Lassad y Villa
En las vísperas de un partido con el Aalborg que el deportivismo espera histórico, aún me colean las imágenes del Dépor-Valencia. La noticia del partido, para mí, fue Lassad, descubrir más matices en un jugador cada vez más interesante. Parecía un tallo, pero sabe jugar de cara. Parecía torpe, pero Alexis probó el dolor de su bicicleta. Parecía estático, pero fue más eficaz cayendo a la banda izquierda.
En este reportaje de Canal Plus, Lassad cita a sus influencias, y una de ellas cuadra con lo que se ve: Berbatov. Otros quisieron ver en él la sombra de Kanouté. Obviamente, aún no es nadie para merecer esas comparaciones, pero que te busquen parecidos con cracks siempre es síntoma de algo. A nadie ahora se le ocurriría decir que Mista le recuerda a Van Nistelrooy, por decir algo…
El problema: aún no ha marcado. El balance del Dépor con él como punta no es para echar cohetes. Pero forzó un penalti en Mallorca, lanzó al palo contra Osasuna, estuvo cerca del gol ante el Villarreal, de sus botas salió lo mejor contra el Valencia… Hay que aferrarse a eso.
Al que le sobra gol es a Villa, un asesino. Pudo apurar más el regalo de De Guzmán (buf), pero decidió pararse y engantillar a la escuadra. Como si fuera fácil. Una clarividencia que podría contagiar a Lassad. De lo que debería inmunizarse el francés es del comportamiento rastrero de un jugador (un equipo) que se cae aposta en el terreno de juego cuando iba a ser atendido al banquillo, para detener el juego. Sucedió en la primera parte, Villa chocó con Filipe Luis y se resintía después. Se acercó a la banda y el médico, masajista o lo que fuera del Valencia empujó al Guaje para que se quedara en el césped. Luego eso desembocó en una gresca en el otro extremo del campo porque el Dépor ignoró los ¿dolores? de Villa. Una pena que los más grandes protagonicen estos incidentes. Luego, claro, se quejó de la expulsión, para mí exagerada.
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