesto mundial desde los 16 años, convencido de que uno de sus objetivos en la vida era convertirse en “icono global”, que montó el pasado verano una especie de reality show para anunciar su decisión de abandonar Cleveland, su ciudad natal, para buscar un equipo a su medida capaz de luchar por los logros a los que parecía predestinado desde la adolescencia… Para ese chico, todos tenían en la cabeza qué tipo de jugador exactamente tenía que ser para ocupar en la historia del baloncesto un sitio determinado. Quizás el más alto.

La carrera de James ha sido una especie de lucha entre el jugador ejecutor capaz de promediar cerca de 30 puntos por partido, o el dominador total y definitivo del juego, una bestia con cuerpo de running back de fútbol americano capaz de promediar un triple doble, con una capacidad de pase insólita, posibilidad de correr el contraataque como nadie, volumen para postear y generar juego desde esa posición… James pareció en determinado momento más interesado en ser un contendiente por el título de máximo anotador que por convertirse en el point forward (un alero como base) definitivo. Pero cuando llegada la final de la NBA, cede su rol protagonista a un Wade imparable, explosivo como antes de sus lesiones y como cuando condujo a Miami al título al lado de Shaquille O’Neal, cuando James asiste a Bosh para la canasta decisiva de la victoria en el tercer partido o a Chalmers para igualar el segundo, las críticas arrecian sobre su falta de protagonismo, de reclamar su sitio, en el fondo de ser un poco más egoísta.

Las críticas sobre LeBron siempre estarán ahí. Que si no es un anotador eficiente en los momentos clave (ignorando varias canastas decisivas tanto esta temporada como, sobre todo, en su última temporada en Cleveland). Si busca con demasiada fruición ser él quien meta los puntos decisivos y falla, está traicionando el plan de ruta que le habían diseñando como el generador último de baloncesto, incapaz de hacer mejor a los que le rodean (precisamente, su gran virtud con los Cavaliers). O quizás todo sea producto del melodrama que rodea a James, una historia paralela al juego en sí, que por ahora muestra a un improbable finalista (los Mavericks) planteándole todo tipo de retos y una pelea infatigable al equipo que parecía diseñado para arrasar.

NBA
Escrito por Miguel Piñeiro 23 Comentarios
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