Mis compañeros de La Voz de Galicia me dejaron este sábado una de sus estupendas páginas de Cultura para contar a los lectores las reflexiones del director francés Bertrand Tavernier, a su paso por Compostela. Pero este lionés del 41, autor de una trayectoria tan interesante como irregular, preocupado por la Historia y las historias, por los problemas de personajes siempre complicados, ambiguos, que viven situaciones complicadas (y en muchos casos, muy duras), compartió conmigo muchas más cosas que no caben, en ocasiones en el papel. Así que os dejo aquí la entrevista completa con Tavernier (y aprovecho para agradecerle al profesor Luis Hueso, de la USC, que nos prestase el teléfono de su despacho para charlar con calma)
¿Qué papel juega la Historia en las películas?
La Historia siempre ha jugado un papel importante en mi vida, en mis lecturas, en mis películas, creo que los temas históricos tiene algo apasionante, es un medio de ejercer la imaginación, y las películas históricas son formidables para ejercitar tu imaginación, con emociones muy fuertes, con pasiones muy fuertes, y pienso que la historia no es algo muerto, sino algo muy vivo, muy actual. Mi última película, La princesa de Montpensier, es una película histórica, pero el espectador lo ve como una película muy actual, sobre sentimientos muy modernos, de amor, de revolución, de lucha contra el fanatismo. Y la que hice antes, En el centro de la tormenta, es una película policíaca, y en una película “noir”, el personaje, el detective se encuentra un fantasma de la Guerra de la Secesión, que le ayuda a comprender la Luisiana actual. Si comprendemos el pasado, entendemos el presente.
Ha filmado sobre el siglo XVI, sobre la I Guerra Mundial, sobre la Ocupación, la actualidad… ¿qué época le interesa más?
Es que yo no pienso en épocas, pienso en emociones: si hago una película sobre el siglo XVI, pienso en una historia sobre una mujer muy joven, muy cariñosa, que ama a un hombre, y cuando la obligan a casarse con otro hombre, voilá, esto es lo que me interesa. ¿Qué pasa en la cabeza de una joven obligada a casarse, cómo va a hacer el amor con un hombre al que no ama? Y después pienso en la época en la que ella vivía… nunca he dicho “voy a hacer una película sobre el Renacimiento”, digo “voy a hacer una historia de amor”.
Algunas de sus películas han causado mucha polémica, como Salvoconducto o La carnaza. ¿Busca provocar?
No, no, creo que la polémica la causaron los que no entendieron nada de la película. En Salvoconducto, lo único que hubo fue un grupo de gente que hizo una lectura totalmente estúpida de la película, como si atacase a la Nouvelle Vague, que es algo totalmente falso, ¡esto pasa en 1942!
Pero usted también ha resultado polémico con películas sobre temas más actuales. La carnaza fue un escándalo, ¿así veía a la juventud francesa?
Tampoco fue tan escandalosa en Francia, sí era una muestra de cómo estaba la educación en Francia. Yo creo que si la película era realista, que sí lo era, era la prueba de que la educación no iba bien. La película no es un ataque a la juventud francesa, sino a unos jóvenes que están totalmente dentro de un fenómeno virtual, que son incapaces de afrontar la realidad, y cuando la afrontan, causan un desastre.
Una vez dijo usted que su oficio consiste en inventar, hacer soñar y a partir de ahí, producir cualquier cosa que cambie el mundo. ¿Pueden las películas cambiar el mundo?
Hay películas que dan resultados: hubo 18 personas que decidieron hacerse profesores a causa de Hoy empieza todo. Conseguí 18 puestos de trabajo en la enseñanza, ¡no está mal, es una victoria! (se ríe al otro lado del teléfono). Y mi documental Histoires de vies brisés lo vio Sarkozy cuando era ministro del Interior y me dijo: «Antes de ver su película yo estaba a favor de la doble pena, pero ahora estoy en contra y la voy a abolir». Y la abolió.
(La doble pena, por cierto, es una medida que antes se aplicaba en Francia y que consiste en que, para una persona no francesa -aunque lleve décadas viviendo en el país o incluso haya nacido allí-, que cometa un delito, una vez cumplida la pena princioal, se le puede aplicar una expulsión de Francia a un país de origen… aunque no sea el suyo. A finales de los años 90, afectaba a más de 20.000 personas)

(foto: Sandra Alonso)
Hoy empieza todo cuenta la historia de un colegio en la Francia rural, una historia realmente dura… Hace unos años, también de su país llegó La clase, una película sobre el tema. ¿Por qué les preocupa tanto a los cineastas franceses el tema de la educación pública?
Porque la educación es un tema formidable. Porque en la actualidad, la educación pública en Francia está sufriendo mucho, por culpa de los ministros de Educación, con programas imbéciles, la enseñanza de la Historia en Francia es un escándalo. Los últimos dos o tres ministros han suprimido puestos de trabajo, han realizado recortes económicos, suprimido la enseñanza artística en la escuela… El protagonista de Hoy empieza todo fue nombrado después director de un colegio, y me ha dicho que hace poco le han eliminado el presupuesto para la biblioteca. Francia tenía una escuela estupenda, democrática, y ahora está a punto de desaparecer.
Usted ha rodado películas de ficción, pero también documentales. ¿Qué le ofrece un género frente al otro?
Hay temas que no puedes tratar como ficción, y al contrario: si quieres hacer la crónica de un grupo de policías, no puedes hacer un documental porque nunca podrás grabar a policías que se quedan con la droga. Lo dicen las encuestas, pero lo niega el Ministerio del Interior, es de lo que habla L.627 (su película de 1992), y en un docuemental no lo puedes tratar, pero sí en un film de ficción. Así que si tratas temas que se hablan sobre una institución, la ficción es mejor. Si hablas de la vida en un barrio, por ejemplo, o de la memoria de la guerra de Argelia, el documental es más interesante. (Sobre estos dos temas, Tavernier ha rodado los documentales Del otro lado de la periferia y La guerra sin nombre).
Tengo una duda sobre su pasión por el Sur de los Estados Unidos, a la que se ha acercado en el documental Mississippi Blues y en En el centro de la tormenta…
Por un lado, esta zona fue francesa durante mucho tiempo. Pero además, la Historia de Luisiana también juega un papel importante, porque mientras hace doscientos o trescientos años en California o en Texas no había nada, en Luisiana ya había una Historia, el pasado es importante.Y también me interesa por los grandes escritores del Sur, como Faulkner… pero es verdad que ejerce una fascinació pero no solo para mí, sino para muchos, muchos franceses.
¿Y el jazz? Para muchos amantes de este estilo, Alrededor de la medianoche es una de las mejores películas sobre este género… y sobre la amistad.
Hay muchos músicos de jazz que me han dicho eso. Es una película que nace de la pasión por esta música, de darles las gracias a esos músicos que me han aportado tantas cosas.
¿Cómo fue trabajar con un genio como Dexter Gordon?
Fue un trabajo al mismo tiempo extraordinario y a veces difícil. No con la cámara, porque se reveló como un magnífico actor, pero en algunos momentos parecía que se podía destruir como el personaje, a veces hubo que luchar un poco con él. Pero aportó tantas cosas maravillosas a la película, que fue impagable. Hubo que trabajar mucho, pero el resultado fue extraordinario.
¿Y cómo ve hoy el cine europeo? ¿Y el cine francés en particular?
Creo que hay películas tremendamente interesantes, en el último mes he visto películas francesas muy buenas, formidables. Así que soy optimista, también porque en Francia películas como la última de Almodóvar ha tenido un gran éxito de público. Y hay muchas películas americanas que son remakes de películas europeas. Pero lo mejor es que en Francia hay un número muy importante de buenas películas.
Este viernes terminó en Cannes la cumbre del G20. Tal y como está la Unión Europea, a usted que le preocupa tanto la realidad, ¿qué les pediría a nuestros dirigentes?
¡Que le den más peso a la cultura! Que la Unión Europea tomen decisiones económicas, por ejemplo una política fiscal común, que luchen contra los paraísos fiscales,que luchen contra el caso, por ejemplo de que Google se vaya a localizar en Irlanda para evitar los impuestos… que los dirigentes se preocupen por el pueblo y no por el mercado. ¿Sabe? Le recomiendo que revise una película con Jean Gabin, Le président, y en un momento Jean Gabin hace un discurso en el que dice que él está solo está por Europa… pero por la Europa de los trabajadores y no por la Europa de los accionistas.