El placer de contar historias
Martes, junio 10th, 2008
Siempre me han fascinado los cuentacuentos. Pero es complicado encontrar a alguien que, además de tener algo interesante que relatar, lo sepa hacer con ritmo, con intriga, con atención, con expresión… Los cinco narradores de Bagdad va de eso, del placer de contar historias. Y de algo más: de contar la mejor historia que jamas haya llegado a los oÃdos de nadie. Está bien, además, que esta historia la publique FactorÃa K, uno de los sellos ligados a Kalandraka, porque la editorial pontevedresa lleva años demostrando que le gusta sacar a la luz historias desconocidas y reinterpretarlas, además, con el mimo que le da a sus ediciones. Son los mismos que, como ya os comenté en post pasados, tienen a puntito el primer tomo de La cuenta atrás después de presentar un adelanto en Viñetas el verano pasado.
Con traducción de David Gippini, la obra de Fabien Velhmann, con dibujo de Frantz Duchazeau, es un prodigio porque cuenta decenas de historias, directa e indirectamente, en menos de 80 páginas. Es una orgÃa narrativa muy bien dibujada, con un final que parece al principio no satisfacer al 100% las expectativas creadas durante la obra, pero que da un pequeño giro en su remate que resulta satisfactorio. En cuatro palabras, relata la historia de cinco cuentacuentos en un Bagdad que poco tiene que ver con lo que nos llega hoy. Todos ellos van en busca de la mejor historia oral jamas hallada en una serie de peripecias que permiten a los autores relatarnos muchas pequeñas historias, concentradas, pintadas, bellas… ¿Cuál es la mejor de todas? Pues no la última, no… Y como todas las historias, es a veces verdad, es a veces mentira.
Tenéis la obra en gallego y en castellano. Otro dÃa, si queréis, debatimos sobre la conveniencia y oportunidad de editar en uno o dos idiomas. A mÃ, teniendo en cuenta la expansión de FactorÃa K, me parece estupendo. Yo, por ejemplo, la he leÃdo en la primera lengua.
Nota al pie: Obra perfectamente válida para los que andais buscando algún álbum que llevar a chavales de entre 14 y 18 años.