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Los secundarios primero

Martes, octubre 12th, 2010

La palabra secundario tiene un matiz despectivo que no comparto. Ahora se dice más “actor de reparto”. Cuando en el cine, en el teatro, en la vida, los secundarios son algo así como cemento. Quita un pedacito, y a ver en qué se te quedan las paredes de la película, de la obra, de tu vida… ¿Qué pasaría en Muerte de un ciclista sin el ciclista que provoca el accidente? ¿Y sin el secretario en Bienvenido Mr. Marshall? ¿Y sin Mauro en Los jueves, milagro? ¿Habría Atraco a las 3 sin Benítez? ¿Tendría tantos problemas El Verdugo sin reo al que ajusticiar? ¿Que sería Amanece, que no es poco, sin el padre? 

Todas estas películas (hasta sumar 312) existirían, sí, ¿pero serían lo mismo sin Manuel Alexandre? Setenta años de carrera en las tablas, en pantalla grande, también en la pequeña (en Fortunata y Jacinta, en Los ladrones van a la oficina, en El Quijote….). 92 años que se han apagado esta mañana, muy temprano. Demasiado, a pesar de los 93 que estaba a punto de cumplir. Alexandre no solo era un experto en robar planos con una frase o un gesto… era también la prueba de se pueden haber cumplido los 90 y seguir currando, convertido en protagonista en algunos de sus últimos trabajos. Como Elsa y Fred. O ¿Y tú quién eres? O Los últimos días de Franco, su último gran trabajo para la televisión.  Berlanga y Cuerda se quedan un poco huérfanos de uno de sus habituales.

Se definía como hombre de teatro, y será en el Español, en Madrid, donde mañana se le rendirá homenaje. Y mientras, Alexandre estará sentado en alguna barra, sabe dios dónde, con su amigo Fernando Fernán Gómez. Con Agustín González. Con Pepe Isbert. Con José Luis López Vázquez. Con Luis Ciges. Con Cassen. Con toda esa generación de cómicos (cómo me gusta esta palabra…) que se pasaron una de las etapas más grises de este país enseñando a los españolitos que no tenían nada de lo que reírse que hasta de los más cutres de nuestros instintos se puede sacar punta.

(Y nosotros aquí, más solos que la una. Se nos ha puesto hoy la cara en blanco y negro, de repente…)

Demasiadas ausencias, demasiada crisis

Lunes, febrero 2nd, 2009

Alguien me preguntaba hace un par de semanas qué me parecían las nominaciones de los Goya de este año. Y qué quieren que les diga… De todo hay, como en los premios, y como no he visto todas las películas nominadas y premiadas (¿se han fijado en esa pregunta que dice “por qué quedarse con una sola película cuando puedes verlas todas”?, pues no, no se pueden ver todas…), no voy a entrar a valorarlos. Ya sé que la gala de los premios de la Academia suele generar, cada año, una baldía discusión acerca de la calidad del cine que se hace en España. Y como no creo que sea ni mejor ni peor que el que se hace en otras partes del mundo (en todas partes se hacen maravillas y auténticos bodrios, y en todas partes hay quien vende mejor o peor, quien valora más o menos el arte que generan sus paisanos), no entro en ese debate… aunque no deja de resultar muy gracioso que no se cuestione ni la mitad los premios que entregan otras Academias por otras latitudes.

No quería hablar de premios, sino de cine. Porque la gala de los Goya deja cada año un regustillo amargo. El de las ausencias. Ayer hubo una que provocó muchas lágrimas y muchos aplausos. No porque fuese un habitual de este tipo de ceremonias – como recordó Cuerda, no fue nunca a recibir sus premios-, sino porque ha dejado al cine (en general)  huérfano de padre y madre. Rafael Azcona es algo más que una imagen en la lista de pérdidas de este último año. Y no me extraña que Maribel Verdú rompiese a llorar al ver su foto. Ni que le hayan dado el Goya a título póstumo, junto con José Luis Cuerda. No porque la adaptación de Los girasoles ciegos sea su mejor trabajo, sino porque quiero pensar que, de alguna manera, los miembros de la Academia querían reconocer de nuevo que ha sido una figura imprescindible en el último medio siglo.

Es posible que Azcona sacase punta a esta crisis con la misma inteligencia con que lo hizo de El Pisito en adelante. Ayer se habló de paro, de piratería, de las películas que se quedan en el tintero porque no hay plata… Ángeles González-Sinde recordó que de otras así hemos salido con Plácido como bandera. Pero Azcona ya no está. Y resulta inquietante pensar en los relevos. No porque no haya talento, sino porque sospecho que no hay demasiado interés en arriesgarse. Y no nos sirve de nada tener un buen puñado de escritores con ideas frescas, buenos actores, directores con ganas de contar nuevas historias, si nadie apuesta después por ellos y todo se queda guardado en un cajón.

Camino a los Oscar

Martes, septiembre 16th, 2008

A punto de comenzar el otoño, vuelve, como el cole, el mismo debate de todos los años: ¿ha acertado la Academia con las tres películas (pre) seleccionadas para luchar por ser candidatas a un Oscar? Esta mañana, la Academia de las artes y las ciencias cinematográficas anuncia que de la terna formada por Los girasoles ciegos (José Luis Cuerda), Sangre de mayo (José Luis Garci) y Siete mesas de billar francés (Gracia Querejeta) saldrá la apuesta española para conseguir el premio estadounidense.

Dos películas históricas, una recién estrenada y con críticas dispares, la otra sin estrenar (tiene hasta el 30 de septiembre para cumplir las normas, por cierto, y parece que tendrá que acelerarlo, ya que estaba previsto para el 3 de octubre…), y una maravilla de lo más actual con dos actrices increíbles.

Lanzo un par de preguntas, y luego abro el capítulo de apuestas: ¿son estas tres películas las mejores que se han estrenado en España desde el 1 de octubre del 2007? Independientemente de la calidad de las tres cintas, ¿representan el cine que se hace hoy en nuestro país? ¿Y por qué, de nuevo, la Academia prefiere reconocer a una cinta en sus premios anuales de la que luego no se acuerda para los premios internacionales? ¿O es que La soledad es buena para los Goya pero no para exportar?

El próximo día 26, la Academia anunciará la cinta más votada, la que tendrá que pasar la criba de Hollywood. Hagan sus apuestas, ¿cuál de estas películas os gustaría ver en el camino de los Oscar? Y si estas no os convencen, ¿qué película mandaríais vosotros?

De profesión, guionista

Miércoles, abril 9th, 2008

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Que levante la mano quien sufra mal de vivienda. Los que quieren irse de casa de papá y mamá pero no les llega el sueldo. Los inquilinos permanentes (y sin ayudas) que querrían comprar y no pueden. ¿Qué estarían dispuestos a hacer por un piso? Os doy una idea: ¿y si os casáis con el casero o la casera, para heredar? La idea no es mía, claro, es de Rafael Azcona, que lo escribió para El Pisito con Marco Ferreri en 1959. Ayer en Málaga, en pleno festival, se dedicaba toda la jornada al guionista, padre de algunas de las mejores películas que se han hecho en este país. Pisitos, plácidos, verdugos, escopetas, vaquillas… historias para reírse de cosas que maldita la gracia que tienen. Y que siguen sacando punta a temas que todavía hoy ocupan las primeras planas de los periódicos. Ayer hablaron de todas ellas sus amigos, los que trabajaron con él en algún momento de su vida. Porque hay cincuenta años de cine (no pongo español porque las buenas películas son de todos) resumidos en la carrera de Azcona, que murió hace dos semanas, sin dar tregua: estamos pendientes de que se estrene Los girasoles ciegos, la adaptación del libro de Alberto Méndez, que el propio Azcona trasladó al cine junto con el director de la cinta, José Luis Cuerda. Con Cuerda, por cierto, ya trabajó en La lengua de las mariposas (1999) y El bosque animado (1987).

Sin Azcona no habríamos visto Plácido (Luis García Berlanga, 1961), ni El verdugo (otra vez Berlanga, 1963), ni  ¡Ay, Carmela! (Carlos Saura, 1990), ni Belle Epoque (Fernando Trueba, 1992)… o las habríamos visto, pero no serían iguales. ¿No merece, solo por eso, algo más que un homenaje que pasa casi desapercibido? ¿Un ciclo completo, reposiciones en cines? ¿Un pisito en el séptimo cielo?

ojd