Crear, morir
Jueves, octubre 4th, 2012La muerte. La creacion. El cuerpo de la mujer como prueba de la existencia de Dios. Y la clarividente intuición de que se llega al final porque se comprenden las cosas. Asà abre y cierra el cÃrculo de El artista y la modelo Fernando Trueba. PersonalÃsima, delicada, intensa visión de la creación artÃsitica. Y una potente interpretación de Jean Rochefort, a la vez veterano y novato, como si cada obra que se crea fuese la primera y la última.
Es una pelÃcula de silencio, de palabras no dichas entre el artista y la modelo, una Aida Folch permanentemente desnuda sin exhibicionismos, una mujer real que sale de la tierra, rotunda como La Méditerranée de Aristide Maillol a la que rinde homenaje Trueba en una bellÃsima secuencia final.
Pocos artificios para una pelÃcula que recoge la influencia del poderoso blanco y negro de Renoir, de una manera de filmar la naturaleza como un cuadro impresionista. Hay un desayuno sobre la hierba, una luz como solo captaban los cuadros de Renoir padre. Y una descripción emocionante, ante un boceto de Rembrandt, de lo que significa el arte, la explicación que quien crea sabiendo que no sabe nada y los ojos sorprendidos de quien empieza a entender.
Y hay fogonazos de luz en la presencia de Claudia Cardinale, hecha recuerdo y arrugas y carne real, en los ojos siempre sorprendidos de Chus Lampreave. Y hay un fogonazo capaz de tapar calquier sombra del resto del metraje, a pesar de las notas que chirrÃan, como el encaje de la cadera que no le cuadra, que no encuentra Rochefort en su escultura. Si lo que importa no es el proceso sino el resultado final, Trueba cincela en un solo golpe su propia criatura. Con cuerpo de mujer, sabor a aceite.
(Lástima que la nefasta herencia cultural de este paÃs y la nula intención de respetar una obra artÃstica – del propio sector, ¿cómo se explica esto?- nos traigan una pelÃcula rodada en francés con un doblaje capaz de rebajar a la mitad su capacidad de emocionar)
