Septiembre, Gershwin
Jueves, septiembre 1st, 2011Cambió la hoja del calendario para dar la bienvenida a un mes que no podía empezar de manera más extraña. Leslie Caron se inclinaba hacia Gene Kelly, los brazos a la espalda, un (falso) puente sobre el Sena como telón de fondo.
1 de septiembre. La foto del calendario era en blanco y negro, aunque recordaba la película en color. El plano, las sombras, los 30 días de septiembre bajo la foto, y esa niebla que subía del río y que, tan lejos de París y de cualquier musical de Minnelli, parecían cubrirlo todo aquellos días extraños. Cinco filas de cifras, negro sobre blanco, cuatro fechas marcadas en rojo, 30 días por delante.
Lo más extraño, pensó, era el sonido. Al girar la página del calendario, como si diese la vuelta a un disco, había empezado a sonar aquella vieja canción de los Gershwin. En automático. No conocía la letra. Pero sabía que no se le iría de la cabeza en las próximas 720 horas. Pensó en las conexiones, células, circunvoluciones, circuitos eléctricos, neuronas, lóbulos, impulsos, energía… que habían permitido que al girar el calendario sonase la canción en un escenario que nadie más conocía. Y aunque utilizase esas 720 horas, segundo a segundo, no podría explicarlo, ni entenderlo.


