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Aprendiz de madre

Posts tagged ‘maternidad’

Cuatro años de experiencia

11 de Abril de 2012 a las 10:32

Hoy mi hija celebra su aniversario y yo sumo cuatro años de experiencia maternal, aunque en realidad deberían ser casi 5 años porque una comienza a pensar como madre justo cuando le confirman el embarazo. De repente y de la nada surgen mil dudas sin respuesta: ¿Será niño? ¿Será niña? ¿Nacerá sano? ¿Le gustaré? ¿Me gustará? ¿Podré con esto? ¿Me dolerá? ¿Seré buena madre? ¿Y si lo malcrío? ¿Le gustarán las ciencias? ¿O las letras? ¿Me escuchará? ¿Podremos ser amigos?  ¿Tendrá amigos? ¿Colegio público? ¿O concertado? ¿Lo educo en casa? ¿Y si lo mando a la guardería? ¿Lactancia exclusiva hasta los dos años? ¿O será muy exagerado? ¿Colecho sí? ¿Colecho no? ¿Tendremos otro? ¿O nos quedamos solo con uno? ¿Y el nombre? ¡EL NOMBRE!

Cuando recibí a Montserrat entre mis brazos  aquel viernes 11 de abril solo tuve tiempo de pensar en una cosa: lo haré siempre lo mejor que pueda. Y se lo prometí mientras miraba sus ojos recién nacidos que lo absorbían todo con su luz. Hasta  ahora he intentado no romper esa promesa. Lo hago lo mejor que puedo aunque eso no signifique que lo haga siempre bien. Me equivoco con frecuencia y suelo tomar malas decisiones de las que luego me arrepiento. Ser madre a veces duele. Sobre todo cuando se enferman, cuando los hijos experimentan esos momentos de debilidad que son también los tuyos. Cuando lo están pasando mal y sientes como crece tu impotencia ante el dolor de ese ser cuyo bienestar depende casi por completo de ti.

En lo que a maternidad se refiere la antigüedad no nos convierte en expertos. Porque los expertos en crianza no existen, al menos no en términos de generalidad. Seguro que puedes ser experto en la crianza de tus propios hijos pero eso no te hace apto para criar al resto. Cada niño es un pequeño universo y no podemos educarlos con el mismo librillo. Al niño se le guía con amor, con paciencia y con presencia. Porque estar ahí, a su lado, es la mejor forma de orientar.

Hoy entiendo que aún soy una aprendiz de madre que tal vez encontrará su maestría con el tiempo y con la cotidianidad. Pero ahora, mientras mi hija crece ante mis ojos, solo me queda estar ahí con ella, para ella. Eso sí, he tomado nota de mis errores para intentar no repetirlos. En este largo camino mi hija ha sido mi maestra y mi mejor lección. Es ella la que me orienta con su mirada, con sus reacciones. Es ella la que me hace entender que gritando no solucionamos nada. La que es capaz de arrancarme una sonrisa justo cuando estoy interpretando mi papel de bruja para conseguir que recoja los juguetes. Ella es solo una niña. Soy yo la que tengo que esperar y respirar.

He aprendido que no le puedo imponer todo, que tengo que dejar que ella también decida, que participe en las cosas que le atañen. Y me han criticado por ello porque muchos de los que me rodean piensan que la estoy malcriando. Yo creo que no, al contrario, la estoy bien criando porque sé que tomar sus propias decisiones –y asumir las consecuencias de las mismas- será una de las mejores enseñanzas que yo le pueda heredar.

He asimilado que la crianza debe ser respetuosa no solo para el niño sino también para la madre. Me he topado de frente con la intrusión, esa gran metomentodo que llega en forma de amigos, de familiares o de perfecta desconocida y empieza  a sugerirte lo que debes y no debes hacer respecto a tus hijos. Antes, cuando era aún más inexperta, solía dejarme influenciar e incluso les daba explicaciones.  Ahora, de forma educada pero tajante, los mando a tomar por saco. Porque la crianza de mi hija es asunto de familia y como tal debe tratarse. Y he aprendido también a respetar, a no ser yo la que va por la vida intentando convencer a otra madre para que se sume a la lactancia, por ejemplo, porque me pongo en su lugar y debe ser cansino estar escuchando una y otra vez la misma cantaleta, que sí el biberón mejor no, que no lo dejes dormir solo, que bésalo, que cuídalo. No, así no.

Una madre sabe, entiende e intuye lo que es mejor para sus hijos y toma las decisiones según su bagaje emocional, según las circunstancias y lo que necesitan ella y su bebé en cada momento. A una madre no hace falta convencerla para que quiera, para que abrace, para que acune, para que no haga llorar. Eso se sabe, se entiende, se intuye.

He vivido intensamente este último lustro de mi vida. He aprendido y he desaprendido. Me perdí y me encontré ya un par de veces. Por eso creo que estoy en el camino correcto. Porque voy despacio, sin pausa pero sin prisa, intentando cumplir día tras día el mismo objetivo: que mi hija sea feliz.

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Escrito por Azucena Alfonsín 12 Comentarios
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Eva Hache, humorista y madre

24 de Noviembre de 2011 a las 10:49

Hoy descubro, gracias a la editora de El blog alternativo, un divertido monólogo-entrevista de Eva Hache publicada por el suplemento de moda de El País, en la que, entre risa y risa, la humorista defiende verdades como puños sobre la vida cotidiana de las mamás.

«Si tuviese que elegir madres con estilo…»

Eva responde: «Elegiría a una de esas madres suecas que están monísimas con cualquier cosita que se ponen. Esas que han parido sin que les metan prisa ni cortes. Esas que tienen una baja maternal de año y medio, cobrando el 80% de su sueldo y la seguridad de que su puesto de trabajo no se ha ido lejos cuando vuelvan. De las que no pagan transporte público hasta que sus hijos no tengan dos años. De las que no pagan colegio. De las que tienen paciencia para criar a sus hijos con besos y sin gritos»

Y como no podía ser de otra forma, Eva aprovecha algún monólogo para reírse un poco del parto y de las madres, porque la vida hay que enfrentarla con humor, ¿o no?

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Escrito por Azucena Alfonsín Comentar
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¡Ay Soraya!

23 de Noviembre de 2011 a las 14:11

Soraya Sáenz de Santamaría representa con claridad el panorama de la conciliación laboral en España. O de la no conciliación, según se mire.

La popular apareció con su mejor sonrisa para festejar el triunfo de su partido en las generales del 20-N y se convirtió en el centro de la polémica. ¿La razón? Soraya dio a luz a su primer hijo el pasado 11 de noviembre por lo que, según defienden en su partido, debería estar disfrutando de su baja maternal. Y hoy mismo, sin ir más lejos, estuvo en La Moncloa preparando el traspaso de poderes.

Quienes somos madres entendemos la necesidad que tienen los bebés, especialmente en los primeros días de vida, de estar con la única persona a la que pueden identificar por el sonido de su voz, por el olor, por la intuición. Los niños necesitan la figura materna no solo para alimentarse, sino también para sentirse protegidos en esta nueva etapa extrauterina.

La pronta separación madre-hijo después del parto puede afectar negativamente a los recién nacidos, aún cuando exista un sustituto o sustituta de la presencia materna.

Defiendo el derecho de Soraya a renunciar a su baja, pero me inclino más por el derecho de su bebé a disfrutar de su madre. Esa madre que por una parte aboga  por los intereses de las demás mujeres y, por otra, hace a un lado la conveniencia de su propio hijo.

Sé que las acusaciones pueden resultar duras y que puedo parecer entremetida, pero Soraya es una figura pública y bien podría aprovechar su influencia para predicar con el ejemplo.

Buscando la opinión de las expertas inicié un debate maternal sobre el asunto y cuatro de cinco féminas me acribillaron verbalmente argumentando que no por ser madre una mujer debe quedarse eternamente en casa. En eso estoy de acuerdo, pero si tenemos el derecho de disfrutar de una baja maternal, ¿por qué no acogernos a ella y aprovechar esos meses para disfrutar del recién llegado?

Entiendo que se trata de un período de transición política importante para Soraya. Entiendo que profesionalmente no quiere aislarse de lo que representa el triunfo popular. Y de hecho me parece admirable el protagonismo que ha adquirido en el traspaso de poderes. Lo que no entiendo es que no pueda esperar un poco para sumarse al proyecto gubernamental de su partido.

Ella podría quedarse en casa a estrenarse como madre disfrutando de un privilegio que no todas tenemos: su jefe es el presidente de este país.

También me pregunto si estaríamos debatiendo este asunto si Soraya fuese padre y no madre. Porque claro, Sáenz de Santamaría está en el ojo del huracán por su condición de mujer. Estoy casi segura de que no habría tanta polémica si se tratara de un hombre que deja a un lado la baja paternal para respaldar a su jefe. ¡Ay, pobre Soraya!

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Escrito por Azucena Alfonsín 6 Comentarios
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Hombres solidarios

17 de Noviembre de 2011 a las 9:46

Decía ayer Sarkozy ante un nutrido grupo de mujeres que la lactancia materna facilita la vida de los hombres «porque supone no tener que dar el biberón». No es precisamente el motivo más generoso que he escuchado pero creo que cualquier excusa es buena para fomentar la alimentación más natural que existe. Lo que sí me sorprendió fue el morro del presidente francés al declarar que «por solidaridad» le echa un ojo a la niña por las noches «si es necesario».

Nicolás y Carla son padres de una recién nacida de apenas un mes. Giulia se llama la pequeñaja. Y cualquier mujer que pueda presumir de haber pasado por el paritorio sabe y comprende lo complicada que es esta primera etapa de la maternidad. Así que cuando un hombre, por muy presidente que sea, asegura que se solidariza con su mujer en el cuidado de los hijos, me suena a mí que lo hace más como una obligación contraída in sólidum (que dice la RAE), que por convicción y vocación paterna.

Claro que no estoy yo por la labor de juzgar el papel de padre de Sarkozy, pero me choca que parezca que nos están haciendo un favor. Y lo peor es que muchas mujeres están convencidas de que educar y criar un hijo compete exclusivamente a las féminas. Ese concepto prehistórico de las obligaciones familiares está más que obsoleto. Admito que cada vez existen más hombres que aportan mucho más que esperma en las cuestiones de la maternidad, pero aún queda mucho por hacer.

Alguna vez en un café una amiga me confesaba lo harta y cansada que estaba de pasar las noches cuidando de su hijo de 4 meses. «Y lo peor», decía, «es que después de estar despierta durante horas en la habitación del niño evitando que haga ruido para que mi esposo descanse, aún tengo que levantarme a hacerle el desayuno».  Esos ataques de consideración hacia el «proveedor de la familia» me parecen excesivos. Entiendo que tengan que madrugar para ir a trabajar, pero eso no los exime de su responsabilidad paterna y marital. ¿Cuántas mujeres no pasan la noche en vela intentando luchar contra los 38,5 grados del termómetro que acaban de ponerle al niño, y después disfrazan el cansancio bajo una capa de maquillaje para irse a trabajar?

Ya podrían ellos sacrificarse un poco por el bienestar no solo de las madres y los hijos, sino de la familia en sí. Y no solo por solidaridad, que también, sino por compromiso y por lealtad. Un poquito de por favor.

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Escrito por Azucena Alfonsín 3 Comentarios
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Una nueva maternidad

25 de Mayo de 2011 a las 12:47

Rosa Jové* es madre, psicóloga, psicopediatra, experta en antropología de la crianza y escritora. Es autora, entre otros textos de psicología infantil, del libro Dormir sin lágrimas. Y entre sus múltiples ocupaciones se ha dado tiempo de escribir el prólogo de un libro de mujeres que reflexionan sobre crianza con apego. Estas son algunas de las valoraciones que Jové ha hecho sobre Una nueva maternidad (Editorial OB STARE, 2011) que ya está a la venta.

– «En muchas de sus páginas, algunas nos veremos reflejadas, y nuestros ojos se humedecerán conforme avance la lectura. Otras, menos afortunadas, no sentirán tanta emoción pero seguro que tendrán material para reflexionar. Ante estas páginas, la neutralidad no existe».

– «Son historias de quince hadas de la maternidad que, entre pañales y pucheros, entre trabajos varios y noches sin dormir, invocaron al duende de sus sentimientos, que se hizo visible en forma de letras y espacios».

– «Cada una escribe lo que siente, lo que quiere escribir y a quien quiere escribir. Hay textos más intimistas y poéticos, textos más reivindicativos y prosaicos, pero todos destilando magia».

– «Si este libro fuera como una bolsita de té, haría una deliciosa infusión de amor».

(*) Rosa Jové (Lleida, 1961) es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona, está especializada en psicología clínica infantil y juvenil y en psicopediatría. Es además licenciada en Historia y Geografía con especialización en antropología de la crianza. Es la responsable del gabinete de psicología del Centro Médico CMS en Lleida, con consultas en Barcelona y Madrid. Autora de diversas publicaciones sobre psicología infantil, entre ellas el libro Dormir sin lágrimas.

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Escrito por Azucena Alfonsín Comentar
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La batalla de las madres

23 de Marzo de 2011 a las 13:58

La maternidad me pilló justo en el período de mayor erupción de los blogs. En ese entonces practicaba con una bitácora de temas de actualidad, pero la fiebre por Google y las ansias por saber -a cada minuto- lo que pasaba con ese diminuto ser que latía dentro de mí, me impulsaron a buscar información sobre embarazo casi todos los días. Así fue como descubrí el fascinante mundo de las mamás blogueras. Hay de todo, para que negarlo, mujeres que son capaces de enriquecer nuestra experiencia con sus historias y otras que se desgastan intentando convencerte de que la forma en que ves la vida no es la correcta. Entonces, en un arrebato de efusividad justo después de la depresión post parto, decidí empezar un blog para compartir vivencias con otras mujeres primerizas. Casi dos años después, Aprendiz de Madre (que hasta hace una semana circulaba por libre), se suma a los blogs de La Voz de Galicia con el único objetivo de intercambiar ideas con cualquier persona interesada en los tema de crianza.

Debo confesar que cuando decidí empezar esta bitácora nunca imaginé que iba a ser el centro de las críticas de tantas personas que no están de acuerdo con conceptos como lactancia materna y crianza con apego. Es triste observar que en medio de tanta modernidad aún vivimos en un mundo de intolerantes. Personas que no respetan las decisiones de los demás y encima las critican. He intentado hacer de este blog un espacio plural donde tengan cabida todas las opiniones y no ha sido fácil. No creo en los fundamentalismos, por eso me siento ofendida si alguien me llama «talibana de la teta» o «madre vaca». También me cuesta creer que una mujer diga que las madres que criamos con apego somo las nuevas esclavas del siglo XXI.

¿Pero qué sucede? ¿Ahora nos van a condenar solo porque no nos gusta dejar llorar a los bebés? La crianza con apego no es una secta de mujeres intentando colonizar el mundo. Somos simplemente madres que buscamos lo mejor para los hijos. A veces no es fácil, pero lo intentamos.

En verdad les digo que no es mi intención evangelizar a nadie. No pretendo hacer de mis ideales una religión ni satanizar otras realidades. Eso lo tengo claro porque en esta andadura bloguera también me ha tocado ser el centro de los ataques de las madres que no trabajan. Sí, sé que es absurdo, pero me ha pasado en un par de ocasiones. Me han acusado de egocéntrica porque prefiero «realizarme profesionalmente a volcar toda mi atención» en mi hija. Cuando leí este comentario me quedé de piedra, ¿de verdad hay gente que todavía piensa eso? ¿Es que acaso debo olvidar todo lo que soy solo porque ahora he parido un hijo? Es absurdo, disfruto mi trabajo y eso no significa que mi hija no sea el centro de mi universo.

Lo de la guardería, tela marinera. Estoy de acuerdo en que son un centro de infección de gripes, piojos y otros muchos inconvenientes. Sé que los niños se sienten más a gusto en casa, con mamá, pero a mí personalmente me ha ido muy bien con la escuela de la peque. Ella se adaptó pronto y se divierte mucho con los compis. Hay otras madres que han tenido experiencias negativas y han optado por esperar a que sus hijos cumplan tres años para escolarizarlos. De hecho, hay una tercera opción, el homeschooling, que abordatemos en otra ocasión. Todo eso está muy bien para las madres que podemos elegir entre varias alternativas bien sea porque tenemos tiempo suficiente para criar a los pequeños, o porque contamos con la ayuda de los abuelos u otros familiares. Y luego están todas esas madres -o padres- para los que la guardería es la única salida porque necesitan trabajar. Bastante tendrán ya con sus problemas como para que además se sometan al juicio de los intelorantes.

La forma de criar a los hijos no puede ser un motivo de constantes enfrentamientos entre las madres-teta y las madres-biberón. No entiendo por qué la lactancia o la guardería generan polémica cuando ahí fuera hay tantas bestias maltratando a sus hijos y los telediarios nos inundan con casos de pederastia y parricidio. ¿Es que acaso no sería más sano crear una red de madres donde prevalezca la igualdad y no la crítica? Es ridículo que no podamos convivir en armonía cuando tenemos un interés común. En esta historia la villana no es la que sale corriendo al trabajo y deja en la guardería al pequeño con su lata de leche en polvo. Ni la que dedica cada minuto de su vida a los hijos y se siente totalmente orgullosa de ello. No es  malvada la que lo besa y lo mima y lo tiene en su cama para darle teta toda la noche si es necesario. Ni es una criminal la madre ausente que tiene que alejarse cientos de kilómetros para trabajar porque sus hijos se mueren de hambre en un país miserable e injusto.

No sé si todo esto que escribo pueda cambiar la mentalidad de alguien, me conformo con detener la batalla inútil que observo en las redes sociales donde las madres se critican unas a otras por la forma de criar y amar.

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Escrito por Azucena Alfonsín 14 Comentarios
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