Un árbitro gallego contra los insultos
Esta temporada, el debate sobre los árbitros en el fútbol está más caliente que nunca. Se cuestiona de todo: su valía, sus errores, sus supuestas inclinaciones hacia determinados equipos, la sistematización de esas inclinaciones… Todo, menos una cosa: la falta de educación de quienes les insultan gravemente durante un partido de fútbol. Esos gritos que en la masa de miles de personas de un partido de élite quedan camuflados en el anonimato, pero que se convierten en alusiones directas e incómodas en los partidos de aficionados, o peor aún, de chavales.
Desde el año 2007, existe la web Deportes sin Insultos, iniciada por un árbitro andaluz, Ángel Andrés Jiménez Bonillo. Con su experiencia sufrida (porque ésa es la palabra) de agresiones, escupitajos, insultos, etc., desde la página promueve la «erradicación de las faltas de respeto en el deporte». «Hasta ahora, ha habido campañas contra la violencia física y contra el racismo y la xenofobia, pero no una lucha firme y decidida contra cualquier tipo de falta de respeto», dice en su declaración de intenciones.
Árbitros de toda España se pusieron en contacto con él para sumarse a esta iniciativa. En Galicia hay uno. Jesús Otero Baltasar predica estos valores cuando dirige partidos de categorías inferiores de fútbol sala. Ataviado con la camiseta que recoge el lema de la web, el colegiado pontevedrés explica sus sensaciones cuando insta a los chavales a respetar al árbitro y también a sus compañeros.
«La verdad es que me llenó bastante de orgullo ver a unos niños de entre 13 y 15 años dieron una lección de respeto, educación, compañerismo y civismo a los mayores, la verdad es que fue muy bonito», comenta después de un partido entre el Leis y el Carmelitas. Antes de inciar el choque, Jesús Otero reunió a los chicos y les explicó qué quería decir la camiseta que llevaba puesta: «Les hablé un poco de lo que para mí significa el deporte, donde todo va más alla que ganar o perder, donde lo bonito es el respeto y la educación y que bajo ninguna circunstancia va a permitir ningún insulto, gesto antideportivo, grosería, ya bien viniera de ellos o del público, intentando transmitirles que la figura del árbitro no es el ‘malo de la película’ ni el ‘burro a que todo el mundo tiene que insultar’, sino de alguién que lo que intenta es preservar el juego limpio, la figura del vigilante que vela por su seguridad en el deporte y que intenta impartir justicia, más alla de los errores que pueda cometer, porque también es una persona y se equivoca como todos».
¿Tiene resultados esta táctica? «Una vez señale el pitido inicial, el partido transcurrió con total normalidad, yo incluso noté que la intensidad no era la misma, no sé si fueron mis palabras o no, pero el encuentro no era un partido normal, parecía que lo que les había dicho les había llegado. Ninguna protesta, ninguna falta brusca, ningún insulto… El partido terminó con un ajustado 4-5. Cuando señalé el final del partido todos nos fundimos en sonoro aplauso dedicado a ellos y sobre todo al público por el comportamiento ejemplar que habían tenido. La verdad es que fue una sensación bastante satisfactoria, que los niños respondan con tanto cariño y deportividad, te llena por dentro, la verdad», narra Jesús.
La Federación Balear de Fútbol es la primera asociación territorial en adherirse a esta iniciativa, que no sólo pretende influir a los más jóvenes, sino también a sus padres.












Una respuesta a “Un árbitro gallego contra los insultos”
febrero 26th, 2010 a las 1:29
ME ALEGRO UN MONTÓN DE ÉSTA NUEVA INCORPORACIÓN…..AL RESPETO, LA EDUCACIÓN, Y AL INICIO DE LO QUE EN UN CORTO TIEMPO, SERÁ UNA BONITA REALIDAD.
ENHORABUENA Y MUCHAS, MUCHAS FELICIDADES.
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