La esperanza Juan Domínguez
José Luis Oltra adquirió un compromiso tempranero nada más aterrizar en A Coruña: la de apostar por el juego ofensivo y de toque. El anuncio ha desatado una ola de optimismo entre un sector de la afición, que espera el regreso de lo más parecido al jogo bonito (?) a Riazor, y de paso lo utiliza para atizarle a Lotina, convertido el valenciano en una especie de antítesis de lo que representaba el vasco, un punching ball para el deportivismo en las últimas horas. El tiempo dirá si la promesa que Oltra hizo en sus primeros minutos como blanquiazul se vuelve después en su contra o fue una firme declaración de propósitos que se hicieron realidad.
Seguramente eso dependerá de la configuración de la plantilla, la principal incógnita que rodea al Deportivo en la temporada de su regreso a la Segunda división, un año apasionante en el que a la urgencia del ascenso se une el hecho de que el Dépor será el club al que todos querrán ganar y al que recibirán de uñas allá donde vaya. El equipo quedará formado en función del conocimiento de la categoría, que sugiera las piezas adecuadas para competir en un entorno desconocido, y de las posibilidades económicas del club para alcanzar esas piezas y mantener otras que ya tiene.
Y tanto salgan mejor o peor esas dos variables, hay una tercera que será socorrida por la afición y llenará horas de debate en las radios: el papel de la cantera. Muchos esperan que, con la pérdida de la categoría, se le puedan dar más opciones a gente de la casa a los que ya no se les pondría como excusa ante su falta de minutos la exigencia de Primera división. El club no tardó en renovar a Rochela poco después del descenso. Los nombres del central fabrilista, de Seoane y de Álex Bergantiños fueron los primeros en sonar como los llamados a tener un papel más protagonista en la temporada que entra.
Pero si alguien en necesidad de consejo me preguntase (?), diría que el canterano que está llamado a tener un año importante en Segunda se llama Juan Domínguez. A fin de cuentas, es el único que ha formado parte del primer equipo toda la temporada, el 14º jugador en minutos disputados. Rochela y Seoane vienen con el estigma de un descenso doloroso con el Fabril a Tercera división. El central está avalado desde hace años por su rol en las selecciones españolas, y muchos esperan su salto definitivo al primer equipo. Seoane fue sacrificado tras aquella funesta noche en el Calderón, y pagó los platos rotos de una nefasta planificación en la sucesión de Filipe Luis. Y Álex Bergantiños ha acumulado experiencia en Segunda, pero también ha salido de equipos potentes (Xerez y Granada) en los que no ha conseguido establecerse.
El Dépor ganará en identidad (algo que no es baladí, como se vio en el tramo final de la temporada con la identificación de la afición) y en compromiso, eso que se le supone a los canteranos, como a los soldados la valentía. Pero la realidad es que el ascenso va a ser una exigencia y los de la casa tendrán que demostrar que están para aceptar el reto. Y aún por encima, se espera que no desentonen en un equipo al que su entrenador le va a exigir fútbol. Es la gran oportunidad de Juan Domínguez para dar el paso adelante en carácter y reclamar la titularidad para la que le predestina lo que deja intuir su talento. El naronés no es un desconocido para nadie (una ventaja respecto al típico canterano de cara al entrenador recién contratado) y Oltra llega con el compromiso, sin que nadie le pidiese que lo hiciese, de jugar el tipo de fútbol que puede exponer las virtudes de un tipo como Juan Domínguez.
Empezó la temporada lesionado con sus misteriosos problemas de tobillo, pero eso no le impidió jugar en total 20 partidos de Liga. La Segunda división y la apuesta futbolística de Oltra puede ser una oportunidad para que se defina en el césped. No pareció que Lotina a se acabase de decidir entre situar a Domínguez como mediapunta clásico o en el centro del campo, y en el tramo final de temporada le penalizó tener que ocupar un espacio extraño con la vuelta de Valerón al equipo. Es difícil que ningún fichaje me pueda ilusionar más de cara a la próxima temporada que la posibilidad de ver a un Juan Domínguez protagonista de un equipo con vocación ofensiva. Ojalá responda.
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