El gran Cifu, uno de los tipos que más y mejor conocen el mundo del jazz en España, dice que con este género poco hay que mezclar: devora toda la música que se le ponga cerca o con la que se quiera fusionar. Pero combina bien con otras artes y con otros gustos. Con el cómic también. La última demostración lleva por tÃtulo La fuga y es un libro tan bello, tan pequeño y tan bien contado, sin apenas palabras, que en conjunción con la música jazz conforma un cóctel realmente notable para una de estas tardes grises. Lo edita Barbara Fiore, que, para quien no lo sepa, es una firma que trata con mimo todo lo que toca, y como demostración el gigante -por tamaño, tema y presentación- Emigrantes de Shaun Tan.
 
Volviendo a La fuga, se trata de un libro con dos tonalidades básicas -marrones y vermellones- y mudo en torno a un pianista que sobre un club de jazz de una ciudad presumiblemente norteamericana -pero, ¿por qué no ParÃs?- articula toda su vida en un feedback desde la primera página. Por eso sabemos ya de un final poco feliz. Pascal Blanchet, el autor del dibujo y de la historia (entrad en su web, con un formato y unas imágenes estupendas), no solo construye una bella y común historia sobre el amor, la familia, la soledad, nuestros mayores… Sabe tejerla utilizando recursos propios del cómic como páginas vacÃas, figuras que se desmontan para dar lugar a otras, combinaciones de tamaño en las páginas, planos más largos junto a otros más generales… La fuga es una mezcla genial de libro ilustrado y cómic que tiene también música: conviene saber que la última página contiene una guÃa de escucha por cada página con hasta 24 temas, entre ellos Solitude de Billie Holiday, I get ideas de Louis Armstrong, Sing, sing, sing de Benny Goodman o Ebony concerto de Woody Herman. Recomendable, claro, poner esos temas y degustar cada lámina. Admito desconocer si hay una banda sonora especÃfica publicada sobre este cómic.
Para quienes busquen algún cómic más sobre jazz, que luego lean Hate Jazz o la serie Bluesman. El primero (editado por Sins Entido) es desgarrador y con un final estupendo. El segundo (de De Ponent), una historia vital sorprendente. Nota para escépticos o sibaritas: otro gran amante del jazz, Julio Cortázar, dejó páginas de comic en su inclasificable Fantomas contra los vampiros multinacionales.



 Ideas para futuros post: Cómics con cedé incorporado. Novelas adaptadas al tebeo y viceversa. Â