Sin ingresos
Domingo, Febrero 28th, 2010Los ayuntamientos son seguramente el eslabón más débil en la cadena administrativa de la crisis. La caja del Estado se queda exhausta, con un déficit de casi el diez por ciento, el triple de lo que la Unión Europea considera que marca la línea que diferencia las economías sanas de las enfermas. Cuando las empresas se quedan sin actividad y los trabajadores sin empleo, Hacienda no solo no ingresa sino que tiene que echar mano de las reservas acumuladas en los tiempos de bonanza. El drama comienza cuando, como ahora, nos gastamos el doble de lo que se ingresa y el grifo que antes solo goteaba se queda seco.
Muchos ayuntamientos están teniendo serios problemas para cuadrar el presupuesto. Se han quedado sin el caudal abundante de las licencias de obras y las recalificaciones de terrenos, y la participación en los ingresos del estado cae en picado. Hay muchos concellos, con las mismas obligaciones que los demás de prestar a los ciudadanos los servicios esenciales, que apenas tienen otras vías de financiación. Algunos afortunados aún alimentan sus necesidades con los impuestos de actividades económicas (también menguadas) y de bienes inmuebles. Pero no todos, porque hay empresas, grandes empresas, curiosamente propiedad del Estado, que se resisten a pagar al municipio la parte que les tocaría, cosa que por otro lado el Estado no le consiente a ninguna empresa privada ni a ningún particular.
El paradójico enredo se traduce en algo muy concreto: hay ciudadanos que están en desventaja. El Ministerio de Defensa y Navantia, la antigua Bazán, siguen pleiteando para eludir el pago de impuestos al Ayuntamiento de Ferrol. Ni la crisis -la negativa no es de ahora- ni su contribución al bienestar de los ferrolanos -innegable y esencial- no son coartadas válidas. A efectos fiscales la constructora naval es proporcionalmente igual que la taberna situada frente a la puerta del astillero.





