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Aprendiz de madre

Posts tagged ‘crianza con apego’

Suplicio dominical

25 de Abril de 2013 a las 17:09

Lo digo sin acritud, pero lo digo. Los domingos por la mañana los niños son unos monstruos.  Da igual si trabajas fuera de casa o si llevas toda la semana trajinando en el hogar. No importa si te quedaste currando hasta tarde o si dedicaste toda la noche del sábado a ponerte al día con tus series favoritas. Tampoco influye si usas una cama familiar o si los pequeñajos duermen en su propia habitación, de todas formas escuchas con total fidelidad y efecto surround todo lo que ocurre alrededor de los enanos.

Los despertares de mi monstruita particular comienzan cuando escucho a lo lejos que tose ligeramente, con discreción incluso. Al principio el silencio es tal que puedes detectar el tímido crujir del edredón y percibir como se desliza por su cama. Como si se hubiese escapado de un episodio de Walking dead, la susodicha se desplaza con sus pasos de ultratumba hacia el sagrado templo de descanso. Sientes el comprensible impulso de echarle el pestillo a la puerta pero te das cuenta de que  la pequeña zombie empezará a golpearla con su peculiar frenesí.

Pasas entonces al plan B -porque en estos casos más vale estar preparados-  y te quedas quieta como estatua prometiendo que no abrirás los ojos ni aunque te lo pida el mismísimo Nicholas Brody  en una cabaña en medio del bosque. Sabes que es tu última oportunidad de continuar bajo las mantas así que contienes la respiración y te preparas  mentalmente para enfrentar al enemigo cuyos pasos resuenan ya por toda la casa de forma amenazante.

Ilustración Paulino Vilasoa

Tu villana favorita gira con cuidado el pomo de la puerta y entra en tu habitación mientras ahogas un grito y abres los ojos a lo Carrie Mathison sin medicación. De pronto recuerdas tu estrategia de supervivencia y los cierras nuevamente escuchando como la enana pasa del padre y se dirige hacia tu lado de la cama. Discretamente tomas una bocanada de aire mientras sientes sus manos sobre tu cara y escuchas la escabrosa sentencia: «mami, mamitaaaaaa». Tú callas y juras por  Game of Thrones que esta vez no habrá poder sobrenatural que te saque de la cama un domingo a las 7 de la mañana.

Pero si algo tienen los villanos es un morro que se lo pisan, así que sin ninguna misericordia la pitufa comienza a levantar la voz y a convertir las tiernas caricias en sacudidas infernales. Sólo piensas en ponerte a salvo e intentas teletransportarte a la casa de Dexter  mientras escuchas en cámara lenta lo que ocurre a tu alrededor: «Mamaaaaaaa despieeeeeertaaaaaa. Quieroooo mi colaaaacaaaaooooo».

En un último intento por escabullirte del maldito karma te cubres la cabeza con la manta pero ahí ya la has cagado. El enemigo interpreta tu gesto de escapatoria como una provocación y comienza a reír estrepitosamente.  «Jajajajajajajaaja, estás despierta…  ¡Que te he visto!»

Y eso es todo, kaput. La batalla ha terminado. Así que coges tu maltrecha humanidad y te encaminas hacia la cocina mientras las lágrimas asoman y la envidia te corroe por las venas al escuchar los ronquidos del despreocupado padre de la criatura que seguramente sueña con Morena Baccarin.

Un plan macabro

Pero el pasado fin de semana durante el típico madrugón del día después de mi  maratón sabatino de series sucedió algo inesperado. La pequeña monstrua utilizo su estrategia habitual del manual  Cómo fastidiar a los padres o las 1000 y una formas de sacarlos de la cama un domingo por la madrugada  pero, cuando estaba a punto de culminar su objetivo,  descubrió mi móvil sobre la mesilla y sustituyó el habitual: «venga-mamá-que-ya-sé-que-estás-despierta» por un dulce y sorpresivo:  «Buenos días mami, ¿me dejas tu iPhone?». Resultado: una hora y media más en cama.

No pude evitar acordarme de mi adorado Steve Jobs y desee secretamente que estuviera descansando en paz en un paraíso infinito y sin Adobe Flash.

Así que ya sabéis, la fórmula secreta para garantizar un par de horas extras de descanso dominical es dejar provocativamente  el móvil con la batería a tope sobre la mesita de noche. Antes, claro está, tendrás que ocuparte de que el susodicho tenga una carpeta con su nombre llena de aplicaciones ruidosas y coloridas. No te arrepentirás 😉

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Escrito por Azucena Alfonsín 2 Comentarios
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Cuatro años de experiencia

11 de Abril de 2012 a las 10:32

Hoy mi hija celebra su aniversario y yo sumo cuatro años de experiencia maternal, aunque en realidad deberían ser casi 5 años porque una comienza a pensar como madre justo cuando le confirman el embarazo. De repente y de la nada surgen mil dudas sin respuesta: ¿Será niño? ¿Será niña? ¿Nacerá sano? ¿Le gustaré? ¿Me gustará? ¿Podré con esto? ¿Me dolerá? ¿Seré buena madre? ¿Y si lo malcrío? ¿Le gustarán las ciencias? ¿O las letras? ¿Me escuchará? ¿Podremos ser amigos?  ¿Tendrá amigos? ¿Colegio público? ¿O concertado? ¿Lo educo en casa? ¿Y si lo mando a la guardería? ¿Lactancia exclusiva hasta los dos años? ¿O será muy exagerado? ¿Colecho sí? ¿Colecho no? ¿Tendremos otro? ¿O nos quedamos solo con uno? ¿Y el nombre? ¡EL NOMBRE!

Cuando recibí a Montserrat entre mis brazos  aquel viernes 11 de abril solo tuve tiempo de pensar en una cosa: lo haré siempre lo mejor que pueda. Y se lo prometí mientras miraba sus ojos recién nacidos que lo absorbían todo con su luz. Hasta  ahora he intentado no romper esa promesa. Lo hago lo mejor que puedo aunque eso no signifique que lo haga siempre bien. Me equivoco con frecuencia y suelo tomar malas decisiones de las que luego me arrepiento. Ser madre a veces duele. Sobre todo cuando se enferman, cuando los hijos experimentan esos momentos de debilidad que son también los tuyos. Cuando lo están pasando mal y sientes como crece tu impotencia ante el dolor de ese ser cuyo bienestar depende casi por completo de ti.

En lo que a maternidad se refiere la antigüedad no nos convierte en expertos. Porque los expertos en crianza no existen, al menos no en términos de generalidad. Seguro que puedes ser experto en la crianza de tus propios hijos pero eso no te hace apto para criar al resto. Cada niño es un pequeño universo y no podemos educarlos con el mismo librillo. Al niño se le guía con amor, con paciencia y con presencia. Porque estar ahí, a su lado, es la mejor forma de orientar.

Hoy entiendo que aún soy una aprendiz de madre que tal vez encontrará su maestría con el tiempo y con la cotidianidad. Pero ahora, mientras mi hija crece ante mis ojos, solo me queda estar ahí con ella, para ella. Eso sí, he tomado nota de mis errores para intentar no repetirlos. En este largo camino mi hija ha sido mi maestra y mi mejor lección. Es ella la que me orienta con su mirada, con sus reacciones. Es ella la que me hace entender que gritando no solucionamos nada. La que es capaz de arrancarme una sonrisa justo cuando estoy interpretando mi papel de bruja para conseguir que recoja los juguetes. Ella es solo una niña. Soy yo la que tengo que esperar y respirar.

He aprendido que no le puedo imponer todo, que tengo que dejar que ella también decida, que participe en las cosas que le atañen. Y me han criticado por ello porque muchos de los que me rodean piensan que la estoy malcriando. Yo creo que no, al contrario, la estoy bien criando porque sé que tomar sus propias decisiones –y asumir las consecuencias de las mismas- será una de las mejores enseñanzas que yo le pueda heredar.

He asimilado que la crianza debe ser respetuosa no solo para el niño sino también para la madre. Me he topado de frente con la intrusión, esa gran metomentodo que llega en forma de amigos, de familiares o de perfecta desconocida y empieza  a sugerirte lo que debes y no debes hacer respecto a tus hijos. Antes, cuando era aún más inexperta, solía dejarme influenciar e incluso les daba explicaciones.  Ahora, de forma educada pero tajante, los mando a tomar por saco. Porque la crianza de mi hija es asunto de familia y como tal debe tratarse. Y he aprendido también a respetar, a no ser yo la que va por la vida intentando convencer a otra madre para que se sume a la lactancia, por ejemplo, porque me pongo en su lugar y debe ser cansino estar escuchando una y otra vez la misma cantaleta, que sí el biberón mejor no, que no lo dejes dormir solo, que bésalo, que cuídalo. No, así no.

Una madre sabe, entiende e intuye lo que es mejor para sus hijos y toma las decisiones según su bagaje emocional, según las circunstancias y lo que necesitan ella y su bebé en cada momento. A una madre no hace falta convencerla para que quiera, para que abrace, para que acune, para que no haga llorar. Eso se sabe, se entiende, se intuye.

He vivido intensamente este último lustro de mi vida. He aprendido y he desaprendido. Me perdí y me encontré ya un par de veces. Por eso creo que estoy en el camino correcto. Porque voy despacio, sin pausa pero sin prisa, intentando cumplir día tras día el mismo objetivo: que mi hija sea feliz.

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Escrito por Azucena Alfonsín 12 Comentarios
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Una nueva maternidad

25 de Mayo de 2011 a las 12:47

Rosa Jové* es madre, psicóloga, psicopediatra, experta en antropología de la crianza y escritora. Es autora, entre otros textos de psicología infantil, del libro Dormir sin lágrimas. Y entre sus múltiples ocupaciones se ha dado tiempo de escribir el prólogo de un libro de mujeres que reflexionan sobre crianza con apego. Estas son algunas de las valoraciones que Jové ha hecho sobre Una nueva maternidad (Editorial OB STARE, 2011) que ya está a la venta.

– «En muchas de sus páginas, algunas nos veremos reflejadas, y nuestros ojos se humedecerán conforme avance la lectura. Otras, menos afortunadas, no sentirán tanta emoción pero seguro que tendrán material para reflexionar. Ante estas páginas, la neutralidad no existe».

– «Son historias de quince hadas de la maternidad que, entre pañales y pucheros, entre trabajos varios y noches sin dormir, invocaron al duende de sus sentimientos, que se hizo visible en forma de letras y espacios».

– «Cada una escribe lo que siente, lo que quiere escribir y a quien quiere escribir. Hay textos más intimistas y poéticos, textos más reivindicativos y prosaicos, pero todos destilando magia».

– «Si este libro fuera como una bolsita de té, haría una deliciosa infusión de amor».

(*) Rosa Jové (Lleida, 1961) es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona, está especializada en psicología clínica infantil y juvenil y en psicopediatría. Es además licenciada en Historia y Geografía con especialización en antropología de la crianza. Es la responsable del gabinete de psicología del Centro Médico CMS en Lleida, con consultas en Barcelona y Madrid. Autora de diversas publicaciones sobre psicología infantil, entre ellas el libro Dormir sin lágrimas.

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Escrito por Azucena Alfonsín Comentar
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La batalla de las madres

23 de Marzo de 2011 a las 13:58

La maternidad me pilló justo en el período de mayor erupción de los blogs. En ese entonces practicaba con una bitácora de temas de actualidad, pero la fiebre por Google y las ansias por saber -a cada minuto- lo que pasaba con ese diminuto ser que latía dentro de mí, me impulsaron a buscar información sobre embarazo casi todos los días. Así fue como descubrí el fascinante mundo de las mamás blogueras. Hay de todo, para que negarlo, mujeres que son capaces de enriquecer nuestra experiencia con sus historias y otras que se desgastan intentando convencerte de que la forma en que ves la vida no es la correcta. Entonces, en un arrebato de efusividad justo después de la depresión post parto, decidí empezar un blog para compartir vivencias con otras mujeres primerizas. Casi dos años después, Aprendiz de Madre (que hasta hace una semana circulaba por libre), se suma a los blogs de La Voz de Galicia con el único objetivo de intercambiar ideas con cualquier persona interesada en los tema de crianza.

Debo confesar que cuando decidí empezar esta bitácora nunca imaginé que iba a ser el centro de las críticas de tantas personas que no están de acuerdo con conceptos como lactancia materna y crianza con apego. Es triste observar que en medio de tanta modernidad aún vivimos en un mundo de intolerantes. Personas que no respetan las decisiones de los demás y encima las critican. He intentado hacer de este blog un espacio plural donde tengan cabida todas las opiniones y no ha sido fácil. No creo en los fundamentalismos, por eso me siento ofendida si alguien me llama «talibana de la teta» o «madre vaca». También me cuesta creer que una mujer diga que las madres que criamos con apego somo las nuevas esclavas del siglo XXI.

¿Pero qué sucede? ¿Ahora nos van a condenar solo porque no nos gusta dejar llorar a los bebés? La crianza con apego no es una secta de mujeres intentando colonizar el mundo. Somos simplemente madres que buscamos lo mejor para los hijos. A veces no es fácil, pero lo intentamos.

En verdad les digo que no es mi intención evangelizar a nadie. No pretendo hacer de mis ideales una religión ni satanizar otras realidades. Eso lo tengo claro porque en esta andadura bloguera también me ha tocado ser el centro de los ataques de las madres que no trabajan. Sí, sé que es absurdo, pero me ha pasado en un par de ocasiones. Me han acusado de egocéntrica porque prefiero «realizarme profesionalmente a volcar toda mi atención» en mi hija. Cuando leí este comentario me quedé de piedra, ¿de verdad hay gente que todavía piensa eso? ¿Es que acaso debo olvidar todo lo que soy solo porque ahora he parido un hijo? Es absurdo, disfruto mi trabajo y eso no significa que mi hija no sea el centro de mi universo.

Lo de la guardería, tela marinera. Estoy de acuerdo en que son un centro de infección de gripes, piojos y otros muchos inconvenientes. Sé que los niños se sienten más a gusto en casa, con mamá, pero a mí personalmente me ha ido muy bien con la escuela de la peque. Ella se adaptó pronto y se divierte mucho con los compis. Hay otras madres que han tenido experiencias negativas y han optado por esperar a que sus hijos cumplan tres años para escolarizarlos. De hecho, hay una tercera opción, el homeschooling, que abordatemos en otra ocasión. Todo eso está muy bien para las madres que podemos elegir entre varias alternativas bien sea porque tenemos tiempo suficiente para criar a los pequeños, o porque contamos con la ayuda de los abuelos u otros familiares. Y luego están todas esas madres -o padres- para los que la guardería es la única salida porque necesitan trabajar. Bastante tendrán ya con sus problemas como para que además se sometan al juicio de los intelorantes.

La forma de criar a los hijos no puede ser un motivo de constantes enfrentamientos entre las madres-teta y las madres-biberón. No entiendo por qué la lactancia o la guardería generan polémica cuando ahí fuera hay tantas bestias maltratando a sus hijos y los telediarios nos inundan con casos de pederastia y parricidio. ¿Es que acaso no sería más sano crear una red de madres donde prevalezca la igualdad y no la crítica? Es ridículo que no podamos convivir en armonía cuando tenemos un interés común. En esta historia la villana no es la que sale corriendo al trabajo y deja en la guardería al pequeño con su lata de leche en polvo. Ni la que dedica cada minuto de su vida a los hijos y se siente totalmente orgullosa de ello. No es  malvada la que lo besa y lo mima y lo tiene en su cama para darle teta toda la noche si es necesario. Ni es una criminal la madre ausente que tiene que alejarse cientos de kilómetros para trabajar porque sus hijos se mueren de hambre en un país miserable e injusto.

No sé si todo esto que escribo pueda cambiar la mentalidad de alguien, me conformo con detener la batalla inútil que observo en las redes sociales donde las madres se critican unas a otras por la forma de criar y amar.

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Escrito por Azucena Alfonsín 14 Comentarios
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Carlos González: «Yo no lo dejo llorar»

18 de Enero de 2011 a las 15:24

Para contrarrestar un poco el amargo sabor de boca que nos dejo el vídeo de la supernanny tirana, encontré esta breve explicación de Carlos González sobre crianza con apego a la hora de dormir. Si aún tienes dudas sobre si dejar o no llorar al niño, este pediatra te puede orientar:

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Escrito por alfonsin 5 Comentarios
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Un método infalible para alejarte de tu bebé

17 de Enero de 2011 a las 14:42

Se llama Claire Verity y, sin ninguna formación ni experiencia en niños, está (o estuvo) ganando dinero embaucando a los padres para que siguieran un «método» de crianza con el que garantiza  «orden en vuestra vida 24 horas después de haber tenido un bebé». La conocí a través del blog de los expertos de @mentelibre_es quienes publican un interesante análisis de Ramón Soler sobre los métodos conductistas de aprendizaje. Estas son algunas de las lindezas que la supernanny británica enseñaba a los seguidores de su programa televisivo:

1. Obviamente, el bebé solo coméra cada cuatro horas, y nada de tocarlo.

2. No quiero ver nunca a ese bebé fuera de su cama después de las 19.00 horas.

3. Mientras el bebé come aléjalo de tu cuerpo y no lo mires, si lo tienes demasiado cerca se sentirá demasiado cómodo y se dormirá.

4. No es posible que algo tan pequeño controle tu vida.

5. El bebé tiene que respirar aire fresco, así que déjalo en el jardín pero a solas. Y tienes que cerrar la puerta de la casa para que no lo escuches, así se relajará.

6. Deja al bebé llorar porque no tiene nada, solo quiere tu atención. Evita en todo momento el contacto visual. -> [Es curioso, el hipnotizador de perros sugiere lo mismo, lo he visto en Cuatro].

7. No comprendo porque la gente quiere necesita tocar a un bebé o cogerlo en brazos, el bebé no quiere que lo cojan en brazos constantemente, solo quiere que lo dejen en paz.

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Me cuesta creer que existan tantos padres que realmente piensan que hay que adoctrinar a los bebés para que molesten lo menos posible. O que consideran que tocarlos y mimarlos solo les perjudica. No sé porque esas mujeres se molestan en parir. En fin, no se pierdan la reflexión sobre el polémico vídeo en el blog de la revista Mente Libre.

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Escrito por alfonsin 19 Comentarios
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La magia del 6 de enero

7 de Enero de 2011 a las 0:00

Todo salió perfecto, tal como estaba planeado. El día de Reyes es el más significativo de las fiestas navideñas. Montse lo tiene claro, porque el año pasado (con un añito cumplido) lo disfrutó en grande. Y con una experiencia tan grata guardada en su memoria selectiva era lógico que esperara el día con tanta ansiedad. En nuestra casa, como en muchísimos otros hogares, la víspera de Reyes fue una locura. La nena no podía conciliar el sueño por los nervios. Algunas horas antes intentó convencerme de que dejáramos leche en vez de agua en el cubo de los animales, porque, según su reflexión: «¿Cómo van a mojar las galletas en agua, mamá? Seguro que no les gusta».

Al final pusimos agua. Y a los Reyes leche y galletas. Dejamos la ventana medio abierta y nos fuimos a la cama… a conversar. Tardó mucho en dormirse. Estuvimos abrazadas hasta las cinco de la madrugada mientras el padre dormía como un bebé. Ella alumbraba la ventana de la habitación con su linterna, atenta a cualquier movimiento extraño. Y con el temporal de viento que hubo anoche, normal que escuchara ruidos cada dos minutos. «Ssshhttt calla mamá, ¿los oyes? Creo que ya están aquí… han llegado mamá!!! Anda, vamos al salón». Yo me mantuve despierta más por solidaridad que por falta de sueño. Finalmente se durmió minutos antes de las cinco, con la linterna en la mano y una sonrisa en la cara.

 Y claro, al otro día la pobre estaba rendida, por más que su emocionado padre intentó despertarla no hubo forma. Así que en casa abrimos los regalos hasta pasadas las dos de la tarde, cuando la peque abrió los ojos de golpe gritando: «Han venido, llegaron ya??? Vamos chicos, al salón». No les había contado que en ocasiones nos llama chicos, así, con esa familiaridad que solo tienen los niños.

Y allá fuimos todos corriendo al salón. Vio los regalos pero los ignoró al principio. Lo que más le importaba era confirmar si se habían tomado las galletas y la leche. Sonrió satisfecha mientras le pedía a su padre que la ayudara a asomarse a la ventana para ver el cubo que reposaba tirado sobre el césped, vacío. Después de eso saltó, gritó y bailó mientras abría los regalos, y yo con ella. Montse estaba feliz, no quiso ni pasar por el orinal aunque por sus saltitos nerviosos me di cuenta de que tenía que ir. Al final la lleve a la fuerza pero regresó corriendo. Nos quedamos jugando toda la tarde. Fue increíble ver la sorpresa en su carita y la felicidad en sus ojos. Más tarde, mientras tomaba la merienda me preguntó:

  • Mami… ¿cuando vuelven los Reyes Magos?
  • Falta mucho mi amor, mucho tiempo. ¿Por qué lo preguntas?
  • Es que quiero darles un beso
  • Anda peque, dámelo a mi, que no es lo mismo… pero es igual.

 

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Escrito por alfonsin 8 Comentarios
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Víspera navideña

22 de Diciembre de 2010 a las 14:02

Este año me apetece poco celebrar la Navidad pero si tienes en casa a una niña de 2 años y medio que es fan de Los Reyes Magos, Papa Noel y el reno Rodolfo, es imposible ignorar la algarabía navideña. Así que contra todo pronóstico me he sorprendido cantando Adestes fideles en varias ocasiones. Mi pequeño torbellino no para en todo el día. La ilusión es tanta que desde hace tres semanas los cuentos, las canciones, los juegos y hasta los berrinches, giran en torno a la Navidad.

Lo de los regalos es un capítulo aparte. Asigné un día específico para realizar las consagradas compras, así que trepamos al coche a la pequeña Jingle Bells y allá nos fuimos, porque el domingo, salvo que me toque guardia laboral, ella y yo no nos separamos ni por confusión. Cinco horas viendo, probando y comparando juguetes en tres centros comerciales, fue realmente agotador y más con la peque a cuestas. Menos mal que aún es fácil despistarla y no se daba cuenta de que yo iba metiendo todo lo que llamara medianamente su atención en un carrito camuflajeado para poder decidir después. Ella nos lo puso fácil puesto que el día que le tocó «escribir» la carta para llevársela al cartero real, la peque pronunciaba su misiva en voz alta mientras dibujaba unos garabatos sobre un papel. No sé si es la lista definitiva porque hace dos meses que la está preparando y la cambia casi a diario, pero la carta le quedó preciosa. La decoró con el dibujo de un sol y de un Papá Noel, cosa que igual a los Reyes no les hace mucha gracia pero se tienen que aguantar, que la competencia es mucha y la crisis no está como para ofenderse.

El festival navideño de la guarde también la tiene emocionada, aunque la pilló en medio de un catarro con tos y fiebre. Disfruta tanto tocando su pandereta que, con todo y mocos, Montse ensaya incluso los días que no va al cole. Me ha dicho que me tiene una sorpresa y que la canción me va a gustar. Yo no tengo la menor duda, verla cantar y sonreír son cosas que aderezan cotidianamente mi vida. Mañana será el gran día para ella y sus compis del colegio, que podrán cantar frente a los embobados padres esa secreta canción que han preparado durante semanas.

En el fondo solo deseo que todo esto pase pronto y que el 2010  quede atrás. Pero mientras llega el esperado 1 de enero, seguiré secundando las locuras navideñas de la niña, que para eso soy su madre. Felices fiestas.

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Escrito por Azucena Alfonsín 12 Comentarios
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Septiembre… otra vez

30 de Agosto de 2010 a las 14:29

Este año ha sido especialmente duro para toda mi familia. Hemos intentado refugiarnos en la cotidianidad para seguir adelante y tal vez esa sea la razón por la que los días han pasado mucho más rápido de lo que esperaba. Agosto está por terminar y el verano pronto será un recuerdo más del álbum fotográfico. Las últimas semanas Montse, el aprendiz de padre y yo nos propusimos disfrutar como locos de nuestro tiempo libre. Y lo hemos conseguido. De ahí que saber que el próximo 1 de septiembre volveremos a nuestra rutina académica-laboral me pone un poco triste.

La peque iniciara su último curso en la guarde y desde que empezó  ha crecido mucho emocional y mentalmente. Tiene un entrañable grupo de amigos con los que disfruta al máximo. En septiembre de 2009 estaba angustiada pensando en esa primera separación, dejarla en manos extrañas me daba miedo. Pero hemos superado con creces esa prueba y estoy segura de que disfrutará este nuevo año mucho más que el anterior.

Mi hija ya tiene 2 años y es plenamente consciente de su mundo familiar y escolar. A veces olvido que ya no es un bebé pero ella me lo recuerda:

– Montse ven… que te pongo los zapatos

– No mamá, me los pongo yo que ya soy mayor.

Y a mi se me congela la sonrisa pensando en que tiene razón: ya es una niña mayor. No es que no quiera que crezca, es simplemente la añoranza de aquella bebé a la que tenía siempre en brazos escuchándome atenta.

En fin, que el tiempo no se detiene y la peque descubre todos los días algo nuevo que la enriquece y la hace aún más grande. Yo la observo en silencio admirando su madurez y anhelando hacer de ella una buena chica, una buena persona.

Ya tenemos todo listo para el regreso a clases. El uniforme está colgado junto a mis ganas de madrugar. Y sus zapatos esperan en una caja donde reposan serenamente las pocas ganas que tengo de separarme de mi pequeña.

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Escrito por Azucena Alfonsín 10 Comentarios
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La historia de una espera en Twitter

22 de Agosto de 2010 a las 17:05

Después de varias semanas de sustos, risas, contracciones y buena vibra llegó al mundo Sophie, la bebé más esperada de Twitter. Su mami, Ishamommy, es una mujer muy valiente que declinó una cesárea ofrecida por una mala doctora para esperar a que Sophie decidiera cuando llegar. Los detalles del parto y el feliz nacimiento seguramente los publicara Isha en su blog cuando sea el momento, pero les puedo comentar que los días previos al parto fueron muy intensos. La tribu 2.0 de madres en Twitter (esta precisa definición se le ocurrió a Louma, de Amor Maternal) estuvimos pendientes en todo momento del embarazo de Isha quien a veces nos hacía desear estar junto a ella en sus primeras contracciones o nos sorprendía con sus gratas ocurrencias.

En el transcurso de esta bella espera conocí a un grupo de mujeres maravillosas con las que tenía poco o ningún contacto como @yolizca @palex21 , @veronica_lopezr @tonscual y @antia000. Y me divertí mucho con las mamás tuiteras que ya forman parte de mi vida: @irene_gp @amormaternal @OR_2 @Januszka @naceunamama y @princessofdeaht

Las horas previas al nacimiento esuvimos pendientes de cada contracción y respirando todas juntas aunque separadas. Las que tuiteamos desde España nos desvelamos un poco pero estuvimos acompañándonos mutuamente  esperando los reportes de Alex.

Ahora Sophie está en este mundo y sé que Isha hará que su vida sea fácil, divertida y lo más placentera posible.

Me encanta compartir con otras madres a través de Twitter porque estoy convencida de que todas somos aprendices intentando ser mejores madres y superar los errores que entorpecen la crianza con apego. A través de sus breves relatos Isha tejió sólidos lazos de afecto entre la tribu de madres twitteras. Gracias a todas por hacer que la espera fuera amena y divertida.

Y, sobretodo, FELICIDADES ISHA!!!

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Escrito por Azucena Alfonsín 6 Comentarios
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