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Archivo para mayo, 2012

Los flojos cómics del 15-M

Domingo, mayo 13th, 2012

La exageradamente llamada Spanish revolution pilló por sorpresa a casi todo el mundo. Era difícil de explicar, de entender, de contextualizar y, sobre todo, de adivinar el futuro que tenía por delante. Un año después, la vuelta de miles de personas a la calle reivindicando, nuevamente, un cambio individual y global, demuestra que el 15-M no fue flor de unos meses. A ese voluntarioso y extraordinario movimiento le dio nombre un libro, Indignaos, del francés Stephane Hessel, y tras él surgieron otros muchos trabajos, algunos más panfletos que ensayos con cierto afán de perdurar.

La mayoría de cómics editados al calor de ese movimiento forman parte de la primera categoría. Las viñetas no han logrado captar aún, en una buena obra, todo lo que el 15-M significa. Las tres obras que tuve oportunidad de leer tras el pasado verano, surgidas cuando el movimiento de los indignados estaba muy presente, me dejaron frío. Tanto que terminé por regalarlas a alguien que seguro que las apreciaba mejor. Os dejo aquí lo que escribí de aquellos trabajos hace ya 9 meses (sigo pensando lo mismo):

Era cuestión de tiempo que el movimiento del 15-M llegara al cómic, el medio más cercano para buena parte de los miembros de este heterogéneo colectivo. Las obras que las editoriales han sacado estas últimas semanas revelan una cierta urgencia —se nota en varias erratas—, bien por la necesidad de evitar que esto quede en el olvido, bien por el propio interés de las editoriales ante la magnitud social, mediática y política que ha tomado el asunto.
Comparten Cuaderno de Sol (la única de un solo autor), la propia Yes We Camp! (el título se lo da una de las consignas más repetidas de los acampados) y Revolution Complex virtudes como la ironía, la reflexión, la crónica, el compromiso… Pero también vicios como un exceso de complacencia y polaridad: los buenos están a un lado (acampados) y los malos, al otro (policía, medios de comunicación, políticos y banqueros). Se sale de su lectura con una buena dosis de información, pero sin una imagen clara y completa sobre la spanish revolution. Quizá por la propia heterodoxia del movimiento, con múltiples aristas. Pese al notable elenco de nombres que pasan por estas obras (más de 60), no hay respuesta a unas dudas para el lego en este fenómeno: ¿cómo nace el 15-M?, ¿de dónde parte la idea? y, sobre todo, ¿qué va a ser de todo esto? A los indignados se les presupone, y así lo han demostrado, una gran imaginación, audacia y descaro para responder a los retos que presenta el cambiante siglo XXI en que es difícil encontrar acomodo.

Revolution Complex, una obra colectiva, responde a esa misma premisa. De los nacidas al calor del 15-M, es el cómic más atrevido a nivel artístico, y el más homogéneo en su resultado. Hay desde ridiculizantes historias sobre los activistas prosistema —¿qué pasaría si fueran los ricos los que acamparan?, se preguntaron con irreverencia Pepe Larraz, Miguel Ángel Vázquez y Jordi Pastor— hasta entrevistas, aparentemente reales del italiano Stassi (un tipo muy comprometido políticamente) que hace doméstico el 15-M. Muy reseñables son las tiras de Artur Laperla y Marcos Prior, en la mejor tradición de la viñeta de prensa. Un descubrimiento. Prior, junto a Homs, firma además una soberbia secuencia sobre el nacimiento del odio, de la venganza y de la rencilla que empaña la sociedad contemporánea. El tamiz en blanco y negro de todas las páginas le aporta, además un cierto toque fanzine, muy propio del tema.

Yes We Camp! (en el enlace lo puedes leer íntegro) comparte el espíritu colectivo, sin protagonismos individuales (seña propia del 15-M), con miniensayos entre las historietas, y nombres muy reconocidos e ilustres: Paco Roca (casi siempre excepcional, aunque flojea aquí), Pere Joan, Eduard Punset, Miguel Gallardo, Carlos Giménez… Y gratos descubrimientos como Ximo Abadía o Pere Mejan. Quizá por esa amalgama de nombres hay demasiadas diferencias, lugares comunes y el resultado no es nada redondo.

La más floja es Cuaderno de Sol. Enrique Flores tenía mimbres para hacer una obra estupenda. Es un buen dibujante, y su implicación en el 15-M, tras días enteros en la Puerta del Sol, le debería permitir hacer algo mejor que esta apología. La obra es una sucesión inconexa de viñetas de difícil lectura —se entiende, porque las hizo sobre el terreno—, confusas, con demasiado ruido y excesivamente complacientes. Le falta, además, algo a lo que Flores habría podido llegar con naturalidad: sentimiento. Aunque igual esa era su intención.

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Economía para estúpidos

Jueves, mayo 10th, 2012

Hay gente que se ha propuesto seriamente explicarnos qué nos está pasando, sin darle rodeos y sin dárselas de nuevo economista (esos que son expertos en predecir el pasado). Y es necesario tener algunas pautas muy claras para entender muchas de las historias que se leen a diario en los periódicos desde que se inició esta pendiente (en agosto se cumplirán 5 años del primer toque de atención). Hay ensayos bien jugosos en las librerías. Particularmente a mí se me aclararon algunas dudas tras leer Hay alternativas; Huy! Por qué todo el mundo debe a todo el mundo y nadie puede pagar; y Grietas del sistema. Se explican muy bien los motivos por los que el planeta se va por el fregadero, y se apuntan soluciones fáciles e entender, y posibles.

En el cómic hay algún outsider que también trata de explicar, a su manera, lo que ocurre en el mundo. Poco después de que aflorara el 15M se editaron varios cómics con resultados diversos: desde infantiles odas hasta ensayos dibujados muy atinados (en otro momento haremos un resumen). Y en medio de todo ello aparece Aleix Saló. Un creador sin proponérselo, con una cabeza muy bien amueblada que fue capaz de resumir a la perfección la burbuja inmobiliaria con este vídeo (y, paralelamente, cómic): Españistán: este país se va a la mierda (y razón no le ha faltado)

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El tipo no debió de quedarse tranquilo con este trabajo y ahora llega la continuación. Españistán tenía lagunas, un dibujo que no convencía, y argumentos conocidos y algo ligeros. Simiocracia, su segundo trabajo, es mejor. Igual de sencillo, con un ritmo tremendo, pero llegando algo más allá en su explicación de la crisis, con sorna, con gracia, y con muy mala leche en el fondo, recordando cómo entre los dos grandes partidos han ido creando una burbuja a su medida, y con los medios jugando un papel a veces idiotizante, desmontando las verdades asumidas y, sobre todo, preguntándose sin parar el por qué de cada situación, medida o decisión. Simiocracia es un trabajo para despertarse y, si uno le hace mucho caso, para irse a las calles con ganas de… Con ganas, cuando menos, de no acabar como el tipo de la portada de este libro. Recomendable.

Los premios de BCN se van a Galicia

Viernes, mayo 4th, 2012

Hay jurados que optan por los premios correctos en lugar de arriesgar por los más innovadores. No suele ser el caso del Saló de Cómic de Barcelona, el encuentro más relevante para el tebeo español. Distingue a quien se distingue. A quien abre nuevas vías de expresión. Quizá (seguro que es por eso) porque quien da el galardón es gente que le quiere bien al cómic, con sus filias y sus fobias, pero con amplio conocimiento (y yo no estoy entre ellos, prevengo).

Este año, cuando se cumplen 30 desde que arrancó Ficomic, dos de los principales galardones se van para Galicia. Se los han llevado, precisamente, trabajos innovadores y desde prismas muy diferentes. Para José Domingo es el galardón al mejor tebeo español del año por Aventuras de un oficinista japonés. A Lola Lorente se la distingue como mejor autora revelación gracias a Sangre de mi sangre. Los dos, casualidades, han instalado sus centros de operaciones en Galicia. Aunque ninguno ha nacido en esta comunidad (en Zaragoza y Alicante respectivamente). A los dos les une ahora haber recibido un galardón en la misma edición en la que se premiaba como mejor tebeo internacional a Arzak, último trabajo del ya añorado Moebius. Una bella manera de recordar a uno (si no el más) creadores del tebeo europeo de todos los tiempos. Para el guionista José Ortiz es el premio de honor.

Las aventuras de José Domingo son un despiporre de álbum. Un trabajo mudo, sin palabras, con un color exquisito, y con una estructura idéntica: 4 viñetas por página de idéntico tamaño. Pero la miga está en lo que sucede en cada una de esas secuencias. Hay dos, tres, cuatro historias paralelas y breves y cómicas mientras vemos el patético devenir de ese gris oficinista japonés, perdido en submundos después de cruzar a destiempo un paso de peatones. Un trabajo aparentemente libre, improvisado, ágil, que lleva un trabajo tremendo detrás hasta dar con semejante sencillez y ludicez.

Lo de Lola Lorente es otra cosa. Es un trabajo denso, intenso, raro, difícil de entrar, y aparentemente teatral. Sangre de mi sangre recrea apenas un día en un lugar extraño, con un grupo de adolescentes como protagonistas, y varias historias cruzadas que casi conducen a un mismo desenlace. En un cuidado blanco y negro, hay giros sorprendentes y una puesta en página muy arriesgada. O te encanta (que es mi caso) o lo cierras pronto. Si optas por esto último que sepas que te estás perdiendo algo bello e hipnótico.

Por cierto, en cuanto pueda recupero la página del Culturas de hace dos o tres meses en la que ya os contaba que estos dos trabajos iban a dar que hablar.

 

 

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