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Injertar grasa para aumentar volumen, un tratamiento versátil.

jueves, junio 17th, 2010

En estos primeros 10 años de siglo 21 el injerto graso se ha consolidado como una opción irrenunciable en los tratamientos de cirugía plástica. La grasa de depósitos localizados del propio individuo puede ser utilizada en otras partes del cuerpo con fines reconstructivos y estéticos. Esencialmente consiste en hacer una LIPOSUCCION de una zona con grasa “sobrante” e introducir la misma grasa procesada en zonas con DEFECTO DE VOLUMEN.  La técnica y los instrumentos utilizados se han refinado y es posible producir cambios mucho más predecibles que el pasado.

SHARON STONE. PROBABLE EFECTO FACIAL DE INJERTO GRASO - LIPOESTRUCTURA.

SHARON STONE. PROBABLE EFECTO FACIAL DE INJERTO GRASO - LIPOESTRUCTURA.

Típicas zonas tratadas:

   MEJILLAS Y PARPADOS: rejuvenecimiento del párpado inferior y corrección del vaciamiento de las mejillas.

– AUMENTO MAMARIO: cuando hay suficientes zonas de exceso en otras partes del cuerpo se puede considerar el aumento de pecho con grasa propia.

– ASIMETRIAS faciales y corporales.

– GLUTEOS: defectos de contorno en glúteos, cicatrices hundidas tras inyecciones en la infancia, opción de aumento glúteo (si existe suficiente grasa en otra zona donante).

– PECTUS EXCAVATUM: corrección de una concavidad o hundimiento congénito en el centro del tórax (pared anterior).

– En ocasiones se pueden corregir o mejorar defectos de volumen tras poliomielitis (ejemplo: pantorrillas)

 VENTAJAS:

– No es posible el rechazo inmunológico pues es un injerto del propio individuo.

– Adaptabilidad del tamaño. Se aplican fragmentos grasos de distintos tamaños según la zona a corregir.

– Sin infección o encapsulamiento. En la zona receptora no se infecta ni encapsula cuando ya se ha vascularizado.

– Contiene células madre pluripotenciales que, según en que zona se injerten, regeneran tejido.

– Sólo se realizan incisiones tan pequeñas que en la mayoría de los casos las cicatrices son prácticamente imperceptibles.

PRINCIPALES LIMITACIONES:

 Zonas radiadas o especialmente atróficas y con presencia de tejido cicatricial son más resistentes al injerto: en éstas puede ser preciso aumentar la concentración de células madre lo cual precisa de un procedimiento más largo y complejo.

– Necesidad de zonas de exceso graso disponible: No todos los pacientes disponen de una zona con suficiente grasa donante.

– Pérdida parcial del injerto:  la grasa implantada puede no sobrevivir en una proporción importante si no recibe suficiente aporte de riego sanguíneo  se puede perder entre un 30 y un 80 % del volumen inicial.

– Limitación del volumen a implantar dependiendo de la zona receptora. Puede requerir varios procedimientos ya que no es posible implantar un gran volumen de grasa en una zona pequeña.

– En la operación de injerto se puede originar un hinchazón o edema que si ocurre en zonas expuestas precisa de una convalecencia.

En definitiva: en cirugía plástica estamos ante una era de volumen y tratamientos celulares y el injerto graso es una opción cada vez más atractiva para una variedad de tratamientos que antes sólo eran posibles con implantes o retirando tejidos de otras zonas con consiguientes cicatrices.