Transición al “poleiro”
Martes, Abril 21st, 2009
A Pilar Rojo le sobran sillas. La presidenta del Parlamento necesita con urgencia un acomodador de sillas vacÃas. Los tres sillones azules deshabitados en la sesión del martes fueron la metáfora del tijeretazo de Feijoo a la nómina de altos cargos en la Xunta. En sintonÃa con el discurso de austeridad comprometido por Rojo en la sesión de apertura, lo suyo es que revendiera los sillones, pero si es cauta los guardará en algún trastero porque nada es eterno, ni siquiera un número tan bÃblico como el de los diez mandamás de Feijoo. A la presidenta le sobran capÃtulos que tachar de las cuentas de la Casona del Hórreo para reducir el gasto, porque su predecesora, Lola Villarino, muy roja ella, dilapidó la intemerata en exposiciones fútiles por toda Galicia, en luces de Navidad de neón alrededor del pazo del Hórreo y en festines conmemorativos de no sé qué aniversario del Parlamento. Inexplicablemente, Villarino montó casi más tinglados culturales que Portomeñe en el Xacobeo del PelegrÃn, mascota cruelmente asesinada por el bipartito. Por cierto, ¿resucitará?
Arriba y abajo. En la serie británica los de arriba eran los que mandaban y los de abajo los que obedecÃan. En los Parlamentos es al revés. A los que mandaron durante cuatro años los enviaron ayer para arriba, y los nuevos están a ras de suelo. Touriño se sienta en la tercera fila; Quintana en las neblinas alturas de la Mesa; Méndez y Suárez Canal, juntos en la cuarta fila; y, arriba del todo, Teresa Táboas, la mejor conselleira del bipartito, con permiso de MarÃa José Caride. La transición al “poleiro” del PSOE y del Bloque es difÃcil de digerir, aunque allá arriba hay mejor cobertura y más intimidad para navegar por internet.
Otros “poleiros”. Además del poleiro parlamentario que varÃa cada legislatura, hace once años hubo otro poleiro congresual que marcó la historia del PP gallego. CuÃña organizó un congreso para ensalzar su poder, el de Cacharro y el de Baltar, para lo cual le vino de perlas que el apellido de sus rivales empezase por “R”. Organizó la escenografÃa y ordenó a los lÃderes por orden alfabético, quedando los entonces ministros Romay y Rajoy marginados en una esquina arriba del todo: dos puntos negros insignificantes. Pero pasó el tiempo, las erres ganaron la sucesión y las ces la perdieron. Por eso, además de por méritos propios, Feijoo primero fue candidato y ahora presidente.
Imagen de la sesión de apertura de la VIII Legislatura. Autor, Xoán A. Soler