La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs - tevagustar.es: Motor | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Ferrol se encamina al tripartito

Escrito por Carlos Agulló
7 de Febrero de 2010 a las 2:43h

graficoferrol
Que los ferrolanos no concedan mayorías absolutas es una tradición que no ha fallado nunca desde las primeras elecciones democráticas de 1979. Que sean los gallegos que peor valoran a sus políticos también forma parte del acervo local. Y la alternancia entre coaliciones de derechas y de izquierdas es otro rasgo diferenciador. Lo novedoso del resultado de las municipales del 2011, de acuerdo con la encuesta de Sondaxe, sería que por primera vez en Ferrol desde la retirada de Quintanilla, y sin moción de censura de por medio, un alcalde se sucedería a sí mismo. Aunque sería al frente de un inédito tripartito PSOE-BNG-EU y tras la experiencia frustrada del bipartito.
El vencedor de las elecciones sería el PP, que pese a sumar un 30% de apoyos y recuperar un concejal con respecto al 2007 (cuando Juncal perdió la alcaldía), se volvería a enfrentar al drama de los conservadores locales, que no es muy distinto al de los socialistas. Para gobernar, el PP necesita que los independientes de Juan Fernández ganen votos o desaparezcan. Hace tiempo se especula con otro tripartito distinto al de izquierdas, con PP, IF y Terra Galega (la formación que lidera Xoán Gato, ex alcalde de Narón), pero esa posibilidad es mucho más remota. Tega y otras candidaturas que se pudiesen presentar sumarían un 2,8% de los votos válidos.
La prospección demoscópica arroja, a día de hoy, la posible reelección del socialista Vicente Irisarri. Aunque el PSOE, que desde hace un año gobierna en minoría tras romper con Esquerda Unida, no lo tendría fácil para mantener un mandato monocolor, entre otras razones porque la lista más votada sería la del PP. Pese a que socialistas y EU cederían un edil cada uno, el Bloque de Xoán Xosé Pita recuperaría uno de los cuatro que perdió en el 2007.
El escenario que dibuja la encuesta es, para la izquierda, peor que hace tres años. Entonces, la lista de Vicente Irisarri dio la sorpresa, al pasar del infierno al que había caído el PSOE con cuatro ediles a los nueve actuales. Ya entonces, aún sin necesitarlo porque le llegaba con EU, el alcalde tendió la mano a un derrotado BNG que pese a ser socios en la Xunta prefirió no formar parte de una coalición que acabaría rompiendo. Hoy, la negativa de apoyo del Bloque y Esquerda Unida cedería la alcaldía al PP. Pero para darlo exigirán más cintura negociadora a Irisarri, a quien acusan de poca vocación de diálogo.
Los ciudadanos no premian la gestión del gobierno local y parece que, en todo caso, la factura de la inestabilidad institucional por la ruptura del bipartito PSOE-EU se la cargan en mayor medida a la coalición de Yolanda Díaz. Con un elevado nivel de conocimiento entre la ciudadanía (77,2%), es la peor valorada de los líderes locales, con un 3,30.
Queda camino por recorrer. Hay factores externos que entrarán en juego. La hundida imagen de Zapatero no suma, y la de Feijoo aún puede dar réditos para entonces. El PSOE deberá esforzarse para convencer a los ciudadanos de que existe una gestión que ahora la calle no visualiza. El PP debe afianzar a su líder, que es el mejor valorado, pero el más desconocido. Apenas les queda tiempo para armarse de argumentos que les permita apoyarse en la siempre anunciada apuesta por Ferrol del Gobierno amigo. Ambos han de medirse entre neutralizar o dejar cancha a los futuros aliados, que también pelearán por el 24% de indecisos y por arañar votos a una abstención estimada en el 44,7% Y es que en Ferrol la atomización y el descontento son casi rasgos sociológicos.

Un obstáculo

Escrito por Carlos Agulló
5 de Febrero de 2010 a las 10:28h

El Partido Popular se distancia en casi cuatro puntos del PSOE, según el barómetro del CIS. Y parecen pocos. Al presidente del Gobierno le están cayendo de todos lados desde hace tiempo, pero en las últimas semanas hasta las oportunidades que le brindaría la presidencia de turno de Europa o la jornada de oración junto a Obama se le vuelven en contra. Todo tiene una explicación sencilla: el país sangra por más de cuatro millones de heridas abiertas por el paro.
En la campaña electoral del 2004, cuando solo él y un poco Pepe Blanco creían que era posible una victoria, el propio Zapatero se refería a la influencia de la economía -de la mala economía- en el estado de ánimo de los ciudadanos. Cuando se apelaba a las buenas cifras que exhibía el PP como un obstáculo para derrotar al sucesor de Aznar, Zapatero replicaba que una pérdida del nivel de bienestar de los votantes tumba a un político (el legendario «es la economía, estúpido» que le espetó Clinton a Bush padre), pero que un buen ciclo económico no garantiza la supervivencia. Él mismo parecía estar avanzando lo que le sucedería en este segundo mandato: cunde la sensación de que la crisis se lo lleva por delante. «Nunca tan chungas vi las cosas como ahora», decía estos días un joven parado a la puerta de una oficina de empleo.
Por eso parece poca la distancia tomada por el PP. Pero también eso tiene una explicación. Todavía ahora los ciudadanos le otorgan mejor nota a Zapatero que a Rajoy, aunque es cierto que en ningún caso llegan al aprobado. Quizás las peticiones de elecciones anticipadas que se escuchan estos días no sean más que enredos políticos de quienes tampoco son capaces de articular alternativas concretas y creíbles. Pero un político también rinde un gran servicio a los ciudadanos si sale de la burbuja y es capaz de asumir que empieza a ser un obstáculo.

Ferrol es naval

Escrito por Carlos Agulló
1 de Febrero de 2010 a las 10:44h

Hay quien dice que, hoy, lo importante de Astano es lo que no se ve. La afirmación tiene su explicación: lo que antes se veía al pasar junto al astillero eran gigantescos artefactos navales en construcción, acopio de toneladas de acero, personal en permanente movimiento y almacenes en los que nunca se apagaban las luces. Ahora lo que se aprecia es una enorme explanada ociosa en la que crece la hierba y las gradas están semidesiertas. Lo que se ve son los restos de lo que fue una de las industrias más importantes de Galicia; un astillero que competía entonces con los mejores del mundo. Es como un traje que se quedó grande para un cuerpo menguado.
¿Y que es eso tan importante que no se ve? Es la actividad de los 350 trabajadores que, integrados en Navantia -la unión de Bazán y Astano-, han resistido a la liquidación total de un astillero por el que, en los buenos tiempos, podían pasar cada día 10.000 trabajadores. Y casi no se ve, pero existe, su trabajo, que es importante porque han contribuido (por ejemplo, y no solo) a colocar el año pasado los astilleros de la ría de Ferrol en el liderazgo del mercado mundial de reparación de gaseros.
Pero es imposible dejar de observar lo que se ve. Unas instalaciones desaprovechadas para las que se han perdido buenas oportunidades en el repunte del sector en la última década; unos terrenos, en todo caso, válidos para otras actividades. Con el veto, ni se ha comido mucho ni se ha dejado comer. Prolongarlo hasta el 2015 es volver a ahogar las posibilidades de una comarca en la que se ha demostrado que para diversificar una economía hace falta tener una base sólida. Y la de Ferrol es naval.

Tres gobiernos, cinco partidos y un fracaso

Escrito por Carlos Agulló
31 de Enero de 2010 a las 11:06h

«Apenas entré en la ciudad se apoderó de mí la tristeza; la hierba crecía en las calles; por todas partes me daban en la cara las huellas de la miseria». La cita no es de ahora, por supuesto, pero no hace falta mucha sagacidad para pensar que alguien -incluso los desprovistos de prejuicios y mala intención- puedan creer que quien dejó escrita esa demoledora sentencia se refiera al presente. Es la impresión que le causó Ferrol a George Borrow, el estrafalario propagandista anglicano que recorrió el país entre 1836 y 1840 para escribir su obra La biblia en España.
Ferrol estaba arrastrando aún las consecuencias de la derrota en Trafalgar y de otros desastres en los que el país se fue enfangando. Después, la ciudad fue capaz de renacer y de vivir momentos de esplendor. La reconversión naval de los años 80 y la reorganización de los efectivos de la Armada fue el último gran revés que dejó a Ferrol en una delicadísima situación. El encadenamiento de las consecuencias de aquello -disminución de rentas, éxodo de población joven y preparada, declive demográfico, cese de actividades en todos los sectores, degradación urbanística y la autoestima colectiva seriamente tocada- no solo perduran, sino que se amplifican en momentos de crisis económica profunda y generalizada como la actual.
Hoy, con restauraciones de edificios muy meritorias, con el remozado de espacios para disfrute de los ciudadanos y con acciones individuales y colectivas que persiguen la recuperación del optimismo en una ciudad herida, pasear por algunos de los lugares más emblemáticos de A Magdalena o Ferrol Vello puede devolvernos al sombrío panorama descrito por Borrow. Por eso, en ese contexto, el fracaso flagrante del plan de reurbanización de los cascos históricos que el Concello (con financiación de la Xunta) puso en marcha en el año 2002 no admite paliativos.
Los paupérrimos resultados del plan -solo un tercio del programa ejecutado y mucho dinero sin gastar, al menos en los fines prioritarios del convenio- revelan una escasa capacidad gestora. Y las explicaciones del fiasco ponen de manifiesto poca consideración hacia los verdaderos propietarios de los recursos que deberían haberse invertido para la regeneración de las calles, en algunas de las cuales se vuelve a ver crecer la hierba. Todos asumen el fracaso, pero nadie quiere cargar con las culpas. Se da la circunstancia de que los cinco grupos con presencia en la corporación han tenido responsabilidad de Gobierno en algún momento de la gestión del plan. El BNG apenas un año, el primero; PP e IF, los cuatro siguientes; IU el año y pico de bipartito de izquierdas, y el PSOE, los tres últimos.
Una cuestión sencilla -y obligatoria- como informar de las cuentas públicas con claridad y transparencia se convierte en un galimatías. ¿Por qué los ciudadanos tienen que esperar tanto para saber cuánto, cómo y dónde se gastó su dinero? El asunto es serio. Tres gobiernos distintos y sucesivos no han podido sacar adelante un plan de 21 millones de euros que, además de otras virtudes, tenía la de contribuir a recuperar el ánimo de la ciudad.
«Con todo, aquí hay mucho que admirar. A pesar de la desolación actual, hay en Ferrol algunas calles buenas y no pocas casas hermosas». La frase también la escribió George Borrow, don Jorgito el inglés, en el primer tercio del XIX.

De lo malo a lo peor.-Falta por aclarar si se han gastado los 21 millones de euros o no. El Gobierno local actual dice que se han perdido seis millones de euros. El anterior (PP-IF) asegura no.
Si no se gastaron, malo, pero si se gastaron para ejecutar solo un tercio del plan, peor todavía. La clave parece estar en que con cargo al fondo para remozar los barrios históricos se han pagado otros trabajos, como el césped de A Malata o los alumbrados de la zona rural. Y se metió con calzador el rescate del párking de la Plaza de Armas para no perder la mayor parte de lo que se debía haber invertido el año pasado en las calles.

Austeros a la fuerza

Escrito por Carlos Agulló
30 de Enero de 2010 a las 13:31h

Con el tiempo, las cosas se han puesto tan mal que la reiterada negación de la crisis que hizo Rodríguez Zapatero cuando ya la teníamos encima se ha convertido en una anécdota. Pero no sus consecuencias. El Fondo Monetario Internacional no hace más que intentar darnos disgustos anunciando que la española es la única de las economías avanzadas que todavía no está en la plataforma de despegue. E incluso algún conspicuo economista norteamericano se atreve a decir que España es una amenaza para el euro. Pero los verdaderos disgustos no vienen de tan lejos: los remedios para la crisis, que finalmente era tan real como que el paro se acerca ya a los cuatro millones de personas, se cocinan en la Moncloa y golpean en los flancos más débiles.
La supresión de la deducción fiscal de los 400 euros se ha traducido en una rebaja de la paga de más de 700.000 pensionistas gallegos, cuando contaban con ver las nóminas de este mes reforzadas con un modesto uno por ciento. No solo los pensionistas pagan el pato de las medidas anticrisis. También lo van a hacer las familias numerosas, que según cálculos de reconocidos estudios tributarios son las que más sufrirán la subida de los tipos del IVA que se van a aplicar a partir del verano.
Y todo porque como dijo ayer Zapatero en el Foro Mundial de Davos, la exclusiva reunión de los gurús de las economías occidentales, España es un país serio y cumplidor. Y los países serios no deben tener el déficit público disparado (o disparatado), objetivo difícil de conseguir cuando se paran las calderas de la actividad económica y dejan temblando los ingresos del Estado.
Lo que pasa es que una cosa es predicar progresividad y otra hacer justicia en el reparto de la factura de la crisis. Atentos, el presidente del Gobierno anunció que hoy se aprobará un nuevo plan de austeridad.

Barcos

Escrito por Carlos Agulló
22 de Enero de 2010 a las 11:17h

Los astilleros de la ría de Ferrol parecen hoy la sombra de lo que fueron cuando más de 20.000 personas trabajaban en Bazán y Astano, por entonces dos de las factorías más importantes del mundo. Si por algunos fuera no serían ni la sombra, serían sencillamente las cenizas de uno de los puntales de la economía de Galicia. Pero resulta que Navantia Fene-Ferrol (con esa marca se conoce ahora a los dos antiguos astilleros) ha sido el año pasado el líder mundial en reparación de buques gaseros.
Desde la reconversión de los 80 se habla de la necesidad de acabar con el monocultivo industrial, de diversificar la actividad de una zona tradicionalmente ligada a la construcción de barcos civiles y militares. Pero, aún en un contexto de crisis, con muchas trabas administrativas y políticas para que las factorías estén a pleno rendimiento, la economía local vuelve a encontrar su sostén principal en lo que sabe hacer. Barcos.
Con unos cinco mil empleos directos e indirectos y carga de trabajo para unos cuantos años con la construcción de buques de guerra para las armadas de España, Australia y Noruega, Navantia consiguió además hacerse con el mando del mercado internacional de las reparaciones. Tenía ventajas de partida, como la alta especialización de personal e instalaciones y el conocimiento de los mercados, pero ha sido clave también la perspicacia de unos profesionales que supieron aprovechar las oportunidades que ofrecía el mercado para hacer valer esas ventajas y lograr la diversificación, sin salirse de un marco en el que la industria de la zona lleva un par de siglos moviéndose.
No cabe duda de que el monocultivo es el camino más corto a la ruina. Pero el tiempo está dando la razón a quienes defendieron que para diversificar no era obligatorio liquidar lo que había. Los astilleros de la ría de Ferrol pueden seguir siendo las turbinas que muevan una economía que aspira a ser diversa y próspera.

El gran seísmo

Escrito por Carlos Agulló
15 de Enero de 2010 a las 14:49h

Lo peor que le ha sucedido a Haití no es el devastador terremoto del martes. Lo peor lleva tiempo sucediendo. El suelo que pisan los haitianos hace mucho que está resquebrajado. La sociedad de ese pedazo de isla está quebrada desde hace tanto que se diría que ya es imposible recomponerla. Misiones de la ONU con cascos azules, en las que por cierto participa la Guardia Civil, el mismísimo Bill Clinton actuando como enviado especial de Obama, un ejército de oenegés y fondos transferidos desde los países ricos no han impedido que Haití sea el espejo caribeño del fracaso africano de Somalia.
Porque lo de Haití, por más que seamos incapaces de contener la furia de la tierra que de un manotazo puede matar a cien mil personas, no es una catástrofe natural. Es un desastre humano sobre el que el terremoto juega con ventaja. ¿Habrá todavía quien se pregunte por qué los pobres se empeñan en vivir en lugares de suelos inestables, en riberas de ríos que se desbordan, en casuchas con las que los vientos juegan a la peonza? El temblor no ha respetado ni al palacio presidencial, pero entre los muertos hay miles que no tenían un techo que caérsele encima. Los contrastes de un mundo tremendamente injusto y desigual son todavía más hirientes en lugares como Puerto Príncipe, a los que hemos abandonado a su mala suerte. La de ser saqueados por personajes como los Duvalier, por ejemplo.
El terremoto de Haití es una de esas tragedias que, aunque sea por unos segundos, nos acongoja. Como el tsunami de hace cinco años. Después del maremoto del 2004 se habló durante algún tiempo de las penosas condiciones de vida en muchos países del Índico. Con todos los turistas a salvo, la preocupación por aquellas personas que ya tenían poco antes de la gran ola cesó pronto. El drama es que el desastre continuo que padecen mil millones de personas en el mundo no nos sacuda cada día como el seísmo.

Pasadoble Lugo-Ferrol

Escrito por Carlos Agulló
11 de Enero de 2010 a las 19:01h

Como cada 7 de enero, las corporaciones de Ferrol y de Lugo se reunieron para comer arroz con leche -un dulce seguramente importado de ultramar, como las habaneras- y para escuchar el pasodoble que el músico Gregorio Baudot bautizó con el nombre de las dos ciudades. La tradición se oficializó con un hermanamiento en el año 2000, pero se remonta, como mínimo, a principios del siglo pasado, cuando Lugo y Ferrol quedaron unidas por ferrocarril. En la cita de ayer de nuevo se le dio fuelle a una cita del folclore local, pero también sirvió para poner en evidencia las brechas territoriales de un país pequeño como Galicia y la función vertebradora de las infraestructuras.
Si el origen de esta especie de eje sentimental Lugo-Ferrol está en la inauguración del tren, ayer se premio al puerto de Ferrol como motor de actividad. Y se saludó la inminente entrada en servicio de toda la autovía hasta Vilalba, una carretera de alta capacidad que acercará físicamente ambas urbes, cabeceras de algunas de las comarcas más aisladas y peor tratadas de Galicia. Una mejor conexión de Ferrol con el interior de la provincia lucense y con la Meseta a través de As Pontes -pujante enclave en el que ahora mismo se están instalando siete nuevas empresas- y de la Terra Chá aportará oxígeno a las dos mayores concentraciones urbanas del tercio norte.
Pero no es suficiente. Entre el nuevo vial y el Cantábrico hay una gran franja de territorio que sigue marginada: A Mariña, el Ortegal y Ferrolterra no tendrán una salida rápida por el norte hacia la cornisa cantábrica y Europa hasta el 2017. El nuevo puerto exterior de Ferrol, destino y partida de mercancías también para todo el norte de A Coruña y Lugo, estará incompleto mientras no llegue el tren hasta sus muelles y no se construya la plataforma logística e industrial que, desde hace varios lustros, es solo un proyecto. Sin inversión, rápida y suficiente, el alegre pasodoble Lugo-Ferrol acabaría sonando a marcha fúnebre.

Plantón africano en Copenhague

Escrito por Carlos Agulló
18 de Diciembre de 2009 a las 10:44h

África se plantó en Copenhague. No quiere pagar los platos rotos por los países industrializados a cambio de nada. Un ciudadano que calienta el desayuno en el microondas, que elige entre el coche grande y el pequeño para ir a trabajar, que arranca un par de ordenadores cada día, que compra kilos de alimentos elaborados y empaquetados, que en estas noches de invierno sube un par de grados la calefacción, que mientras ve la tele deja las luces del pasillo encendidas por si se despiertan los niños; ese ciudadano contamina más que el que vive en un suburbio de Nairobi, aunque este padece unas condiciones ambientales infinitamente peores.
El calentamiento global es un fenómeno provocado por el norte, pero padecido en mayor medida por el sur. Que en los últimos tiempos se hayan triplicado la frecuencia de las sequías en África o que la alteración de ciclos climáticos impida planificar las siembras y las cosechas es literalmente mortal para comunidades agrarias y de subsistencia. Los efectos desastrosos de la contaminación sin fronteras es para nosotros un problema; para ellos, un drama.
A los malos humos que vienen de lejos se suman los propios. En muchos países pobres el ochenta por ciento del combustible para cocinar y calentar la casa procede de unos bosques a los que no se les da tiempo a la regeneración y en los que los suelos se erosionan a ojos vista. Su propia precariedad les deja sin el pulmón que debería absorber la contaminación propia y la importada.
África se plantó en Copenhague. Lo malo es que, cuando se habla de su justa reclamación en la Cumbre del Clima, se pone el altavoz a un personaje con tan poca credibilidad como Robert Mugabe. El dictador de Zimbabue, como otros, ha devorado miles de millones de dólares de ayuda externa mientras conducía a su país a la más irremisible miseria. El continente tiene otras voces en Dinamarca que Occidente debe escuchar.

Feliz Año

Escrito por Carlos Agulló
11 de Diciembre de 2009 a las 18:17h

Tal vez le parezca un poco pronto para que empecemos a felicitarnos el año nuevo. Pero, piénselo bien, quizás lleguemos algo tarde. Ya se sabe que los modelos de medición del tiempo responden a convenciones, como otras tantas cosas en las relaciones humanas; que cada civilización hizo su calendario y que hoy en el mundo conviven años de doce meses y de trece, meses de 31, 30, 29, 28 y hasta de seis días, según sea gregoriano, juliano o chino. Con todo, por fin hay en algo en lo que este mundo global y recalentado empieza a ponerse de acuerdo. Al año de doce meses y 365 días le sobra diciembre.
Porque ¿para qué queremos un mes en el cualquier cita para cerrar un negocio, el desarrollo de una idea e incluso el cumplimiento de algunas responsabilidades laborales quedan aplazados hasta después de Reyes? El puente de la Constitución, el día de la lotería (¿qué obligación mayor que permanecer con la oreja pegada al transistor y la cabeza en Bora Bora?), la preparación de la cena de Navidad con los compañeros de trabajo (a este paso habrá que ir programándola para noviembre, que ya está todo ocupado), la de los amigos del barrio, las complicaciones de la intendencia y la logística familiar, las compras, las fiestas propiamente dichas, sus vísperas y las resacas. Demasiadas cosas para tan pocos días. Si coges las vacaciones en agosto, guardar el bañador y cerrar el ejercicio es todo una: septiembre, octubre, noviembre y se acabó.
Que España aparezca como uno de los países del orbe con más festivos o con un calendario escolar de los más cortos puede que no sea más que una leyenda sin fundamento. A lo mejor eso de que tenemos una productividad pobrísima se lo inventó un mantenido de Berlusconi, que por nada del mundo quiere cederle a España su sillón en el G-8. Pero bueno, a nadie le amarga un polvorón y no es cuestión de aguar la fiesta. O sea que, feliz año, aunque sea de once meses.

ojd