Gallego
Viernes, abril 1st, 2011Alfonso Tellado, Alfonso Alfonso para Buenafuente, es un gallego que triunfa en platós de televisión, estudios de radio y plataformas digitales por gallego. Sin embargo, Mariano Rajoy es, en opinión de su mentor Aznar, un gallego con dificultades para llegar a ser presidente del Gobierno por gallego. No hay quien los entienda. ¿Será que son ellos los gallegos? Esto ya no es como antes, cuando todo el mundo tenía claro de qué hablábamos cuando hablábamos de Xan das Bolas. No, ahora en el topicómetro del no gallego no está claro si ser de aquí cotiza al alza o a la baja.
El caso es que cuando ya casi ni recordábamos que fue Rosa Díez, la ex socialista lideresa de la UPyD, quien había desatado la tormenta por decir que Zapatero parece gallego «en el sentido más peyorativo del término», viene Aznar a matizar los méritos de Rajoy para las más altas tareas apelando a su origen gallego. Y no sabemos si es peor que le llamen gallego a uno de León o a uno de Pontevedra. E ignoramos por qué para algunos -del PP mayormente en este caso- el gentilicio puesto en boca de Rosa Díez es una ofensa y cuando lo utiliza Aznar es algo «totalmente positivo».
Llevamos los lugares comunes enroscados en la cadena del ADN. También los gallegos. Que en algunos diccionarios siga apareciendo el término como sinónimo de torpe, iletrado o tartamudo sería una anacrónica broma si no fuera porque tiene su traducción en desprecios y discriminaciones muy concretas. Por ejemplo, que alguien nos quiere dejar sin AVE porque nos considera congénitamente atrasados y resignados. Gallegos, vamos.





