Chelsea: el destino de una ‘generación única’
Cuando Manuel Neuer se interpuso entre Juan Mata y la portería, el corazón del aficionado del Chelsea se encogió. Podía estar pasando, otra vez. Como en aquel lluvioso estadio moscovita en 2008. Pero la historia, en esta ocasión, tenía reservado un papel estelar para Petr Cech y Didier Drogba, dos de los pilares de una generación única de futbolistas, bautizados así por Pep Guardiola recientemente. El checo atajó y el marfileño anotó el lanzamiento decisivo. Roman Abramovich ya tenía su añorado Santo Grial. Su primera Champions League. El 19 del 5. Para un club nacido en 1905. El destino.
A diferencia de otras temporadas, nadie contaba con ellos. Y había ciertos motivos. El cambio proyectado por el anterior técnico, André Villas-Boas, originó un enfrentamiento con los pesos pesados de la plantilla y el Chelsea deambulaba por Inglaterra y Europa. La clara derrota en Nápoles olía a abismo continental. La infringida por el West Bromwich Albion en la Premier suponía la sentencia para el joven preparador portugués. Roberto Di Matteo, segundo entrenador y ex jugador de los Blues, era el elegido para el rescate. Su principal apuesta, recuperar la moral y el rendimiento de aquellos hombres que habían dado todo por la entidad en la última década.
Armados con su espíritu gladiador, herencia de los tiempos de José Mourinho, John Terry y sus tropas quemaron la etapa napolitana. Anotaron él mismo, su fiel escudero Frank Lampard, el eterno Drogba y el serbio Branislav Ivanovic, un espartano más. Superado el Benfica, llegaba el mayor reto, el Barcelona. Pero el Chelsea es muy consciente de sus limitaciones y también de sus virtudes. Los catalanes quieren el balón en sus pies. Los londinenses, no; ellos solo ansían verlo en la red rival por su incapacidad para dominar el juego. Todos contentos. La posesión es azulgrana, como se esperaba. Los Blues tiran de una muralla, de los lanzamientos largos de Lampard, de la velocidad del brasileño Ramires y de la imponente presencia de Drogba. Fernando Torres pone la puntilla. El Bayern espera.
Como si de una película épica se tratara, el ejército azul acampa en el Allianz Arena de Múnich. La batalla final, en el ecosistema del enemigo. Necesitan otra gesta, como en la ronda anterior. Sus armas, las mismas. No son un grupo virtuoso (Juan Mata al margen), pero lucen unos genes competitivos a prueba de bombas alemanas. Thomas Müller se las arregla para penetrar en su fortaleza, y el acorazado africano emerge de nuevo. En todas las grandes citas lo hace. Más tarde, en el intercambio de golpes definitivo, dispara para certificar la mayor conquista en los 107 años del club. Posiblemente, en su último misil con la elástica del Chelsea y en el fútbol europeo. Tenía que ser él.
La Champions League 11/12 es la culminación a la trayectoria continental de estos hombres en las últimas siete u ocho temporadas. Un grupo que, en épocas con mejores condiciones, ofreció noches europeas apasionantes e inolvidables, especialmente frente al Liverpool y al Barcelona. Una columna vertebral formada por Cech, Terry, Lampard y Drogba, acompañados por otros guerreros infalibles como Ashley Cole y Michael Essien, o ex jugadores como Ricardo Carvalho, Claude Makelele o Michael Ballack. Tantos años de trabajo después, estos futbolistas han aplicado, a su manera, una parte del himno (modificado) del Chelsea: ‘El fútbol es un juego. Y actuando todos unidos, ganaremos’.
Related posts:
Champions League, Fútbol inglés










Una respuesta a “Chelsea: el destino de una ‘generación única’”
octubre 21st, 2012 a las 12:53
Me alegré mucho con la champions del chelsea, se la merecian.saludos
[Reply]
Deja tu comentario