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Lean este cómic (y otros muchos)

Escrito por Rubén Santamarta
23 de Abril de 2012 a las 20:44h

Este 23 de abril, Día del Libro y de las Bibliotecas Públicas, es un buen momento para retomar esta olvidada BDteca. Y no será por que la lista de noticias, novedades y lecturas que tengo acumuladas sea pequeña. De entrada hay como 15 libros esperando que les escriba una míseras líneas.

Este 23 de abril es un buen momento para recomendar algún tebeo. Y el 24 de abril. Y el 25, y el 26… Y hay autores que conviene recomendar siempre. Pocas veces defraudan. Paco Roca es uno de ellos. Desde hace 10 años le sigo los pasos. Me ha regalado tardes inolvidables (desde Arrugas hasta sus Memorias de un hombre en pijama) con ese estilo con sorna y cierto mensaje. Pero me atrae más ese otro autor, algo inquietante, que se maneja con soltura por esa fantasía que bordea el subconsciente, el sueño. Las calles de arena es una de sus mejores entregas, la pérdida de un tipo en una ciudad imposible que es, al fin y al cabo, su propia ciudad.

El juego lúgubre va en esa misma dirección. Es un cómic que desconocía. Y eso que se ha publicado en 3 editoriales diferentes desde el año 2001. El primer trabajo largo de Paco Roca. Ahora lo recupera Astiberri. Y bien que me alegro de ello. Recoge la historia ¿real? ¿inventada? de un asistente de Salvador Dalí (con un nombre figurado en la obra, entiendo que para evitarse problemas) que narra apenas unas jornadas de convivencia con el pintor y su pareja Gala, con sus excesos, sus turbaciones, sus pesadillas, su lado siniestro. Paco Roca lo describe todo rápido, con un dibujo ágil, pero con suficientes trazos como para crear una historia inquietante que te invita a profundizar más en Dalí. Aunque él lo toque casi sin querer.

Hay autores que no me cansaré de recomendar. Y no hace falta que sea 23 de abril. Pero que buena excusa…

Hoy han muerto dos dibujantes

Escrito por Rubén Santamarta
10 de Marzo de 2012 a las 16:21h

Con la misma edad y en el mismo día han muerto dos dibujantes extraordinarios, tal vez los más relevantes de la escena europea de los últimos 40 años. Uno firmaba como Gir. Otro, como Moebius. Los dos convivían, con mejor o peor fortuna, en un mismo cuerpo, el de Jean Henri Gaston Giraud. A ellos (a él) les debemos series tan variadas y tan sobresalientes como la del teniente Blueberry (el western más famoso del cómic, con permiso de Lucky Luke), El Incal, Arzak (aunque hay varias maneras de escribirlo, aviso) o esa enciclopedia de la ilustración que es El garage hermético.  Gir era la personalidad más clásica, la que exhibía talento, rostros, ambientes, el Oeste… Moebius era el desparrame artístico, la improvisación, el talento sin barreras, la ciencia-ficción. Uno era de su madre. El otro, de su padre.

El hueco es difícil de llenar, sin duda. Y no solo en el cómic. Giraud participó en algunas muy notables producciones de cine, desde Alien hasta Willow, diseñando la producción o el vestuario.

Descanse(n) en paz.

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El Goya se va para Birdboy

Escrito por Rubén Santamarta
19 de Febrero de 2012 a las 22:48h

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Si quieres saber por qué es el mejor cortometraje español de animación del 2011 solo tienes que darle al play ahí arriba. Menos de 13 minutos estremecedores. Enhorabuena a Alberto Vázquez por el Premio Goya. Más que merecido. Y luego te puedes leer Psiconautas, que es un artefacto emocionante y que ayuda a saber y a comprender mucho mejor esta minipelícula.

El conflicto desde arriba

Escrito por Rubén Santamarta
18 de Febrero de 2012 a las 12:15h

Admito que solo con solo ver la portada del último trabajo de Guy Delisle me entró una pereza terrible. Otro relato de vivencias personales, con ese toque de humor e incluso algo de surrealismo, que este tipo ya no entregó con sus estancias en Corea del Norte, China o Birmania. Didácticas, sin duda. Pero, al fin y al cabo, ¿qué podía contar ahora sobre Jerusalén y el conflicto arabe-israelí que no sepamos por decenas de blogs, informaciones diarias y libros mejor o peor documentados? Quizá el único morbo era saber qué posición adoptaría aquí ante una crisis tan polarizada. El libro del canadiense errante durmió varias semanas en la estantería de lecturas pendientes.

El premio que le dieron hace unas semanas en Angouleme al mejor cómic del 2011 me llevó a pensar que, cómo otras muchas veces, tal vez que estaba equivocado. El tebeo lo he devorado en unas horas. Es una joya, didáctico, entretenido, sorprendente. Porque vuelve con la película de siempre, sí, esa que tan buen resultado le da: contar, casi sin querer, su día a día en una situación de conflicto (acompaña allá donde va a su mujer, administrativa en Médicos Sin Fronteras) donde es difícil permanecer ajeno, pero donde te pueden suceder episodios cotidianos, cercanos, que no llegan a través de los medios de comunicación. En sus anteriores tres trabajos biográficos (por el medio tiene ese estupendo cómic mudo llamado Luis va a la playa), Delisle aportaba algo muy valioso: información sobre lugares donde es difícil saber lo que sucede, por veto a la libre información. En el caso de Jerusalén, hay información fácil de encontrar, mucha, pero muy desordenada y muy parcial. Aquí el dibujante hace lo que mejor sabe: simplemente contar, sin valorar, optando por lo que se oye y ve en la calle, por lo que le cuentan sus amigos, con sus conflictos diarios y con sus contradicciones, esas que van desde la cooperación internacional hasta la posición que adopta en asuntos religiosos.

Este Crónicas de Jerusalén, nacido como un blog, es un libro estupendo para librarse de perjuicios, para no pensar que en Oriente Medio es todo negro o blanco, que no solo hay buenos o malos, y que hay un problema de enormes dimensiones en una franja tan diminuta de tierra. Aparte, constituye en algunas secuencias -como todos sus libros, se trata de una compilación de breves historias, de 4 a 6 páginas, a modo de diario- una estupenda guía de viajes, de cafés, de parques infantiles, de iglesias, mezquitas… Y sin patrocinio alguno. Y sin demagogias.

 

Esto da mucho miedo

Escrito por Rubén Santamarta
9 de Febrero de 2012 a las 17:01h

Con REC, sinceramente, lo pasé muy mal, en casa y en el cine. En el primer caso (primera parte) tuve que apagar el televisor. En el segundo (segunda parte), noté que estaba apretando algo los dientes. Es algo visceral, seguro. Y con cura. Ignoro si iré a ver la tercera parte. Por lo pronto en unas semanas tendremos en la librería esto tan atroz, coinciendo con el estreno en el cine de esta película. Un cómic que se mueve entre el ingenio y el ejercicio descarado de márketing. Una selección de ilustraciones de Jaume Balagueró y Paco Plaza. Firman este trabajo colectivo, este este REC 0 gente tan ilustre y respetable como Miguel Ángel Martín. Ustedes verán…

Tanto tiempo después…

Escrito por Rubén Santamarta
4 de Febrero de 2012 a las 22:38h

… y no sabía como retomar la BDteca, entre tantas lecturas pendientes, noticias que me llegan, novedades… Y cuando me dispongo a escribir esto me entero del cierre de La Cárcel de Papel. Más que lástima, es una pérdida terrible para todos los que nos gusta el cómic, una de las mejores ventanas para estar informado, para conocer buenos y malos tebeos y para no perder nunca comba. Suerte a Álvaro Pons en sus nuevas ocupaciones como -dice él mismo- simplemente lector de tebeos.

Y mil gracias por estos años.

Los cómics del año (y 5)

Escrito por Rubén Santamarta
3 de Enero de 2012 a las 19:43h

Lo primero, feliz año. Lo segundo, disculpas por la ausencia estos últimos días.

Para este que escribe, el que sigue es el mejor tebeo del 2011. Sencillo, bello, intenso, emotivo, una gran pequeña historia contada con una técnica extraordinaria. Los brutos incapaces de apreciar la belleza de la danza al menos seremos capaces de disfrutar de la fragilidad de Polina.

Convertido en uno de los mejores valores del más reciente cómic francés (con su trilogía Por el imperio o El gusto del cloro), a Bastien Vivés parece que ningún reto le viene grande. Meterse en un mundo tan especializado como el ballet sin tropezar exige tiempo. Ponerlo en papel y hacer que todo resulte armónico, bello, rítmico… exige talento. Y Vivés lo tiene.

Polina es la mejor obra del año que ha terminado. Y sin grandes alardes. Es esa historia tantas veces contada de una niña que sueña con ser bailarina, su entrada en un internado, la dureza de las clases,los altibajos, su evolución… Vivés cuenta con unos personajes cambiantes, con ese profesor, una enorme y conmovedora figura, que acompaña (sin que aparezca necesariamente) a la vida de Polina Oulinov en su tránsito vital y profesional. Es complicado acercar, e interesar, a los profanos a un asunto tan reducido.

El mérito de Vivés es convertir este relato en una historia delicada, creíble y cercana. Un cuento de superación y experimentación en el que es fácil implicarse. El baile siempre está, sí, pero como tapiz por el que se mueve Polina, esa niña, luego adulta, notablemente influida por ese profesor, víctima del desengaño amoroso, privilegiada para el baile y afortunada en esas casualidades que dan la
vuelta a una vida. Se completa un notable guion con un dibujo bello, con silencios, ausencias narrativas para que las adivine el lector, y escenas increíbles de danza, de movimiento perfecto y pasmosa sencillez.

No lo duden.

Los cómics del año (4)

Escrito por Rubén Santamarta
30 de Diciembre de 2011 a las 19:39h

Abrir una obra de Craig Thompson es siempre una aventura.

Habibi no iba a ser algo diferente. Habibi es un experimento, una obra extraña, hipnótica, un tochazo de cómic con subidas y bajadas, con un juego de tiempos (pasado y presente, medievo con siglo XXI) estupendo y un dibujo ágil y muy agradecido. A Craig Thompson se le adivina una enorme documentación sobre el Islam y su cultura. Pero, sobre todo, una gran sensibilidad para convertir una historia corriente en una búsqueda de la felicidad, en un relato de amor frustrado entre sus dos personajes principales, Dodola y Zam, separados por esa cosa tan común llamada azar. Hay momentos que invitan a sonreir, otros, a llorar. Los más, a reflexionar. Hay mucho de Blankets, el gran trabajo de Thompson, pero también de relatos de viaje. Y nulas referencias personales.

Estéticamente, el estadounidense exhibe un talento y una imaginación a veces mareante. Desde caligrafías antiguas hasta páginas y páginas del Corán en forma de tebeo, algo que no sentará muy bien en algunos puntos de planeta, sobre todo cuando por el medio aparecen abundantes referencias al sexo, uno de los temas que más mueven el tebeo.

Hay en Habibi argumentos de sobra para presentar dos, tres y hasta cuatro libros diferentes. Thompson, seguro, se tuvo que perder al preparar las 600 páginas de este tomo, porque hay alguna laguna narrativa. Pero queda perfectamente disimulada entre la gran galería de personajes y el cruce de tramas y vidas en que se termina convertida la historia. Hay una sensación de pérdida y un cierto vértigo cuando se va avanzando, una sensación de laberinto y dudas que simplifica muy bien en qué se ha convertido la sociedad del siglo XXI.