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Un nuevo juguete

Escrito por Antón Bruquetas
10 de Mayo de 2011 a las 18:59h

5’6″ 19″ 2/16″. Son las medidas de mi nueva tabla. Pequeña, pero rechoncha. Nunca había probado una de estas características. Las olas que hay en las playas que frecuento suelen ser cañeras y por eso normalmente no bajo de 6’0″. Sin embargo, estos días he aprovechado un pico suave para concederle una oportunidad a este patinete y la verdad es que no va nada mal. Creo que me dará mucho juego durante el verano.

La cárcel

Escrito por Antón Bruquetas
10 de Mayo de 2011 a las 8:36h

El músico que cree tener habilidades suficientes como para triunfar, pero al que no le llega la oportunidad. Acaba removiendo la ilusión entre toneladas de basura. Hans, el luchador de kickboxing, con la mirada azul, simple y profunda como el agua. No comprende por qué pierde a Peggy, por qué se le escapa lo único que realmente le importa.

La película continúa. Al rato me doy cuenta de que algo de la impotencia de Hans también habita en ellas. Están solo una fila delante de mí y no paran de cuchichear. En la cara, los restos del vello que aún les recuerda que son demasiado hombre para ser mujer. Y entonces pienso en la cantidad de veces que se habrán preguntado por qué les ha tocado vivir en esa cárcel de carne y hueso.

Irreconocible

Escrito por Antón Bruquetas
8 de Mayo de 2011 a las 0:15h

Si algo define a los picos de arena es que son caprichosos e impredecibles. El mismo lugar en el que habías estado surfeando en los últimos días, puede, de golpe, convertirse en irreconocible. Entonces lo que era una izquierda larga y suave se transforma en una derecha corta y contundente. Las mareas, el viento o la dirección y fuerza del mar forman parte de un catálogo de variables que construyen una ecuación compleja de resolver siempre con el mismo resultado. Por este motivo, a veces decido no pelear contra los elementos y, como esta mañana, prefiero tumbarme en la playa a descansar. Durante unos instantes dejo que el sol caliente mis párpados y que el viento me abrigue la piel.

Abro los ojos y a lo lejos las nubes blancas y esponjosas chocan contra un pedazo de tierra que se adentra en el Atlántico. Ahora creo que jamás estuve aquí.

¿Cuál es tu historia?

Escrito por Antón Bruquetas
7 de Mayo de 2011 a las 16:36h

Sobre el escenario del teatro se suceden las proyecciones. Una colección de imágenes impactantes, aburridas, técnicas, descriptivas,… Sin embargo, ninguna consigue captar su atención, ninguna logra activar su cerebro. Esa herramienta misteriosa que le permite viajar sin moverse de la butaca, ese instrumento mágico que ahora le permite navegar por lugares más estimulantes.

Pero, de repente, algo lo agita. «Para acercarse a la felicidad, para ser capaces de tomar el control de nuestras vidas, lo más importante es afrontar esta pregunta: ‘¿Cuál es tu historia? ¿Qué es lo que realmente quieres hacer?’», dice el ponente. No puede ser, piensa. Exactamente la misma pregunta que cada día, desde hace diez años, lo despierta bruscamente a las cinco de la mañana. Aparece suspendida en el aire frente a su cara. Está dibujada con letras de niño pequeño. Y siempre la responde del mismo modo: «Quiero escribir».

Sale por la puerta del teatro. Es medianoche. Continúa dándole vueltas a la frase que le quiebra el sueño cada madrugada. No entiende por qué la pregunta regresa todas las noches. «Ya la he contestado, ya la he contestado», susurra.

Llega a casa y se tumba en la cama. Después de unos minutos siente cómo poco a poco se va quedando dormido y, antes de que sea demasiado tarde, apaga la luz. Casi cinco horas después, en mitad de la oscuridad que inunda la habitación, emerge de nuevo la respuesta: «Quiero escribir». Suena como la melodía con la que un moribundo escupe su desesperación.

«Embrace»

Escrito por Antón Bruquetas
7 de Mayo de 2011 a las 16:35h

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On a night like tonight
you saved my life
Red and green
wet shoes slip on refracted lights

Running faster than my legs can take me
Shouting louder than my lungs allow me

….

Fuerza

Escrito por Antón Bruquetas
6 de Mayo de 2011 a las 1:13h

Foto: Javier Gutiérrez; En la ola: Adrián Formoso

Carta a mi primo

Escrito por Antón Bruquetas
6 de Mayo de 2011 a las 1:12h

Querido Negrai,

Sé que tendría que haberte escrito esta carta en marzo, que es cuando correspondía. Siento la demora. Pero, como ya supondrás, marzo es un mes complicado para todos nosotros, porque, aunque siempre te echamos de menos, durantes esos días sentimos tu ausencia de una forma especial.

No tengo claro cuándo te llegarán estas palabras, porque tampoco tengo claro a qué dirección debo enviarlas. Sin embargo, de lo que estoy completamente seguro es de que en algún momento este folio se deslizará entre tus manos y entonces conocerás un poco mejor cómo andan las cosas por aquí.

Que prácticamente no han cambiado nada. Tu madre sigue tan valiente como la recuerdas. Es una campeona. Estamos tan orgullosos de ella como lo estás tú. Y en la tropa ya hay relevo generacional. Occy, Emi y Kako se han animado con la descendencia, así que en unos años las olas irán un poco más caras por la playa. La izquierda de Doniños no acaba de arrancar. Aparece con cuentagotas y esos instantes solo sirven para rememorar aquella excelencia que la encumbró en otros tiempos.

En cuanto a mí, lo único que te puedo decir es que todavía no me acostumbro a pasar un Madrid-Barça sin hablar contigo, a jugar una partida de fútbol y no encontrarte corriendo el campo de lado a lado, a salir en bici una mañana de fin de semana sin tu compañía, a no escuchar tu risa en la duna,… Y te parecerá una tontería, pero dos de las cosas que más añoro son verte llegar al pico embutido en tu 4/3 perenne y cuando te ponías a pelear por la buena de la serie con tu remar alborotado.

Cuídate mucho. Un beso muy fuerte de tu primo Antón.

Alimento

Escrito por Antón Bruquetas
3 de Mayo de 2011 a las 0:31h

Subo la colina hasta el punto más alto desde el que todavía distingo el pico y allí me quedo durante unos minutos. Son tres o cuatro y me recuerdan a los cormoranes cuando se posan en el mar en busca de alimento. Nadan de forma errática de un lado a otro confiando en encontrar la mejor posición para cuando llegue el momento de entrar en acción, para cuando aparezca la serie por la que llevan esperando un cuarto de hora. Conozco lo que necesitan. Necesitan coger esa ola que, de una vez por todas, les sacie el apetito.

La decepción

Escrito por Antón Bruquetas
3 de Mayo de 2011 a las 0:28h

Abren la puerta del bar. Es Nicola. Paul lo ve entrar con la cabeza baja y, antes de que se la pida, ya le prepara una Budweiser. Sabe que hoy carga sobre sus espaldas una montaña de decepción. De esa terrible decepción que sacude a los jóvenes en el momento en que se dan cuenta de que, en contra de lo que pensaban cuando por su cabeza rondaban grandes ideas, no se van a comer el mundo, sino que es el mundo el que se los está comiendo a bocados. Un veterano camarero de Nueva York como Paul ha observado esa dolencia cientos de veces y la detecta como un dentista diagnostica una caries.

-¡Qué pasa, Nicola?-, exclama Paul en inglés, pero imitando el acento italiano que el chico aún conserva. Tan solo lleva tres años en Manhattan.

-¡Un mal día, eh! No te preocupes que aquí tienes una cerveza bien fresca esperándote. A esta, invita la casa-, dice el camarero tratando de animar al muchacho.

-Ha sido horrible. Por fin consigo exponer mis fotos en un sitio decente y no logro vender ni la primera. Son una basura. Tan malas como mis cuadros.

-No creo que te sirva de consuelo, pero yo te admiro.

-¿A mí? Pues ya me dirás por qué.

-En la vida hay dos clases de hombres. Los que, lo hagan mejor o peor, dedican toda su energía a crear y los que nos dedicamos a usar y comentar lo que otros crean. Yo solo admiro a los primeros.

«Wait and see»

Escrito por Antón Bruquetas
3 de Mayo de 2011 a las 0:26h

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In a dream or how you make me feel
love is safe in the bleed of the night
the other changed to
now the problems with me and you

…..