La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Los cómics del año (3)

Escrito por Rubén Santamarta
29 de Diciembre de 2011 a las 23:06h

Leer esta historia me dio mucho miedo. Literalmente. Una fascinante historia de fantasmas.

Por lo que no dice, por lo que insinúa, por las puertas que deja abiertas, por sus inquietantes personajes, por sus silencios, Otra vuelta de tuerca es una de las piezas de la narrativa gótica más sorprendentes. La obra de Henry James ha inspirado decenas de trabajos, desde la narrativa hasta el cine (Los otros, de Alejandro Amenábar, sin ir muy lejos). Lo fácil, cuando se quiere revistar este trabajo, es hacer el ridículo. El norteamericano tejió una trama tan sofisticada, con cambios narrativos e interpretaciones tan sibilinas, que es difícil seguir su paso.

Keko, nombre artístico del madrileño José Antonio Godoy, llevaba unos años tratando de abordarlo, con su personal estilo. Se ignora cuánto tiempo ha tardado, y las vueltas que le habrá dado. Pero el resultado es redondo. Se llama La protectora. Incluso para quien desconozca previamente la corta novela de James. El trabajo de Keko trata de contar lo que pasó después, muerto Miles y enferma su hermana Flora por la acción de sus cuidadores —los que sabemos muertos— y ante la pasividad de sus familiares. El dibujante parte de ese punto y seguido de James (es imposible dar por acabada la obra, por sus decenas de aristas) para continuar una trama que tiene unos mismos protagonistas: esos desaparecidos cuidadores, la institutriz que se encargaba de Miles y Flora cuando todo sucedió, y un tío al que le invaden cada noche los remordimientos. Keko evita dar argumentos sentados; prefiere seguir por la senda del escritor original, con dobles interpretaciones, juegos de imágenes, constantes idas y venidas…

El resultado es espléndido e inquietante. Todo se va sugiriendo, aparece, sí, pero es el lector el que lo ha de ir encajando. Conviene no dejarse llevar por una primera lectura, tras la que quedan numerosas preguntas. Hay que repasar frases, momentos, actitudes de sus protagonistas, sobre todo ese tío y la institutriz demente por la locura de ver como sus niños terminan víctimas de esos fantasmas del pasado. Y tras una segunda lectura el resultado puede no ser el mismo. El complejo guion, trazado desde varios puntos de vista, se acompaña de la estética adecuada, gótica, con un blanco y negro protagonista involuntario. Se encadena velos, sombras y personajes solo perfilados para acompañar una trama muy intensa en apenas 64 páginas, con el formato del álbum francés convencional, y en la que el juego de secuencias y viñetas no despista. Engrandece.

(Esta es otra reseña publicada en el Culturas de La Voz)

Los cómics del año (2)

Escrito por Rubén Santamarta
28 de Diciembre de 2011 a las 19:22h

Para explicar qué es El héroe y por qué la de David Rubín es una de las mejores obras del 2011 (insisto, a mi juicio, esto está abierto a opiniones) os dejo la reseña que publicamos en verano en el suplemento Culturas de La Voz.

David Rubín ha acostumbrado a sus lectores a sentarse y esperar una sucesión de microhistorias, con algún leve hilo conductor (una ciudad, una tetería) que llevaban a preguntarse cómo podía el ourensano quemar semejantes y originales relatos en apenas dos, tres o cuatro páginas. Y cabría interrogarse, seguidamente, si sería capaz de afrontar un reto mayúsculo, un trabajo largo que exigiera un control de tiempos, una evolución de los protagonistas y una tensión mantenida.

La respuesta a quien planteara esas dudas es el trabajo más extenso (tanto que se reparte en dos tomos). El mayor y el más logrado hasta la fecha de David Rubín: El héroe. La novela remite a la historia de Heracles (también Hércules), el más reconocible héroe de la mitología griega, pero en una interpretación tan libre que aparecen reproductores compactos de música, motos de alta cilindrada, ovnis y algunas de las miserias del siglo XXI: el márketing desproporcionado y la adoración al ídolo, manifestado en las carpetas de los adolescentes.

El héroe es un tebeo que se mueve entre tiempos —no solo históricos, sino también narrativos, entre infancia y madurez— sin rubor y que plantea varios dilemas, desde el afán de superación extremo hasta la venganza, el remordimiento y la redención. Todo ello envuelto en un formato que entretendrá a quienes simplemente busquen un grato tebeo como a quienes busquen algo más exquisito. Porque Rubín ha buscado una buena historia, pero también las fórmulas estilísticas que permiten al lector recrearse en algunas páginas, con recursos originales como introducir varias secuencias dentro de un plano general o utilizar palabras para conformar una viñeta. Sin saturar. Aunque conviene pulir algunos planos de detalle donde el ojo se termina perdiendo.

Formalmente, Rubín se mantiene fiel a un dibujo que ha evolucionado, pero que se identifica con facilidad. El gran salto llega con una apuesta por el color, una gama cromática que se convierte en un elemento imprescindible. Ha cuidado al extremo Astiberri la edición de una de las mejores obras de este 2011, a la que solo le cabe una pega y un interrogante. Hay un final abrupto, como un globo que explotara súbitamente, que obliga a esperar a una segunda parte y que lleva al interrogante: ¿estará la continuación a la altura de este apabullante inicio?

(Y por el mismo precio les dejo la felicitación de Navidad de David)

 

Los cómics del año (1)

Escrito por Rubén Santamarta
27 de Diciembre de 2011 a las 21:10h

Cuando alguien me pregunta estos días qué cómic puede regalar me salen unos unas veces, otros otras, me olvido de la mayoría… Para aquellos que quieran sugerencias, aquí les iré dejando, hasta el 1 de enero del 2012 (¡que el cielo no caiga sobre nuestras cabezas!) los que, a juicio de este que escribe, han sido los 5 mejores tebeos del 2011. Como siempre, una lista subjetiva, corta, injusta, olvidadiza, sobrevalorada… Todo eso que sucede cuando uno pone por delante la etiqueta “Los Mejores” .

Y como toda lista, está abierta a comentarios, sugerencias, ideas, discrepancias… Y a cualquier otra listas de otros.


Abundan en el tebeo contemporáneo biografías y, sobre todo, autobiografías. Pero pocas me han agitado tanto como Lois Pereiro. Breve encontro de Jacobo Fernández. Es una de las mejores cosas que uno puede leer, y no solo para encontrarse con el gran poeta pop-punk-rock (como quieran llamarlo) del siglo XXI en Galicia. Es una grandísima obra para ver con pausa, para recrearse en los poemas animados, para explicar en buena medida la Galicia que no sale a diario en los medios.

La propia biografía de Pereiro es adictiva, sugerente, está llena de matices, de dudas, de problemas, de subidas y bajadas, de viajes… No necesita casi nada. Solo tacto y sensibilidad. Jacobo Fernández añade su talento narrativo, su ritmo, sus viñetas arriesgadas, su especial y particular interpretación de la realidad y la ficción de Pereiro. Su dibujo es especial, redondo. Sus transiciones vitales son naturales. Y los episodios más destacados del poeta (recitales, entrevistas, presentaciones…), sorprendentemente mágicos, irreales. Tiene que resultar difícil hablar de alguien relativamente reciente, con decenas de amigos que se ven reflejados en el libro, sin aditivos, sin complacencias, pero con mucho rigor y mucha documentación.

El cómic (solo en gallego) es el género que mejor se ajusta para retratar a un personaje amable, tímido, cohibido, deslumbrante delante de un papel.Un soberbio homenaje a las Letras Galegas 2011.

(Por cierto, os dejo la felicitación del 2012 del propio Jacobo Fernández)

Lápiz sobre fogones

Escrito por Rubén Santamarta
22 de Diciembre de 2011 a las 13:01h

Cocinar me relaja. La explosión de olores, colores y sabores, con buena música de fondo, me destensa, me divierte. Y me encanta ver la cara de la gente cuando prueba o engulle en 10 minutos lo que tú te has trabajado durante dos horas.

En la cocina con Alain Passard me estresa. La obra de Christophe Blain es un repaso a las jornadas diarias en uno de los restaurantes más célebres del planeta, L’Arpège, en París. Será lo más cerca que esté de un establecimiento con tres Estrellas Michelín. Pero hay tal sofisticación, tal galería de productos, tantas combinaciones y tanta experimentación que le levantan a uno dolor de cabeza.

El trabajo de Blain es impecable. Convertido en uno de los grandes renovadores del tebeo francés, su cómic tiene ritmo, tiene aire y tiene un dibujo desaliñado, con esa apariencia de cuatro trazos que en realidad esconden una pensada estructura por página. Blain expone, en primera persona, su experiencia con Alain Passard, como vive, como siente la cocina, qué relación tiene con sus cocineros, con sus clientes y hasta con sus tres huertos diferentes, uno en cada punto de Francia, para obtener verduras de diferentes sabores, en función de la tierra (¡increíble). Por el medio se cuelan una docena de recetas imaginativas, pero complicadísimas por la técnica algunas, pero sobre todo por la selección de productos: habas de tres tipos diferentes, aceites imposibles, sales cristalizadas… Se le hace a uno la boca agua, sí, pero no dan ganas de ponerse a probar en los fogones, por miedo al ridículo. Mejor comer. No engullir. Como hace Blain al final de cada jornada, convertido en uno de los mejores clientes de L’Arpège, en compañía de un Passard que reconoce que no duerme más de cuatro horas al día y que no tiene vacaciones: «Eso es para quien trabaja».

Se me ocurre un lugar en el que pintaría bien este cómic…

Un paso adelante

Escrito por Rubén Santamarta
15 de Diciembre de 2011 a las 13:01h

Los editores de cómic en España se han unido.  Es una muy buena noticia. Revela que esta gente, además de tener inquietudes por presentar autores y obras nuevas en un género complejo (aunque hoy afortunadamente en expansión), también quieren funcionar de forma coordinada.Hay alguna ausencia entre los 15 que conforman la asociación, sí, y se incluyen dos firmas gallegas, El patito editorial y BD Banda. Aquí tenéis la carta fundacional. Presidirá Paco Camarasa, de Edicións de Ponent. Suerte.

Una preciosidad…

Escrito por Rubén Santamarta
12 de Diciembre de 2011 a las 11:00h

Birdboy es, sencillamente, estremecedor, duro, pero delicado. Sencillo. Conmovedor. Aquí está el corto completo de Alberto Vázquez y Pedro Rivero. Basado en esa otra inquietante joya llamada Psiconautas.

Imagen de previsualización de YouTube

El estreno de Lola Lorente

Escrito por Rubén Santamarta
8 de Diciembre de 2011 a las 19:54h

Se llama Sangre de mi sangre, lo edita Astiberri, y es esta belleza que a mí me recuerda a Alberto Vázquez y a Clara-Tanit. Y no son malas referencias…

Imagen de previsualización de YouTube

Lola Lorente lleva 4 años metida en esta guerra, y de premio también se editará en Francia. Mañana se presenta en Alita Cómics, en A Coruña, a las 19.00 horas. Para los que estéis de puente y para los que no.

«Gallego» Valenzuela, premio nacional

Escrito por Rubén Santamarta
8 de Noviembre de 2011 a las 13:11h

No entraba en las quinielas este Premio Nacional de Cómic. Me hubiera jugado algo por Blacksad, de Guarnido y Canales, algo más por El héroe, de David Rubín y casi todo a El invierno del dibujante, de Paco Roca (aunque darle dos veces este galardón, que lleva apenas cinco ediciones, al mismo autor cantaría un poco). Pues no. El reconocimiento es para Plaza Elíptica (Edicions de Ponent), la última entrega de Santiago Valenzuela sobre las aventuras del Capitán Torrezno, uno de los mejores ingenios del reciente cómic español. La suya es una aventura de las de antes, pero con todo eso que nadie se espera…

Ambientado en un territorio imaginario, con tintes de batalla medieval, con decenas de vueltas narrativas (geopolítica, religión, humor..), es un producto que conviene coger desde el primer tomo (Horizontes lejanos). Las historias de Valenzuela enganchan, llevan a la reflexión (si es que te interesa eso) y a la vez permiten la evasión sin mayores pretensiones. Aunque se hacen densas. Cada página es un espectáculo visual por su compleja puesta en escena. Hijo de ourensano, este creador asentado en Madrid es, sin duda, una de las firmas que conviene no perder de vista. Incluso cuando se aleja de su extravagante caudillo (a su pesar) señor Torrezno y se adentra por historias breves como las de El gabinete del doctor Salgari (Astiberri).

Enhorabuena (y 20.000 euros que no vendrán nada mal).