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El eterno reto de la ciencia

Escrito por Antón Bruquetas
22 de Febrero de 2010 a las 17:27h

La ciencia lleva siglos intentando ganar un desafío que, sin embargo y a pesar de todos los avances tecnológicos, parece cada día más inalcanzable. Da la sensación (aunque no sea la realidad) que cada cerradura que la investigación consigue descifrar, lejos de acercar la solución, abre el problema, que por otra parte semeja en constante evolución. Si después de estas líneas han pensado en el origen de la vida o en los límites del Universo, sepan que no me refiero a nada de eso. De lo que hoy les hablo es de algo mucho más cercano, de alguien como usted o como yo, del ser humano. Porque, para suerte o para desgracia de los científicos, hay personas que se dedican a demostrar que las fronteras del hombre aún no están definidas.

http://www.vimeo.com/4802703

«Flow- The true story of a surfing revolution»

Escrito por Antón Bruquetas
14 de Febrero de 2010 a las 12:30h

Es el título de la película que narra la vida de Al Merrick. Cayó en mis manos casi por casualidad. Jamás había oído hablar de ella. Quizá porque no se trata de una cinta de surf al uso. Es algo más. Yo la descubrí uno de esos días en los que mendigas cualquier estímulo que te impulse a vencer el frío y echarte al agua, a pesar de todo y de todos. Me la prestó Rubén González Benchu. Estaba camuflada entre otros títulos (Stranger than Fiction, Blue Horizon, Days of Strange), a los que no presté mucha atención. Pero el arranque de Flow, con las virutas de foam cubriendo la pantalla y el sonido de la lijadora completando de manera exquisita cada fotograma, me pareció razón suficiente para no cambiar el DVD y pasar al siguiente. No me equivoqué. Lo que Josh Land (el director) consigue en algo más de hora y media es desnudar la historia de uno de los personajes más influyentes en la evolución de este deporte y también de las diferentes generaciones de surfistas, desde los 70 hasta la actualidad, que ha ido convirtiendo de manera sucesiva en referencias mundiales a través del diseño de sus tablas y del modo de vida que les ha sabido inculcar. Ver a personalidades como Tom Curren, Kelly Slater, Rob Machado o Taylor Knox sincerarse delante de la cámara no tiene precio. Es un regalo.

Nueva vida

Escrito por Antón Bruquetas
1 de Febrero de 2010 a las 12:35h

El inicio del año es el momento en el que nos conjuramos para no volver a cometer los errores que nos gustaría dejar atrás. Es un tiempo cargado de optimismo, de ánimo para superar los retos hasta ese momento infranqueables. Pensaba en ello sentado en una playa en el rincón del mundo donde la primavera vive eternamente. Le daba vueltas al asunto, porque los viajes también tienen un punto de comienzo de año. Lejos de casa brotan las promesas. Cada uno tiene las suyas. Nunca más dejaré una historia a medias, escribiré en el blog todos los días y, sobre todo, me olvidaré del pasado y solo miraré hacia el futuro. No hablaré más de aquellas noches sin dormir, de aquellos paseos por Madrid, de esas tardes contagiándome de ti… Pero, sin poder evitarlo, ya lo he vuelto a hacer. Se lo comentaba a Santi y a Andrés en el camino de regreso al coche: no hay nada que despierte en mí mayor admiración que las personas que caminan sabiendo que el pasado jamás regresa, que saben escribir la última página de un libro. Yo la releo una y otra vez con la esperanza de que, de repente, aparezcan algunas líneas más que mantengan viva la trama. Giro la cabeza hacia la orilla y rompen dos izquierdas perfectas. Ahorá sé que en esta nueva vida las cosas serán diferentes. He aprendido que para que haya un principio tiene que haber un final.

P.D. Gracias a Mingo, por los buenos momentos que compartimos y por ser como eres. Y gracias a Rubén, Dani y Miki, por su compañía.

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Plitvice

Escrito por Antón Bruquetas
15 de Octubre de 2009 a las 11:10h

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A medio camino entre Zagreb y Zadar se encuentra el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, Patrimonio de la Humanidad desde 1979. Esta fue una de las primeras zonas en conflicto durante la guerra de la antigua Yugoslavia. Después de que Croacia hubiese declarado su independencia, los serbios dentro del país, mayoría dentro de la región, apoyados por Serbia, declararon también su independencia de Croacia. Durante los combates, la mayor parte de los hoteles que habían edificado en torno al parque resultaron dañados, pero, milagrosamente, la naturaleza permaneció prácticamente inalterada.

Para llegar a Plitvice es necesario salir de la autopista en la población de Karlovac, donde cada casa muestra en las paredes las heridas de una batalla entre vecinos. Empezamos a ser conscientes de que hacía pocos años que Croacia era un territorio abonado para la muerte. Una realidad que hasta ese momento había pasado inadvertida.

En el margen de la carretera nacional, colindando con el patio trasero de un grupo de casas, encontramos un pequeño museo de la guerra. No sé muy bien por qué estaban en aquel lugar varios tanques, piezas de artillería y un Mig derribado. Pienso que, o bien, servían para honrar a los soldados que un día tuvieron que usarlos, o bien, formaban parte de las bajas que causaron en el ejército Serbio. De todas formas, cuando un hombre entró en su casa con las bolsas de la compra y nos dirigió una mirada indiferente, me quedó claro que la única utilidad de aquel pequeño museo ha sido adornar las fotografías de turistas como nosotros, que nunca hemos visto en acción la irracionalidad del hombre y nos acercamos a ella con curiosidad.

Llegamos a las proximidades de Plitvice cuando estaba anocheciendo. Decidimos dormir en una de las muchas casas que ofrecen apartamentos y habitaciones de alquiler. El precio es muy razonable y suelen ser limpios y acogedores. Además, están en un entorno privilegiado. Me recordaron a las urbanizaciones de Estados Unidos, donde las casas se funden con los bosques. De hecho, la primera vez que asomé la cabeza por la ventana, con la luna desperezándose, asusté a un grupo de ciervos que salieron corriendo en todas direcciones.

A la mañana siguiente, nos despertamos temprano para recorrer con tiempo el parque. Reconozco que no iba especialmente entusiasmado, porque si alguien acuñó la frase: correr es de cobardes, yo soy de los que piensan que andar más de 20 minutos sin descansar es de viejos, y nos esperaba una buena pateada. Pero mis reticencias se diluyeron en la superficie de los lagos. Nunca vi agua dulce estancada tan cristalina. Parecía el Caribe. Los troncos de los árboles caídos imitaban a los arrecifes de coral, donde se refugiaban las grandes carpas. El fondo adquiría distintas tonalidades, en algunos casos, un verde chillón realmente espectacular. Lo único que eché de menos fue poder observar cómo la fauna que se protege entre las hayas de los montes se aproxima a beber en aquella fuente de vida. Aunque con la avalancha de visitantes que rodean la zona, es lógico que prefieran esperar hasta que se hayan ido.

Por la tarde ya estábamos de nuevo en la carretera. Queríamos llegar a Splitz antes de que oscureciese.

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Los lagos se encuentran en un cañón natural

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La transparencia es, quizás, lo más sorprendente

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El fondo adquiere en algunas partes tonalidades verdes muy vistosas

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El agua brota por cada endidura de la tierra

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La caminata se hace a través de pasarelas de madera

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La frondosidad de los bosques le dan a los lagos un aspecto selvático

Zagreb

Escrito por Antón Bruquetas
13 de Octubre de 2009 a las 16:05h

En contadas ocasiones la mente de un surfista se satura de pisar la arena, remojar la boca con agua salada y oler a parafina. Pero esos momentos aparecen y entonces buscas una válvula de escape, un destino que te permita patear una ciudad con historia, un rincón donde aprender algo más del gran puzzle de la humanidad.

Bajo esta premisa, acompañado de Javi, Pablo y Fernando, me embarqué en un fugaz viaje por Croacia de cinco días. Nuestra primera parada: la capital, Zagreb. Un enclave que conserva la esencia centroeuropea del país. Progresa sin renunciar al pasado, mezcla la modernidad con la tradición. Un lugar donde la catedral de la Asunción de la Santísima Virgen María es la referencia visual más destacada, el símbolo de la influencia de la religión católica en su población.

El vuelo procedente de Barcelona aterrizó de noche en el aeropuerto. Nuestra primera misión era contratar el coche de alquiler con el que pretendiamos alcanzar Dubrovnic. Un modesto Opel Corsa por el que pagamos alrededor de 200 euros. Salimos hacia el centro donde debíamos buscar un alojamiento para descansar. Conducir en Croacia es cómodo. Las carreteras son amplias y están bien señalizadas. En 20 minutos llegamos al corazón de Zagreb: la plaza Jelacica. Con este punto de partida, recorrimos algunas de las calles más emblemáticas de la ciudad. Pero enseguida nos dimos cuenta de que estábamos en Europa y que, a diferencia de lo que ocurre en España, a las 10 de la noche de un día entre semana, si no lo han hecho ya, todos los locales están a punto de cerrar. Bebimos una cerveza en una terraza desierta y comenzamos a sondear los hoteles y hostels para pasar la noche. Varios “No rooms” más tarde, terminamos en el Jadran. Bastante discreto para su precio, alrededor de 60 euros por noche y persona, aunque bien situado, lo que nos facilitaba recorrer la ciudad a la mañana siguiente (el tiempo que habíamos destinado a conocer Zagreb dentro de nuestro cronometrado viaje) sin la necesidad de mover el coche.

Por la mañana, paseamos por los puntos neurálgicos de la ciudad: la plaza Jelacica, donde el trajín de tranvías domina el escenario; el mercado Dolac, en esta época del año, un enjambre de sombrillas rojas que protegen la fruta fresca de los rayos del sol; la catedral, de estilo gótico y cuya fachada principal está repleta de andamios, ya que se encuentra en proceso de restauración; y el Teatro Nacional, que y se localiza en la parte oeste de Zagreb. Terminamos la caminata como la habíamos empezado la noche anterior: con una cerveza en la calle Ul Radiceva, un sitio donde merece la pena detenerse durante unos minutos.

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La catedral, con los andamios en la fachada principal

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Sus torres son visibles desde casi todos los puntos de Zagreb

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La plaza Jelacica, el corazón de la ciudad

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El mercado Dolac está plagado de fruta fresca y productos del día

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El edificio del Teatro Nacional es uno de los más representativos de la zona oeste

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Las terrazas de la calle Ul Radiceva, una parada obligatoria a cualquier hora del día

La sesión de ayer, en Youtube

Escrito por Antón Bruquetas
6 de Octubre de 2009 a las 15:22h

Eric Rebiere ya subió al portal Youtube el vídeo con algunos de los mejores instantes de la sesión de ayer en La Tóxica. Como decía, el francés va al límite en cada ola.

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Rebiere busca los límites en A Coruña

Escrito por Antón Bruquetas
5 de Octubre de 2009 a las 23:46h

El surfista francés Eric Rebiere, el primer galo en entrar en el WCT, ya ha abandonado la competición. Dejó de lado los interminables viajes en avión que a veces acababan en mangas donde la ola más grande apenas superaba el medio metro. Salió de la primera línea informativa, de las playas abarrotadas de objetivos, para aproximarse al alma del surf, a la búsqueda constante de los límites. Ahora pasa los inviernos en Lanzarote. Trata de dominar El Quemao, el Pipeline europeo. Un patio de recreo imponente, hueco y que no tolera errores.

En su cabeza, de la mano de la firma portuguesa Boardculture, está el explorar algunas de las olas más peligrosas del mundo. Para este proyecto, Rebiere fijó como punto de partida la costa de A Coruña. Surfeó ayer La Tóxica, uno de los nuevos iconos de Galicia, que, cuando el mar golpea fuerte, se transforma en un pico solo apto para los más preparados. La sesión no decepcionó. Dos metros a dos metros y medio. Tubos limpios y espectaculares.

De todas formas, esta no era la primera vez que el francés visitaba el lugar. En febrero ya tuvo una toma de contacto, aunque en aquella ocasión las condiciones metereológicas no le acompañaron.

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Rebiere promete volver, porque considera que Galicia aún esconde muchos tesoros del surf en olas grandes. Le ha echado el ojo a la mítica F3 de Vigo y es probable que sus visitas se repitan durante todo el invierno. Coincidirán con los temporales más duros, llegarán cuando la mayoría estemos deseando abrir la puerta de casa para resguardarnos. Justo en ese instante, él querrá saltar al agua.

Solo confío en que ese día esté cerca para verlo. Aunque si no tengo esa suerte, sé que siempre me queda la posibilidad de comprar un billete de avión a Lanzarote, conducir el coche de alquiler hasta La Santa y, mientras saboreo un racing de pescado, sentarme plácidamente en las gradas de El Quemao a que empiece el espectáculo.

¿Ciencia o sugestión?

Escrito por Antón Bruquetas
29 de Septiembre de 2009 a las 12:12h

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Pasa prácticamente desapercibida en la foto que Marcos Creo le hizo a Gony en el podio del Pantín Classic. Pero si os fijáis en la muñeca derecha del vigués, podréis apreciar la pulsera que, desde hace unos meses, está revolucionando el surf: el Power Balance. Se trata, según explican sus inventores, de un holograma que a través de la frecuencia del cuerpo humano proporciona a este información que le permite incremetar el equilibiro y la elasticidad. Viene avalado, tal y como recoge Kike Aradas en su blog, por el testimonio de surfistas de todo el mundo, entre los que se encuentran, por ejemplo, los hermanos Irons. Pero el alcance de este nuevo “avance” está llegando a otros deportes como el golf, el pádel, motociclismo o la Formula Uno.

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[Rubens Barrichello luce la pulsera en la muñeca izquierda, mientras celebra el título de campeón del Gran Premio de Monza]

El Power Balance, una pulsera, un holograma, a medio camino entre la ciencia y la sugestión.

Galicia, al desnudo

Escrito por Antón Bruquetas
24 de Septiembre de 2009 a las 12:51h

Después de varios días de viaje, ayer volví a la playa. Las olas no eran nada del otro mundo. Lo justo para un baño corto. Pero el paseo por la orilla me sirvió para comprobar que el revuelo que genera el Pantín año tras año, aún no se ha marchado. De hecho, ya se habla de la próxima edición. Puede que seis estrellas Prime, nada más y nada menos. Dicen que hay dinero, que los patrocinadores están encantados. Si se llega a confirmar, supondría una gran noticia. Un salto de calidad inimaginable en otros tiempos. Pero lo malo de organizar un evento de estas características es que Galicia queda, para lo bueno y para lo malo, al desnudo. Las bondades y las miserias de un territorio expuestas en todos los rincones del planeta. Consecuencia de la sociedad de las nuevas tecnologías.

Y es precisamente en este capítulo donde Galicia viaja en el furgón de cola. A pesar de que el Pantín está apadrinado por la compañía de telefonía móvil más potente de España, pensar en una línea ADSL en el arenal de Valdoviño es simplemente una quimera. Pantín continúa siendo un desastre. La señal en directo, o bien se entrecorta, o no está disponible. No sucede nada igual en las pruebas que se desarrollan desde Australia hasta Brasil. Es una de las miserias de nuestra comunidad que sale a la luz con este campeonato. El surf ha sido uno de los deportes pioneros en la retransmisión de las competiciones a través de Internet y no se merece este atraso.

Pienso que no solo basta con ofrecer playas vírgenes y con buenas olas. No solo vale mostrar la belleza de nuestra costa que mezcla, como en ningún lugar, el verde intenso de los bosques con el azul oscuro del mar. Galicia necesita armar la casa por los cimientos. Galicia necesita subirse de una vez por todas al progreso. Galicia necesita más.

El Pantín y el capricho de las Azores

Escrito por Antón Bruquetas
11 de Septiembre de 2009 a las 1:33h

Me despisté un par de días atareado entre sueños de fútbol y la planificación de un viaje a orillas del Adriático y cuando ayer empecé el seguimiento del Pantín Classic me llevé la sorpresa de que ya está a punto de acabar. De hecho, si no me equivoco mucho, a lo largo de esta jornada habrá nuevo campeón. La prueba aborda hoy los cuartos de final, donde, por cierto, figura Gony Zubizarreta. Todo dependerá de lo grande que sea el bajón de mar y de cómo quieran o necesiten gestionar el campeonato. Porque detrás hay un anticiclón que nace en las Azores y que no para de empujar estabilidad hacia Galicia. Si se cumplen los pronósticos, la playa de Pantín se puede quedar seca de olas en cuestión de horas. Cuanto más avanza el tiempo, más negras parecen las previsiones meteorológicas. Y eso es lo curioso.

Hace años que en diversos foros del mundillo del surf se habla de la posibilidad de retrasar la celebración del Pantín Classic para garantizar olas de calidad y tamaño. Olas con aroma a borrasca y vientos del sur que son los que peinan el mar en este mítico arenal gallego. Algo que, por lo que cuentan, antes era frecuente durante estas fechas y que ahora cada vez lo es menos. Ya se sabe, el cambio climático y esos mecanismos que la ciencia aún intenta descifrar.

En principio la idea sería situar el campeonato hacia la parte final del mes de septiembre. El objetivo: evitar que la falta de olas obligue a suspender esta competición (Hasta el momento nunca ha sucedido). De todas formas, pienso que la edición del año pasado despejó parte de estos fantasmas. Los surfistas disfrutaron de un mar de fondo de aproximadamente tres metros que recordó el porqué de la reputación de esta prueba.

Pero, como decía, lo curioso de este Pantín Classic es que cuanto más pasan los días, cuanto más nos adentramos en septiembre, peores condiciones se presentan. Y es que hay anticiclones que son increíblemente caprichosos. Son, sencillamente, imposibles de interpretrar.

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