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Lentejuelas con olor a rancio

Miércoles, marzo 2nd, 2011

En ocasiones, creo que pierdo el criterio. En otras, me da la impresión de que si de diez películas tan solo dos te permiten salir del cine sin ganas de acudir al psiquiatra o de llorar durante una semana, tal vez sea preferible darle premios a la única película (no de dibujos) que te levanta un poco la moral. Que no está el horno para bollos y a ver si tanto drama y tanta locura y tanta familia desestructurada van a ahuyentar (aún más) a la gente de las salas de cine. Que hay que hacer caja.

Digo todo esto porque El discurso del rey (ya os lo había contado aquí) me parece una película estupenda, sobre todo muy bien interpretada, y, como siempre en el cine británico, muy bien ambientada. Fin.
Pero después del maratón (que terminó ayer, con The Fighter. Esto del cine va a ser mi ruina) que me marqué para poder ver antes de los Oscar todas las películas nominadas menos una (luego os cuento cuál), la verdad es que cada vez entiendo menos a los ilustres académicos de Hollywood. La verdad, no me extraña que se hable más de los modelitos de las actrices que de los premios.

Todo me huele a rancio. Desde el Oscar a la mejor película para El Discurso del Rey, compitiendo con una obra maestra, Valor de Ley -será que ya no se lleva el western, otra vez- pero también con dos opciones realmente interesantes, The Fighter, sobre todo, pero también Cisne Negro, y con otra tal vez menos redonda pero buena, de verdad, Winter’s Bone) al de mejor secundario.
Insisto en que me ha encantado The Fighter. ¿Pero es que para que te den un Oscar tienes que interpretar a un tartamudo, una psicótica o un drogadicto? ¿Un simple papel de profesor de logopedia, aunque sustente una película y lo firme Geoffrey Rush, no vale? Parece ser que no. Y que conste que me parece que Christian Bale está estupendo en The Fighter. Y que Colin Firth lo borda. Y que Natalie Portman se merece todos los premios que puedan darle por Cisne Negro. Pero nos hemos olvidado de Jeff Bridges, con permiso de Firth. Y de la cría de Valor de ley, Hailee Steinfeld. Por muy bien que esté Melissa Leo en su papel, otra vez, en The Fighter. Pero es que la niña se come en dos bocados a Jeff Bridges, a Matt Damon (esto no es muy difícil, lo sé) y a James Brolin.

Cuatro grandes actores…¿puedo discutir al menos a dos?

Nada que objetar a los premios técnicos que se ha llevado Origen, que son, sin duda, lo mejor de esta estupenda ida de cabeza de Christopher Nolan. Ni a los premios a la creatividad de la Alicia de Tim Burton, porque aunque la idea de la película no acabe de convencerme, el universo visual de Burton se merece premios, de vez en cuando. Como el estilo de su señora.

De La Red Social creo que prefiero no hablar. Resulta que no he visto 127 horas porque, la verdad, Danny Boyle empezó a aburrirme en algún momento entre la brutal Trainspotting y esa bomba sobrevalorada de Slumdog Millionaire. ¿Pero mejor guión adaptado? ¿Para otra bomba sobrevalorada, bien contada, y poco más, que no está ni a la altura del zapato de cualquiera de las anteriores películas de David Fincher? Una lástima… será que ningún académico se había leído True Grit, la novela en la que se basa esa obra maestra rodada por los Coen.

Y ya que hablamos de guiones, vamos con los originales. Yo trato de centrarme y de que no me deslumbren los estupendos diálogos entre Colin Firth y Geoffrey Rush, o ese cruce de frases entre la futura reina madre y el futuro primer ministro Churchill acerca de las dotes adquiridas por la señora Wallis Simpson en ciertos locales de Shanghai… Del resto de candidatas, salvo Another Year, de Mike Leigh, que aún no se ha estrenado en España, y después de ver ayer The Fighter… no sé si me explico. Pase que Los chicos están bien no me parece nada de dar saltos. Y que Origen no es lo mejor de Nolan. Pero nada, puestos a dar premios, pues tal y como en España le dimos el Goya a la mejor película extranjera (¡frente a La cinta blanca! y sé que me repito), le damos el de guión. Y de mejor director a Tom Hooper. Los Coen, total, solo pasaban por allí, y además ya se han llevado alguno. Qué más da que hayan logrado una joya, es que hay que repartir…

Eso sí, todo muy bonito. La gala, como siempre (vista en diferido, estos horarios son una pesadilla), aburrida y larga. Menos mal que existe Kirk Douglas (o la máscara que queda de él… parece que el botox no solo lo usan algunas actrices) y los tuxedos de Lanvin. Que es, prácticamente, lo único que se salva de la pareja de presentadores…. A ver si alguien de la organización entiende que lo de bajar la edad de los chicos no basta para agilizar una retransmisión demasiado larga. Que lo único que sirve es contar con un buen guión. Ya que al presentador de los Globos de Oro lo han vetado por pasarse de sarcástico, ¿qué os parece si les mandamos a la Sardá, para el año que viene, o a los chicos de Animalario? No sé, tal vez algo de ironía, de autocrítica, ¿de ingenio? le vendría bien a la sacrosanta Academia de Hollywood, que solo cambia de modelo a los actores y actrices, que tiene un brillo que no veas, pero que cada vez huele más a naftalina. Cómo se echa de menos, a veces, que alguien arriesgue. Ah, es verdad, qué boba. Yo hablaba de cine… ellos tal vez piensan en dólares.

Tres nombres que merecían más tiempo

Viernes, abril 16th, 2010

Sin apenas tiempo, esta semana hay tres nombres que no quería dejar de recordar:

-Stanley Donen. El martes 13 de abril cumplió 86 años. Y para celebrarlo, por ejemplo este fin de semana, os paso de regalo las que me parecen sus cuatro mejores películas: Cantando bajo la lluvia (Singin’in in the rain, dirigida con Gene Kelly en el 52); Una cara con ángel (Funny Face, 1957); Charada (Charade, 1963) y la fantástica Dos en la carretera (Two for the Road, 1967). Mucho más que bailarín, coreógrafo, creador de algunos de los mejores musicales clásicos, Donen es uno de esos directores capaces de crear un estilo que lo mismo se adapta a un número espectacular de Fred Astaire, o que permite a dos genios como Albert Finney y Audrey Hepburn ofrecer un recital de cómo crear dos personajes en una de las mejores, más honestas (y duras) películas sobre el amor y el matrimonio que se han hecho jamás. Simplemente, con cuatro modelos de coche, y un guión afilado y ágil. Una joya.

Ah, y como regalo especial, ¿hay mejor manera que agradecer un premio que con Cheek to Cheek?

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- Greta Garbo. El miércoles 15 de abril se cumplieron 20 años desde que la mujer más misteriosa de la historia del cine moría en Nueva York, después de pasar 48 años sin rodar una película, encerrada y escondida en su apartamento tras retirarse con apenas 36 años. Uno de los pocos casos que supo pasar del mudo al sonoro sin perder ni medio gramo de magia, la Divina se forjó una leyenda a golpe de una actuación moderna, elegante, ambigua… como la que dejó en las míticas La leyenda de Gosta Berling (Gosta Berling Saga, Mauritz Stiller, 1924), aún en Suecia, o en su primera película sonora, Anna Christie (dirigida Clarence Brown, 1931), para llegar a Grand Hotel (Edmund Goulding, 1932), La reina Cristina de Suecia (Queen Christina, Rouben Mamoulian, 1933), Anna Karenina (también de Clarence Brown, 1935), La dama de las camelias (Camille, George Cukor, 1936), y esa joya de la comedia que es Ninotchka (Ernst Lubitsch, 1939). Indescriptible, como ella…

garbo

(todo un icono, como recoge esta legendaria portada de los años 30 de Vanity Fair)

 

 

 

 

 

 

 

 

-Tim Burton. Hoy (¡por fin!) se estrena en España su versión de Alicia en el país de las maravillas, la indescriptible obra de Lewis Carroll que llega a las salas en formato 3D (por esta me voy a tragar la vergüenza de las gafas…). Una obra alucinante a través del peculiar espejo de este friki del cine capaz de crear un universo visualpropio cada vez que se pone detrás de la cámara.

Debe ser primavera…

Viernes, marzo 26th, 2010

…y no tenía intención de citar a Sabina. Pero es salir el sol, y de repente aparecen en mi buzón dos noticias con gracia. Llegan de la Costa Azul, y anuncian que el Robin Hood de Ridley Scott abrirá la próxima edición del Festival de Cannes, el 12 de mayo. ¿Que por qué tiene gracia? Por algunas maldades que ahora os cuento, y por la expectación evidente que ha despertado la visión que Scott tendrá del mítico ladrón de los bosques, en este caso en la más que interesante piel de Russell Crowe. Así nos lo venden:

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Y sin salir del tráiler, las cosas graciosas y primaverales siguen adelante. Vayamos por orden. Ojo a la promoción: “Del director de Gladiator“. Pues sí. Que Scott dirigió hace unos años Gladiator nos ha quedado bastante claro a todos. Pero no puedo dejar de preguntarme dos cosas:

1). ¿Este Robin Hood se dirige a aquellos espectadores que de Ridley Scott solo conocen Gladiator?

2.) ¿Este Robin Hood es una versión medieval de Gladiator?

Y en ambos casos, me respondo a mí misma, ya que es primavera y una puede hablar sola sin que la llamen loca.

1). Resulta que antes de Gladiator, este inglés había dirigido, por seguir un orden, Los duelistas, Alien, Blade Runner o Thelma y Louise. Por citar cuatro películas que a mí, que resulta que Gladiator me debió de pillar un poco mayor, qué queréis que os diga… me parece que venden un poco más que Gladiator. A ver. Imaginaos que U2 saca disco y en la publicidad nos dicen “del grupo que grabó No Line on the Horizon, en vez de… ¿The Joshua Tree, por ejemplo?

2). Si este Robin Hood es como Gladiator pero en el bosque de Sherwood, unos cuantos siglos después, pero con la misma estética, el mismo rescate de mitos vivientes del cine (Max Von Sydow aquí, frente al Richard Harris de la otra), el mismo tratamiento de la violencia (nada de mallas verdes en technicolor), el ritmo trepidante y el gesto intenso de Crowe que nos resume el tráiler, es posible que solo nos quede agarrarnos a la presencia siempre inquietante de Cate Blanchett… A eso, y a que el guión lo firma el mismo señor que dio forma a L.A. Confidential y Mystic River, Brian Helgeland. Que no es poco.

(y antes de que me digáis cuánto os gusta Gladiator,  prometo que no lo digo con ánimo de llevar la contraria, y que reconozco que debo ser de las pocas personas a las que no les ha parecido una película, por lo menos, entretenida… qué más querría que no haberme aburrido como una seta durante las más de dos larguísimas horas que dura).

Pero vamos con el resto de las noticias no ya graciosas, sino fantásticas, que llegan de Cannes. Esto no es nuevo, lo sé… pero con la que está cayendo a estas horas (la primavera es lo que tiene: empiezas a escribir y sale el sol, y terminas un párrafo, y caen rayos y truenos), me ha provocado una nueva sonrisa que el jurado de este serio, prestigioso, chic y cada vez menos francés festival esté presidido, este año, por el poco serio, muy prestigioso, estrafalario y nada francés Tim Burton.

Solo apto para menores

Lunes, diciembre 28th, 2009

Palomitas.  Un bocadillo de jamón. Un chicle de Hello Kitty. Tronos para princesas (otra bonita manera de convencer a una niña de 6 años para subirse a esos banquitos que se ponen sobre la butaca). Y en la pantalla, seis ratas con abrigo de piel (la frase no es mía. Pero pagaría por ella) y voz chillona cantando grandes éxitos de hoy (Single Ladies), ayer (I want to know what love is) y siempre (You really got me). Hay que echarle valor para ir a la sesión de seis y media a ver Alvin y las ardillas, 2.  Claro que, si no vas a esa sesión, y con un retaco de melena rubia como única motivación, ¿a qué vas?

La cosa promete desde el momento en que se entra en la sala y aparecen (¡milagro!) las tres cuartas partes de las butacas llenas. Papás, mamás, parientes caritativos como la menda, ojos bien abiertos, palomitas para todo un regimiento, muchos regalos recién abiertos en forma de lacitos, diademas y algún muñeco, y se apagan las luces. Nuestro retaco rubio también promete. Está aprendiendo a leer, y todo lo que aparece en pantalla nos lo recita en voz bien alta. A nosotros y a toda la sala, claro. Nadie protesta… ¿será que los padres están acostumbrados? De repente, aparece el anagrama de la 20 Century Fox, y de la butaca de al lado (sí, mi rubia) sale un ”tantararán, tan tan tan tan tan tantararán..” que nos provoca el primer ataque de risa de la tarde. El segundo,  la niña no lo pilla. Pero es que en pantalla acaba de surgir Jason Lee. O mejor dicho, la versión algo fofa y algo calva de Jason Lee. Jason Lee. El mismo tío de Mallrats, de Persiguiendo a Amy, de Casi Famosos. Ya sé que no es Bogart, pero pasar del Kevin Smith de los años 90 a ser manager de un trío de ardillas… No doy crédito.

Como no doy crédito a la sucesión de tópicos. Desde el insólito argumento al instituto donde transcurre buena parte de la película, ese lugar legendario en el que hay animadoras, abusones, taquillas, cartoncitos de leche, directores desequilibrados y traumas adolescentes. Como dice Alvin (sí, estoy citando a una ardilla), “me encanta el olor a crema anti acné por la mañana”. Risas adultas ante la frase (¿qué pensará el teniente Kilgore?), y nuestra rubia particular protesta, “¡que esto no es de reírse!”. La pobre tiene razón. La castaña de las ardillas rockeras y sus rivales rhytm and blueseras (si es que esto se puede decir) tiene muy poca gracia. Aunque los niños se lo pasan como enanos, los abusones acaban limpiando chicle, triunfa el amor, la amistad y la familia y mucho blablabá insulso y edulcorado. El cine no es que triunfe demasiado… pero la niña pregunta “¿ahora ponen otra?”. Y de eso se trata, ¿o no?

(Lo mejor de la película, por cierto, además de nuestra jovencísima peliculera, es el tráiler de Alicia en el país de las maravillas, el regalo que nos hará Tim Burton en el 2010. Ya falta menos…)

Cine dentro del cine

Lunes, octubre 5th, 2009

Un director de cine espera en un pasillo de un teatro a las afueras de Nueva York. En la pantalla estrenan, en el primer pase ante el público, su última película. A los cinco minutos de proyección, una mujer sale al pasillo y, al pasar por su lado, sin saber con quién habla, le suelta: “¿No le parece la mayor mierda que ha visto jamas”. “Sí, señora”, contesta. Era Billy Wilder. Y estrenaba El crepúsculo de los dioses.

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 59 años después, esta historia de cine dentro de cine pertenece por derecho propio a la categoría de clásico. Menos mal que las cosas, en general, nunca son como empiezan…

Aunque en este caso, el ciclo Outono de Cine que arranca este miércoles en Ferrol, no puede empezar mejor. Durante todo el mes de octubre, cada miércoles habrá una oportunidad de acercarse a los Cines Dúplex (los únicos que quedan en el centro de la ciudad) para disfrutar sin soltar un céntimo de una película dedicada al cine dentro del cine. Y en versión original. Esta semana será esta dosis de mala uva servida por Wilder, en la que Gloria Swanson continúa preparada para su primer plano y William Holden sigue flotando en  la piscina. Un guión insuperable, interpretaciones al límite (sobre todo la de la Swanson, el mito del cine mudo haciendo de sí misma… o casi), rostros recuperados del pasado (como Buster Keaton), Cecil B. DeMille en pleno set, el gesto de Erich Von Stroheim… Todo cuadra en esta pieza de museo que, como las obras de arte de verdad, está más viva que nunca. Será que la ironía, como Wilder, nunca pasa de moda.

(En este Outono de cine que organizan el Concello de Ferrol con la Universidade de A Coruña, y la coordinación de Axente Cultural, octubre seguirá con Fellini y 8 1/2, Tim Burton y Ed Wood y Orson Welles y Fake. Y como en cada temporada del ciclo, antes de la película se proyectará un corto gallego. Este miércoles, a las ocho y media de la tarde, el turno es para Perla, de Carlos Alberto Alonso Iglesias, un pequeño homenaje a todos los cines de barrio, a partir de la sala Perla de Fene. Que ya no existe, claro… Pero esta, como diría Wilder, es otra historia.)

A través del espejo (y lo que Tim Burton encontró allí)

Viernes, julio 24th, 2009

Hasta el 2010 no llega a España,  pero ya sabemos qué es lo que se ha encontrado Tim Burton en su viaje a través del espejo…

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Es tan solo el primer trailer en castellano, pero menos da una piedra… Una Alicia muy crecidita (Mia Wasikowska)  se cuela por la madriguera del conejo blanco y se da de bruces contra un País de las Maravillas mezcla de la sorprendente imaginación de Lewis Carroll y de la alucinante capacidad visual de Tim Burton. No faltan ni  Johnny Depp vestido de Sombrerero Loco ni Helena Bonham Carter convertida en Reina de Corazones. Ni Stephen Fry vuelto gato, ni Alan Rickman convertido en Oruga, ni Anne Hathaway como Reina Blanca.

(Con lo gris que está la cartelera esta semana, y a la espera de Up, a ver si este pequeño aperitivo nos mata el gusanillo…)

Telón

Domingo, abril 6th, 2008

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 Es una cuestión de generaciones: a muchos les recordará, irremediablemente, a Rodrigo Díaz de Vivar (El Cid, Anthony Mann, 1961) o a Moisés (Los Diez Mandamientos, Cecil B. Mille, 1956). A casi todos, a Ben-Hur (William Wyler, 1959). A otros, a un tío antipático pegado a una escopeta, defendiendo la posesión de armas. A mí, que a veces me gusta llevar la contraria, me llaman más el detective cabreado de Sed de mal (Orson Welles, 1958) y el Mayor Dundee (Sam Peckinpah, 1964). John Charles Carter, más conocido como Charlton Heston, ha muerto en Los Ángeles, a los 84 años, después de pasarse los últimos cada vez más deteriorado a causa de una enfermedad degenerativa.

De sí mismo decía que tenía un físico de otro siglo, lo cual explicaría por qué durante años se dedicó a dar vida a leyendas como El Cid, Miguel Ángel (La agonía y éxtasis, Carol Reed, 1965), el patriarca Moisés o el cardenal Richelieu (Los tres mosqueteros, Richard Lester, 1973). Con esa cara de duro, se convirtió en uno de los iconos más claros de lo que la virilidad debe ser, según el cine.  Por ejemplo, en El mayor espectáculo del mundo (Cecil B. DeMille, 1952) como ese director de circo poco dado a la ternura, Brad Braden. A pesar de la edad, de las enfermedades y de que Hollywood nunca ha tenido mucha piedad con los viejos, todavía era posible, hace unos años, encontrarse a Heston en la pantalla, en pequeños papeles como en el Hamlet de Kenneth Branagh (1996) o El planeta de los simios… no en la “suya”, sino en el remake de Tim Burton (2001), escucharlo en voces de personajes animados, o en reposiciones de Dinastía y Los Colby.

Pero su figura está unida a su polémica defensa del derecho a poseer armas. Presidente durante años de la Asociación Nacional del Rifle, Michael Moore dejó bien clara su postura en el documental Bowling For Columbine (2002). No deja de ser curioso que para muchos Heston no sea más que un republicano extremista, cuando en su juventud apoyó la campaña de John Fitzgerald Kennedy y acompañó a Martin Luther King en su lucha por los derechos civiles… para terminar apoyando a Reagan y a los dos Bush, padre e hijo, en su camino a la Casa Blanca.

A veces resulta complicado separar al actor de la persona, pero Charlton Heston ha dejado unas cuantas interpretaciones increíbles, más allá de películas larguísimas con las que nos bombardean en televisón en Navidad y Semana Santa. Antipatías políticas y superproducciones épicas aparte, esta noche volveré a ver Sed de Mal. Porque papeles como el de Miguel “Mike” Vargas en esta joya asfixiante y siempre sorprendente pueden llegar a justificar una leyenda.

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