Las lenguas
Lunes, Marzo 15th, 2010Hacer régimen para adelgazar o dejar de fumar son dos buenos propósitos para comenzar el año o para reanudar la temporada después de las vacaciones. También aprender inglés. ¿Quién no se propuso alguna vez alguna de esas cosas? O las tres a la vez. Pero el caso es que los regímenes casi nunca duran y la tentación del estanco casi siempre es difícil de resistir. Pasar del verbo to be queda para los muy voluntariosos.
La Consellería de Educación sigue a vueltas con el decreto del gallego para salir de la forma más discreta posible del atolladero en el que se metió Feijoo por jugar tan fuerte en la campaña con el asunto de las lenguas, que ciertamente desde el bipartito se había tensado lo suficiente como para irritar a una parte grande de la sociedad. En un intento de superar la polémica del bilingüismo disparando por elevación, se prometió que en los colegios gallegos el 33 por ciento de la enseñanza se impartiría en inglés. En la última versión del decreto de los tres tercios (gallego, castellano e inglés) se ha ido difuminando la equiparación de la lengua extranjera y las oficiales. Por las dificultades técnicas y económicas para ponerlo en práctica, seguramente, pero en el fondo la postura de la consellería no difiere tanto de la del común de la ciudadanía.
Una encuesta del CIS, el mismo centro de investigación sociológica que evalúa las preocupaciones de los españoles, acaba de hacer público el resultado de un estudio que viene a decir que la inmensa mayoría de los ciudadanos defendemos la importancia de conocer idiomas. Sí, pero ni los dominamos ni los estudiamos. Y aún hay otro dato quizás más inquietante que la incongruencia de no hacer lo que consideramos importante: un 74% de los encuestados nunca se han sentido en desventaja por no conocer un idioma distinto al suyo. O somos demasiado soberbios o creemos que vivimos en un mundo que ya no existe.





