Ante la presión de Anxo y del Fan de Marcelo Salas, habrá que escribir sobre el Valencia. Los que me conocen saben que no soy objetivo cuando hablo de ese equipo, así que intentaré contenerme.
El Valencia es el único equipo del mundo capaz de despedir a un entrenador tres días después de ganar un título que se niegan a celebrar. Estas dos variables (despido y no celebración) sólo se pueden dar en un club en el que, otra extravagancia, los directores deportivos son motivo de guerracivilismo.
El problema de Koeman es que entró como un pelotón de elefantes en la central más grande del mundo de fabricación de cacharros. Su actitud chulesca y altiva chocó frontalmente con el entorno más apasionado (para lo bueno y sobre todo, lo malo) del fútbol español. Enfrentarse con esa afición capaz de amar y de odiar salvajemente a cualquiera, y una prensa igual de visceral, es una sentencia de muerte. Por muchas Copas que ganes.
Porque ése es el problema de base, que continuará no sé cuánto tiempo. A Koeman le encargaron un papel de poli malo que no supo interpretar y a la peor directiva de la Liga española le salió el tiro por la culata. La eterna insatisfacción que rodea al Valencia, al que no le vale un entrenador (Benítez) que lo conduce a dos finales de Champions, que no le vale otro entrenador joven y ambicioso (Quique) que los deja cuartos en la Liga, ese siempre ponerse el nivel de exigencia a la altura de Madrid y Barcelona, es lo que no entiendo.
Leo un par de comentarios en otro blog: “¿Qué se cree el Valencia que es, la Juve?” “Es lo que se merecen por no saber cuál es su sitio en el fútbol español, la ambición como norma es mala”. No podría estar más de acuerdo con éste último. Tengo que reconocer que lo de no querer celebrar el título de Copa del Rey, ante una afición que mataría por celebrar uno, me revolvió las entrañas. Si me dijeras que el Valencia es el Madrid, el Barcelona, la Juve, el Milan, el Inter, Boca, River, el Manchester United, el Liverpool, el Bayern de Múnich, el Oporto, el Benfica, el Lyon, por Dios, incluso el Celtic o el Rangers, clubes acostumbrados a ganar todos los malditos años algo, aunque sea porque no hay más equipos competitivos en sus ligas, pues lo entendería. Pero no es el caso, ¿no?
Ojalá a la conexión gallega de Voro y Juan Sánchez (cómo miman en Valencia a sus… iba a decir históricos, dejémoslo en veteranos; podrían tomar ejemplo algunos de por aquí más cerca) les sirva para no firmar un descenso dramático: Levante y Valencia de la mano a Segunda. Tendría delito, con Villa como delantero, perder la categoría. Algo así le pasó al Atlético de Madrid, y es que con el Valencia, son los únicos clubes de España a los que dirigen los sentimientos. Por muy cazurros que sean.
General, Liga española