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Entradas etiquetadas como ‘Zapatero’

Un obstáculo

Viernes, Febrero 5th, 2010

El Partido Popular se distancia en casi cuatro puntos del PSOE, según el barómetro del CIS. Y parecen pocos. Al presidente del Gobierno le están cayendo de todos lados desde hace tiempo, pero en las últimas semanas hasta las oportunidades que le brindaría la presidencia de turno de Europa o la jornada de oración junto a Obama se le vuelven en contra. Todo tiene una explicación sencilla: el país sangra por más de cuatro millones de heridas abiertas por el paro.
En la campaña electoral del 2004, cuando solo él y un poco Pepe Blanco creían que era posible una victoria, el propio Zapatero se refería a la influencia de la economía -de la mala economía- en el estado de ánimo de los ciudadanos. Cuando se apelaba a las buenas cifras que exhibía el PP como un obstáculo para derrotar al sucesor de Aznar, Zapatero replicaba que una pérdida del nivel de bienestar de los votantes tumba a un político (el legendario «es la economía, estúpido» que le espetó Clinton a Bush padre), pero que un buen ciclo económico no garantiza la supervivencia. Él mismo parecía estar avanzando lo que le sucedería en este segundo mandato: cunde la sensación de que la crisis se lo lleva por delante. «Nunca tan chungas vi las cosas como ahora», decía estos días un joven parado a la puerta de una oficina de empleo.
Por eso parece poca la distancia tomada por el PP. Pero también eso tiene una explicación. Todavía ahora los ciudadanos le otorgan mejor nota a Zapatero que a Rajoy, aunque es cierto que en ningún caso llegan al aprobado. Quizás las peticiones de elecciones anticipadas que se escuchan estos días no sean más que enredos políticos de quienes tampoco son capaces de articular alternativas concretas y creíbles. Pero un político también rinde un gran servicio a los ciudadanos si sale de la burbuja y es capaz de asumir que empieza a ser un obstáculo.

Impuestos

Viernes, Agosto 21st, 2009

Los impuestos, un instrumento público para la redistribución de las rentas y para el reequilibrio de la riqueza, están en la esencia de la democracia. Y del sentido común. Sin impuestos no hay servicios ni garantías de asistencia a los ciudadanos. Por no haber no hay ni estructura de Estado, ese armazón cívico que nos permite vivir es un estadio presumiblemente menos inhóspito que la jungla. Por eso a nadie debería extrañar que el ministro José Blanco hable con claridad de la necesidad de subir la carga impositiva a los que más tienen para atender a los que se quedan sin nada. Es el principio de la solidaridad tributaria.
Lo malo de las declaraciones que hizo ayer el político gallego es que tienen la apariencia de intentar culpar de lo que haya de hacer el Gobierno a quienes criticaron la improvisación y una apreciable dosis de demagogia por parte de Zapatero con la prestación extraordinaria de 420 euros para los que se quedan sin cobertura de paro. Subrayar que, si se quiere más, habrá que subir los impuestos puede ser una obviedad, pero en las circunstancias en las que se dice parece tener la intención de alimentar el estereotipo de la insolidaridad de los contribuyentes más pudientes. Y para muchos (lo sabe Blanco) renta alta y derecha son lo mismo.
En todo caso, es cierto que la caja se resiente y que no hay dinero para todo. Por eso hay que medir mucho las acciones, aunque vengan cargadas de votos. ¿Tiene sentido que la ayuda a la natalidad sea la misma para una empleada del hogar que, si fuese el caso, para Ana Patricia Botín? Antes de amenazar con subidas de impuestos a las rentas medias y altas habrá que optimizar la inspección del fraude. Y exigir responsabilidades a los presidentes de clubes de fútbol que gastan con alegría y se empufan con Hacienda. O poner coto a delirios como el del monte Gaiás. Porque los impuestos son necesarios, pero cómo se usan, a veces, es un disparate.

La pirotecnia y las ayudas para los coches

Viernes, Mayo 15th, 2009

El problema de hacer política como si fuese una sesión de fuegos artificiales es que, a veces, la pólvora se moja. El anunció hecho por Rodríguez Zapatero de otorgar ayudas directas para la compra de automóvil puede ser una buena noticia para los consumidores, para los fabricantes y para los trabajadores de las empresas automovilísticas, especialmente tocadas por la crisis. Su puesta en práctica en otros países de Europa demostró que funciona.

Pero Zapatero echó agua sobre su propia receta. Quiso guardarse la sorpresa del anuncio para la traca del debate del estado de la nación y no habló antes con quienes tendrán que poner el dinero. La mitad de los 2.000 euros serán a cuenta del sector, y de la otra mitad, el cincuenta por cierto lo tendrán que poner las comunidades autónomas. Así es fácil prometer. Hay dudas de que la parte que corresponde al sector no sea la misma que los concesionarios ya están aplicando a ofertas y descuentos. Y la parte autonómica también tiene truco. Feijoo ha dicho que en la caja de la Xunta no hay un duro para las ayudas, aunque no cabe duda de que acabará buscando el dinero donde sea, porque de lo contrario un gallego que cambie de coche recibirá menos dinero que un manchego. Y la culpa no se la echarían a Zapatero, aunque su generosidad sea a cuenta de lo que no le corresponde administrar.

Claro que la respuesta de Feijoo a Zapatero también tiene algo que ver con los fuegos de artificio. Dice que la Xunta no tiene dinero, y seguro que es cierto, aunque debía saberlo ya cuando hace unos días el presidente autonómico estudiaba la posibilidad de pactar ayudas directas a la compra de automóvil. Incluso antes, salvo que las cuentas públicas gallegas sean un misterio en el que solo puedes penetrar cuando gobiernas. Con todo, Zapatero buscó colgarse una medalla a costa de comportarse sin lealtad hacia otras instituciones, como la Xunta, que también son el Estado.

Paja seca

Jueves, Marzo 12th, 2009

Es posible que Pedro Solbes resista todavía un tiempo -quizás en contra de sus deseos- en la vicepresidencia económica del Gobierno. Como hicieron antes todos sus antecesores en la Moncloa, es probable que Rodríguez Zapatero prolongue la agonía de sus ministros más quemados precisamente porque su relevo empieza a ser un clamor. Y es que a veces se confunde la forma de administrar una prerrogativa personal e intransferible con el comportamiento caprichoso. Si Solbes empieza a estar de más en el Consejo de Ministros no es porque lo diga Mariano Rajoy en el Congreso. Es porque, al margen de la valía profesional del experimentado economista y abogado de 67 años que ya sirvió en los gabinetes de Felipe González, ha calado en los ciudadanos la sensación de que se quedó sin fuelle para intentar remontar la recesión.

¿No fue Zapatero quien dijo que la crisis es un estado de ánimo? Pues si lo es, ya tiene otro motivo para renovar su equipo. Y no solo el Ministerio de Economía. Hay otros departamentos con capacidad para intervenir en la corrección del rumbo -Fomento e Industria sobre todo- que reclaman aire nuevo. Hace tiempo que el Gobierno, y el propio presidente, está como aturdido ante la crisis. Noqueado. Quizás porque de tanto negarla agotó parte de las energías necesarias para afrontarla, y la credibilidad que hace falta a la hora de calibrar su alcance.

No es solo un estado de ánimo, pero, desde luego, si como dijo ayer Rodríguez Zapatero estamos ante el peor revés económico desde la Segunda Guerra Mundial, lo que no soluciona nada son los primeros auxilios. Es cierto que el actual Gobierno aún no cumplió un año de vida, pero vale la pena actuar a tiempo aun sabiendo que la oposición va a hacer otro alarde de oportunismo a cuenta de los ceses. Y es que los ciclos políticos se queman más rápido que la paja seca cuando la economía es mala.

Bermejo hace campaña en Galicia

Lunes, Febrero 23rd, 2009

Cuando Ibarretxe le hizo a Touriño la jugadita de colocar las elecciones vascas el mismo día que las gallegas alguien se  lamentó de que nadie hablaría de nosotros en el telediario. Pero ya entonces sospechábamos que, en todo caso, si aquí se hablaba de campaña se hablaría de la nuestra, y no de la del País Vasco. Y así está siendo. Sin embargo, también se temía que los líos de Madrid sí contaminarían, una vez más, el debate de las autonómicas de Galicia.

Pero nada tiene tanto valor simbólico como una cacería. Todavía, tanto años después, se habla de la de Fraga mientras el Prestige potroleaba la costa gallega. Pue bien, hoy el ya ex-ministro Bermejo -quién sabe si en el empujoncito final están las manos de Zapatero y Pepe Blanco- nos ha metido su cacería en la campaña gallega. Que se iba a ir a casa estaba descontado, pero faltaba saber cuándo. A Rajoy le tardaba, y el viernes a las siete y pico de la tarde, desde un mitin en Galicia, le reprochaba al presidente del Gobierno se a esa hora aún mantuviese al montaraz y olvidadizo fiscal en el ministerio. Y fue ZP, dejó pasar el fin de semana, pero atendió la demanda del jefe de la oposición.

Política de gante blanco. ¡Qué elegancia!. Ahora Rajoy le devolverá un gesto cortés a Zapatero.

¿O es que aquí también entran los cálculos electorales? A Feijoo le compensó quedarese sin su cabeza de lista por Ourense con las papeletas ya impresas antes que arrastrar de mitin en mitin unas comisiones en las islas Caimán . A Touriño no le viene mal que el ministro que se fue de caza con Garzón (en plena instrucción del caso de la corrpución en el PP) se vaya ahora a su casa, sin esperar al lunes que viene. Podrá decir que eso sucede aquí mismo, donde se ha acuñado como un estigna indeleble que nadie dimite.

Pero, claro, al menos hoy en nuestra campaña se va a hablar mucho de caza. En todo caso, bienvenida sea la dimisión.

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P.D.: A esta hora (14:15) se ignora si la remodelación de Gobierno forzada por la dimisión será más amplia, pero de momento Zapatero le ha dedicado un guiño a Galicia. El nuevo ministro de Justicia es el gallego (el cuarto en el Ejecutivo) Francisco Caamaño.

Una peseta

Jueves, Enero 22nd, 2009

El ministro de Industria habló ayer en blanco y negro. Como si estuviese ante las cámaras del Nodo, ofreció la receta contra la crisis: autarquía. Si cada español se gasta 150 euros en consumir productos made in Spain se evitará el despido de 120.000 trabajadores. El remedio de Miguel Sebastián, que se apresuró a decir que no es ni proteccionista ni consumista, tiene todos los ingredientes para convertirse en la ocurrencia del año.

Aunque jure que no está animando a un mayor consumo, las palabras de Sebastián encajan bastante bien con unas declaraciones que hizo Zapatero la víspera. El presidente también pidió, a quienes la coyuntura se lo permita, que no se guarden el dinero en el cajón. El asunto tiene su lógica, pero encierra un peligro: el remedio pasa por reactivar la economía a base de consumo, que fue una de las causas -junto al desmadre inmobiliario- de los aspectos menos saludables del crecimiento de los últimos años.

La propuesta también cojea por otro lado. El Gobierno, que debe aspirar a abrir mercados internacionales para que las empresas vendan más y mejore el PIB, no puede al mismo tiempo enviar el recado de que nosotros nos lo vamos a gastar en casa. Más aún, ¿entrará en el cupo de los 150 euros lo que producen las empresas extranjeras que han invertido aquí para montar sus fábricas? Si se trata de salvar los empleos en España, la respuesta es obvia. Pero ¿qué hacemos con lo que fabrican fuera las empresas españolas? En todo caso, si no seguimos la consigna, ¿cargaremos con la responsabilidad del despido de 120.000 personas?

La crisis está haciendo perder el crédito al Gobierno a la misma velocidad con la que crecen las colas del paro. A este paso aparecerá un ministro plagiando la solución que se le ocurrió a Lola Flores cuando se olvidó de pasar por Hacienda. Con una peseta que le diera cada español arreglaba el problema.

La retahíla de Zapatero

Viernes, Noviembre 28th, 2008

Con el asunto de la crisis Zapatero está entrampado en sus propios errores. Primero porque negó la mayor y ahora presenta, una tras otra, baterías de medidas para hacer frente al mal. Segundo, porque antes del verano fue al Congreso a decir que ya no habría más medidas extraordinarias y ayer sumó 11.000 millones de euros, incentivos fiscales y apoyo al mantenimiento del empleo. Y tercero porque, después de asegurar en julio que el paro sería el mejor termómetro de la bondad de las acciones emprendidas, los últimos datos del Inem acercan peligrosamente la cifra de parados a los tres millones.

En ese contexto resulta difícil que el esfuerzo expositivo del presidente cale en la gente. A Zapatero se le ve como superado por la situación, arrastrado por una corriente que no se sabe muy bien a que lado del río nos llevará. Y en ese remolino, es fácil que Rajoy le saque unas cuantas cabezas de ventaja, aunque sea con un discurso más de letras que de ciencias. El líder de la oposición, que evita entrar al análisis de los números porque le llega con subrayar los titubeos del inicio, se permite incluso decir que España es el país peor preparado para afrontar la crisis internacional. Como si todo se hubiese venido abajo en cuatro años, como si la economía española no arrastrase problemas estructurales desde antes incluso de que gobernase Aznar.

Hace unos meses, con un entusiasmo de converso, Zapatero anunció una prolija lista de casi ochenta medidas para poner proa a la crisis. Su vicepresidente económico advirtió hasta en dos ocasiones que esas y otros acciones anteriores -como la deducción de los 400 euros- agotaban la capacidad de maniobra. Tal vez el presidente cometió ayer un nuevo error en la espiral que inició justo antes de las elecciones. Volvió a empachar al contribuyente con una retahíla de medidas que sonaron con la misma profundidad que la lista de la compra.

Gestos

Jueves, Agosto 14th, 2008

La política de gestos está muy bien. Lo malo es cuando la política solo son gestos. En la larga campaña de los demócratas norteamericanos, Barack Obama y Hillary Clinton emplearon casi las mismas energías en transmitir ideas como en emitir señales para reforzar o desmontar algún estereotipo. Obama, primer candidato negro, a veces se esfuerza por que se vea que actúa como un blanco. Y Hillary, con la baza de ser la primera mujer que podía haber llegado a ser presidenta de Estados Unidos, en ocasiones exhibía comportamiento prototípicamente masculinos. Para frenar las insinuaciones de escasa esencia norteamericana, Obama se vio obligado a colocarse la bandera con las barras y las estrellas en la solapa. El gesto tuvo un efecto inmediato (positivo) en las encuestas.

Pero hay casos opuestos. La fotografía de Núñez Feijoo, con manguera de jardín y zapatos castellanos en un monte calcinado en medio de la crisis de los incendios forestales que asoló Galicia, es un ejemplo. El sucesor de Fraga al frente del PP destrozó con una instantánea los esfuerzos que venía haciendo para ganarse la reputación popular que necesita toda renovación de un cartel electoral. El temor a ser criticado por no estar y una práctica política en la que tiene tanto peso el artificio pueden jugar malas pasadas.

Los gestos también funcionan como parapeto. O como una forma de desdecirse de lo que se venía afirmando con contumacia. Igual que el Gobierno de Aznar negaba que hubiese marea negra mientras Galicia estaba petroleada hasta las cachas, Zapatero abjuró de la crisis pese a que el agujero en la economía de las familias crece día a día. Que el presidente suspenda por un par de días sus vacaciones para presidir una reunión de subsecretarios no es más que un gesto. Aunque elocuente. La simulación podía valer mientras hubo campaña, pero no cuando ya se le ven las orejas a la recesión.

Lo que representa… Zapatero

Miércoles, Abril 9th, 2008

Terminó la primera fase del debate de investidura y sus señorías se han ido a descansar. Es momento para los análisis, pero como los hay buenos y abundantes y este blog se llama Por la tangente, hablamos de otra cosa.

La política (cuando no es buena)  se convierte en el arte de la simulación. Y en ello tiene un papel principal el lenguaje. Nos hemos acostumbrado a que los políticos -la mayoría- empleen una retórica vacua, a que llenen sus discursos de perífrasis agotadoras, de evasivas que llevan a ninguna parte.

A cada presidente de la democracia se le recordará por sus logros y sus fracasos. Sin duda, pero también por sus latiguillos, con la excepción quizás de Calvo Sotelo. Adolfo Suárez, por aquello de puedo prometer y prometo. A Felipe González por el por consiguiente. A José María Aznar, por el España va bien, y también por el Váyase señor González.

¿Por qué frase se recordará a Zapatero? Veremos lo que da de sí la legislatura, pero de momento gana Lo que representa… Por ejemplo, él no dice soy de León; él dice, soy lo que representa la parte del nororeste de la península. Habrá quien sostenga que eso es justo lo que representa Zapatero, el circunloquio y la evasiva.

¿Tiene ZP algún as en la manga?

Viernes, Marzo 14th, 2008

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Zapatero da las últimas puntadas a su nuevo gabinete. De momento no ha abierto la boca, al contrario de lo que había hecho en el 2004. Es lo que da la experiencia. Entonces había dado pie a tantas especulaciones que sonaron nombres como para completar varios consejos de ministros. Pepe Blanco ya ha dicho que no, pese a que en Galicia muchos lo colocaban en Fomento. Ya que no habrá ministro gallego para las obras (¿0 sí?), al menos que no repita la pesadilla Magdalena Álvarez, aquella del Plan Galicia de mier…

Pero, además de preparar su próximo Gobierno, seguramente Zapatero estará pensando estos días en algo más. Al presidente le gusta epatar (como a casi todos) y es habitual que supla alguna de las carencias de su perfil político con golpes de efecto. Su estreno en la anterior legislativa fue la orden de retirada de Irak, una decisión, un gesto del que tiró a lo largo del mandato todo lo que pudo.

¿Qué se reserva para esta vez? Lo de los 400 euros está descontado. ¿Pondrá los puntos sobre las íes de los obispos, como dijo en una entrevista con La Vanguardia durante la campaña? Quién sabe, porque Blázquez, con el que se tomó el caldito para templar gaitas, ya no está en la Conferencia Episcopal. Ahora manda Rouco Varela, que aún sin mencionarlo, sería el cerebro de los que, en apreciación de Zapatero, se habrían extralimitado en su acoso al Gobierno.

ojd