En ocasiones, creo que pierdo el criterio. En otras, me da la impresión de que si de diez películas tan solo dos te permiten salir del cine sin ganas de acudir al psiquiatra o de llorar durante una semana, tal vez sea preferible darle premios a la única película (no de dibujos) que te levanta un poco la moral. Que no está el horno para bollos y a ver si tanto drama y tanta locura y tanta familia desestructurada van a ahuyentar (aún más) a la gente de las salas de cine. Que hay que hacer caja.
Digo todo esto porque El discurso del rey (ya os lo había contado aquí) me parece una película estupenda, sobre todo muy bien interpretada, y, como siempre en el cine británico, muy bien ambientada. Fin.
Pero después del maratón (que terminó ayer, con The Fighter. Esto del cine va a ser mi ruina) que me marqué para poder ver antes de los Oscar todas las películas nominadas menos una (luego os cuento cuál), la verdad es que cada vez entiendo menos a los ilustres académicos de Hollywood. La verdad, no me extraña que se hable más de los modelitos de las actrices que de los premios.
Todo me huele a rancio. Desde el Oscar a la mejor película para El Discurso del Rey, compitiendo con una obra maestra, Valor de Ley -será que ya no se lleva el western, otra vez- pero también con dos opciones realmente interesantes, The Fighter, sobre todo, pero también Cisne Negro, y con otra tal vez menos redonda pero buena, de verdad, Winter’s Bone) al de mejor secundario.
Insisto en que me ha encantado The Fighter. ¿Pero es que para que te den un Oscar tienes que interpretar a un tartamudo, una psicótica o un drogadicto? ¿Un simple papel de profesor de logopedia, aunque sustente una película y lo firme Geoffrey Rush, no vale? Parece ser que no. Y que conste que me parece que Christian Bale está estupendo en The Fighter. Y que Colin Firth lo borda. Y que Natalie Portman se merece todos los premios que puedan darle por Cisne Negro. Pero nos hemos olvidado de Jeff Bridges, con permiso de Firth. Y de la cría de Valor de ley, Hailee Steinfeld. Por muy bien que esté Melissa Leo en su papel, otra vez, en The Fighter. Pero es que la niña se come en dos bocados a Jeff Bridges, a Matt Damon (esto no es muy difícil, lo sé) y a James Brolin.

Cuatro grandes actores…¿puedo discutir al menos a dos?
Nada que objetar a los premios técnicos que se ha llevado Origen, que son, sin duda, lo mejor de esta estupenda ida de cabeza de Christopher Nolan. Ni a los premios a la creatividad de la Alicia de Tim Burton, porque aunque la idea de la película no acabe de convencerme, el universo visual de Burton se merece premios, de vez en cuando. Como el estilo de su señora.
De La Red Social creo que prefiero no hablar. Resulta que no he visto 127 horas porque, la verdad, Danny Boyle empezó a aburrirme en algún momento entre la brutal Trainspotting y esa bomba sobrevalorada de Slumdog Millionaire. ¿Pero mejor guión adaptado? ¿Para otra bomba sobrevalorada, bien contada, y poco más, que no está ni a la altura del zapato de cualquiera de las anteriores películas de David Fincher? Una lástima… será que ningún académico se había leído True Grit, la novela en la que se basa esa obra maestra rodada por los Coen.
Y ya que hablamos de guiones, vamos con los originales. Yo trato de centrarme y de que no me deslumbren los estupendos diálogos entre Colin Firth y Geoffrey Rush, o ese cruce de frases entre la futura reina madre y el futuro primer ministro Churchill acerca de las dotes adquiridas por la señora Wallis Simpson en ciertos locales de Shanghai… Del resto de candidatas, salvo Another Year, de Mike Leigh, que aún no se ha estrenado en España, y después de ver ayer The Fighter… no sé si me explico. Pase que Los chicos están bien no me parece nada de dar saltos. Y que Origen no es lo mejor de Nolan. Pero nada, puestos a dar premios, pues tal y como en España le dimos el Goya a la mejor película extranjera (¡frente a La cinta blanca! y sé que me repito), le damos el de guión. Y de mejor director a Tom Hooper. Los Coen, total, solo pasaban por allí, y además ya se han llevado alguno. Qué más da que hayan logrado una joya, es que hay que repartir…
Eso sí, todo muy bonito. La gala, como siempre (vista en diferido, estos horarios son una pesadilla), aburrida y larga. Menos mal que existe Kirk Douglas (o la máscara que queda de él… parece que el botox no solo lo usan algunas actrices) y los tuxedos de Lanvin. Que es, prácticamente, lo único que se salva de la pareja de presentadores…. A ver si alguien de la organización entiende que lo de bajar la edad de los chicos no basta para agilizar una retransmisión demasiado larga. Que lo único que sirve es contar con un buen guión. Ya que al presentador de los Globos de Oro lo han vetado por pasarse de sarcástico, ¿qué os parece si les mandamos a la Sardá, para el año que viene, o a los chicos de Animalario? No sé, tal vez algo de ironía, de autocrítica, ¿de ingenio? le vendría bien a la sacrosanta Academia de Hollywood, que solo cambia de modelo a los actores y actrices, que tiene un brillo que no veas, pero que cada vez huele más a naftalina. Cómo se echa de menos, a veces, que alguien arriesgue. Ah, es verdad, qué boba. Yo hablaba de cine… ellos tal vez piensan en dólares.