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La Voz de Galicia
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El regreso de los pañales de tela

12 de Abril de 2011 a las 17:30

Antes de convertirme en madre no había cambiado un pañal en mi vida. Solía observar divertida -pero a una distancia prudente- como las madres primerizas enloquecían girando el pañal para intentar ponerlo en el lugar correcto y en el menor tiempo posible. Me causaba también mucha gracias salir a la calle y toparme con alguna mujer que pegaba la nariz contra el culete del bebé aspirando fuertemente para intentar descubrir, sin sacrificar la higiene de los dedos, si el bebé se había hecho caca. La operación cambio de pañal no es precisamente divertida, pero la llegada de los desechables facilitó el proceso.

Y es que en los años 50 las casas en las que había un bebé solían identificarse por los interminables tendederos repletos de rectángulos de tela blancos y relucientes. Ahora no hacemos más que cambiar y tirar, pero en aquellos tiempos que el bebé «hiciera de vientre» era casi una tragedia. Había que quitar, lavar y tender una y otra vez hasta el agotamiento. Por eso admiro a las mujeres modernas y ecológicas que en medio de la total comodidad han retomado – o nunca han perdido – el uso de los pañales de tela.

Para reivindicar la importancia de regresar a los orígenes y fomentar la crianza ecológica, un grupo de mujeres han decidido conmemorar el Día de la Tierra estableciendo el récord Guinness del mayor número de pañales de tela cambiados simultáneamente alrededor del mundo, que se celebrará el próximo sábado 23 de abril. Las madres de Galicia que deseen sumarse a esta curiosa iniciativa pueden registarse aquí. La sede gallega será en Vigo, en el salón de actos Érguete (Avenida Martínez Garrido #21). 

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El proyecto surgió en América del Norte y gracias al eco de las redes sociales se ha extendido a más de 400 ciudades en todo el mundo, en las que las madres se reunirán para ponerle un pañal de tela a sus bebés al mismo tiempo.

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Escrito por Azucena Alfonsín 16 Comentarios
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Lecciones de sexo, primera parte

7 de Abril de 2011 a las 12:48

Todo empezó con un:

– Mamá, yo quiero un petilín.

Como la frase no me sugirió nada ignoré el comentario de la peque y seguí tecleando en el móvil mientras ella permanecía sentada en el orinal.

– Mamá, mamá, mamá… quiero un petilín.

Ante la insistencia dejé el teléfono y empezó el interrogatorio.

– ¿Un petit suisse?

– No mamá, un PE-TI-LÍN?

– A ver peque, ¿qué es un petilín?

– Es un palito con un puntito que tienen mis amigos del cole. Como Yago y Roberto.

Yo aún no caía en la cuenta de lo que la niña me estaba pidiendo.

– ¿Es un juguete?

La peque se ríe estrepitosamente y luego contesta:

– No mamá, no es un juguete, lo tienen Yago y Roberto en su vagina.

– Pero hija, Roberto y Yago no tienen vagina.

– Claro que sí mamá, solo que su vagina tiene un palito con un puntito que se llama petilín. Lo he visto cuando hacemos pis en el cole y María me ha dicho que se llama petilín.

Entonces la frase cobró sentido y las preguntas desfilaron por mi cabeza una a una en solo dos segundos: ¿Envidia del pene? ¿Tan pronto? ¿Mi niña? ¿Pensará que está castrada? ¿Sabrá lo que significa castrar? ¿Le cuento? ¿Qué le digo? Madre mía (suspiro largo).

De poco me sirvió en ese momento el diplomado en sexualidad humana que hice hace algunos años ni las teorías freudianas que aprendí al dedillo. Soy firme defensora de la educación sexual a temprana edad y no suelo usar apodos para referirme a los genitales delante de la peque, por lo que a la vagina le llama vagina desde que tenía un año. Pero el tema del pene aún no había venido a cuento.

En fin, que me vi frente a la pequeña inquisidora que, mientras yo cavilaba a mil por hora, seguía exigiendo un petilín. Se me quedó mirando fijamente y tomó mis manos entre las suyas como hace casi siempre que aborda un tema serio:

– Mamá, yo quiero un petilín.

Entendí de inmediato que Freud no podría sacarme del apuro.

– Lo siento peque, tú no puedes tener un petilín porque ya tienes vagina. Los chicos tienen petilín, que en realidad se llama pene, y las chicas tenemos vagina. ¿Comprendes?

– No, yo quiero uno.

– Ya, pero no puedes tenerlo porque eres una niña, no un niño.

– Yo quiero uno mami, por favor.

– Verás peque, hombres y mujeres somos diferentes. No puedes tener vagina y petilín. Seguro que Yago y Roberto no tienen vagina, solo pene.

– Pero mami, yo solo quiero un petilín.

– Vale Montse, luego te compro uno.

Y así terminó nuestra primera lección de sexualidad humana.

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Escrito por Azucena Alfonsín 14 Comentarios
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Del «tatata» o cómo nos comunicamos

30 de Marzo de 2011 a las 9:17

El llanto es la primera forma de comunicación de los bebés después de nacidos, aunque durante la gestación existen algunos gestos y movimientos que revelan la intención del neonato por dar a conocer un estado de ánimo o un momento de incomodidad. Si la gestante, por ejemplo, se acuesta en una postura incómoda para el bebé, éste se moverá repetidamente hasta conseguir que ella cambie de posición. Es solo una forma de comunicarse.

Mientras aprenden y desarrollan el lenguaje hablado, los pequeños utilizan los balbuceos para expresarse. Un «tatata» o un «bababababa» tienen más significado de lo que cualquier adulto pudiera pensar. En su momento, me tocó escuchar monólogos completos de la peque cuando aún no cumplía el año, discursos que acompañaba con gestos y en los que insistía en una idea -seguramente bastante compleja- que esta aprendiz de madre no era capaz de descifrar.

Las conversaciones entre niños pueden ser más serias e interesantes que cualquier discurso político o cualquier debate presidencial. Seguro que Zapatero y Rajoy no son tan convincentes como este par:

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Escrito por Azucena Alfonsín 6 Comentarios
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La batalla de las madres

23 de Marzo de 2011 a las 13:58

La maternidad me pilló justo en el período de mayor erupción de los blogs. En ese entonces practicaba con una bitácora de temas de actualidad, pero la fiebre por Google y las ansias por saber -a cada minuto- lo que pasaba con ese diminuto ser que latía dentro de mí, me impulsaron a buscar información sobre embarazo casi todos los días. Así fue como descubrí el fascinante mundo de las mamás blogueras. Hay de todo, para que negarlo, mujeres que son capaces de enriquecer nuestra experiencia con sus historias y otras que se desgastan intentando convencerte de que la forma en que ves la vida no es la correcta. Entonces, en un arrebato de efusividad justo después de la depresión post parto, decidí empezar un blog para compartir vivencias con otras mujeres primerizas. Casi dos años después, Aprendiz de Madre (que hasta hace una semana circulaba por libre), se suma a los blogs de La Voz de Galicia con el único objetivo de intercambiar ideas con cualquier persona interesada en los tema de crianza.

Debo confesar que cuando decidí empezar esta bitácora nunca imaginé que iba a ser el centro de las críticas de tantas personas que no están de acuerdo con conceptos como lactancia materna y crianza con apego. Es triste observar que en medio de tanta modernidad aún vivimos en un mundo de intolerantes. Personas que no respetan las decisiones de los demás y encima las critican. He intentado hacer de este blog un espacio plural donde tengan cabida todas las opiniones y no ha sido fácil. No creo en los fundamentalismos, por eso me siento ofendida si alguien me llama «talibana de la teta» o «madre vaca». También me cuesta creer que una mujer diga que las madres que criamos con apego somo las nuevas esclavas del siglo XXI.

¿Pero qué sucede? ¿Ahora nos van a condenar solo porque no nos gusta dejar llorar a los bebés? La crianza con apego no es una secta de mujeres intentando colonizar el mundo. Somos simplemente madres que buscamos lo mejor para los hijos. A veces no es fácil, pero lo intentamos.

En verdad les digo que no es mi intención evangelizar a nadie. No pretendo hacer de mis ideales una religión ni satanizar otras realidades. Eso lo tengo claro porque en esta andadura bloguera también me ha tocado ser el centro de los ataques de las madres que no trabajan. Sí, sé que es absurdo, pero me ha pasado en un par de ocasiones. Me han acusado de egocéntrica porque prefiero «realizarme profesionalmente a volcar toda mi atención» en mi hija. Cuando leí este comentario me quedé de piedra, ¿de verdad hay gente que todavía piensa eso? ¿Es que acaso debo olvidar todo lo que soy solo porque ahora he parido un hijo? Es absurdo, disfruto mi trabajo y eso no significa que mi hija no sea el centro de mi universo.

Lo de la guardería, tela marinera. Estoy de acuerdo en que son un centro de infección de gripes, piojos y otros muchos inconvenientes. Sé que los niños se sienten más a gusto en casa, con mamá, pero a mí personalmente me ha ido muy bien con la escuela de la peque. Ella se adaptó pronto y se divierte mucho con los compis. Hay otras madres que han tenido experiencias negativas y han optado por esperar a que sus hijos cumplan tres años para escolarizarlos. De hecho, hay una tercera opción, el homeschooling, que abordatemos en otra ocasión. Todo eso está muy bien para las madres que podemos elegir entre varias alternativas bien sea porque tenemos tiempo suficiente para criar a los pequeños, o porque contamos con la ayuda de los abuelos u otros familiares. Y luego están todas esas madres -o padres- para los que la guardería es la única salida porque necesitan trabajar. Bastante tendrán ya con sus problemas como para que además se sometan al juicio de los intelorantes.

La forma de criar a los hijos no puede ser un motivo de constantes enfrentamientos entre las madres-teta y las madres-biberón. No entiendo por qué la lactancia o la guardería generan polémica cuando ahí fuera hay tantas bestias maltratando a sus hijos y los telediarios nos inundan con casos de pederastia y parricidio. ¿Es que acaso no sería más sano crear una red de madres donde prevalezca la igualdad y no la crítica? Es ridículo que no podamos convivir en armonía cuando tenemos un interés común. En esta historia la villana no es la que sale corriendo al trabajo y deja en la guardería al pequeño con su lata de leche en polvo. Ni la que dedica cada minuto de su vida a los hijos y se siente totalmente orgullosa de ello. No es  malvada la que lo besa y lo mima y lo tiene en su cama para darle teta toda la noche si es necesario. Ni es una criminal la madre ausente que tiene que alejarse cientos de kilómetros para trabajar porque sus hijos se mueren de hambre en un país miserable e injusto.

No sé si todo esto que escribo pueda cambiar la mentalidad de alguien, me conformo con detener la batalla inútil que observo en las redes sociales donde las madres se critican unas a otras por la forma de criar y amar.

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Escrito por Azucena Alfonsín 14 Comentarios
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La vida es un carnaval (II)

27 de Febrero de 2011 a las 19:29

El año pasado, por estas fechas, se me ocurrió hacer una trivia para que los amigos del fb y seguidores del blog me ayudarán a escoger el disfraz de Montse. La mayoría se inclinó por el de Blancanieves y ella estaba feliz. Este año, con 34 meses cumplidos, la peque ya es toda una experta en la toma de decisiones, así que supuse que estaba lista para escoger su propio disfraz. Al principio dudo un poco, me dijo que quería vestirse de Woody (Toy Story) y me pareció una idea genial. Después cambio de opinión y pidió un disfraz de dinosaurio, así que se me ocurrió que podríamos hacerlo juntas. Luego decidió que el que más le gustaba era el de la Bella Durmiente y allá vamos, a la tienda, para buscar alguno que se le pareciera (porque mi nivel de manualidades no es suficiente para diseñar un vestido de princesa).

Mientras buscábamos entre los montones de disfraces intenté convencerla para que desistiera de vestirse de princesa, simplemente para variar. De repente sus ojos se posaron en un vestido rosa brillante y lo señaló diciendo: «Es este mami, mira, lo encontré, es este, este es el disfraz de princesa que quiero».

El aprendiz de padre y yo nos miramos aterrados e intentamos distraerla con un disfraz de payasito que teníamos en frente. Pero ella ni caso, tenía el faldón del vestido apretado entre las manos. Cuando vi el brillo de sus ojos me di cuenta de que el disfraz rosa-algodón de azúcar se iría con nosotros, sí o sí.

Me costó hacerme a la idea porque si bien el vestido es bonito, es el color lo que no me convence. Y es que el rosa me gusta, pero no en exceso. En fin, la peque está encantada y al final eso es lo que importa.

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Escrito por alfonsin 1 Comentario
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La mamá quejica

12 de Febrero de 2011 a las 15:00

Para que nos vamos a engañar, ser madre no siempre es fácil. Hay días malos, días buenos, días perfectos y días terribles. Muchas veces sientes que podrías perder la paciencia con suma facilidad, pero luego te das cuenta de que no vale la pena. Porque con los niños hay que ser muy tolerantes. Ellos no saben -ni entienden- si tu día laboral fue horrible, si estás con el síndrome pre menstrual o si te sientes tan cansada que dormirías dos días seguidos si pudieras permitírtelo. Esos pequeñajos solo saben una cosa: tú eres su madre. Para ellos eso es lo más importante, saber que estás ahí  para alimentarlos, para darles un abrazo, para cuidarlos. Para ellos lo demás, es lo de menos.

Algunas veces me he sorprendido gritando como loca: «¡Swiper no robes, Swiper no robes!» mientras veo con mi hija un episodio de Dora, la exploradora y pienso en las miles de cosas que tengo que hacer. Y quisiera escapar de Montse, de Dora, de Swiper y del estúpido mono con botas que ni siquiera me simpatiza, para ponerme a escribir, hacer la colada, leer un poco, darme un baño largo, salir a tomar un café, llamar a mis amigos, escuchar una canción, abrazar al aprendiz de padre, aprender a tocar la guitarra, asistir a un taller de poesía, comprar unos zapatos nuevos, ir al centro comercial a probar todos los perfumes, bailar a solas o estar diez minutos en silencio. Todos necesitamos algún tiempo a solas de vez en cuando. Y claro, no siempre podemos darnos ese lujo. O al menos no podemos hacerlo sin sacrificar un poco de tiempo con los hijos, que también resulta difícil sobre todo cuando pasas gran parte del día trabajando. Así te estés muriendo de sueño es difícil ignorar a niña que se te aparece con las medias de sombrero para pedirte que juegues con ella.

Para cualquier madre es complicado robarle 60 minutos al tiempo para poder disfrutar. La mayoría de las mamás tuiteras vamos dando tumbos por la vida con el peque colgando de una mano y el móvil en otra, porque es la única forma de poder conectarnos un rato, informarnos e intercambiar ideas (y quejas) con otras mamis. Pero el time out, el de verdad, ese en el que podrías olvidarte del mundo, realmente es escaso. Hay que buscarlo a horas intempestivas como los sábados por la madrugada. Al menos es lo que hago yo. Mientras Montse duerme intento leer o conversar con mis amigas vía chat. Me doy un respiro para repasar la agenda, planificar la semana siguiente y ver una peli junto a mi amorcito. Comos cuando éramos novios, cogidos de la mando sin que una pequeña intrusa se meta de por medio a robarme los achuchones.

Pero como les decía al principio de este post: hay días buenos, días malos. Días con suerte en los que las horas te rinden tanto que no te lo puedes creer y te sientes afortunada. Como en este justo momento en que puedo actualizar el blog con total calma porque mi hija ha decidido leer un cuento a solas. Y entonces pienso que tal vez me quejo demasiado, que siempre hay tiempo para todo si sabemos aprovechar los instantes. Y que finalmente lo más valioso es estar ahí para los hijos, porque la vida es breve y todo lo que hagamos por ellos y para ellos será parte de su historia personal, de sus recuerdos, de aquello que marcará su vida. No quiero que Montse recuerde a una madre ausente y quejumbrosa, simplemente quiero que sepa que yo también existo para mi, pero que eso no significa que no esté siempre para ella.

Mientras termino esta reflexión escucho a la peque cantando: «Con solo cuatro añitos, crezco muy despacito ♪♫♫». Y luego una vocecita emocionada que me grita: «Mamá veeeeeeeen, que ya empezó Caillou». Oh cielos, ¡que me lo pierdo!

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Escrito por alfonsin 19 Comentarios
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Boicot a Dodot por fomentar el maltrato infantil

4 de Febrero de 2011 a las 14:57

Resulta sorprendente que una empresa que comercializa productos para bebés fomente en su web conceptos tan irritantes como el castigo físico.  Y más si se trata de una multinacional como Dodot que, durante años, se ha mantenido entre las marcas favoritas de las madres en cuanto al consumo de pañales.

Estoy totalmente en contra de cualquier tipo de maltrato infantil y por eso comprendo perfectamente que las #mamastuiteras y las #mamasblogueras con las que diariamente interactúo a través de Twitter y otras redes sociales, estén indignadas por un artículo titulado El castigo físico y publicado en dodot.es.

Firmado por la pediatra Suzzane Dixon el artículo -que al parecer ya fue retirado de la web- señala lo siguiente…

Pegar, una de las formas de aplicar castigo físico se define como:

– Castigo físico que no es perjudicial.

– Su objetivo físico es modificar el comportamiento.

– Se aplica con las palmas de las manos en los brazos, las piernas y las nalgas del niño.

No sé en que fundamente sus argumentos esta «especialista», pero yo como simple mortal que consulto la Rae encuentro que pegar se define -en una de sus acepciones- como «Castigar o maltratar a alguien con golpes». Y aunque no soy pediatra como Dixon, entiendo perfectamente que el maltrato SÍ ES PERJUDICIAL.

Dice la susodicha que el objetivo de pegar es modificar el comportamiento. Claro, igual que el de la tortura, no te fastidia. Creo que hay muchas otras formas de «modificar el comportamiento», si la madre así lo considera oportuno, y que no requiren de violencia ni malos tratos.

En otra parte del artículo la pediatra recomienda a los padres «no pegar ni a bebés ni a niños de dos años ya que el riesgo de causar heridas y de que el castigo se intensifique es mayor para este grupo de edad». Menos mal que nuestra eminencia invitada se dio cuenta de este pequeño detalle, que considerada.

En fin, no podemos tolerar que se fomenten actitudes violentas en contra de los más pequeños. Ellos también tienen derecho a ser felices, a sonreír y a crecer sin necesidad de golpes. Hay muchas otras formas de concienciar y de educar a los niños con amor, con afecto, con abrazos. Y lo peor es que somos las promotoras de actitudes tan saludables como la crianza con apego y la lactancia las que constantemente somos objeto de burlas y críticas, mientras que mujeres como Dixon tienen un lugar en las webs más populares para colgar su punto de vista sobre como (mal)tratar a los niños.

Anexo una captura de la primera parte del artículo para quien quiera echarle un vistazo y/o formar parte de esta protesta grupal en los blogs. Lo importante es no callar.

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La leyenda de Caillou

19 de Enero de 2011 a las 15:09

En mi TimeLine de Twitter circulan diariamente noticias excelentes, buenas, malas, peores, asquerosas y, de vez en cuando, aparece alguna que puedo catalogar de maravillosa, como la que encontré hoy a través de @finaldelchiste. Se trata de una curiosa iniciativa que busca promover la lucha contra el cáncer y fomentar el apoyo a las víctimas.

El personaje central de esta campaña titulada La leyenda de Caillou es justamente el popular personaje animado que muchas madres conocerán. Según comenta el creador de la iniciativa, Cristian Eslava, este movimiento está basado en un rumor que se ha propagado (aunque sin confirmarse) y que sugiere que la alopecia de Caillou es un guiño de su creador a los enfermos de cáncer. A partir de esta leyenda y con la intención de alimentarla, Eslava ideó un proyecto sin ánimo de lucro que invita a los interesados a convertirse en Caillou a través de una sencilla aplicación y mostrar la imagen como avatar en las redes sociales. Se trata de ponerle cara al personaje para apoyar la causa o de usar una imagen como la que se muestra aquí.

Y es que quienes hayan visto la serie  sabrán que, a sus «casi cuatro añitos», este pequeñajo no tiene ni un pelo en la cabeza, a diferencia de su hermanita menor, Rosie, que luce una abundante melena. Por si no conocen a Caillou, este es su vídeo de presentación…

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Carlos González: «Yo no lo dejo llorar»

18 de Enero de 2011 a las 15:24

Para contrarrestar un poco el amargo sabor de boca que nos dejo el vídeo de la supernanny tirana, encontré esta breve explicación de Carlos González sobre crianza con apego a la hora de dormir. Si aún tienes dudas sobre si dejar o no llorar al niño, este pediatra te puede orientar:

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Un método infalible para alejarte de tu bebé

17 de Enero de 2011 a las 14:42

Se llama Claire Verity y, sin ninguna formación ni experiencia en niños, está (o estuvo) ganando dinero embaucando a los padres para que siguieran un «método» de crianza con el que garantiza  «orden en vuestra vida 24 horas después de haber tenido un bebé». La conocí a través del blog de los expertos de @mentelibre_es quienes publican un interesante análisis de Ramón Soler sobre los métodos conductistas de aprendizaje. Estas son algunas de las lindezas que la supernanny británica enseñaba a los seguidores de su programa televisivo:

1. Obviamente, el bebé solo coméra cada cuatro horas, y nada de tocarlo.

2. No quiero ver nunca a ese bebé fuera de su cama después de las 19.00 horas.

3. Mientras el bebé come aléjalo de tu cuerpo y no lo mires, si lo tienes demasiado cerca se sentirá demasiado cómodo y se dormirá.

4. No es posible que algo tan pequeño controle tu vida.

5. El bebé tiene que respirar aire fresco, así que déjalo en el jardín pero a solas. Y tienes que cerrar la puerta de la casa para que no lo escuches, así se relajará.

6. Deja al bebé llorar porque no tiene nada, solo quiere tu atención. Evita en todo momento el contacto visual. -> [Es curioso, el hipnotizador de perros sugiere lo mismo, lo he visto en Cuatro].

7. No comprendo porque la gente quiere necesita tocar a un bebé o cogerlo en brazos, el bebé no quiere que lo cojan en brazos constantemente, solo quiere que lo dejen en paz.

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Me cuesta creer que existan tantos padres que realmente piensan que hay que adoctrinar a los bebés para que molesten lo menos posible. O que consideran que tocarlos y mimarlos solo les perjudica. No sé porque esas mujeres se molestan en parir. En fin, no se pierdan la reflexión sobre el polémico vídeo en el blog de la revista Mente Libre.

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Escrito por alfonsin 19 Comentarios
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