El beso de dios
La sentencia del caso Anthony Ruffo devolvió a la actualidad la trágica muerte de Andy Irons. Recobró vigencia como un ejemplo de talento extinto por los excesos. Y con ella, también saltó de nuevo a la primera lÃnea informativa el artÃculo Last Drop donde Brad Melekian, pocos dÃas después del fallecimiento del tricampeón mundial, iluminaba pasajes de la carrera de Irons hasta entonces no revelados. Entre ellos, la parada cardÃaca que sufrió la noche en que cumplÃa 21 años. Además, Melekian denunciaba los esfuerzos de la industria del surf y de los deportistas para silenciar esta clase de sucesos.
Pero el texto también incluye el que quizás sea el mejor legado de Andy Irons a la historia del surf. Se encuentra hacia el final y si no prestan atención les pasará desapercibido. Lo achica la contundencia del relato. Y no. No se crean que se trata de la narración de uno de sus debastadores giros. Es algo más complejo. Es la definición de un modo de vida a mitad de camino entre el cielo y el mar. «Surfear -reflexiona el hawaiano- es lo más cerca que puedes estar de recibir un beso de Dios».
@antonbruquetas
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