La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Entradas etiquetadas como ‘jazz’

Veinte años esperando por Chet Baker

Jueves, septiembre 17th, 2009

Él pregunta si prefiere a Chet cuando canta o solo cuando toca. Ella se aparta el pelo antes de responder. Le contesta con otra pregunta.”¿Y por qué tengo que escoger?”. Él sonríe, se acerca un poco más y le pasa un cedé que ella aún no ha escuchado. Como de la nada, aparece una chica y se aferra al brazo del hombre… Le da un beso rápido, tira de él y le echa una mirada bastante elocuente a la otra. Él aparta la mirada. Se van.  Ella se queda con el disco en la mano. Se ríe sola. Va a resultar que la sección de jazz es peligrosa. (El disco, por cierto, también lo es. Nadie ha podido tratar la adicción que provoca).

Esta es solo una de tantas historias. Porque todo el mundo tiene una historia con Chet. Bruce Weber, también. La contó a finales de los 80, cuando Baker ya no tenía dientes, apenas fuerzas, y se había convertido en un espectro demacrado, una especie de retrato andante de Dorian Gray. Un yonky de la música, las drogas, y las mujeres, un blanco en un mundo de negros. La mejor foto. La estrella. La mejor versión de Let’s Get Lost. Mucho más que My Funny Valentine.  

Imagen de previsualización de YouTube

Los meses que Weber pasó con el músico se convirtieron en un documental extraño, triste, y legendario. Let’s Get Lost (Bruce Weber, 1988), nunca se estrenó en cines en España. Este año, aterrizará solo en dos salas. Desde mañana mismo, se podrá ver (por fin) en Madrid y Barcelona. Versión restaurada, la misma que el año pasado volvió a llenar el Festival de Cannes con la historia del viaje hacia la nada de un Chet Baker en las últimas. Nunca vio la película. Antes del estreno, lo último que vio fue la ventana del hotel de Amsterdam por la que se cayó o se tiró o lo tiraron o lo que sea que acabó con él estampado en el suelo. Nada está demasiado claro en la vida de uno de los mejores trompetistas de jazz de la segunda mitad del siglo XX. Tampoco su muerte.

Nominado a los Oscar, premio en Venecia, pero, sobre todo, un testamento improvisado que recoge prácticamente el último año en la vida de Baker, en Let’s Get Lost Bruce Weber consigue no escatimar mimos con su personaje (como en la preciosa secuencia en la que William Claxton recuerda las sesiones de fotos con un jovencísimo Chet Baker, en los 50), pero tampoco esconde las cicatrices. Weber va desgranando el pasado del músico, desde la costa de California y los locales de Nueva York, el hombre del que Marilyn decía que era tan guapo que dolía, a través de los testimonios de quienes lo conocieron y lo amaron: compañeros, músicos, productores, antiguas amantes, sus hijos… Y a esas imágenes de los 50 y 60 se contraponen los durísimos y silenciosos primeros planos de Baker en sus últimos meses,  en Europa, una especie de fantasma de sí mismo, en el que la voz se ha convertido en un soplo y solo queda la magia de la música.

La misma magia que recoge Weber en los sombras de este blanco y negro que por fin se puede conseguir en deuvedé… para los que  no vivan en Madrid y Barcelona y puedan disfrutar de la pantalla grande. El 7 de octubre saldrá a la venta una edición especial (cuesta 24,95 euros) muy completa: con tres discos, incluye el largometraje en versión restaurada, cuatro cortos de Weber, y un cedé de audio con grabaciones inéditas remasterizadas, así como un libreto de 45 páginas con numerosas fotografías. Nadie podrá negar, ahora, que puede tener su propia historia con Chet…

(Y no deja de ser un buen momento para preguntarse qué ha pasado con ese proyecto de rodar la vida de Baker… ¿será finalmente Josh Hartnett quien dé vida al trompetista?)

Por los amigos ausentes

Sábado, mayo 23rd, 2009

(… en realidad, también por los presentes). Se me viene a la cabeza la cita de no sé qué película, soy incapaz de encajarla en una escena, pero sé que ha salido de un cine. Y la culpa, en este caso, la tiene Alrededor de la medianoche. No, la cita no es de esta maravilla de Bertrand Tavernier. Pero esta semana he vuelto a verla, y me pregunto si existe otra cinta que recoja de una manera más sencilla y al mismo tiempo más compleja, lo que significa la palabra amigo. Existen listas con las mejores historias de amor del cine, las mejores parejas, las mejores batallas, las mejores persecuciones, los malos más malos, los guapos más guapos… y debemos andar sobrados de amistades, porque nunca nos acordamos de aquellas películas en las que esa cosa indefinible que son los amigos, y de la que nos es imposible prescindir (ni que tuviésemos que hacerlo, vamos) es lo más importante.

 

round_midnight1En mi lista particular (y poco ortodoxa) de películas de amigos, sobre amigos, para ver con amigos…, Alrededor de la medianoche (‘Round Midnight, 1986) sería la primera. En realidad, sería la primera en muchas cosas, empezando por la música y terminando en París. Pero hay algo especial en esa relación entre Dale Turner (Dexter Gordon haciendo de sí mismo) y Francis Borler (François Cluzet ), basada en la amistad de Bud Powell y Francis Paudras. Algo que se mueve, como toda la película, con el ritmo del mejor jazz, a veces incoherente, ajeno a cualquier melodía, otras siguiendo la pauta de un viejo standard, un ritmo, en realidad, que cualquiera que tenga un amigo puede reconocer. Para los amigos que siempre te ayudan a levantarte. Para los amigos a los que hace falta levantar.

 

 

dersuuzalaposter-large1

La sesión podría seguir con Akira Kurosawa. Y El cazador (Dersu Uzala, 1975). La primera vez que vi El cazador, fue en un aula. Y quien estaba al frente de aquella clase nos contó que aquella película había sido escogida como la que mejor contaba lo que era un amigo… por los alumnos de los colegios e institutos de Santiago. Los niños, probablemente, entienden mejor que nadie lo que significa hacerte amigo de alguien completamente diferente a ti, sin apenas palabras. Como les ocurre al oficial ruso y al cazador nómada en medio de la nada siberiana. Para los amigos que aparecen de repente. Para los que no necesitan decir nada ni escuchar nada para entenderlo todo.

 

 

chasing_amy                El tercer capítulo nos lo regala Kevin Smith en Persiguiendo a Amy (Chasing Amy, 1997). Dejando un poco (no del todo) su máscara de gamberro, Smith se pone serio y se pregunta si uno puede ser amigo de alguien por quien siente… otras cosas. ¿Dónde están los límites de la amistad y dónde hay que empezar a llamarla de otra manera? Pero más allá de lo que influye la cama en estas cosas, hay en esta película ejemplos de algunos de los mejores amigos que uno puede tener. Incluido un Silencioso que habla… Para cualquiera que haya dudado un segundo si un amigo era solo un amigo.

(El maratón de cine se empieza a hacer un poco largo… Tendremos que sumar nuevos capítulos)

…and all that jazz

Lunes, noviembre 24th, 2008

La publicidad se dedica a beber del cine a cada rato. Los actores protagonizan anuncios, las películas inspiran campañas, y de pronto Dolce & Gabbana recuerda la maravillosa partitura que Miles Davis compuso para Ascensor al cadalso (Louis Malle, 1957), Muchos de los que hayan visto la campaña del perfume The One, protagonizada por el actor Matthew McConaughey, se habrán quedado con el esculpido torso de este chico que puede presumir de cuerpo y ex novias, pero de escasas  películas que valgan la pena. Aunque más allá de la perfecta anatomía del ex de Penélope Cruz se esconde el eco de las pisadas de Jeanne Moreau por los Campos Elíseos, un crimen (aparentemente) perfecto, un ascensor y la música, sobre todo la música. El regalo que Davis hizo a un casi debutante Louis Malle. Ahí va un avance:

Imagen de previsualización de YouTube

 Cuenta la leyenda que mientras Malle daba los últimos toques a la película, Miles Davis estaba en París entretenido en una serie de conciertos y en los sugerentes brazos de Juliette Gréco. Como el mundo es un pañuelo, Jean Paul Rappenau los puso en contacto, y se les ocurrió la feliz idea de que el trompetista pusiese música a la película. Cuentan que se grabó en una sola noche (con un saxo, un contrabajo, piano y batería, además de la trompeta), tras un par de semanas con Miles Davis improvisando en la habitación de un hotel, mientras veía la película. Sea real o parte del mito, el resultado es una joya de banda sonora que se convierte en parte indispensable de este film noir  trágico y oscuro. Siempre sienta bien una de suspense y una buena dosis de jazz, pero quizás más que nunca en una fría y lluviosa tarde de otoño…

(Aunque el cuerpo de McConaughey no permita tener pensamientos muy noir, que digamos, os lo dejo también)

Imagen de previsualización de YouTube

ojd