La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Entradas etiquetadas como ‘Lena Olin’

Leer, amar, olvidar

Miércoles, febrero 18th, 2009

Casi cuarenta años dura la historia que une a Hanna Schmitz y Michael Berg. Una relación que Stephen Daldry resume en El lector en  dos irregulares horas. Con un arranque que ha levantado ampollas entre los más puritanos,  marcado por el despertar al sexo de un adolescente en brazos de una misteriosa mujer que le dobla la edad, a la que lee un día tras otro, de la Odisea a El amante de Lady Chatterley, pasando por algún comic de Tintín. David Kross, el jovencísimo actor que da vida a Berg,  aguanta el tipo dando la réplica a la enorme Kate Winslet, asistiendo con los ojos como platos a la representación del amor que marcará su vida. No deja de sorprender, sin embargo, cierta frialdad en la manera en la que Daldry se acerca a esta tórrida historia de cama, libros y baños, en la que brilla por encima de todo la fuerza de Winslet en un papel complejo, muy complejo, nunca presente del todo, nunca del todo ausente…

(Como en este precioso cartel, que no es el oficial en España)

lector.jpg

 Y ese tono ligeramente desapasionado se mantiene cuando casi una década después Berg se encuentra con la voz de Hanna en un tribunal, acusada de asesinatos en masa en Auschwitz. Y cuando el rostro envejecido de Winslet haga caer sobre él el peso de aquel verano, de la culpa, del secreto guardado durante años…

Se abre de nuevo el debate sobre el proceso de cicatrización de las heridas dejadas por el nazismo y el Holocausto, y la curiosa capacidad que tienen las sociedades que se autodenominan como modernas para definir como inhumano, imposible o inconcebible el hecho de que miles de personas trabajasen durante años en los campos de concentración. Que los vecinos desapareciesen de sus casas, que miles de personas fuesen masacradas, sin que prácticamente nadie se rebelase contra el régimen que propiciaba el crimen.  El debate moral acerca de la responsabilidad, el olvido, la culpa y la redención del pueblo alemán se vive entre las cuatro paredes del tribunal donde se juzga a Hanna Schmitz, en los bancos del aula de la facultad. Más ampollas: las que ya levantó en su día el libro de Bernhard Schlink en el que se basa la cinta… no es fácil asumir que el terror es  humano (y no deja de ser curioso que Bruno Ganz forme parte de dos de las películas que más polémica han generado al respecto. Esta y, sobre todo, El hundimiento).

Y a pesar del dolor que debe seguir provocando, Daldry pasa de nuevo con cierta frialdad sobre las emociones de sus personajes. Sobre la mujer que no reniega de su pasado criminal, sino que lo asume con la naturalidad de un soldado que acata órdenes. Pero cuya dudosa moralidad se resume en una escena terrible, enfrentada a una libreta y un boli.  Y es la enorme capacidad de Winslet para mostrar matices la que permite captar, al menos en parte, la contradicción de una mujer que no discute su participación en crímenes contra la humanidad, pero que no es capaz de reconocer que no sabe leer…

Pero es desde este punto, cuando nos reencontremos con el Michael Berg adulto, melancólico y hermético (un fantástico Ralph Fiennes… lástima que el año Winslet haya hecho que todo el mundo se olvide de mencionar su actuación en El lector), cuando toda la emoción, la dureza y la tragedia de esta historia estalle sin ninguna barrera que proteja al espectador, cuando la película deje atrás esa cierta distancia de las dos anteriores épocas. El poder redentor de la lectura, el peso que sobre nosotros tienen los hechos del pasado, las preguntas que los personajes por fin se atreven a responder (aunque sea, en uno de los mejores diálogos que he visto en meses, sin decir una palabra, tan solo con dos miradas, la de Fiennes y la -durísima- de Lena Olin), los secretos guardados en una latita de té, unos pies llenos de callos, un cuento de Chéjov… Todo se queda, mucho después de que se enciendan las luces, enganchado en algún rincón de la mirada del público. Y no es fácil que esto lo logren muchas películas….

(Como tampoco es fácil leer en la pantalla que la cinta está producida -y dedicada- a otras dos personas que también consiguieron precisamente eso: Anthony Minghella y Sidney Pollack).