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Entradas etiquetadas como ‘Fritz Lang’

Muy negro

Sábado, abril 4th, 2009

 Arranca un mes de abril cargadito de sol, y no se me ocurre nada mejor que volver a lo más negro… del cine, quiero decir. No se le puede decir que no a Fritz Lang, y menos si Gloria Grahame pasa por allí… Modélica, triste, violenta y muy noir, Los sobornados (The Big Heat, 1953) nos regala una de esas idílicas familias americanas con una casita impecable que no puede durar, claro, rodeada de una estupenda fauna de policías y políticos corruptos, matones con trajes a medida y mujeres fatales más listas que el hambre, una enorme bola de basura escondida bajo elegantes alfombras que Lang va escupiendo con un ritmo envidiable. Ayudado esta vez por un Glenn Ford al que sienta muy bien el traje de hombre de familia destrozado y duro a la vez,  un Lee Marvin brutal (cuidado con las cafeteras…), y  una Gloria Grahame capaz de hacer temblar los cimientos del pobre Ford y de cualquier incauto que pase por delante de su escote.

Nada es lo que parece en los despachos de la policía, ni siquiera en las decentes habitaciones de una desconsolada viuda, ni entre las paredes de un lujoso ático pagado con un dinero más que dudoso. Como dudosa es la moral de quienes arrastran sus instintos (de venganza, de no pensar, de matar, de amasar fortunas…) bajo la atenta mirada del genio de Lang.

(mirada, por cierto, a la que no le falta ni siquiera el sentido del humor: siete años después de que Gilda se convirtiese en un mito, Lang vuelve a poner a Glenn Ford a bailar con Put The Blame On Mame…)

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Los deberes (y una de Fritz Lang por la cara)

Lunes, octubre 27th, 2008

Se acumula el trabajo… superado Che, el argentino (sigo debatiendo si he visto un estupendo documental o una película algo fría, o ambas cosas), este fin de semana aterriza Transsiberian, una de esas coproducciones que permiten juntar en el mismo tren a Woody Harrelson, Ben Kingsley y Eduardo Noriega. Y en cartel siguen los Coen y Fesser, y está a punto de llegar lo nuevo de Díaz Yanes, recuperando en Sólo quiero caminar a la mejor Victoria Abril, la Gloria Duque de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.

Con esta lista de deberes pendientes,  me pido esta semana un bono, porque no hay bolsillo que resista esta cartelera. Que hay que acumular buenos títulos, para afrontar después la avalancha de palomitadas que nos espera con las Navidades a la vuelta de la esquina… 

(Menos mal que el Concello de Ferrol ha puesto en marcha este Outono de cine, en los resistentes Cines Dúplex, en los que me van a regalar el miércoles, en pantalla grande, la posibilidad de ver Metrópolis. Una de Fritz Lang en el cine, o lo que es lo mismo, 81 años de historia sin pagar un euro y en sesión de tarde. Un lujo).

El señor de…

Miércoles, junio 4th, 2008

Las chicas visten de blanco. Los chicos, de uniforme o frac. Giran al ritmo de la música en medio de un enorme salón. Y en una esquina, un príncipe de rostro difícil piensa: “si en la próxima vuelta ella me mira y sonríe, la haré mi esposa”. Lo hizo en la vida real, y se convirtió en el primer marido de. Y esto, en un mundo en el que lo habitual es que a muchas mujeres se les siga considerando señoras de, resulta chocante.  Hoy varios titulares recuerdan que se ha muerto el primer marido de Audrey Hepburn. Mel Ferrer tenía 90 años, y a pesar de su larguísimo currículum, da la impresión de que poco de lo que hizo delante o detrás de las cámaras tuvo la suficiente trascendencia como para ocupar un titular sin la compañía de su ex mujer…

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El señor Hepburn abraza a la señora Hepburn

 Y eso que trabajó con grandes como Jean Renoir (en Elena y los hombres), Fritz Lang (en Encubridora), Powell y Pressburger (En ¡Oh…Rosalinda!), King Vidor (en Guerra y Paz), e incluso fue ayudante de dirección del mismísimo John Ford en El Forajido. Sí, es cierto que en ninguno de estos casos se trata de los mejores trabajos de ninguno de estos maestros. Pero habrá que agradecerle, al menos, que pusiese los cuartos para que se rodase la estupenda Sola en la oscuridad, con su mujer dando vida a una ciega, a las órdenes de Terence Young. 

Aunque es posible que todo este currículum lo borren dudosos honores como el escribir, producir y dirigir en España Cabriola, a la mayor gloria de la entonces adolescente prodigio Marisol… A la que le debió coger gusto, porque compartiría cartel con ella, más crecidita, en la mucho más cuestionable Chica del Molino Rojo.

(… mejor cerramos ese capítulo y volvemos al Príncipe Bolkonski viendo bailar a Natacha, que tiene más empaque para rendir homenaje…)

Más malas (que no peores)

Viernes, mayo 30th, 2008

Las malas (y los malos) siempre abren debate. Por culpa de Gene Tierney, estos días oigo opiniones para todos los gustos de malas favoritas. Que no, que no es que crea que la Ellen de Que el cielo la juzgue sea el único mal bicho del cine. Aunque yo me quedo con esta decena. Y no incluyo a las que han perdido la cabeza, porque no es lo mismo el modelo “mala porque me da la gana” que el modelo trastornada.

Por derecho propio, ahí están mis preferidas (y no pongo a Gene Tierney, que ya lo he contado):

 1. Bette Davis en La loba (William Wyler, 1941)

2. Barbara Stanwyck en Perdición (Billy Wilder, 1944)

3. Joan Bennett en Perversidad (Fritz Lang, 1945)

4. Judith Anderson en Rebeca (Alfred Hitchcock, 1940)

5. Olivia de Havilland en Canción de cuna para un cadáver (Robert Aldrich, 1964)

6. Kathleen Turner en El honor de los Prizzi (John Huston, 1985)

7. Nicole Kidman en Todo por un sueño (Gus Van Sant, 1995)

8. Anne Baxter en Eva al desnudo (Joseph L. Mankiewicz, 1950)

9. Mary Astor en El Halcón Maltés (John Huston, 1941)

10. Jessica Rabbit en ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (Robert Zemeckis, 1988)… y eso que ella no tuvo la culpa: el dibujante la hizo así.

En tren

Lunes, abril 7th, 2008

Además de pagar religiosamente el precio de la entrada en un cine cualquiera, los que esta tarde estén en A Coruña o Ferrol pueden ir a ver una película por la cara… y en tren. En Caixa Galicia llevan varias semanas con un ciclo que se llama precisamente así, Trens de cine, y que repasa el interés que esto del cine ha mostrado, a lo largo de toda su historia, por las cosas que pasan en los trenes. Esta tarde la cita es en las sedes de la Fundación Caixa Galicia, en A Coruña o Ferrol, a las 18 horas (doblada al castellano), o las 20.30 (versión original con subtítulos en castellano)

Si estáis en A Coruña, es el turno de Fritz Lang y Deseos Humanos (1954), con Gloria Grahame, Glenn Ford y Broderick Crawford. Cine negro puro y duro, basado en una novela de Émile Zola, La bête humaine, que por cierto ya adaptó Jean Renoir (en el 38, como La bestia humana). Lo de los remakes, está visto, no es nada nuevo. Claro que no es lo mismo si quien revisita la historia es Fritz Lang.

brief_encounter.jpg Los amantes y el tren, en Breve encuentro

En Ferrol, toca David Lean con Breve encuentro (1945), la adaptación al cine de una obra de Noël Coward, una preciosa historia de amor con Celia Johnson y Trevor Howard, con la música de Rachmaninov de fondo (y no digo más, que no me gusta destripar los finales de las películas). Pero vamos, que todos aquellos que tengan en la cabeza a un David Lean que no baja de los 120 minutos de metraje con películas épicas (léase Lawrence de Arabia o Doctor Zhivago), tienen la oportunidad de ver una de esas pequeñas historias que dejan huella. Tanta, que si no existiese Breve encuentro, Wilder no habría rodado El apartamento. Otro día os cuento esa historia.

Para los que estén en Lugo, Ourense, Santiago, Pontevedra y Vigo, los trenes pasarán por las sedes de la Fundación mañana. Vamos por orden: en Lugo, a las ocho de la tarde, podeis ver Trenes rigurosamente vigilados, del director checo Jirí Menzel, rodada en 1966, Oscar a la mejor película extranjera, y uno de los ejemplos más representativos del cine que llegaba de la antigua Checoslovaquia en los sesenta.

En Ourense, el martes a las ocho,  la historia real de una legendaria locomotora uruguaya, en El último tren (Diego Arsuaga, 2002), con Federico Luppi y Héctor Alterio boicoteando la venta de la máquina a un estudio de Hollywood.

En Pontevedra, a las ocho, Alarma en el expreso, la penúltima película inglesa de Alfred Hitchcock, rodada en el 38, con todas las claves del maestro del suspense concentradas en un viaje en tren. Y confieso mi debilidad por esta etapa de Hitchcock, cargada de misterio y de un sentido del humor más que particular.

En Santiago, a las seis en versión doblada y a las ocho y media en inglés y con subtítulos, otra joya del cine negro: Billy Wilder nos regala Perdición (Double Indemnity, 1944), con Fred MacMurray y Barbara Stanwyck en uno de los papeles de mujeres fatales de manual. Tremenda (ella y la película, ¡que también está Edward G. Robinson!) En el guión, con Wilder, está Raymond Chandler, lo cual explica muchas cosas. Entre otras, que nunca deje de sorprender al respetable, aunque la hayas visto una docena de veces.

Y terminamos en Vigo, también el martes en sesión doble (a las seis y a las ocho), con Vías cruzadas, única película dirigida, en el 2003, por el actor Tom McCarthy, en una cinta premiada en Sundance y San Sebastián. Un hombre que mide 1,35, apasionado de los trenes, se refugia en una estación abandonada. Y ya se sabe que las vías -y las vidas- tienden a cruzarse …

¿Por qué será que los trenes quedan tan bien en el cine?

ojd