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A pleno sol (en Cannes, porque aquí…)

Miércoles, mayo 12th, 2010

cannes

 

A pesar de que hace años que Cannes dejó de ser un foco para los amantes del cine un tanto diferente, para convertir la Costa Azul en una enorme alfombra roja en la que sobre todo las grandes empresas norteamericanas desembarcan para presentar a bombo y platillo sus grandes productos y empezar a hacer caja, no hay mes de mayo en el que no prefiera cambiar esta primavera lluviosa y fría por el calorcito peliculero de La Croisette.

Prueba de ese desembarco de colorines, hoy abre Cannes la última versión de Robin Hood, que firma el británico Ridley Scott. Una súper producción que ha costado más de 100 millones de dólares, y que convierte a Russell Crowe en el héroe medieval, y que mucho me temo (y ojalá me equivoque, con lo que me gusta Robin Hood y lo que me gustaba Scott), en una especie de Gladiator medieval con mucha sangre, mucha batallita y el poco fondo al que Scott nos tiene acostumbrados últimamente.

Aunque afortunadamente, y a pesar del predominio de los todopoderosos, Cannnes nos seguirá regalando la posibilidad de escuchar lo que tienen que contarnos voces algo menos poderosas en la industria del cine. Como la de Ken Loach, que se ha subido a la sección oficial por los pelos con su último trabajo, Route Irish (por cierto, al mismo tiempo que anunciaba que sus películas van a empezar a colgarse gratuitamente, de momento, en la red. Si no puedes con el enemigo, dice su productora, únete a él… o al menos controla la publicidad. Os dejo aquí el enlace para su canal en Youtube). En la sección oficial estará también la esperada Biutiful, de Alejandro González Iñárritu, lo último de Takeshi Kitano, Outrage, de Mike Leigh, Another YearAbbas Kiarostami con Certified Copy. Y una curiosidad: la segunda parte de Quemados por el sol, de Nikita Mikhalkov.

Aunque, como siempre, hay que irse a esa “cierta mirada” para seguir encontrando más opciones interesantes. Como la de dos pesos pesados (y no va con segundas): la de un centenario ya, el portugués Manoel de Oliveira, con O estranho caso de Angélica, y la de un clásico de la Nouvelle Vague, Jean Luc Godard, con Film Socialisme.

Y fuera de competición, más pesos pesados: Woody Allen presentará You will meet a tall dark stranger, y Oliver Stone, la secuela de Wall Street (a la que ha puesto, de coletilla, “El dinero nunca duerme”. Muy apropiado, con la que está cayendo).

Más razones para pasar por Cannes, aunque sea de manera virtual: este año, en el que Tristana cumple 40 años, esta joya de Buñuel con Fernando Rey y Catherine Deneuve estará en la sección de clásicos de Cannes. En una presentación que correrá a cargo de Pedro Almodóvar, se podrá ver la copia que, como un tesoro, guarda la Filmoteca Española. Y siguiendo en esa sección de clásicos, anotamos otras dos maravillas restauradas: Psicosis, de Alfred Hitchcock, y La reina de África, de John Huston.

(PD. No podía dejar de colgar el cartel de este año… Juliette Binoche, por cierto, además de en los carteles, está en la última de Kiarostami)

Debe ser primavera…

Viernes, marzo 26th, 2010

…y no tenía intención de citar a Sabina. Pero es salir el sol, y de repente aparecen en mi buzón dos noticias con gracia. Llegan de la Costa Azul, y anuncian que el Robin Hood de Ridley Scott abrirá la próxima edición del Festival de Cannes, el 12 de mayo. ¿Que por qué tiene gracia? Por algunas maldades que ahora os cuento, y por la expectación evidente que ha despertado la visión que Scott tendrá del mítico ladrón de los bosques, en este caso en la más que interesante piel de Russell Crowe. Así nos lo venden:

Imagen de previsualización de YouTube

Y sin salir del tráiler, las cosas graciosas y primaverales siguen adelante. Vayamos por orden. Ojo a la promoción: “Del director de Gladiator“. Pues sí. Que Scott dirigió hace unos años Gladiator nos ha quedado bastante claro a todos. Pero no puedo dejar de preguntarme dos cosas:

1). ¿Este Robin Hood se dirige a aquellos espectadores que de Ridley Scott solo conocen Gladiator?

2.) ¿Este Robin Hood es una versión medieval de Gladiator?

Y en ambos casos, me respondo a mí misma, ya que es primavera y una puede hablar sola sin que la llamen loca.

1). Resulta que antes de Gladiator, este inglés había dirigido, por seguir un orden, Los duelistas, Alien, Blade Runner o Thelma y Louise. Por citar cuatro películas que a mí, que resulta que Gladiator me debió de pillar un poco mayor, qué queréis que os diga… me parece que venden un poco más que Gladiator. A ver. Imaginaos que U2 saca disco y en la publicidad nos dicen “del grupo que grabó No Line on the Horizon, en vez de… ¿The Joshua Tree, por ejemplo?

2). Si este Robin Hood es como Gladiator pero en el bosque de Sherwood, unos cuantos siglos después, pero con la misma estética, el mismo rescate de mitos vivientes del cine (Max Von Sydow aquí, frente al Richard Harris de la otra), el mismo tratamiento de la violencia (nada de mallas verdes en technicolor), el ritmo trepidante y el gesto intenso de Crowe que nos resume el tráiler, es posible que solo nos quede agarrarnos a la presencia siempre inquietante de Cate Blanchett… A eso, y a que el guión lo firma el mismo señor que dio forma a L.A. Confidential y Mystic River, Brian Helgeland. Que no es poco.

(y antes de que me digáis cuánto os gusta Gladiator,  prometo que no lo digo con ánimo de llevar la contraria, y que reconozco que debo ser de las pocas personas a las que no les ha parecido una película, por lo menos, entretenida… qué más querría que no haberme aburrido como una seta durante las más de dos larguísimas horas que dura).

Pero vamos con el resto de las noticias no ya graciosas, sino fantásticas, que llegan de Cannes. Esto no es nuevo, lo sé… pero con la que está cayendo a estas horas (la primavera es lo que tiene: empiezas a escribir y sale el sol, y terminas un párrafo, y caen rayos y truenos), me ha provocado una nueva sonrisa que el jurado de este serio, prestigioso, chic y cada vez menos francés festival esté presidido, este año, por el poco serio, muy prestigioso, estrafalario y nada francés Tim Burton.

La épica, una de romanos y Barbra Streisand

Viernes, mayo 29th, 2009

No entiendo una palabra de fútbol. Y no es ninguna declaración de principios, sino un hecho comprobado. Ni creo que el fútbol y el cine se lleven demasiado bien, por traer el tema a mi terreno.  Con este punto de partida, acabo de sorprenderme a mí misma emocionada con ese vídeo que Pep Guardiola encargó para sus chicos antes de la final del miércoles.

Resulta que tanto usar la palabra épica para hablar de fútbol tenía sentido… Y que el lenguaje de Gladiator sirve para animar a ganar al Manchester. Y aquí los técnicos de medio planeta utilizando otro tipo de arengas sin saber que en realidad, el peplum es el mejor jarabe. Lo de Guardiola es clase, y lo demás, tonterías.

Porque el aire de cine de todo el montaje no acaba en las escenas de la película de Ridley Scott. Si el torso de Russell Crowe no era suficiente para emocionar al personal, al míster no se le ocurre nada mejor que pedir, de banda sonora, el Nessun Dorma de Puccini. El colmo. No me extraña que a alguno se le escapase una lagrimita. Imagínense. A punto de entrar en no sé qué historia de la que hablan los titulares, convertidos en ídolos de masas, con un país paralizado, de repente se apaga la luz y aparece tu cuerpo serrano, con esa camiseta tan mona, corriendo detrás de una pelota, y se funde con una imagen de Russell Crowe vengando a su familia en la arena de algún coliseo, y todo esto con la voz de Pavarotti cantando en Turandot. Ya os digo que de fútbol, ni idea. Pero por seguir con las citas de cine, a Dios pongo por testigo de que Guardiola es un peliculero…

(… o es que en realidad, estaba montando un remake de El amor tiene dos caras. Ya sabéis, Barbra Streisand, Jeff Bridges, amanece en Nueva York, y de repente, ¡Nessun Dorma! O Puccini está en todas partes, o Pep es un romántico…)

Por los amigos ausentes (y II)

Martes, mayo 26th, 2009

Podría hacer hasta un capítulo 3, porque, en realidad, todas las películas son buenas para ver con amigos. Hasta las que te pillan con sueño acumulado y pocas ganas… será porque no hay nada como hacer esfuerzos sobrehumanos al lado de una persona que, como tú, no es capaz de mantener los párpados abiertos a pesar de los esfuerzos de Clive Owen, por ejemplo.

Pero solo quería completar mi lista con tres o cuatro películas más.  Ahí van:

 au_revoir_les_enfants. Adiós, muchachos (Au revoir les enfants, Louis Malle, 1987). Un internado católico, un puñado de adolescentes,  y la Francia ocupada. Y en este ambiente, Malle hace amigos a un chico católico y otro judío. Hace mucho más que esto: borda una historia triste y durísima, a través de los ojos de Julien y Jean, con un final muy, muy difícil de olvidar.

. Juegos prohibidos (Jeux interdits, René Clément, 1952). Alguien juegosque tuvo la suerte de ver esta película cuando era muy pequeña, en uno de esos cines que ya no existen, me cuenta lo impresionada que salió de ver aquella historia con niños, pero no apta para menores. Otra película de amistades extremas en tiempo de guerra, con los pequeñísimos Michel y Paulette creando su propio cementerio en un mundo incomprensible mientras Clément nos regala una maravilla.

 et20aniversario. ET  (Steven Spielberg, 1982).  Sí, lo siento, pero pertenezco a la generación que descubrió con esta película lo que quiere decir “estaré aquí mismo”. Y las extrañas conexiones que te unen con tus amigos y te hacen sufrir lo que ellos sufren y celebrar lo que ellos celebran. Tan sencillo como esto, solo que a través de la particular óptica de Spielberg, y con un extraterrestre cabezón.

. Beautiful Girls (Ted Demme, 1996). Nunca una reunión de instituto  beautifulgirls1había dado para tanto. Para descubrir que los amigos de toda la vida crecen a ritmos diferentes, y que a pesar de eso, encajan. Para recordar por qué una vez nos hicimos amigos de alguien… y por qué nos alejamos. Más allá de la sorprendente presencia de Natalie Portman, me quedo con Timothy Hutton (y me pregunto qué ha sido de él), con ese guión ácido que juega a ser ligero… y con una conversación en una cabaña sobre el hielo. Martinis helados, Van Morrison, y los periódicos del domingo.

PD. Se me quedan otra media docena por el camino. Los amigos musicales y frikis de Alta Fidelidad (Stephen Frears, 2000); los niños y  el cadáver de Cuenta conmigo (Rob Reiner, 1986); las amigas desesperadas y fugitivas de Thelma y Louise (Ridley Scott, 1991)… ¿cuáles son las vuestras?

Espías, mentiras y cintas de vídeo

Lunes, diciembre 8th, 2008

En la entrada del cine hay un enorme cartel con las imágenes de Leonardo Di Caprio y Russell Crowe. En el cartel anuncian que la película es “Del director de American Gangster y Gladiator“. Antes de ver la película, me pregunto por qué no echan mano de otras cintas un tanto más interesantes del británico Ridley Scott. Después de ver la película, entiendo perfectamente que Red de mentiras la ha hecho el director de American Gangster y Gladiator. Al director de Blade Runner se le reconoce poco…

Es posible que sea una especie de maldición bíblica haber rodado una cinta de culto en tus primeros años de trabajo. Porque a ver quién es el listo que supera Blade Runner. O Alien. Si empiezas tu carrera con Los duelistas, y en los años posteriores ruedas La teniente O’Neill, es un poco lógico que te lluevan las críticas. Cuestión de expectativas, supongo. Que no todo el mundo puede ser Orson Welles (aunque muchos se lo crean).

No se le puede negar, de todas formas, un sentido del ritmo envidiable. Que hace que se sostengan dos horas de película sin perder interés (como en Gladiator y American Gangster, por citar las dos que publicitan esta Red de mentiras), a pesar de los elementos que van chirriando por Oriente Próximo adelante, en este caso. Y volvemos al origen del problema: a la persona que sacó adelante Blade Runner (o Thelma y Louise, que no quiero dejarla en el tintero), se le pide un poco más que sentido del ritmo. Se le pide que nos sorprenda.

PD. …que si el objetivo es que temamos al Hombre del Saco (o sea, la CIA), a mí, qué quieren, me da mucho más miedo la CIA de los hermanos Coen en Quemar después de leer: entre temer que desde el aire controlen a todos sus agentes, aliados, enemigos, infiltrados, etc, y temer que la todopoderosa agencia norteamericana no se entere de nada, me quedo con el efecto que causa la chirigota gamberra de los hermanos Coen y no con la sesuda (y tal vez carente de contenido, además de un tanto inverosímil) reflexión de Scott.

Adapta, que algo queda

Miércoles, abril 23rd, 2008

No me resisto a lanzar un par de recomendaciones para el Día del Libro. Y no, no son recomendaciones de pasar página, sino de sentarse delante de la pantalla. Porque desde que el cine es cine, ha bebido sin medida de la literatura. Y los resultados, para todos los gustos. Pone “Fin”, se encienden las luces, y pueden pasar varias cosas:

Opción 1. El libro original es una de tus historias preferidas. Llegas al cine con cierto miedo, porque ¿quién te va a contar mejor este cuento que tu propia imaginación? Pero a pesar de todo, no puedes resistirlo… y sales del cine maldiciendo tu suerte, jurando que es la última vez, y preguntándote por qué alguien le ha hecho semejante cosa a El amor en los tiempos del cólera. ¿No podía Mike Newell dejar reposar la novela de García Márquez?

Opción 2. No es que la película sea un horror, ni mucho menos, pero algo falla. Probablemente sería mejor si no tuviese delante ese referente. Pasa con todas las Cumbres Borrascosas, y mira que lo han intentado.  De William Wyler en el 39 a Peter Kosminsky en el 92, pasando por Buñuel y su paso del páramo inglés a México en Abismos de pasión (1953). Y líbreme Dios de ponerle “peros” a Wyler y Buñuel, pero es que Emily Brontë es mucha Brontë.

Opción 3. No has leído la novela. Pero la película se queda grabada en tu cabeza a fuego. La ves una y otra vez, porque te atrapa. Y de la película llegas a la novela… y te preguntas qué vio el director para sacar de una obra que no llega a la categoría de espectacular una película de culto. Una vez, Howard Hawks le dijo a Ernest Hemingway que podía hacer una buena película de su peor relato, y salió Tener y no tener (1944). Y los amantes de la literatura de ciencia ficción me dirán que ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Philip K. Dick) es una novela estupenda…. ¿pero es comparable su impacto al que deja Blade Runner (Ridley Scott, 1982)? ¿Alguien se acordaría (tanto) del Padrino de Mario Puzo si Coppola no hubiese pasado por allí y puesto en imágenes a la familia Corleone?

Opción 4. El libro es fantástico. La película es fantástica… ¿cómo explicas que no sabrías con cuál quedarte? ¿Debo escoger entre El corazón de las tinieblas de Conrad y Apocalypse Now de Coppola? ¿Tengo que decidirme entre el Moby Dick de Melville y la película de John Huston? ¿Entre Los Santos Inocentes de Miguel Delibes y Los Santos Inocentes de Mario Camus? ¿Por qué decidirme por el Sentido y Sensibilidad que escribió Jane Austen y no por el que dirigió Ang Lee?

 (y he dejado a Shakespeare a un lado porque necesitaria una enciclopedia, ¿no dicen por ahí que es el mejor guionista de la historia del cine? ¡Feliz Día del Libro!)

ojd