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Aprendiz de madre

Posts tagged ‘educación infantil’

Romances de parvulario

27 de julio de 2012 a las 10:51

Me di cuenta de que me estoy quedando antigua el día en que nos invitaron a un cumpleaños y el jolgorio terminó en boda. La festejada celebraba su cuarto aniversario acompañada de su familia, su «novio» y sus amigos, entre ellos mi hija. Casi al final del convite el padre fungió de cura y los casó en una inusual ceremonia que acabó con un beso en la boca y de la que estuvieron más pendientes los adultos que los niños.

Ya la peque me había dado alguna pista de las precoces actividades del colegio cuando me dijo que estaba enamorada. Y yo, que soy del siglo pasado, me quedé ojiplática escuchando los detalles de su noviazgo y sus planes de futuro con un compañero suyo que aún no alcanza el lustro de vida. Saqué el tema a colación durante una reunión veraniega con otros padres más o menos de mi misma edad y me di cuenta de que los romances de parvulario no son nada novedosos. Una amiga, psicóloga, me explicaba que a partir de los tres años es hasta cierto punto normal sentir algo más que admiración por los compañeros de juegos y ese sentimiento puede dar paso a una fase temprana del enamoramiento.

Supongo que eso es lo que le ocurre a la peque que se ha pasado el verano suspirando por volver al cole para ver a su chico. Confieso que no sé como sobrellevar estos romances de parvulario que surgen de la imitación. Solo sé que soy incapaz de reírme cuando veo a dos de cuatro años comiéndose los morros delante de mi hija a quien, por cierto, le cayó el ramo de la mini-novia.

Ilustración: Paulino Vilasoa

 


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Escrito por Azucena Alfonsín 3 Comentarios
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Una nueva maternidad

25 de mayo de 2011 a las 12:47

Rosa Jové* es madre, psicóloga, psicopediatra, experta en antropología de la crianza y escritora. Es autora, entre otros textos de psicología infantil, del libro Dormir sin lágrimas. Y entre sus múltiples ocupaciones se ha dado tiempo de escribir el prólogo de un libro de mujeres que reflexionan sobre crianza con apego. Estas son algunas de las valoraciones que Jové ha hecho sobre Una nueva maternidad (Editorial OB STARE, 2011) que ya está a la venta.

– «En muchas de sus páginas, algunas nos veremos reflejadas, y nuestros ojos se humedecerán conforme avance la lectura. Otras, menos afortunadas, no sentirán tanta emoción pero seguro que tendrán material para reflexionar. Ante estas páginas, la neutralidad no existe».

– «Son historias de quince hadas de la maternidad que, entre pañales y pucheros, entre trabajos varios y noches sin dormir, invocaron al duende de sus sentimientos, que se hizo visible en forma de letras y espacios».

– «Cada una escribe lo que siente, lo que quiere escribir y a quien quiere escribir. Hay textos más intimistas y poéticos, textos más reivindicativos y prosaicos, pero todos destilando magia».

– «Si este libro fuera como una bolsita de té, haría una deliciosa infusión de amor».

(*) Rosa Jové (Lleida, 1961) es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona, está especializada en psicología clínica infantil y juvenil y en psicopediatría. Es además licenciada en Historia y Geografía con especialización en antropología de la crianza. Es la responsable del gabinete de psicología del Centro Médico CMS en Lleida, con consultas en Barcelona y Madrid. Autora de diversas publicaciones sobre psicología infantil, entre ellas el libro Dormir sin lágrimas.

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Escrito por Azucena Alfonsín Comentar
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Septiembre… otra vez

30 de agosto de 2010 a las 14:29

Este año ha sido especialmente duro para toda mi familia. Hemos intentado refugiarnos en la cotidianidad para seguir adelante y tal vez esa sea la razón por la que los días han pasado mucho más rápido de lo que esperaba. Agosto está por terminar y el verano pronto será un recuerdo más del álbum fotográfico. Las últimas semanas Montse, el aprendiz de padre y yo nos propusimos disfrutar como locos de nuestro tiempo libre. Y lo hemos conseguido. De ahí que saber que el próximo 1 de septiembre volveremos a nuestra rutina académica-laboral me pone un poco triste.

La peque iniciara su último curso en la guarde y desde que empezó  ha crecido mucho emocional y mentalmente. Tiene un entrañable grupo de amigos con los que disfruta al máximo. En septiembre de 2009 estaba angustiada pensando en esa primera separación, dejarla en manos extrañas me daba miedo. Pero hemos superado con creces esa prueba y estoy segura de que disfrutará este nuevo año mucho más que el anterior.

Mi hija ya tiene 2 años y es plenamente consciente de su mundo familiar y escolar. A veces olvido que ya no es un bebé pero ella me lo recuerda:

– Montse ven… que te pongo los zapatos

– No mamá, me los pongo yo que ya soy mayor.

Y a mi se me congela la sonrisa pensando en que tiene razón: ya es una niña mayor. No es que no quiera que crezca, es simplemente la añoranza de aquella bebé a la que tenía siempre en brazos escuchándome atenta.

En fin, que el tiempo no se detiene y la peque descubre todos los días algo nuevo que la enriquece y la hace aún más grande. Yo la observo en silencio admirando su madurez y anhelando hacer de ella una buena chica, una buena persona.

Ya tenemos todo listo para el regreso a clases. El uniforme está colgado junto a mis ganas de madrugar. Y sus zapatos esperan en una caja donde reposan serenamente las pocas ganas que tengo de separarme de mi pequeña.

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Escrito por Azucena Alfonsín 10 Comentarios
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A las maestras de Montse

8 de julio de 2010 a las 14:02

Cuando decidí que Montse ya estaba lista para ir a la guardería tenía un poco de miedo. Me había informado de los pros y los contras de la escuela infantil y, aunque estaba convencida de que era lo mejor para ella y para mí,  no podía evitar sentirme un tanto culpable de esta primera separación. Los primeros días no fueron fáciles, como ya lo conté aquí, pero a poco a poco me fui dando cuenta de que la educación formativa en los primeros meses es lo mejor que les puede pasar a los niños. La guarde de Montse -que pertenece a la red de escuelas Os pequerrechos– cuenta con un equipo de profesionales que hace que la vida de las madres sea más fácil.

Para mí  -como madre, como mujer, como trabajadora-  es una bendición poder dejar a mi hija con total tranquilidad en manos de sus maestras, que han sabido ganarse el cariño de la niña.Para la peque este grupo de mujeres entusiastas que la reciben todos los días con una sonrisa forman parte de su vida. Se acuerda de ellas por las noches cuando me pide que le cuente un cuento y ella se inventa los personajes. Se acuerda de Auri cuando come algo que le gusta o cuando le pregunto lo que comió en el cole. Se acuerda de Iri cuando hace un dibujo y de Graci y Moni, cuando canta una canción. Se acuerda también de Sonia que fue la profe que la recibió en sus brazos el primer día de clases. Por eso quiero agradecerles infinitamente lo que han hecho por Montserrat. Es bien sabido que el cariño y la preparación que los bebés reciben en sus primeros meses son fundamentales para su vida adulta.

Durante este primer año en la escuela infantil la nena ha madurado mucho. No solo ha conocido el valor de la amistad, también ha aprendido a relacionarse con otros adultos que no forman parte de su círculo familiar. A lo largo de 12 meses descubrió a Pin y a Uxío Novoneyra, conoció en el cole a Papa Noel y al Mensajero Real, se vistió de Blancanieves para carnavales (por cierto, el disfraz se eligió mediante una encuesta en Twitter), celebró las fiestas de abril, aprendió nuevas canciones e hizo mil cosas más.

Estoy orgullosa del progreso de mi hija. Me sorprende ver como su vocabulario aumenta día con día y el uso tan correcto que le da a las oraciones y los verbos que descubre. Y vosotras, Moni, Iri, Graci, María G., María D., Ana y Auri, junto a mi madre, sois en gran parte responsables de lo mucho que la niña ha crecido emocional y espiritualmente. Ya lo decía Pitágoras, «los alumnos son la biografía del maestro».

Sé que cuando el tiempo pase y ella se haga mayor recordará con cariño a su profes de la escuela infantil. Y cuando lea este post o mire las fotos que celosamente he ido guardando, rememorará con una sonrisa los felices momentos que pasó cantando, bailando, dibujando, aprendiendo y disfrutando junto a las maestras y sus compis de la guarde.

¡Gracias a todas!

Las maestras de Montse: Sonia Saavedra, Iria Otero, María Germade, Mónica Domínguez, María González, Graciela Sánchez, Ana Carreira y Aurea Araña.

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Escrito por Azucena Alfonsín 2 Comentarios
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Somníferos para bebés

15 de marzo de 2010 a las 19:58

¿Hasta dónde puede llegar una persona  para intentar dormir o tranquilizar a un bebé inquieto? Hoy me encontré con una noticia simplemente aterradora. Sucedió en Vigo y la publicó La Voz de Galicia, Cuatro niños de una guardería fueron ingresados por la supuesta ingestión de un sedante.

Aún se desconocen las causas que provocaron la hospitalización de los pequeños. Tampoco se sabe si el sedante se les aplicó en la escuela. Pero en cualquier caso, los padres de los menores que acuden a esta guardería -que por cierto se llama A Camelia- ya no podrán estar tranquilos. Al menos mientras se aclara esta extraña situación y se confirme si el sedante se les sumunistró en el centro educativo.

Bastante difícil resulta para un padre o una madre encontrar plaza en una guardería para dejar a los pequeños, como para que además salgan a la luz informaciones tan escabrosas como esta y nos hagan reflexionar sobre una interrogante que siempre vaga de un lado a otro en nuestro pensamiento: ¿Quién cuida de nuestros hijos?

Es bien sabido que muchos pediatras suelen recetas somníferos en bajas dosis a los bebés para que dejen dormir a sus padres. Con este tema la polémica está servida porque hay quienes defienden la postura de que los sedantes son una buena forma de que los niños duerman y eso evita, incluso, los problemas de pareja. Salvo casos excepcionales en que la salud del bebé está en riesgo, el uso de sedantes, tranquilizantes, somníferos o como se llamen, no debería ser una alternativa para lidiar con los problemas de sueño del bebé.

Opina: ¿Le darías un sedante a tu hij@?

 

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Escrito por admin 10 Comentarios
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Los niños hacen lo que ven

8 de febrero de 2010 a las 14:06

¿Has pensado alguna vez que los padres podemos ser la peor influencia para nuestros hijos? Encontré un vídeo que me hizo reflexionar profundamente sobre la importancia de educar con el ejemplo, un concepto que he escuchado miles de veces y que creí haber comprendido. Pero ahora me doy cuenta de que estos «ejemplos» que sirven para educar no son puntuales, es decir, no damos el ejemplo solo en algunos momentos sino día tras día… toda la vida.

Si tus hijos te ven maltratar a un camarero harán lo mismo. Si tu gritas, ellos lo harán también. Los primeros años son fundamentales, de ahí que debamos intentar ser mejores personas.

La maternidad nos abre una ventana a un mundo extraño y desconocido, pero absolutamente fascinante. Nuestras mejores armas para que el recorrido por ese mundo sea fructífero son la honestidad, la nobleza, la disciplina y la educación.

De nosotr@s depende el futuro de los más pequeños…

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Escrito por alfonsin 4 Comentarios
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¡Mamá… no!

9 de noviembre de 2009 a las 21:08

mon

Nadie dijo que educar a los hijos era fácil. Pese a que en este sentido las abuelas son una inmensa fuente de sabiduría, muchas veces los consejos no son tan eficaces en su aplicación práctica. Lo importante es no desfallecer, insistir y ser pacientes. Y que conste que con insistir no me refiero a estar dale que te pego con el niño y perseguirlo por toda la casa para que recoja sus juguetes. Se trata de ser constante en el cumplimiento de las normas y convertirlas en un ritual diario que le permita involucrarse en la rutina.

Desde que soy madre mis preferencias televisivas han cambiado un poco, me he convertido en fan de Supernanny. Ella sugiere que debemos pedir las cosas solo una vez. Ejemplo práctico:

Escenario: Una niña tiene todos los juguetes en el suelo de la habitación.

– Montse ¿has terminado de jugar?

– No.

– Pero tienes que guardar tus juguetes porque vamos a dormir.

– Mamá… ¡no!

La niña pasa de ti y se sienta nuevamente a jugar. Ante tal comportamiento hay tres escenarios posibles:

a) Pierdes el control y empiezas a gritarle para que te haga caso.

b) Le pides por favor, y con paciencia, que recoja sus cosas. La niña no lo hace y optas por recoger tú.

c) Después de pedirle que recoja sus juguetes coges una revista o un libro y empiezas a ignorarla.

La mayoría de las madres remediamos el problema con las dos primeras opciones.  Sin embargo, los expertos aconsejan que lo mejor es dar la orden una sola vez. Si se le insiste estás propiciando un enfrentamiento entre tú y el menor. Y si haces tú las cosas estás demostrando tu debilidad. La opción C puede parecer absurda porque el niño sigue jugando y se sale con la suya. Pero si te mantienes firme y en realidad le ignoras, el niño termina por aburrirse y hacer lo que le has pedido a fin de conseguir nuevamente tu atención. Es decir, no hablarás con él hasta que recoja sus juguetes. Punto.

Como os decía al principio, en teoría parece fácil pero enfrentarte con uno de sus pucheritos o ver su carita (tan tierna) mientras llora exigiendo tu atención no es sencillo. Pero es mejor corregir a tiempo que enfrentarse a un caso extremo como este:

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Aprender con Pin

22 de septiembre de 2009 a las 16:54

Montse volvió al colegio después de su temible gripe. Los mocos siguen acechando pero ya de lejos. Así que  decidimos que debería volver al colegio. Pensé, en un principio, que tendríamos que pasar nuevamente por el período de adaptación y todo eso. Pero no.

Al contrario, la niña regreso a sus clases con mucho entusiasmo. Demasiado, de hecho. Un poco intrigada y pensando que el rubio tendría algo que ver, le pregunté a la maestra. Y no, no fue el rubio, fue Pin.

Resulta que cuando Montse regresó al cole descubrió a un nuevo compañero de clases. Se trata de Pin, un peculiar personaje (aún no sé si es un duende, un niño, o una niña) incluido en un programa de aprendizaje del gallego que se llama Pin e Tito.

El kit completo, con el que la nena y sus compañeros trabajarán a lo largo del ciclo, incluye varios cuadernillos de actividades para que los niños conozcan el medio ambiente, su propio cuerpo y las actividades cotidianas como el baño, la comida, el descanso, etcétera.

La peque sucumbió a los coloridos encantos de Pin. Ahora las clases le resultan mucho más interesantes y, en solo cuatro días, ha incluido en su breve vocabulario dos nuevos términos: Sí y Luna.

Próximamente les contaré quién es Luna.

pin e tito

[¿Conoces  a Pin? Deja un comentario y comparte con nosotros tu experiencia]

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Feliz año nuevo

10 de septiembre de 2009 a las 18:31

pizarraPara miles de niños y padres en España hoy comienza un nuevo año escolar. Los pequeños dejan atrás la piscina y los parques para regresar al aula. Otra vez la conocida rutina diaria de tantos y tantos padres en todo el mundo: despertador-desayuno-colegio-trabajo-colegio-comida-trabajo-cena-ducha-cama. Sin olvidar los aderezos como el tráfico, la crisis económica, los problemas laborales y todos esos pequeños obstáculos que forman parte de la vida cotidiana.

Pero no solo los padres lo pasan mal. El comienzo de un nuevo ciclo escolar puede resultar sumamente estresante para los pequeños. Así que, en un descarado ejercicio de auto promoción (pero esperando que les sea de utilidad), comparto con ustedes algunas sugerencias de los expertos para sobrevivir al estrés escolar de los niños. Suerte.

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El rubio y el tren

4 de septiembre de 2009 a las 19:09

trenTiene alrededor de 12 meses y es rubio, rubísimo. No sé su nombre pero me encanta su carita redonda y tierna. Desconozco si sabe caminar porque las pocas veces que lo he visto ha estado sentado en el suelo, con las piernitas dobladas y mirando atento hacia la puerta. Desde que Montse empezó el cole, el 1 de septiembre, el rubio se convirtió en el objeto de su afecto. Cuando lo vió por primera vez se acercó a él para tocarle el cabello mientras repetía sin césar: «Este, este, este». Los dos días siguientes la historia se repitió. La peque cruzaba la puerta del aula y dirigía sus pasos hacía el niño que parecía esperarla. Por eso hoy, cuando me di cuenta de que Montse no le prestaba ninguna atención al rubio, supe de inmediato que algo andaba mal.

La niña, que durante 4 días había sido valiente durante el proceso de adaptación a la escuela infantil y solo había derramado algunas lágrimas -tal vez para ser solidaria conmigo- decidió que el viernes no era el mejor día para permanecer en el aula y se puso a llorar desaforadamente, mientras se apretaba con todas sus fuerzas al cuello del aprendiz de padre.

Yo no supe qué hacer. Así que, controlando mis ímpetus, me dispuse a observar tranquilamente la escena. Montserrat tenía los ojos repletos de llanto y sacudía la cabeza hacia los lados. El aprendiz de padre no lloró, pero creo que le faltó poco. Fue un tanto divertido comprobar que los hombres también lo pasan mal. De repente me di cuenta de que, si tuviera que consolar a uno de los dos, no sabría por cuál decidirme. Padre e hija estaban angustiados y atemorizados.

El rubio observaba atentamente la escena, sin inmutarse. Sostenía entre sus manos el tren amarillo que Montse y él suelen compartir. Las profesoras comenzaban a impacientarse ante la dramática escena y tuve que reaccionar.

Con una mirada le dije al aprendiz de padre que era hora de irnos. Él bajó los ojos al suelo e hizo un gran esfuerzo para conseguir separar a Montse de su cuerpo. Se la entregó a la profesora ante la mirada acusadora de la niña. Los dos aprendices nos quedamos de pie junto a la puerta, hasta que una de las maestras nos echó amablemente del lugar. Antes de salir miré a mi hija que trataba inútilmente de escabullirse. Fue terrible. Miré también al rubio que seguía sentado en el suelo observando a Montserrat.

Dos horas después, el aprendiz de padre y yo regresamos al colegio y nos encontramos con una tierna escena: La peque dormía plácidamente con el trenecito entre los brazos y el rubio sentado a su lado.

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Escrito por alfonsin 6 Comentarios
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