Qué vida más triste
Hasta hace unas horas, para mí Borja Pérez es (y sigue siendo) el protagonista de «¡Qué vida más triste!», esa miniserie que nació como un cutre-video-blog en internet y que ahora se puede ver en La Sexta. Es uno de mis ídolos. Irónicamente, el nombre de la serie y el del Borja Pérez que goleó ayer para el Alcorcón se unen en un denominador común: el Real Madrid.
No deja de ser un síntoma que un jugador modesto como Borja le lleve metidos seis goles en Copa del Rey al Madrid. Eso quiere decir algo. Hace unos meses, al inicio de temporada, escribí un post sobre el fin de las excusas para el equipo blanco, después de los fichajes de este verano. No tanto por el precio desembolsado, sino por los huecos cubiertos (Xabi Alonso, Albiol, Benzema) que se suponía cubrían las carencias que justificaban el pobre juego del Madrid.
Así que aquí estamos, viendo el espectáculo deportivo-mediático alrededor de una tunda histórica. Es lo de siempre. Los bacatazos del Madrid son directamente proporcionales a las expectativas creadas. Pero inversamente proporcional al análisis frío y crítico de la situación.Y ahora todo el mundo (sobre todo ellos) apuntan a Pellegrini. Desconozco realmente si el problema es el chileno, las lesiones, la falta de profesionalidad en un bolo menor, Drenthe, o si estaban distraídos después de probar sus nuevos coches en la nieve. O simplemente que el Alcorcón les dio un baño de fútbol.
Lo que sí sé es que Florentino Pérez, en sus casi seis años al frente del club (4 en su primer mandato, uno y pico antes de dimitir en el segundo, más los meses que lleva en el tercero) ha consumido a Del Bosque, Queiroz, Camacho (bueno, esto fue una autocombustión), Luxemburgo, López Caro y, si nos fiamos de los rumores, está a punto de cepillarse a Pellegrini. Eso, sin hablar de directores deportivos y adjuntos (Sacchi, Valdano, otra vez Valdano, los Pardeza, Butragueño, Zidane, etc.). Así que, aunque ahora Pellegrini sea el peor entrenador del mundo, no parece claro que quitarlo del medio vaya a cambiar la situación.
Y, además: ¿Qué situación hay que cambiar, si han jugado sólo 12 partidos? Si hubiese que cambiar algo, sería mucho más profundo que un entrenador.
Copa del Rey, Real Madrid











